domingo, 13 de agosto de 2017

Montoneros y Erpianos. Del sectarismo a la Secta



Uno de los aspectos menos conocidos de las organizaciones terroristas de izquierda que ensangrentaron la República Argentina durante la década de 1970, es que sus “organizaciones armadas” y/o “político-militares” (particularmente estas dos más importantes) acabaron asumiendo, por la propia dinámica de la clandestinidad, características propias de las Sectas: universo cerrado o estanco, un código moral, metalenguaje, uniformidad des-personalizadora, etc.
MONTONEROS implementó una política orgánica respecto a los hijos de “compañeros/as” muertos en combate o capturados-ejecutados por las fuerzas del Estado. Si (en el caso de que sus padres portaran documentos de identidad legales, algo poco frecuente) esos niños habían sido entregados a sus tíos o abuelos, éstos eran visitados por unos “compañeros” que les obligaban a que se los cedieran para vivir con otras parejas de la “Orga” a fin de ser educados en los principios “socialistas” de sus padres y no en los “burgueses” de sus familiares.

En ocasiones, esos niños fueron entregados a parejas montoneras que nunca fueron capturadas, por lo cual, pudieron llevar una vida relativamente normal dentro de lo que las medidas de la clandestinidad permitían; pero hubo otros casos en los que las guaridas de esos “compañeros-padres adoptivos” fueron localizadas y asaltadas por las fuerzas del Estado. Lo asombroso fue que en estos casos ninguno de esos niños resultó muerto ni herido. Por lo que he podido averiguar al respecto, parece ser que esto se debió que los terroristas los pusieron debajo de las camas, dentro de una bañera, o en cualquier otro sitio donde quedaran fuera de la línea de fuego. Esta apropiación de niños para educarlos en principios o valores diferentes de los del resto de la sociedad, es una característica común a todas las sectas.

El sustrato ideológico que alimentaba esta política orgánica era la consigna mesiánica del “Che” Güevara, "crear un hombre nuevo” bajo los principios de una “moral socialista”. Una quimera nada original, por cierto, pues la había tomado prestada del “hombre soviético” que los comunistas rusos se propusieron modelar a partir del fenómeno estajanovista surgido durante los ambiciosos Planes Quinquenales de Stalin tendientes a convertir a la Rusia feudal y agraria en una potencia industrial.
Por otra parte, la fantasía del “hombre nuevo” ya latía en el socialismo utópico que el francés Étienne Cabet ensayó en sus comunas “icarianas” de Estados Unidos durante el siglo XIX, e incluso, en los Evangelios.

En cuanto al PRT-ERP, el componente sectario fue aún más radical. Los miembros del Partido que ingresaban en su “brazo armado” Ejército Revolucionario del Pueblo, debían alojarse en “casas de seguridad” donde normalmente convivían tres parejas en un "ambiente de comuna” que, después de cenar, analizaban las noticias políticas de la jornada y comentaban los soporíferos informes al Comité Central escritos por el mediocre marxista Santucho. Asimismo, debían hacer una “autocrítica” de aquellas conductas burguesas a las que hubieran sucumbido por no tener todavía una sólida formación ideológica “proletaria”. Finalmente, y he aquí lo más siniestro, si una pareja tenía desavenencias, debía exponerlas al resto de la célula, quienes aconsejaban medidas correctoras acordes con los principios de la catequesis marxista.

Adenda: No recuerdo quien dijo que "todos los mesiánicos que quisieron crear Hombres Nuevos acabaron exterminándolos".

Jorge Fernández Zicavo

miércoles, 22 de marzo de 2017

La única y trágica "grieta" de la Argentina '70


Cámpora con los dos únicos presidentes latinoamericanos que invitó a su investidura presidencial. Los comunistas Dorticós (Cuba) y Allende (Chile)


Las mentiras políticas son tan grandes, que exigen la reorganización de toda la estructura de los hechos, la construcción de "otra realidad" en la que esas mentiras encajen sin dejar grietas, brechas ni fisuras
Hannah Arendt, Verdad y mentira en la política

Jorge Fernández Zicavo


Pocos aniversarios de la nación argentina son tan polémicos como el Golpe de Estado dado por sus Fuerzas Armadas el 24 de marzo de 1976 contra el Gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón.

Como es bien sabido, el relato canónico y oficial de aquel suceso y de la dictadura a que dio lugar, fue elaborado por la izquierda que desde 1969 pretendió tomar el poder mediante una Guerra Revolucionaria terrorista-militar. Conocemos de sobra el objetivo de ese relato filoterrorista divulgado 24 horas diarias en escuelas y medios de comunicación desde hace treinta y tres años: silenciar su agresión a la población civil y al Estado, convertir a los terroristas victimarios en víctimas del "terrorismo de Estado" y demonizar a las Fuerzas Armadas "genocidas".

Mis refutaciones a ese relato inaugurado en 1984 por la izquierdista CONADEP de Alfonsín y todavía vigente en el Gobierno de un Macri rendido a las corruptas organizaciones de Derechos Humanos y a sus siniestros Parque de la Memoria, Día de la Memoria y Juicios por la Verdad, ya han sido expuestas varias veces en este Blog, por lo cual, sólo haré unos breves apuntes para la ocasión.

1-Produce estupor escuchar a la izquierda actual, heredera y apologista de la izquierda "setentista" alzada en armas contra gobiernos constitucionales para implantar una dictadura comunista de partido único, repudiar a otra dictadura: la militar implantada el 24-M-76.

2-Respecto a los golpes de Estado y dictaduras, no deberían ser repudiados desde criterios jurídicos-formales, pues la Historia enseña que pueden ser negativas (para imponer un régimen totalitario) o positivas (para impedirlo). Ejemplos del primer caso serían las dictaduras de la Unión Soviética, China, Camboya, Corea del Norte, Cuba… o las de Hitler y Mussolini. Del segundo, las dictaduras autoritarias de España en 1936, de Chile en 1973 o de Argentina en 1976 que, tras cumplir su objetivo de aplastar la amenaza comunista, cedieron el poder a gobiernos constitucionales. ¿Repudiaríamos hoy que se hubiera dado un golpe de Estado contra Hitler (incluso, siendo canciller), que muy probablemente habría evitado la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto judío? ¿O contra el genocida Pol-Pot? ¿O contra Fidel Castro, evitando al pueblo cubano seis décadas de dictadura? ¿O contra la monarquía absolutista norcoreana Kim Jong?

3-Sin duda, y como reconoció el general Videla, políticamente el Golpe fue un gran error estratégico pues ya tenían los decretos ordenando la aniquilación de la subversión armada. Asimismo, si dicha aniquilación se consiguió a finales de 1977, fue un error esperar hasta 1983 para restaurar la legalidad republicana. Pero la Historia es la que es, o mejor dicho, la que fue; y lo que quedará registrado para siempre en la historia argentina es que sus Fuerzas Armadas y policiales propinaron al comunismo internacional su mayor derrota política y militar desde la Guerra Civil Española de 1936-1939.

4-No hubo nada ni remotamente parecido a Terrorismo de Estado (tipificación penal o concepto jurídico que no existe en ningún código penal del mundo, ni siquiera en el argentino), como tampoco a los Delitos de Lesa Humanidad, un mantra que se menciona con mala fe o con bochornosa ignorancia del Estatuto de Roma. La condición imprescindible para tipificar determinados delitos como de Lesa Humanidad es que “se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil”. Añadiéndose a continuación en ese Artículo 7, "de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer esos actos o para promover esa política". Para el nada sospechoso izquierdista argentino y ex Fiscal General de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, por Organización debe entenderse grupos armados no estatales: guerrillas, ejércitos insurgentes, etc. Demás está decir, que en Argentina el Estado no atacó a "la población civil", sino exclusivamente a las organizaciones terroristas que al 24-M-76 llevaban siete años atacando, ellas sí, sistemáticamente, a la población civil opuesta a su ideología marxista: jueces, intelectuales, políticos, periodistas, sindicalistas peronistas ortodoxos, empresarios, ejecutivos y a todo ciudadano considerado un "enemigo del pueblo". Más las "víctimas colaterales" de civiles muertos en sus atentados explosivos en edificios de viviendas, coches-bomba, etc.

5-En consecuencia, también es una grotesca falacia hablar de "represión a los opositores", porque no existió ninguna "oposición" de los partidos políticos. Se clausuraron sus sedes, pero no fueron proscriptos, y muchos de sus dirigentes ocuparon cargos en ministerios, gobernaciones, intendencias y embajadas. Hay anécdotas muy elocuentes al respecto, como la tarde en la que el presidente Videla y algunos políticos se reunieron en la confitería El Molino para "intercambiar opiniones en un ambiente franco y distendido".
O que Arnedo Álvarez, secretario general del Partido Comunista, tenía una custodia de la Policía Federal; a pesar de lo cual, el 24 de marzo de 2006 el PC se atrevió a decir en un comunicado: "Estamos orgullosos de ser un partido que resistió dignamente los ataques de la dictadura". Aquella singular convivencia entre la dictadura militar y los partidos fue calificada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como "un comportamiento gubernamental… flexible".

6-Vinculada a la falsedad de la "represión" aparece la gran estafa histórica y crematística de los "desaparecidos" que, para no extenderme, resumiré como anexo al Apunte 4.

No hubo "terrorismo de Estado", sino todo lo contrario: contraterrorismo del Estado, contra un terrorismo contra el Estado. Salvo las excepciones que no deben descartarse, y teniendo en cuenta que las operaciones descentralizadas involucraron a varios miles de militares y policías a lo largo y ancho del país, no me cabe ninguna duda, por sentido común y algunas lecturas sobre otros escenarios de guerra revolucionaria, que la gran mayoría de los "desaparecidos", es decir, de los terroristas capturados y ejecutados, eran miembros de las "organizaciones armadas", ya fuera como combatientes o como "militantes" de superficie (sindicales, estudiantiles, etc.) porque en la segunda fase de la Guerra Revolucionaria todos los "militantes" del PRT o del Partido Montonero pasaron a ser, simultáneamente, soldados y oficiales del Ejército Revolucionario del Pueblo y del Ejército Montonero. Es decir: la "militancia" orgánica era polivalente, para impedir que se impusiera una "línea militarista" en detrimento de la política. "El Partido dirige al Ejército" era un axioma del comunismo internacional que se aplicó en las revoluciones rusa, china, vietnamita y cubana.

Cuando en 1975 comenzaron las operaciones de aniquilación decretadas por el Gobierno de María Estela Martínez de Perón, los Servicios disponían de una copiosa información acumulada durante siete años. Y de muchos agentes infiltrados, tal como reconoció Rodolfo Walsh en 1977 al recomendar a la Conducción Nacional de MONTONEROS "disolver todas las estructuras penetradas por el enemigo".
Resumiendo: las fuerzas del Estado no operaron arbitrariamente; sabían a quienes debían capturar y ejecutar.

Respecto a la cifra de desaparecidos, ya es oficial (revisión del informe CONADEP) que fueron 6.000, por lo cual no perderé el tiempo en discusiones aritméticas funcionales al Relato terrorista. En cuanto a la cínica pregunta "¿Dónde están?"... "Todavía los seguimos buscando", que formulan las corruptas organizaciones de Derechos Humanos, o el ex terrorista erpiano Eduardo Anguita en televisión, resulta una grotesca hipocresía pues, tras las decenas de juicios a los "represores" y la Causa ESMA, en particular, es de público conocimiento que, salvo pocos casos de fusilamientos y posterior enterramiento en fosas clandestinas, la metodología generalizada y sistemática para las ejecuciones consistió en matarlos con una inyección de pentotal en los "vuelos de la muerte" y arrojar sus cadáveres al Atlántico.

Finalmente, quisiera refutar al ex terrorista montonero Luis Labraña, quien sostiene que la violencia militar y terrorista de la izquierda durante la década 1970 fue consecuencia de una fractura institucional y social iniciada con el Golpe militar de 1930 y continuada con los de 1955 y 1966. "¿Qué nos ha pasado a los argentinos?" se pregunta.

Pues, lo único “que nos ha pasado a los argentinos” en aquellos años de Guerra Fría, fue lo mismo que a los colombianos, venezolanos, nicaragüenses, salvadoreños, guatemaltecos, peruanos, brasileños, uruguayos y chilenos: haber sido elegidos sus países por el imperialismo soviético para fracturar la hegemonía de EEUU en América Latina mediante terrorismo y guerrillas. Un objetivo estratégico enunciado con brutal franqueza por Fidel Castro: “Convertir la Cordillera de los Andes en la Sierra Maestra de América” y por el “Che” Guevara: “Crear uno, dos, varios Vietnam”.

Para terminar:
La “grieta” o fractura política y social más trágica de la historia argentina después de sus interminables guerras civiles en el Siglo XIX, no se produjo el 24 de marzo de 1976, sino el 25 de mayo de 1973, cuando Cámpora dio vía libre a la segunda fase de la Guerra Revolucionaria. Aquella jornada marcó un antes y un después, fue el suceso más grave y decisivo de la década, la "clave" para comprender y descifrar la tragedia posterior, porque si Cámpora no hubiera indultado a 360 terroristas legalmente presos bajo jurisdicción de la Cámara Federal en lo Penal creada por el "dictador" Lanusse para combatir legalmente al terrorismo, era obvio que también Perón y luego "Isabel" hubieran continuado esa política represiva, manteniendo la actividad terrorista bajo control o a niveles aceptables. Se habría impedido así, que las "organizaciones armadas" consiguieran alcanzar el alto grado de desarrollo militar que les permitió abrir el foco de guerrilla rural en Tucumán, copar seis unidades del Ejército, derribar un avión de la Fuerza Aérea y dinamitar una fragata de la Armada. En mi opinión, quien no acepte la importancia decisiva que tuvo aquel indulto de Cámpora en la Guerra Revolucionaria iniciada en 1969, no comprenderá el proceso dialéctico que en febrero y octubre de 1975 obligó al Estado, entonces bajo un Gobierno constitucional, a ordenar que el Ejército, apoyado por la Armada y la Fuerza Aérea, aniquilaran al Ejército Revolucionario del Pueblo y al Ejército Montonero.



domingo, 29 de enero de 2017

Entrevista a Jorge Fernández Zicavo


Guerra Revolucionaria Argentina ¿una historia de.... o un ensayo sobre...?

Una, abreviada, “historia de”... porque, sorprendentemente, toda la bibliografía sobre la GRA es monográfica: historias o ensayos sobre MONTONEROS o el PRT (Gillespie, Daniel de Santis, entre otros). Biografías políticas, como la de Larraquy y Caballero sobre Galimberti o la de Bonasso sobre Cámpora. Los libros de Reato y Yofre… etc. Llevaba tiempo preguntándome sobre aquella insólita ausencia, hasta que un día me dije: “¿y por qué no la escribo yo? Concebí el libro en la modalidad “divulgación” o “iniciación a…” y, por lo tanto, buscando que fuera ágil, resumido y despojado de toda la terminología “científica” de los textos académicos. Por supuesto, sin menoscabo de respetar la estructura narrativa clásica (antecedentes, inicio, desarrollo, final) y pautas metodológicas (inmanencia, pertinencia, cronología, soporte documental…) de todo libro de Historia.

Mediante autoedición. ¿Lo ofreció a editoriales?

No. Después de dos amargas experiencias ni me molesté en hacerlo. Es verdad, lo que suele decirse: “Publican autores; no obras”. Afortunadamente pude recuperar los gastos de imprenta. Obviamente, salvo raras excepciones hay que olvidarse de obtener beneficios.

También lo publicó en soporte E.book

Sí. Interesante plataforma de difusión. La publicación en AMAZON es gratuita y te dan el 70% del precio de venta. El único gasto (poco, en comparación con el de imprenta) es la maquetación digital.

Dice que la dimensión real de aquella trágica década setenta es ignorada por dos generaciones de argentinos

Así es. Porque esas dos generaciones han sido educadas, manipuladas, “lobotomizadas” desde la infancia por el Relato izquierdista. Desde 1984, durante el Gobierno de Alfonsín (y ahora con Macri) los argentinos han sido sometidos durante veinticuatro horas a un lavado de cerebro planificado y sistemático digno del (paradójicamente) “1984” de Orwell. Lo absorben en la escuela primaria, en la radio y televisión que escuchan o ven en sus casas, en los comentarios de sus padres, en la calle, en boca de sus amigos, en todos los espacios públicos. En la adolescencia el proceso continúa en los colegios secundarios y luego en las universidades. En definitiva, el Relato histórico escrito por los terroristas que, en su condición de mercenarios de la Cuba castrista y de la Unión Soviética durante aquellos años de Guerra Fría, desencadenaron un Guerra Revolucionaria y/o Guerra Civil Revolucionaria y/o Guerra Popular, tras 32 años ya ha sido socializado: asumido e interiorizado como Relato único, por la mayoría del pueblo argentino. Ya es… opinión pública generalizada y “políticamente correcta”. Quien se atreva a refutarlo es considerado un fascista, defensor de genocidas, del terrorismo de Estado contra los "militantes populares", etc. Esta presión ambiental genera una exclusión social y una represión psicológica paralizante en quien disienta, tal como ha ocurrido y ocurre en los regímenes totalitarios. ¡Y todavía hay quienes creen que "1984" es una novela de ciencia ficción! ignorando que fue escrita por un marxista-trotskista muy comprometido (brigadista internacional en la Guerra Civil Española) para denunciar la política de terror y culto de la personalidad desatada por Stalin en la Unión Soviética.

Ante este panorama ¿qué posibilidades hay de revertirlo?

Francamente, muy pocas; pues haría falta implantar como política de Estado un contra-Relato que desprogramara a los ciudadanos tal como ocurre con las personas que son rescatadas de las sectas destructivas o criminales. Y ese contra-Relato debería ser tan sistemático y omnipresente como el actual, y estar activo las 24 horas del día durante otros 32 años; lo cual es impensable, porque ningún partido político estaría dispuesto a contrariar un Relato histórico ya socializado, electoralmente sería un suicidio. El poder social y político que ejerce este Relato único es enorme, y dañino como una plaga o pandemia. Acabamos de ver como Macri y su partido se han rendido a la presión y amenazas de las mafiosas y ultraizquierdistas organizaciones de Derechos Humanos a las que en su campaña electoral amenazó con ponerles unos tibios y vagos “límites” que ni siquiera se atrevió a especificar. Por no hablar de la continuidad de su Gobierno con los de los Kirchner, respecto a las víctimas del terrorismo y a los presos políticos.

En el aspecto formal del libro, llama la atención el ritmo y concisión de la escritura

Me alegra que lo diga porque ese fue el objetivo. Mi concepto estilístico del relato o narrativa histórica está muy influenciado por la síntesis y la sintaxis del periodismo: describir los hechos con oraciones cortas, centrándose en lo esencial. También admiro ciertas gramáticas cinematográficas “objetivistas”. Pero para quien, como yo, no es un escritor profesional, requiere mucho trabajo, agotadoras relecturas y correcciones que, llegado un punto, hay que terminar, sabiendo, claro está, que no has alcanzado la perfección buscada.

En la solapa del libro no menciona ser historiador. ¿Un lapsus?

Nooo (risas). Es porque, por diversas causas, no llegué a licenciarme. De todos modos, para historiar no es necesario tener titulación académica, basta elegir un tema, estudiarlo a fondo y escribir aplicando las reglas metodológicas de esta disciplina. Las facultades de Historia en las universidades europeas, algunas de las cuales tenían para entonces siete siglos de existencia, comenzaron a fundarse recién en torno a 1920. La titulación universitaria sólo confiere un status profesional, gremial, corporativo que habilita para ejercer la docencia o ser contratado como asesor en editoriales, etc. Historiador es quien escribe libros de Historia; de lo contrario, caeríamos en el disparate de decir que no hubo historiadores hasta 1920, dejando fuera a Estrabón, Tucídides, Heródoto, Gibbon, Polibio y otros muchos de la Antigüedad; o a los más cercanos de los siglos XVIII y XIX; o a grandes filósofos de la Historia como Kant o Hegel. Por todo ello, y para no tener que estar dando estas explicaciones "profesionales", nunca digo ser "historiador".

Para terminar, algunas concisas caracterizaciones de las organizaciones armadas

Montoneros

Mercenarios e impostores como “peronistas”. Me refiero, claro está, a la Conducción Nacional, no a la militancia, los llamados “perejiles”. Personajes con oscuro origen, oportunista trayectoria y siniestro final al servicio nada menos que del almirante Massera que ejecutó a unos 5.000 montoneros. Por datos e indicios que sería muy largo exponer, considero verosímil la hipótesis de que nacieron (Aramburu) como mercenarios de agentes de Inteligencia argentinos vinculados in-orgánicamente a la logia masónica italiana Propaganda Due. Carlos Manfroni, investigador del accionar de esta logia en Argentina, no lo duda, y aporta muchos datos y documentos oficiales del Senado italiano, tales como la lista de miembros de la P2 que incluye a Massera junto con López Rega, Lastiri o el general Suárez... ¡Mason! Un ejemplo de esta vinculación inorgánica serían los asesinatos de Aramburu y de Aldo Moro. Por supuesto, Perón también era un "hermano" de la P2, pero como ocurre en todas las logias masónicas, la identidad de determinadas personalidades se mantienen en riguroso secreto. Años antes de ingresar en la P2, estuvo vinculado con la logia masónica brasileña ANAEL, en la que también revistaba López Rega.

PRT-ERP

Como marxistas-leninistas eran doctrinalmente simplificadores, dogmáticos. Incluido Santucho, que pretendió el enloquecido proyecto de reproducir al pie de la letra la experiencia política y militar de los comunistas vietnamitas. El ERP fue encuadrado a semejanza del Ejército Popular creado por el legendario Nguyen Vo Giap que aniquiló al ejército expedicionario francés en la célebre batalla de Dien Bien Phu. Demás está decir, que fueron mercenarios de la Cuba castrista y, por lo tanto, también de la Unión Soviética. La incomprensible y delirante idea de desatar una guerra revolucionaria en Argentina, sin ninguna similitud con las condiciones objetivas de China y Vietnam (invadidas por ejércitos imperialistas, poblaciones analfabetas y campesinas, fuertes y arraigados partidos comunistas, etc.) sólo puede entenderse en el contexto de la “guerra fría” y en la frivolidad de una izquierda tradicionalmente de clase media y despreciada por una clase obrera mayoritariamente peronista, y por tanto, anticomunista.

FAR

Marxistas-leninistas de alto nivel teórico, debido a que la mayoría de ellos provenían del Partido Comunista. Formados militarmente en Cuba para ponerse a las órdenes del “Che” iniciando un foco guerrillero en Salta en cuanto su guerrilla se consolidara en Bolivia, aportaron a Montoneros sus mejores cuadros políticos y militares.

FAP

Peronistas “auténticos”. Izquierda peronista revolucionaria, heredera de la Resistencia contra la Revolución Libertadora que derrocó a Perón en 1955. En términos comparativos con ERP y Montoneros, militarmente operaron poco y la mayoría acabó ingresando en Montoneros. Tenían una difícil relación “fraternal” con el Peronismo de Base (PB) opuesto a la lucha armada.

FAL

También, marxistas-leninistas de alto nivel teórico y similar origen que las FAR: el PC. Pero hubo varios grupos operando bajo la sigla FAL. El más importante provenía del PC, y luego, de su escisión Partido Comunista Revolucionario (PCR). Los grupos FAL funcionaban en Red. A pesar de haber sido la primera “Orga”, operaron poquísimo, porque eran más políticos que militares. Su objetivo estratégico era que todas las organizaciones armadas confluyeran en un único partido marxista-leninista que tomaría el poder mediante una insurrección armada al estilo bolchevique, no mediante una larga guerra revolucionaria o guerra popular. Fueron muy eficientes en atracos a bancos y trenes pagadores para autofinanciarse. Sólo cometieron un asesinato en diez años: el del subcomisario de la PFA, Osvaldo Sandoval, que había torturado hasta la muerte a uno de los suyos tras el copamiento de un vivac en la Guarnición de Campo de Mayo.

Tengo entendido que aporta la mayor información publicada hasta ahora sobre las FAL

En efecto. Por ser la menos conocida de las “Orgas”, hasta el punto de ser llamada “la guerrilla invisible”, despertó mi interés y, tras complicadas gestiones, pude entrevistar a dos de sus miembros, así como a un ex “cuadro” del PCR que me explicó el proceso que derivó en la escisión FAL. El núcleo de las FAL, la rama más importante de la Red, fue el liderado por el médico Luis María Aguirre, que más adelante ingresaría en el ERP como responsable de un Frente sindical y militar con epicentro en la fábrica Peugeot, hasta morir en combate resistiendo su captura.

Por último, Perón... peronismo...

Jaja. Nunca pregunte eso a un argentino, porque terminará ingresando en una clínica psiquiátrica. Encontrará tantos millones de definiciones como de ciudadanos. Como decía con ironía mi querido amigo ensayista, literato e historiador Horacio Vázquez Rial, “¿Por qué no nos dejamos de joder y asumimos que sociológica e históricamente todos somos peronistas? Peronistas de izquierda, de centro, de derecha, radicales peronistas, socialistas peronistas, democristianos peronistas, católicos peronistas, agnósticos peronistas….”
Es que, como dice la única estrofa históricamente irrefutable de la Marcha Peronista… “Ese gran argentino que se supo conquistar a la gran masa del pueblo...”

Pero el avatar de la cuenta Twitter del Blog TERMIDORIANOS es una foto de Perón

Por su valor emblemático como contrarrevolucionario y anticomunista que no dudó en ordenar la aniquilación del apátrida terrorismo marxista. No es necesario ser peronista para reconocerle ese mérito. Fue una decisión de gran importancia histórica; propia de un presidente “estadista”. Algo desconocido en Argentina desde, grosso modo, 1914, año en que terminó la presidencia de Roque Sáenz Peña.

Websites Papers Network
23.01.2017

Para acceder al E.book