
35º Aniversario del 24 de marzo de 1976
A los miembros de las Fuerzas Armadas, de Policía y Seguridad que derrotaron al terrorismo marxista:
La idea de escribir esta carta digital pública, surgió mientras miraba la foto del ex teniente general y comandante en jefe del Ejército Argentino, Jorge Rafael Videla, tomada en la sala del tribunal que acaba de condenarle a cadena perpetua el pasado 22 de diciembre.
La contemplé detenidamente, impresionado por el pathos de su mirada; de un rostro marcado por el estupor, amargura e impotencia ante una venganza disfrazada de condena judicial. Estupor ante la victoria política conseguida por la subversión marxista tres décadas después de haber sido aniquilada por orden de un gobierno constitucional. Amargura e impotencia ante una condena emitida por jueces que prestigiosos juristas y Asociaciones de abogados han calificado públicamente como prevaricadores. El abogado defensor del general Videla, en un gesto de dignidad personal y profesional que le honra, presentó su renuncia tras la sentencia para no participar en la farsa de "tribunales que emiten sentencias condenatorias decididas de antemano, y que vulneran principios inalterables del derecho constitucional como el de cosa juzgada, el de legalidad y el de irretroactividad de la ley penal".
* * * * *
Por haber vivido aquella década del setenta, y desde entonces dedicar incontables horas a documentarme, escribir, y conversar y debatir con argentinos de diferentes ideologías, creo estar en condiciones de exponer a los posibles lectores que sólo conozcan la historia de la década ‘70 elaborada por la izquierda -en esta carta dirigida a ustedes por ser los protagonistas emblemáticos de la guerra contraterrorista del Estado- una síntesis histórica rigurosamente subordinada a lo fáctico: a hechos acreditados que el relato histórico izquierdista no ha mencionado, ni jamás lo hará porque demolerían su estructura. Una estructura narrativa diseñada para ocultar, mediante falsos y abstractos conceptos de propaganda como imperialismo, liberación nacional, violencia popular, etc., los crímenes cometidos por las organizaciones terroristas contra la población civil y el Estado durante su guerra revolucionaria.
Estos datos y hechos históricos, imprescindibles para entender lo sucedido en aquellos años, son:
1-
El 31 de julio de 1967, el primer ministro Fidel Castro inauguró en La Habana la Conferencia de la OLAS: organización latinoamericana de solidaridad. Allí, tras diez días de sesiones, las izquierdas latinoamericanas acordaron en su Declaración Final iniciar la lucha armada en el subcontinente siguiendo la propuesta del 'Che', entonces en Bolivia, de crear "uno, dos, o tres Vietnam" en el mundo: varios frentes de guerra contra el imperialismo yankee. En el ámbito extraoficial de la Conferencia se acordó fundar un gran ELN (ejército de liberación nacional) coordinado por una Junta (JCR) y dividido en Sectores. A la numerosa (150) delegación argentina, se le asignaron tres. Cuba aportaría entrena-miento militar y cursos de Seguridad e Inteligencia.
2-
Entre abril de 1969 y noviembre de 1979, organizaciones armadas argentinas de ideología marxista (incluidas las FAP, FAR y Montoneros que se camuflaron como peronistas), mantuvieron una guerra revolucionaria contra el Estado para tomar el poder y proclamar una República Socialista con régimen dictatorial de partido único: la dictadura del proletariado, que para no alarmar con términos comunistas a un pueblo mayoritariamente peronista, llamaban Poder Obrero y Popular.
3-
La guerra revolucionaria se llevó a cabo contra gobiernos de facto y constitucionales pues el enemigo era el "sistema". Durante casi once años (03.04.69 a 12.11.79), el accionar subversivo de grupos armados irregulares cometió ataques contra la población civil y el Estado tipificados como Crímenes de Lesa Humanidad por el Estatuto de Roma (Corte Penal Internacional) y como Crímenes de Guerra por la IV Convención de Ginebra: secuestros de personas y aeronaves, cárceles clandestinas, tribunales revolucionarios que dictaban sentencias de muerte, asesinatos de dirigentes gremiales, empresarios y políticos; homicidios con atentados explosivos en calles y edificios de viviendas, etc. Más ocupaciones armadas de poblaciones, creación de una zona liberada, y ataques y copamientos a varias comisarías de policía y nueve cuarteles del Ejército llevados a cabo por fuerzas paramilitares uniformadas y con armamento de guerra. Los terroristas asesinaron durante su guerra revolucionaria un total de 767 civiles, policías y militares.
4-
En la madrugada del 26 de mayo de 1973 el gobierno peronista y Montonero presidido por Héctor Cámpora, indultó y liberó en pocas horas a 1.100 terroristas procesados con todas las garantías jurídicas por la Cámara Federal en lo Penal creada por el gobierno militar presidido por el general Lanusse. La impunidad que aquel gobierno de transición concedió a las bandas terroristas, hizo posible que iniciaran un ambicioso programa de desarrollo logístico (fabricación de armas automáticas y explosivo exógeno: Montoneros), y paramilitar (creación de Escuadras y Compañías de infantería: ERP -ejército revolucionario del pueblo-).
5-
El 23 de septiembre de 1973, el gobierno peronista presidido interinamente por el presidente de la Cámara de Diputados Raúl Lastiri (tras la renuncia de Cámpora exigida por Perón), decretó la ilegalización del ERP por el delito de Sedición tipificado por el artículo 22º de la Constitución.
6-
El 20 de enero de 1974, tras la masacre perpetrada por el ERP en su ataque a la Guarnición del Ejército en Azul, el presidente del gobierno Juan Domingo Perón leyó un Mensaje a la Nación manifestando que "aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos los que anhelamos una patria justa, libre y soberana"; y envió un radiograma a la Guarnición afirmando que "la decisión de las grandes mayorías de hacer una revolución en paz, harán que el reducido números de psicópatas que van quedando, sea exterminado uno a uno para el bien de la República". El 22 mantuvo una tensa reunión con los diputados Montoneros Carlos Kunkel, Rodolfo Vittar, Roberto Vidaña, Anibal Iturrieta, Armando Croatto, Santiago Díaz Ortiz, Diego Muñiz Barreto, Jorge Glellel y Julio Mera Figueroa; a quienes al día siguiente expulsó del Movimiento y ordenó renunciar a sus Bancas en la Cámara.
7-
El 6 de noviembre de 1974, el gobierno peronista presidido por la vicepresidenta María Estela Martínez de Perón tras la muerte de su esposo, decretó el Estado de Sitio para "erradicar expresiones de una barbarie patológica que se ha desatado como forma de un plan terrorista aleve y criminal contra la Nación toda".
8-
El 5 de febrero de 1975, ante el despliegue de una guerrilla rural del ERP en la provincia de Tucumán, con la que pretendía consolidar una zona liberada que le permitiera pedir reconocimiento internacional como bando beligerante de una guerra interna, el gobierno peronista presidido por María Estela Martínez de Perón ordenó a las Fuerzas Armadas entrar en operaciones para aniquilar la subversión en dicha provincia: Operativo Independencia.
Doce días después, el ERP respondió con una virtual declaración de guerra al Estado y a su Ejército: "Estamos desarrollando una guerra civil concentrando los principales recursos hacia la lucha militar, y encarando el enfrentamiento con criterio de aniquilamiento". (El Combatiente, 17 de febrero de 1975)
9-
El 6 de septiembre de 1975 el gobierno peronista presidido por María Estela Martínez de Perón decretó la ilegalización de Montoneros por el delito de Sedición. Demasiado tarde. Ya en 1973, durante el gobierno constitucional de Cámpora, la Conducción Nacional había declarado: "Nuestra estrategia sigue siendo la guerra integral".
10-
El 6 de octubre de 1975, ante la capacidad ofensiva alcanzada por las organizaciones terroristas (voladuras de aviones y buques militares; y el sangriento ataque llevado a cabo en la provincia de Formosa por el Ejército Montonero el día anterior), el gobierno peronista presidido por María Estela Martínez de Perón ordenó aniquilar la subversión en todo el territorio nacional.
11-
El 23 de diciembre de 1975 el ERP llevó a cabo su séptimo y más espectacular ataque a unidades del Ejército, lanzando un batallón de 250 efectivos contra el Batallón de Arsenales 601º en Monte Chingolo, provincia de Buenos Aires.
12-
El 17 de febrero de 1976 el gobierno decretó restringir el derecho de Habeas Corpus y de expatriación bajo el Estado de Sitio. El 15 de marzo, el Ministro del Interior informó que había 1.500 subversivos encarcelados a disposición del PEN. El 19 de marzo, el gobierno anunció que enviaría al Congreso un nuevo proyecto de ley que incluiría la pena de muerte por imposición del Código Militar.
* * * * *
A partir del golpe militar del 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas prorrogaron el Estado de Sitio y continuaron con las operaciones de aniquilación dispuestas por el decreto 2772/75 del Poder Ejecutivo anterior, hasta consolidar su victoria definitiva en noviembre de 1979.
13-
La contraofensiva militar y policial del Estado entre febrero de 1975 y noviembre de 1979, dio muerte en combate y/o capturó y ejecutó, a 6.000 terroristas; cifra oficial computada por el Ministerio de Justicia entre 1995 y 2000, en base a la cual se concedieron indemnizaciones a sus familiares por un total de 1.500.000.000 de Dólares. Recién en ¡2008! la CONADEP asumió como definitiva esa lista y la trasladó al Memorial de la Costanera; al que luego añadió 3.000 nombres de denuncias fraudulentas o no acreditadas procedentes de su primera lista de 1984.
14-
En consecuencia, las Juntas Militares que gobernaron de facto a partir del 24 de marzo de 1976, no cometieron un 'genocidio de 30.000 civiles demócratas que se oponían a la dictadura' como sostiene la propaganda izquierdista, sino que dieron muerte en operaciones de guerra contrarrevolucionaria a 6.000 efectivos de fuerzas político-militares insurgentes alzadas en armas contra el Estado.
Y, desde luego, su contraofensiva antiterrorista o guerra contrarrevolucionaria no puede considerarse Terrorismo de Estado, sino precisamente todo lo contrario: Contraterrorismo de Estado. Ni en el Código Penal argentino, ni nungún otro del mundo, ni en el Estatuto de Roma, existe la figura Terrorismo de Estado.
Y legal. El gobierno militar era ilegal; pero no su guerra contraterrorista. De lo contrario, el Estado bajo el anterior gobierno constitucional (CONADEP: 600 desaparecidos) también habría sido un Estado terrorista. El silencio de la izquierda argentina y de los organismos internacionales de derechos humanos, exime hacer más comentarios. Esta evidencia, y esta cifra, son astutamente silenciadas.
15-
Juicios a los... 'represores del terrorismo de Estado':
Los tribunales que están encarcelando a los militares y policías que aniquilaron a la subversión marxista encuadrada en grupos armados irregulares, son tribunales exclusivamente Políticos, por cuanto aplican la prevaricadora Doctrina Righi que, alterando la letra y el sentido del Estatuto de Roma, ordenó a los fiscales procesar por crímenes de Lesa Humanidad a los miembros de las fuerzas del Estado, porque según él, cometieron 'ataques generalizados y sistemáticos contra la... población civil'. Una acusación sencillamente fantástica.
* * * * *
Generales prisioneros en cárceles montoneras: veamos con realismo el balance histórico.
Las Fuerzas Armadas, Policiales y de Seguridad vencieron militarmente pero fueron derrotadas políticamente.
Ganaron la guerra y perdieron la postguerra.

La izquierda marxista-leninista, que invirtiendo la célebre definición de Clausewitz concibe la política como la continuación de la guerra por otros medios, recompuso sus fuerzas, se reorganizó con una nueva estrategia política y de poder (gramsciana), y lanzó una ofensiva de propaganda y reescritura de la Historia cuyas consecuencias a estas alturas (26 años) son irreversibles, pues ya hay dos generaciones de niños y adolescentes lobotomizados en las escuelas públicas montoneras, y otras dos generaciones de adultos amnésicos y robotizados como los pueblos de los países comunistas. Un siniestro experimento de borrado y reprogramación mental de las masas inspirado en el modelo soviético que George Orwell reconstruyó en su novela 1984.
Gracias a este bombardeo educativo y mediático de la izquierda y sus 'orgas' de Derechos Humanos fundadas por terroristas homicidas para blanquear su pasado, la falsa y manipuladora historiografía marxista sobre la década del setenta ha sido interiorizada por una sociedad conformista, carente de sentido crítico-analítico y paralizada (como sus partidos políticos y su prensa) por el síndrome de la corrección política: tiranía de un discurso-matriz socialmente institucionalizado, que el semiólogo Roland Barthes estudió a fondo y denominó Discurso Tutor.
Hoy los terroristas supervivientes se han infiltrado nuevamente en el peronismo de donde los expulsó Perón en 1974 tras desenmascararlos como impostores; y son ministros, secretarios de Estado, intendentes, embajadores, diputados, senadores, asesores ideológicos de la Presidencia, y directores generales de grandes empresas del Estado. Amén de controlar la enseñanza pública en sus tres niveles, los centros culturales, los organismos de derechos humanos, el terrorista movimiento piquetero, la televisión estatal, varias emisoras de radio, y haber domesticado a la prensa.
* * * * *
Está fuera de discusión que el gran error político cometido por las Fuerzas Armadas fue derrocar el gobierno de M. E. Martínez de Perón. Resulta imposible de creer que no pudiera encontrarse una solución política y jurídica institucional que, digámoslo con el realismo maquiavélico del Príncipe, permitiera mantener formalmente a la presidenta en el cargo y a las espadas de la Nación en el poder; tal como requería aquel escenario de guerra interna. Sobraban en el país cualificados constitucionalistas que hubieran podido sugerir distintas opciones para continuar legitimando las operaciones militares y de seguridad contra la subversión armada iniciadas con el decreto de febrero de 1975; que debían complementarse con tribunales de guerra que dictaran penas de muerte a los miembros de las organizaciones terroristas, y a quienes mantuvieran con ellas vinculaciones periféricas subordinadas.
"No era posible fusilar a tantos subversivos, el mundo entero se nos habría echado encima", argumentaron los generales Videla y Díaz Bessone en sendas entrevistas.
Sin duda. Pero porque sus gobiernos eran ilegales, dictaduras surgidas de un golpe de Estado. De haber sido dispuestos por la justicia militar bajo el control de un gobierno constitucional y el parlamento, es decir, en un Estado de derecho, 'el mundo' igual se habría escandalizado, pero hubiera tenido que admitir su legalidad y finalmente callarse.
El siguiente paso de aquel gobierno que no fue y pudo ser, legitimado histórica y moralmente para ser tan atípico o excepcional como lo era la situación del país, hubiera sido crear una Milicia que colaborara con las fuerzas del Estado en tareas contraterroristas auxiliares. Una fuerza civil que encuadrara la participación popular en una guerra que, por lo que estaba en juego, concernía a toda la sociedad argentina.
* * * * *
En definitiva, el gran error estratégico fue que las FF.AA. optaron por llevar a cabo la guerra contrarrevolucionaria en solitario, como una guerra entre dos aparatos armados; sin involucrar a toda la sociedad argentina en lo que era una guerra de liberación nacional, porque se respondía a un ataque subversivo a escala continental alentado por el Estado comunista cubano empeñado en exportar la revolución. El mismo Estado que ya había abierto focos guerrilleros con oficiales de su Ejército en Venezuela, Argentina (Salta) y Bolivia. Por sus continuos envíos de militares y armas a las FALN del PC venezolano, Cuba (expulsada de la OEA el 31 de enero de 1962) fue nuevamente condenada por esta organización en julio de 1964. En 2005, Fidel Castro renonoció oficialmente la participación de cubanos en la guerrilla EGP de Salta, al pedir a Néstor Kirchner la repatriación de los restos del teniente 1º Horacio Peña Torres muerto en combate con la Gendarmería Nacional en Orán. (Clarín, 24.05.2005)
La respuesta contraterrorista desde un status de gobierno ilegal, les deslegitimó ante el mundo entero, y permitió a los subversivos criminales presentarse como 'demócratas opositores a una dictadura militar'.
Y además, al asumir la conducción política del Estado y la conducción militar de la guerra, vulneraron el axioma de que siempre debe evitarse combatir en dos frentes simultáneos.
Aquellas FF.AA. carecieron de jefes militares con una perspectiva política de la guerra: histórica, de Estado. Los resultados se hicieron patentes en cuanto terminaron las operaciones militares. No sólo no rentabilizaron políticamente el éxito, sino que cedieron la iniciativa a las fuerzas enemigas supuestamente aniquiladas, que lanzaron una contraofensiva mediante una Guerra de Propaganda sistemática que veinte años después les llevaría al poder de la mano de los 'compañeros' Kirchner. Modalidad de guerra cuya esencia y poder el Ejército Argentino nunca captó; como la derecha mundial. Este tipo de guerra -no, propaganda de guerra-, fue inventada por los bolcheviques rusos, sistematizada por el genial Will Münzenberg, y adoptada por la Komintern. Sus consagraciones artísticas fueron el Acorazado Potemkin y el Guernica. Dos obras, por cierto, que falsean los hechos históricos que nombran, para conferirles una dimensión mítica.
* * * * *
Generales: muchos consideramos que ustedes cumplieron (con la cruel eficacia de toda guerra que sólo puede juzgar la Convención de Ginebra), la orden constitucional recibida.
Y como ciudadanos, cumplieron con su deber moral en lo que consideraron -y coincido plenamente- una contraofensiva termidoriana blanca para evitar que la República Argentina pudiera llegar a ser la Cuba termidoriana roja del Sur. Una dictadura totalitaria, colectivista y bárbara con Koljoses y Gulags, Partido del Gran Hermano, Stasi's y KGB's, Clínicas psiquiátricas para disidentes, Guardias Rojos, Jóvenes Pioneros, Comités de Vigilancia Revolucionaria por Barrios y Manzanas, Escuelas y Universidades de adoctrinamiento marxista, Fuerzas Armadas y Policiales controladas por comisarios políticos, y 'revoluciones culturales' genocidas como las de China y Camboya: la Patria Socialista.
Como declaró el general Videla, citando a Rodríguez Peña, ustedes están moralmente legitimados para responder a quienes les repudian sin haber estado en su lugar; sin haber tenido que enfrentarse al fenómeno entonces inédito en el mundo, y luego nunca repetido, de una guerra revolucionaria urbana; a la encrucijada de un Ejército al que todos los partidos políticos pidieron que tomara el poder para acabar con la pesadilla terrorista: "De acuerdo, nosotros seremos los verdugos. Sean ustedes los hombres libres".
En esta dolorosa etapa de sus vidas, a ustedes y a los demás prisioneros políticos sólo les queda resignarse ante una inesperada e injusta ironía del destino; y asumirla con el estoicismo y dignidad de quien ha obrado de acuerdo a su conciencia, defendiendo los valores occidentales que ahora la suicida izquierda occidental aliada al Islam reaccionario y terrorista desprecia y traiciona. No concedan a las 'Madres, H.I.J.O.S. y Nietos' de los terroristas mercenarios que se alzaron en armas contra su patria, su pueblo y su Estado, la satisfacción de verles psicológicamente derrotados. Pues, a pesar del general quita-retratos Bendini, ya está registrado en la Historia que todas las fuerzas del Estado vertebradas operativamente por el Ejército ganaron la guerra contrarrevolucionaria; y como es sabido, un Ejército vencedor no tiene que pedir perdón por su victoria.
Mucho menos a una sociedad a la que evitaron sufrir una guerra civil, y una dictadura comunista si no hubieran aniquilado la subversión.
Al precio de 558 militares y policías muertos. Y luego desaparecidos por los escribas de la historia oficial.
Jorge Fernández Zicavo
24 de marzo de 2011





