jueves 24 de marzo de 2011

Carta a los Presos Políticos Argentinos



35º Aniversario del 24 de marzo de 1976

A los miembros de las Fuerzas Armadas, de Policía y Seguridad que derrotaron al terrorismo marxista:

La idea de escribir esta carta digital pública, surgió mientras miraba la foto del ex teniente general y comandante en jefe del Ejército Argentino, Jorge Rafael Videla, tomada en la sala del tribunal que acaba de condenarle a cadena perpetua el pasado 22 de diciembre.

La contemplé detenidamente, impresionado por el pathos de su mirada; de un rostro marcado por el estupor, amargura e impotencia ante una venganza disfrazada de condena judicial. Estupor ante la victoria política conseguida por la subversión marxista tres décadas después de haber sido aniquilada por orden de un gobierno constitucional. Amargura e impotencia ante una condena emitida por jueces que prestigiosos juristas y Asociaciones de abogados han calificado públicamente como prevaricadores. El abogado defensor del general Videla, en un gesto de dignidad personal y profesional que le honra, presentó su renuncia tras la sentencia para no participar en la farsa de "tribunales que emiten sentencias condenatorias decididas de antemano, y que vulneran principios inalterables del derecho constitucional como el de cosa juzgada, el de legalidad y el de irretroactividad de la ley penal".

* * * * *

Por haber vivido aquella década del setenta, y desde entonces dedicar incontables horas a documentarme, escribir, y conversar y debatir con argentinos de diferentes ideologías, creo estar en condiciones de exponer a los posibles lectores que sólo conozcan la historia de la década ‘70 elaborada por la izquierda -en esta carta dirigida a ustedes por ser los protagonistas emblemáticos de la guerra contraterrorista del Estado- una síntesis histórica rigurosamente subordinada a lo fáctico: a hechos acreditados que el relato histórico izquierdista no ha mencionado, ni jamás lo hará porque demolerían su estructura. Una estructura narrativa diseñada para ocultar, mediante falsos y abstractos conceptos de propaganda como imperialismo, liberación nacional, violencia popular, etc., los crímenes cometidos por las organizaciones terroristas contra la población civil y el Estado durante su guerra revolucionaria.

Estos datos y hechos históricos, imprescindibles para entender lo sucedido en aquellos años, son:

1-

El 31 de julio de 1967, el primer ministro Fidel Castro inauguró en La Habana la Conferencia de la OLAS: organización latinoamericana de solidaridad. Allí, tras diez días de sesiones, las izquierdas latinoamericanas acordaron en su Declaración Final iniciar la lucha armada en el subcontinente siguiendo la propuesta del 'Che', entonces en Bolivia, de crear "uno, dos, o tres Vietnam" en el mundo: varios frentes de guerra contra el imperialismo yankee. En el ámbito extraoficial de la Conferencia se acordó fundar un gran ELN (ejército de liberación nacional) coordinado por una Junta (JCR) y dividido en Sectores. A la numerosa (150) delegación argentina, se le asignaron tres. Cuba aportaría entrena-miento militar y cursos de Seguridad e Inteligencia.

2-

Entre abril de 1969 y noviembre de 1979, organizaciones armadas argentinas de ideología marxista (incluidas las FAP, FAR y Montoneros que se camuflaron como peronistas), mantuvieron una guerra revolucionaria contra el Estado para tomar el poder y proclamar una República Socialista con régimen dictatorial de partido único: la dictadura del proletariado, que para no alarmar con términos comunistas a un pueblo mayoritariamente peronista, llamaban Poder Obrero y Popular.

3-

La guerra revolucionaria se llevó a cabo contra gobiernos de facto y constitucionales pues el enemigo era el "sistema". Durante casi once años (03.04.69 a 12.11.79), el accionar subversivo de grupos armados irregulares cometió ataques contra la población civil y el Estado tipificados como Crímenes de Lesa Humanidad por el Estatuto de Roma (Corte Penal Internacional) y como Crímenes de Guerra por la IV Convención de Ginebra: secuestros de personas y aeronaves, cárceles clandestinas, tribunales revolucionarios que dictaban sentencias de muerte, asesinatos de dirigentes gremiales, empresarios y políticos; homicidios con atentados explosivos en calles y edificios de viviendas, etc. Más ocupaciones armadas de poblaciones, creación de una zona liberada, y ataques y copamientos a varias comisarías de policía y nueve cuarteles del Ejército llevados a cabo por fuerzas paramilitares uniformadas y con armamento de guerra. Los terroristas asesinaron durante su guerra revolucionaria un total de 767 civiles, policías y militares.

4-

En la madrugada del 26 de mayo de 1973 el gobierno peronista y Montonero presidido por Héctor Cámpora, indultó y liberó en pocas horas a 1.100 terroristas procesados con todas las garantías jurídicas por la Cámara Federal en lo Penal creada por el gobierno militar presidido por el general Lanusse. La impunidad que aquel gobierno de transición concedió a las bandas terroristas, hizo posible que iniciaran un ambicioso programa de desarrollo logístico (fabricación de armas automáticas y explosivo exógeno: Montoneros), y paramilitar (creación de Escuadras y Compañías de infantería: ERP -ejército revolucionario del pueblo-).

5-

El 23 de septiembre de 1973, el gobierno peronista presidido interinamente por el presidente de la Cámara de Diputados Raúl Lastiri (tras la renuncia de Cámpora exigida por Perón), decretó la ilegalización del ERP por el delito de Sedición tipificado por el artículo 22º de la Constitución.

6-

El 20 de enero de 1974, tras la masacre perpetrada por el ERP en su ataque a la Guarnición del Ejército en Azul, el presidente del gobierno Juan Domingo Perón leyó un Mensaje a la Nación manifestando que "aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos los que anhelamos una patria justa, libre y soberana"; y envió un radiograma a la Guarnición afirmando que "la decisión de las grandes mayorías de hacer una revolución en paz, harán que el reducido números de psicópatas que van quedando, sea exterminado uno a uno para el bien de la República". El 22 mantuvo una tensa reunión con los diputados Montoneros Carlos Kunkel, Rodolfo Vittar, Roberto Vidaña, Anibal Iturrieta, Armando Croatto, Santiago Díaz Ortiz, Diego Muñiz Barreto, Jorge Glellel y Julio Mera Figueroa; a quienes al día siguiente expulsó del Movimiento y ordenó renunciar a sus Bancas en la Cámara.

7-

El 6 de noviembre de 1974, el gobierno peronista presidido por la vicepresidenta María Estela Martínez de Perón tras la muerte de su esposo, decretó el Estado de Sitio para "erradicar expresiones de una barbarie patológica que se ha desatado como forma de un plan terrorista aleve y criminal contra la Nación toda".

8-

El 5 de febrero de 1975, ante el despliegue de una guerrilla rural del ERP en la provincia de Tucumán, con la que pretendía consolidar una zona liberada que le permitiera pedir reconocimiento internacional como bando beligerante de una guerra interna, el gobierno peronista presidido por María Estela Martínez de Perón ordenó a las Fuerzas Armadas entrar en operaciones para aniquilar la subversión en dicha provincia: Operativo Independencia.

Doce días después, el ERP respondió con una virtual declaración de guerra al Estado y a su Ejército: "Estamos desarrollando una guerra civil concentrando los principales recursos hacia la lucha militar, y encarando el enfrentamiento con criterio de aniquilamiento". (El Combatiente, 17 de febrero de 1975)

9-

El 6 de septiembre de 1975 el gobierno peronista presidido por María Estela Martínez de Perón decretó la ilegalización de Montoneros por el delito de Sedición. Demasiado tarde. Ya en 1973, durante el gobierno constitucional de Cámpora, la Conducción Nacional había declarado: "Nuestra estrategia sigue siendo la guerra integral".

10-

El 6 de octubre de 1975, ante la capacidad ofensiva alcanzada por las organizaciones terroristas (voladuras de aviones y buques militares; y el sangriento ataque llevado a cabo en la provincia de Formosa por el Ejército Montonero el día anterior), el gobierno peronista presidido por María Estela Martínez de Perón ordenó aniquilar la subversión en todo el territorio nacional.

11-

El 23 de diciembre de 1975 el ERP llevó a cabo su séptimo y más espectacular ataque a unidades del Ejército, lanzando un batallón de 250 efectivos contra el Batallón de Arsenales 601º en Monte Chingolo, provincia de Buenos Aires.

12-

El 17 de febrero de 1976 el gobierno decretó restringir el derecho de Habeas Corpus y de expatriación bajo el Estado de Sitio. El 15 de marzo, el Ministro del Interior informó que había 1.500 subversivos encarcelados a disposición del PEN. El 19 de marzo, el gobierno anunció que enviaría al Congreso un nuevo proyecto de ley que incluiría la pena de muerte por imposición del Código Militar.

* * * * *

A partir del golpe militar del 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas prorrogaron el Estado de Sitio y continuaron con las operaciones de aniquilación dispuestas por el decreto 2772/75 del Poder Ejecutivo anterior, hasta consolidar su victoria definitiva en noviembre de 1979.

13-

La contraofensiva militar y policial del Estado entre febrero de 1975 y noviembre de 1979, dio muerte en combate y/o capturó y ejecutó, a 6.000 terroristas; cifra oficial computada por el Ministerio de Justicia entre 1995 y 2000, en base a la cual se concedieron indemnizaciones a sus familiares por un total de 1.500.000.000 de Dólares. Recién en ¡2008! la CONADEP asumió como definitiva esa lista y la trasladó al Memorial de la Costanera; al que luego añadió 3.000 nombres de denuncias fraudulentas o no acreditadas procedentes de su primera lista de 1984.

14-

En consecuencia, las Juntas Militares que gobernaron de facto a partir del 24 de marzo de 1976, no cometieron un 'genocidio de 30.000 civiles demócratas que se oponían a la dictadura' como sostiene la propaganda izquierdista, sino que dieron muerte en operaciones de guerra contrarrevolucionaria a 6.000 efectivos de fuerzas político-militares insurgentes alzadas en armas contra el Estado.

Y, desde luego, su contraofensiva antiterrorista o guerra contrarrevolucionaria no puede considerarse Terrorismo de Estado, sino precisamente todo lo contrario: Contraterrorismo de Estado. Ni en el Código Penal argentino, ni nungún otro del mundo, ni en el Estatuto de Roma, existe la figura Terrorismo de Estado.

Y legal. El gobierno militar era ilegal; pero no su guerra contraterrorista. De lo contrario, el Estado bajo el anterior gobierno constitucional (CONADEP: 600 desaparecidos) también habría sido un Estado terrorista. El silencio de la izquierda argentina y de los organismos internacionales de derechos humanos, exime hacer más comentarios. Esta evidencia, y esta cifra, son astutamente silenciadas.

15-

Juicios a los... 'represores del terrorismo de Estado':

Los tribunales que están encarcelando a los militares y policías que aniquilaron a la subversión marxista encuadrada en grupos armados irregulares, son tribunales exclusivamente Políticos, por cuanto aplican la prevaricadora Doctrina Righi que, alterando la letra y el sentido del Estatuto de Roma, ordenó a los fiscales procesar por crímenes de Lesa Humanidad a los miembros de las fuerzas del Estado, porque según él, cometieron 'ataques generalizados y sistemáticos contra la... población civil'. Una acusación sencillamente fantástica.

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Generales prisioneros en cárceles montoneras: veamos con realismo el balance histórico.

Las Fuerzas Armadas, Policiales y de Seguridad vencieron militarmente pero fueron derrotadas políticamente.

Ganaron la guerra y perdieron la postguerra.


La izquierda marxista-leninista, que invirtiendo la célebre definición de Clausewitz concibe la política como la continuación de la guerra por otros medios, recompuso sus fuerzas, se reorganizó con una nueva estrategia política y de poder (gramsciana), y lanzó una ofensiva de propaganda y reescritura de la Historia cuyas consecuencias a estas alturas (26 años) son irreversibles, pues ya hay dos generaciones de niños y adolescentes lobotomizados en las escuelas públicas montoneras, y otras dos generaciones de adultos amnésicos y robotizados como los pueblos de los países comunistas. Un siniestro experimento de borrado y reprogramación mental de las masas inspirado en el modelo soviético que George Orwell reconstruyó en su novela 1984.

Gracias a este bombardeo educativo y mediático de la izquierda y sus 'orgas' de Derechos Humanos fundadas por terroristas homicidas para blanquear su pasado, la falsa y manipuladora historiografía marxista sobre la década del setenta ha sido interiorizada por una sociedad conformista, carente de sentido crítico-analítico y paralizada (como sus partidos políticos y su prensa) por el síndrome de la corrección política: tiranía de un discurso-matriz socialmente institucionalizado, que el semiólogo Roland Barthes estudió a fondo y denominó Discurso Tutor.

Hoy los terroristas supervivientes se han infiltrado nuevamente en el peronismo de donde los expulsó Perón en 1974 tras desenmascararlos como impostores; y son ministros, secretarios de Estado, intendentes, embajadores, diputados, senadores, asesores ideológicos de la Presidencia, y directores generales de grandes empresas del Estado. Amén de controlar la enseñanza pública en sus tres niveles, los centros culturales, los organismos de derechos humanos, el terrorista movimiento piquetero, la televisión estatal, varias emisoras de radio, y haber domesticado a la prensa.

* * * * *

Está fuera de discusión que el gran error político cometido por las Fuerzas Armadas fue derrocar el gobierno de M. E. Martínez de Perón. Resulta imposible de creer que no pudiera encontrarse una solución política y jurídica institucional que, digámoslo con el realismo maquiavélico del Príncipe, permitiera mantener formalmente a la presidenta en el cargo y a las espadas de la Nación en el poder; tal como requería aquel escenario de guerra interna. Sobraban en el país cualificados constitucionalistas que hubieran podido sugerir distintas opciones para continuar legitimando las operaciones militares y de seguridad contra la subversión armada iniciadas con el decreto de febrero de 1975; que debían complementarse con tribunales de guerra que dictaran penas de muerte a los miembros de las organizaciones terroristas, y a quienes mantuvieran con ellas vinculaciones periféricas subordinadas.

"No era posible fusilar a tantos subversivos, el mundo entero se nos habría echado encima", argumentaron los generales Videla y Díaz Bessone en sendas entrevistas.
Sin duda. Pero porque sus gobiernos eran ilegales, dictaduras surgidas de un golpe de Estado. De haber sido dispuestos por la justicia militar bajo el control de un gobierno constitucional y el parlamento, es decir, en un Estado de derecho, 'el mundo' igual se habría escandalizado, pero hubiera tenido que admitir su legalidad y finalmente callarse.

El siguiente paso de aquel gobierno que no fue y pudo ser, legitimado histórica y moralmente para ser tan atípico o excepcional como lo era la situación del país, hubiera sido crear una Milicia que colaborara con las fuerzas del Estado en tareas contraterroristas auxiliares. Una fuerza civil que encuadrara la participación popular en una guerra que, por lo que estaba en juego, concernía a toda la sociedad argentina.

* * * * *

En definitiva, el gran error estratégico fue que las FF.AA. optaron por llevar a cabo la guerra contrarrevolucionaria en solitario, como una guerra entre dos aparatos armados; sin involucrar a toda la sociedad argentina en lo que era una guerra de liberación nacional, porque se respondía a un ataque subversivo a escala continental alentado por el Estado comunista cubano empeñado en exportar la revolución. El mismo Estado que ya había abierto focos guerrilleros con oficiales de su Ejército en Venezuela, Argentina (Salta) y Bolivia. Por sus continuos envíos de militares y armas a las FALN del PC venezolano, Cuba (expulsada de la OEA el 31 de enero de 1962) fue nuevamente condenada por esta organización en julio de 1964. En 2005, Fidel Castro renonoció oficialmente la participación de cubanos en la guerrilla EGP de Salta, al pedir a Néstor Kirchner la repatriación de los restos del teniente 1º Horacio Peña Torres muerto en combate con la Gendarmería Nacional en Orán. (Clarín, 24.05.2005)

La respuesta contraterrorista desde un status de gobierno ilegal, les deslegitimó ante el mundo entero, y permitió a los subversivos criminales presentarse como 'demócratas opositores a una dictadura militar'.

Y además, al asumir la conducción política del Estado y la conducción militar de la guerra, vulneraron el axioma de que siempre debe evitarse combatir en dos frentes simultáneos.

Aquellas FF.AA. carecieron de jefes militares con una perspectiva política de la guerra: histórica, de Estado. Los resultados se hicieron patentes en cuanto terminaron las operaciones militares. No sólo no rentabilizaron políticamente el éxito, sino que cedieron la iniciativa a las fuerzas enemigas supuestamente aniquiladas, que lanzaron una contraofensiva mediante una Guerra de Propaganda sistemática que veinte años después les llevaría al poder de la mano de los 'compañeros' Kirchner. Modalidad de guerra cuya esencia y poder el Ejército Argentino nunca captó; como la derecha mundial. Este tipo de guerra -no, propaganda de guerra-, fue inventada por los bolcheviques rusos, sistematizada por el genial Will Münzenberg, y adoptada por la Komintern. Sus consagraciones artísticas fueron el Acorazado Potemkin y el Guernica. Dos obras, por cierto, que falsean los hechos históricos que nombran, para conferirles una dimensión mítica.

* * * * *

Generales: muchos consideramos que ustedes cumplieron (con la cruel eficacia de toda guerra que sólo puede juzgar la Convención de Ginebra), la orden constitucional recibida.

Y como ciudadanos, cumplieron con su deber moral en lo que consideraron -y coincido plenamente- una contraofensiva termidoriana blanca para evitar que la República Argentina pudiera llegar a ser la Cuba termidoriana roja del Sur. Una dictadura totalitaria, colectivista y bárbara con Koljoses y Gulags, Partido del Gran Hermano, Stasi's y KGB's, Clínicas psiquiátricas para disidentes, Guardias Rojos, Jóvenes Pioneros, Comités de Vigilancia Revolucionaria por Barrios y Manzanas, Escuelas y Universidades de adoctrinamiento marxista, Fuerzas Armadas y Policiales controladas por comisarios políticos, y 'revoluciones culturales' genocidas como las de China y Camboya: la Patria Socialista.

Como declaró el general Videla, citando a Rodríguez Peña, ustedes están moralmente legitimados para responder a quienes les repudian sin haber estado en su lugar; sin haber tenido que enfrentarse al fenómeno entonces inédito en el mundo, y luego nunca repetido, de una guerra revolucionaria urbana; a la encrucijada de un Ejército al que todos los partidos políticos pidieron que tomara el poder para acabar con la pesadilla terrorista: "De acuerdo, nosotros seremos los verdugos. Sean ustedes los hombres libres".

En esta dolorosa etapa de sus vidas, a ustedes y a los demás prisioneros políticos sólo les queda resignarse ante una inesperada e injusta ironía del destino; y asumirla con el estoicismo y dignidad de quien ha obrado de acuerdo a su conciencia, defendiendo los valores occidentales que ahora la suicida izquierda occidental aliada al Islam reaccionario y terrorista desprecia y traiciona. No concedan a las 'Madres, H.I.J.O.S. y Nietos' de los terroristas mercenarios que se alzaron en armas contra su patria, su pueblo y su Estado, la satisfacción de verles psicológicamente derrotados. Pues, a pesar del general quita-retratos Bendini, ya está registrado en la Historia que todas las fuerzas del Estado vertebradas operativamente por el Ejército ganaron la guerra contrarrevolucionaria; y como es sabido, un Ejército vencedor no tiene que pedir perdón por su victoria.

Mucho menos a una sociedad a la que evitaron sufrir una guerra civil, y una dictadura comunista si no hubieran aniquilado la subversión.

Al precio de 558 militares y policías muertos. Y luego desaparecidos por los escribas de la historia oficial.

Jorge Fernández Zicavo

24 de marzo de 2011

sábado 19 de marzo de 2011

Silencios y Mentiras del diccionario K

Cristina Fernández de Kirchner. Inauguración Parque de la Memoria



24 de marzo de 1976, Golpe de Estado, Dictadura militar...

Golpe y Dictadura ¡cívico-militar! pues fue reclamado a los militares por todos los partidos políticos, y por la Confederación General del Trabajo y las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas. Asimismo, dado el desarrollo paramilitar alcanzado en 1975 por el terrorismo marxista en su guerra revolucionaria (Tucumán, Formosa, Monte Chingolo), y el vacío de poder inherente al esperpéntico gobierno de María Estela Martínez de Perón, la intervención militar fue recibida con alivio por todas las asociaciones de empresarios y profesionales, la Iglesia Católica, la prensa, y hasta por el Partido Comunista que propuso al general Videla formar un gobierno cívico-militar. También por intelectuales de izquierda como Sábato, que almorzó con Borges y el general en la Casa Rosada en fecha tan temprana como mayo del 76; y en 1978 declaró que "la inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder".
http://termidorianos.blogspot.com/2010/03/los-mitos-del-24-de-marzo.html

Represores

¡Por supuesto… faltaba más! Hubiera sido inconcebible que el Estado y sus Fuerzas Armadas no reaccionaran ante aquella situación, cortando de raíz lo que ya era una incipiente guerra civil orientada a la toma del poder para implantar una República Socialista.

Secuestro y asesinato, opositores políticos, luchadores populares...

En absoluto. La represión no se dirigió contra "ciudadanos que a partir del golpe se opusieron a la dictadura militar y a sus políticas neoliberales", como intoxican las ONG's de derechos humanos dirigidas por antiguos terroristas; sino contra el terrorismo marxista decidido a destruir violentamente la tradicional estructura económica, social y política de la nación.

Y no hubo 'secuestros y asesinatos', sino capturas y ejecuciones de terroristas; en el marco de la contraofensiva del Estado iniciada el 6 de octubre de 1975 por orden de un gobierno constitucional, mediante el Decreto Ley 2772 que ordenó a las FF.AA. "aniquilar la subversión". Es decir, fueron operaciones legales (antes y después del 24 de marzo de 1976), contra miembros de fuerzas insurgentes encuadrados en rangos que iban de sargento a comandante en el ERP, y de subteniente a comandante en el Montonero. Y en sus Partidos, de colaborador a miliciano y de colaborador a oficial superior, respectivamente.

Centros clandestinos de detención

Clandestinos, secretos… ¡obviamente! Como no podía ser de otra manera, tratándose de operaciones que debían ser tan clandestinas como las del enemigo. Constituye el colmo de la estupidez, imaginar que éste pudiera conocer la ubicación de tales centros para asaltarlos, liberar a los suyos y asesinar a sus guardianes. Por otra parte, no eran centros de detención, sino de interrogatorios a cargo de oficiales de Inteligencia que procesaban la información obtenida y planificaban nuevas capturas. En una guerra no se 'detiene' a los enemigos, se los captura.

Torturadores

"La tortura es una anécdota. Cualquiera es capaz de torturar en una situación extrema. Si ellos hubieran peleado con el Código (Penal) bajo el brazo, perdían la guerra".

Rodolfo Galimberti.
Capitán del Ejército Montonero. Jefe de la Columna Norte - Buenos Aires

Sería difícil resumir mejor la guerra contrarrevolucionaria argentina. En efecto, desde el punto de vista histórico-militar, torturar al enemigo para obtener información es anecdótico en tanto que inevitable; un elemento más en el catálogo de horrores de toda guerra. Y tratándose de una guerra contra organizaciones subversivas que aterrorizan, secuestran y asesinan a la población civil; poder capturar en pocas horas a otros terroristas para evitar más muertes de inocentes y localizar armas y explosivos legitima el uso de cualquier procedimiento. Así son las guerras: todo o nada; aniquilación total de la fuerza enemiga en el menor tiempo posible y con el menor número de bajas propias.

Repudiar su práctica desde una 'bella conciencia' civil, y en tiempos de paz, sólo puede deberse a la ignorancia de la historia universal o a una hipocresía destinada a tapar silencios cómplices y malas conciencias.

La mala conciencia de la izquierda argentina que nunca condenó el terrorismo de Estado y su uso sistemático de la tortura en las dictaduras comunistas. Con la particularidad de que esos regímenes reprimían, y lo siguen haciendo (Cuba-China) a civiles que reclamaban libertad y democracia; mientras que durante la guerra revolucionaria argentina las fuerzas armadas y policiales se enfrentaron a terroristas alzados en armas contra el Estado (bajo gobiernos dictatoriales y constitucionales) encuadrados en bandas con estructura y armamento paramilitar, y con el objetivo de tomar el poder para implantar su totalitaria Patria Socialista.

Por otra parte, los casos probados de tortura fueron muy pocos, y los testimonios de terroristas sobrevivientes carecen, por razones obvias, de toda credibilidad. En cuanto a las organizaciones de Derechos Humanos, todas ellas fundadas por antiguos terroristas y subvencionadas por los gobiernos Kirchner, silencian que las bandas marxistas torturaban a sus prisioneros en las 'cárceles del pueblo'. Quien lo dude, sólo tiene que leer el informe de la autopsia hecha al coronel Del Valle Larrabure, salvajemente torturado durante 372 días y finalmente estrangulado, por los 'jóvenes idealistas' del ERP.

Campos de concentración y exterminio

Con esta metáfora se pretende homologar los CCD con los campos de exterminio nazis. Pilar Calveiro, terrorista montonera colaboradora del Servicio de Información Naval que la liberó de la ESMA y le compró un billete para Madrid, luego escribió un librito -con prólogo de Juan Gelman- desde una metáfora Auschwitz que se plasmó en esas insólitas y delictivas apologías del terrorismo contra el Estado que son el Museo de la ESMA y el Parque de la Memoria. Únicas justificaciones estatales al terrorismo marxista existentes en el mundo, co-financiadas por el Poder Ejecutivo e inauguradas por el presidente Néstor Kirchner.

La metáfora de Lagers y de una Nacht und Nebel argentina es sencillamente fantástica. No hubo 'campos', ni de concentración ni de exterminio.

Patotas

Otra metáfora, destinada a criminalizar las instituciones militares y policiales llamándolas 'asociaciones ilícitas'. Los efectivos de los Grupos de Tareas no eran ni matones ni sicarios, sino funcionarios del Estado. Que encuadraran a unos pocos civiles ultraderechistas no desmiente lo anterior.

Desaparecidos

La desaparición de los cadáveres de los terroristas ejecutados constituía la última fase del programa operativo, y por lo tanto, formaba parte de su secretismo y ocultación general. Esta palabra fue acuñada por la izquierda para combinarla con la de 'opositores políticos'.

Genocidio

Slogan vinculado a la metáfora-Auschwitz. Obviamente no existió tal cosa, pues genocidio significa exterminar etnias raciales, religiosas y culturales. También toda una clase social: revoluciones francesa, rusa y china. O los bombardeos de ciudades por parte de los Aliados durante la segunda guerra mundial, que en Hamburgo, Dresde, Berlín, Hiroshima y Nagasaki masacraron 300.000 civiles, más 600.000 con bombas convencionales en otras ciudades japonesas. La palabra genocidio, por lo tanto, es esencialmente aritmética, nombra exterminios en masa de civiles. Entre 1976 y 1978 inclusives (luego hubo pocos casos), y según la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia de los gobiernos izquierdistas Kirchner, en Argentina hubo 6.000 terroristas desaparecidos. La cifra corresponde a las denuncias por desaparición forzada de personas presentadas por sus familiares para obtener una indemnización de 250.000 Dólares.

Y se trata de una lista ya de por sí plagada de manipulaciones y estafas: incluye a personas asesinadas por razones políticas desde el año ¡1955! A terroristas de los 70' que murieron en combate y sus cadáveres fueron entregados a la familia (Fernando Abal Medina, Raúl Yaguer, los caídos en ataques a cuarteles del Ejército, en los montes de Tucumán, etc.), es decir, que no están 'desaparecidos'; a fusilados por traidores: Haymal, Rainier y otros; e incluso a algunos que veinticinco años después aparecieron en Israel y México. También figuraron durante años en las listas, nada menos que el fiscal general del Estado Esteban Righi, la jueza de la Corte Suprema Carmen Argibay Molina, y el juez (tres notables coincidencias profesionales) Alfredo Humberto Meade. Se ignora si cobraron la indemnización.

Como la lista oficial y definitiva de 6.000 casos dejó en ridiculo el mito de los famosos 30.000, las ONG's de derechos humanos han añadido al Muro del Parque otros 3.000 nombres de denuncias no acreditadas que sacaron de la chapucera lista confeccionada por la CONADEP en 1984; en la que se incluyeron nombres y apellidos sin número de documento de identidad, y con apodos como Bety, Cacho o la Negra. Así construye su Memoria, Verdad y Justicia la izquierda argentina. Multiplicando por cinco sus rentables muertos de 250.000 USD; y resucitándolos en las Elecciones, como los hijos de la siniestra Bonafini que después de treinta años siguen dados de alta en el Padrón Electoral.
http://termidorianos.blogspot.com/2009/12/desaparecidos-dolores-y-dolares.html

Delitos de Lesa Humanidad

Esta es la mayor estafa jurídica cometida por la izquierda filoterrorista y los dos gobiernos Kirchner. Elaborada por el antiguo abogado defensor de terroristas y actual procurador general de la Nación, Esteban Righi, el mismo que en 1973, siendo ministro del Interior del gobierno montonero presidido por Héctor Cámpora, sacó de las cárceles a 1.100 terroristas juzgados con todas las garantías procesales. El texto conocido como Estatuto de Roma, sobre el que se fundó la Corte Penal Internacional, dice en su artículo 7.2.a que deben ser calificados como de lesa humanidad (no prescriptibles) los ataques y crímenes contra la población civil cometidos por el Estado. Por lo tanto, los actuales juicios a militares y policías son de una manifiesta ilegalidad nacional e internacional.

Si las actuaciones de las fuerzas armadas y policiales del Estado en el curso de la contraofensiva hubieran sido delictivas, no podrían ser tifipicadas como crímenes de lesa humanidad, por cuanto no atacaron a la población civil, sino justamente lo contrario: a los terroristas marxistas que atacaban a la población civil desafecta: esos 209 sindicalistas, políticos, periodistas, catedráticos, empresarios, etc., asesinados por oponerse al proyecto de una República Socialista con dictadura de partido único.

El civil que ingresa en grupos armados irregulares en guerra contra las fuerzas del Estado, sea como combatiente, o utilizando como tapadera una militancia legal (sindicalismo, activismo estudiantil, etc.) pierde su condición de tal y sólo puede esperar dos cosas: morir en combate o ser ejecutado.
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-noche-de-los-lapicesmontoneros.html

Demás está decir, que la Doctrina-Righi ha sido diseñada con el objetivo de hacer efectiva la venganza de los antiguos terroristas y garantizarles su impunidad penal. Y que la 'dictadura militar' no practicó Terrorismo de Estado, sino justamente todo lo contrario: Contraterrorismo de Estado. Por otra parte, la figura 'Terrorismo de Estado' no existe ni el Código Penal argentino ni... en el Estatuto de Roma.


Los 'mantras' citados, demuestran cómo se articula la construcción de la 'memoria histórica' izquierdista. Son las armas semánticas de una guerra de propaganda destinada a confundir a la opinión pública internacional y a los niños y adolescentes argentinos. Persiguen, en definitiva, negar la Historia mediante una perversa inversión de roles; convertir a los terroristas contra el Estado en víctimas de lo que llaman Terrorismo de Estado, y en apóstoles de los derechos humanos. Ocultar que durante la década setenta del siglo XX la izquierda desencadenó una sangrienta guerra revolucionaria contra la sociedad argentina y el Estado; tal como admitió la Causa 13-84 de la Cámara Federal que juzgó y condenó a las Juntas militares que gobernaron a partir del 24 de marzo de 1976.

Jorge Fernández Zicavo

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La histórica sentencia precisó en sus conclusiones:

"Ya ha quedado suficientemente demostrado, al punto de caracterizarlo como un hecho notorio, que ese fenómeno delictivo asoló al país desde la década de 1960, generando un temor cada vez más creciente en la población, al par que una grave preocupación en las autoridades. También está fuera de discusión que a partir de la década de 1970 el terrorismo se agudizó en forma gravísima, lo que se manifestó a través de los métodos empleados por los insurgentes; por su cantidad; por su estructura militar; por su capacidad ofensiva; por su poder de fuego; por los recursos económicos con que contaban provenientes de la comisión de robos, secuestros extorsivos y variada gama de delitos económicos; por su infraestructura operativa y de comunicaciones; la organización celular que adoptaron como modo de lograr la impunidad; por el uso de la sorpresa en los atentados irracionalmente indiscriminados; la capacidad para interceptar medios masivos de comunicación; tomar dependencias policiales y asaltar unidades militares".

"En suma, se tiene por acreditado que la subversión terrorista puso una condición sin la cual los hechos que hoy son objeto de juzgamiento posiblemente no se hubieran producido".

"Además, el Tribunal también admite que esos episodios constituyeron una agresión contra la sociedad argentina y el Estado, emprendida sin derecho, y que éste debía reaccionar para evitar que su crecimiento pusiera en peligro la estabilidad de las instituciones asentadas en una filosofía cuya síntesis, imposible de mejorar, se halla expuesta en la Constitución Nacional."

"En consideración a los múltiples antecedentes acopiados en este proceso, especialmente documentación secuestrada, y a las características que asumió el fenómeno terrorista en la República Argentina, cabe concluir que dentro de los criterios clasificatorios que se vienen de expresar, éste se correspondió con el concepto de guerra revolucionaria".

http://www.derechos.org/nizkor/arg/causa13/consid6.html


viernes 11 de marzo de 2011

11-M en Madrid : ¿Quiénes lo hicieron?



Siete años después del mayor atentado terrorista de la historia de España y de Europa (192 muertos y 1.400 heridos) los españoles siguen sin saber quienes fueron sus autores intelectuales y materiales.

La mitad de la población considera que la versión oficial resulta inverosímil, y algunos van más allá: sostienen que el atentado fue la operación central de un golpe de Estado destinado a impedir la tercera victoria electoral consecutiva del liberal-conservador Partido Popular.

Ofrecemos dos artículos del prestigioso periodista Luis del Pino, que tras siete años de investigaciones y dos libros publicados es una autoridad en la materia.

'21 preguntas sin respuesta'
Libertad Digital 10.03.2010
http://www.libertaddigital.com/nacional/seis-anos-despues-que-sabemos-del-11-m-1276386930/


'17 manipulaciones en la investigación'
Libertad Digital 11.03.2011
http://www.libertaddigital.com/nacional/las-mayores-manipulaciones-en-la-investigacion-del-11-m-1276416792 /