sábado, 14 de mayo de 2016

El genocidio de La Vendée a manos de la República jacobina


Algo frecuente durante la guerra de La Vendée. Misas clandestinas celebradas en los bosques





Jorge Fernández Zicavo

En esta nota propongo reflexionar sobre una terrible paradoja de la historia universal: que una Revolución radical, estructural, que pretenda ofrecer a la humanidad un sistema político-económico progresivo, de mayores libertades, fraternidad, disminución de las desigualdades sociales y materiales entre los individuos... igualdad jurídica, derechos humanos y justicia social... un gran salto en la hegeliana marcha hacia "el reino de la libertad" en definitiva, debe pasar, fatal e inevitablemente, por un largo y sangriento proceso represor y genocida aplastando a la clase social que se resista a perder su poder y privilegios.

El ejemplo paradigmático es, por supuesto, la más radical y trascendental revolución de todos los tiempos: la francesa, de 1789. La Gran Revolución, como ha sido calificada en los ámbitos académicos, o "la madre de todas las revoluciones" como diríamos hoy, pues resultó decisiva, como ejemplo, para la posterior revolución rusa-bolchevique de 1917 que sus líderes habían estudiado exhaustivamente. Desde el punto de vista táctico y estratégico, claro está, pues su objetivo no era implantar una democracia capitalista-burguesa tras la monarquía feudal y terrateniente de los zares y su nobleza, sino una dictadura del proletariado que exterminara a la burguesía para acceder a una sociedad comunista sin clases. Recordemos que, siguiendo las enseñanzas de sus "camaradas" jacobinos, los bolcheviques también asesinaron al zar Nicolás II, a su esposa la zarina y a sus hijos.

Naturalmente, no es posible reconstruir aquí el largo proceso de la Revolución Francesa desde la gran crisis económica durante el reinado de Luis XVI, detonante de la sublevación del tercero de los "estados" (estamentos) que estructuraban el régimen monárquico absolutista a modo de un Parlamento meramente consultivo: burguesía, comerciantes, artesanos, obreros, funcionarios, campesinos... siendo el primer estado la nobleza y el segundo, el clero.
Tampoco, resumir los pormenores de las dos corrientes revolucionarias (moderados girondinos: Dantón, y radicales jacobinos: Robespierre), más la plebe analfabeta y lumpen de los sans-coulottes que unos y otros movilizaron demagógicamente. Ni siquiera, de la etapa del Terror, y la siguiente del Gran Terror termidoriano desatadas ambas por los jacobinos contra Luis XVI, su familia y la nobleza, así como contra Dantón y varios girondinos, mediante guillotinas que finalmente también cortarían las cabezas de Robespierre o Saint Just, entre otros.

Aquí mencionaré, muy someramente, la mayor tragedia de aquella revolución de la que ahora todas las democracias son deudoras: la guerra y genocidio, en toda la costa atlántica francesa, con epicentro en la Vendée.

Básicamente, sucedió que los ciudadanos de aquella región, y en particular de la Vendée, partidarios de la monarquía y fervientes católicos, se enfrentaron al nuevo régimen revolucionario y masónico surgido desde la célebre jornada del 14 de julio de 1789 en la que las turbas asaltaron la parisina prisión de la Bastilla para aprovisionarse de la pólvora allí depositada. No para liberar prisioneros, como se dijo, pues solo había siete delincuentes comunes.

En aquella guerra de la Vendée (abril, 1793 – noviembre 1794) se enfrentaron la Guardia Nacional (ejército republicano y revolucionario paralelo al ejército regular) contra un improvisado ejército católico y monárquico complementado con grupos de guerrilleros, para decidir si la revolución democrática-burguesa acabaría o no, con el tradicional régimen de monarquía absolutista que entonces imperaba en Francia y en toda Europa. El detonante fue que los sacerdotes "refractarios" al nuevo régimen no pudieran oficiar misa en sus iglesias, juraran la Constitución Civil del Clero que anulaba su subordinación al Papa, y una leva obligatoria de 300.000 hombres para engrosar las filas de la Guardia Nacional ante la anunciada invasión de Francia por ejércitos de las monarquías europeas: Inglaterra, Bélgica, España, Suiza, Austria, Hungría, Italia, etc., tras conocerse la ejecución de Luis XVI. Invasiones que serían derrotadas y provocarían una contraofensiva que, más tarde, con Napoleón, llevaría a las tropas francesas republicanas tan lejos como Egipto, Siria y Rusia.

Las operaciones de la Guardia Nacional, mediante unidades exterminadoras denominadas "columnas infernales", llevaron a cabo una masacre de los combatientes realistas y de la población civil que alcanzaría cifras y procedimientos de genocidio, hasta el punto de haber sido el primero de la "historia contemporánea"; una Era que se iniciaría precisamente (según criterio aceptado por los historiadores), con la Revolución Francesa.

Las "columnas infernales" bajo el mando de los generales Westermann, Carrier o Turreau, entre otros, incendiaron iglesias, pueblos, ciudades y cosechas, mataron el ganado, envenenaron los pozos de agua con arsénico y exterminaron a un mínimo acreditado de 150.000 vendeanos, incluyendo ancianos, mujeres y niños, con una inaudita crueldad. Por ejemplo: miles de civiles y combatientes fueron ahogados en el río Loira. Mujeres embarazadas a las que abrían el vientre con bayonetas. Bebes lanzados al aire y ensartados al caer. Niñas asesinadas tras ser violadas por varios soldados. El célebre Fouché amontonaba junto al río Ródano grupos de 100 prisioneros maniatados y les disparaba... cañonazos... a pocos metros, siendo rematados los sobrevivientes con los sables de la caballería. Incluso, anticipando a los campos de exterminio nazis, se llegó a quemar cadáveres de mujeres para aprovechar terapéuticamente su grasa en los hospitales, y de hombres despellejados desde la cintura hasta el talón para hacer con las pieles de sus piernas, previamente curtidas, unos pantalones-mallas para los oficiales de caballería. "La piel de los hombres es más elástica y fuerte que la de las mujeres y la gamuza", explicaron por escrito. Al final de la campaña, Westerman informaría: "La Vendée ya no existe"

Este genocidio está sobradamente documentado en los archivos oficiales, es bien conocido por historiadores e investigadores académicos y ha generado una amplia bibliografía, pero la "corrección política" festeja todos los aniversarios de la gloriosa revolución de Liberté, Egalité, Fraternité sin mencionarlo, presentándola solo en su aspecto positivo; como el origen de la primera república democrática-liberal de la Historia que, tras un largo proceso con gobiernos de la Convención, del Directorio termidoriano y el Imperio napoleónico se "exportaría" a toda Europa y América del Sur junto con su Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Y esta es la gran y cruel paradoja que puede sacarse del avance social y político de la humanidad en su larga marcha desde las primeras civilizaciones de la Antigüedad (Egipto, Asiria, Persia, Babilonia… ) pasando por la Atenas de Pericles y la Roma de los césares con sus repúblicas aristocráticas, censitarias y esclavistas: que este progreso hacia las repúblicas democráticas que hoy disfrutamos, al igual que la fundación de todos los estados nacionales, está cimentado en sangrientas guerras civiles o de independencia. Una tragedia resumida en el conocido aforismo de Marx "la violencia es la partera de la historia". En definitiva, el balance de la Revolución Francesa es que, como sucediera siempre desde los albores de la civilización y Maquiavelo recordara al Príncipe de Florencia, los principios morales siempre quedan subordinados al "estado de necesidad".
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Bibliografía utilizada:

El sistema de despoblación, Francoise-Noel Babeuf (1)

La Revolución Francesa, Jean-Pierre Bois

La guerra de la Vendée, Alberto Bárcena Pérez

Los monstruos políticos de la Modernidad, Ma. Teresa Glez Cortés

(1) Llamado también, "Gracchus" Babeuf, era un revolucionario "comunista", en el sentido primitivo del término. Digamos, un socialista radical, pre-comunista. Contemporáneo y protagonista de la Revolución Francesa, publicó en su periódico "El tribuno del pueblo" todas las informaciones (a pesar de estar censuradas) sobre el genocidio de la Vendée. Fue ejecutado en 1797 por encabezar "La conspiración de los iguales" contra el gobierno de la Convención Termidoriana (la "derecha" o sector conservador, de la Revolución), que puso fin a la dictadura de la ultra izquierda jacobina y de sus dos oleadas de "Terror", ejecutando a Robespierre y Saint-Just el 10 de julio (Termidor, según el calendario de la Revolución), de 1794.

sábado, 23 de abril de 2016

El error psicopolítico de la derecha






Agustín Laje

Si izquierdas y derechas en política no pueden ser definidas sino por su inmediata referencia a su par opuesto, no tendría por qué causar revuelo deducir que, si el llamado “socialismo del Siglo XXI” representa hoy el proyecto continental de la izquierda, el macrismo por añadidura representa a nivel nacional su contracara más evidente.

Y ello así no porque no existan expresiones vernáculas de derecha más ajustadas a los ideales prototípicos de esta parte del espectro ideológico o, lo que es lo mismo, más disonantes respecto del ala izquierdista, sino porque en nuestro análisis debemos considerar la relación de fuerzas existente: el PRO se visualiza con mayor nitidez entre las opciones de derecha sencillamente por el peso específico de su poder político actual.

Dicho esto, es interesante advertir lo que ocurre en los sectores de derecha cuando una expresión cercana a sus posiciones ideológicas asume el poder, como ocurre hoy en Argentina. No simplemente interesante; también útil, en la medida en que tomar conciencia respecto de las propias debilidades puede contribuir a modificarlas en un marco regional signado por la creciente debilidad de una izquierda cada vez más ilegitimada, frente a una derecha en vuelo ascendente.

Empecemos configurando, al buen estilo del método weberiano, un “tipo ideal” del “hombre de derecha medio”. Y digamos en primer término que la psicología del hombre de derecha busca evadir, siempre que sea posible, la problemática política. Tal cosa no es más que una resultante, aunque suene desconcertante, de sus propias ideas políticas consistentes en la reducción de la política a su mínima expresión. El hombre de derecha, en efecto, reconoce y fomenta la separación entre la esfera pública y la esfera privada de la vida social; y ubica a la política en apenas algunos espacios de la primera. “Lo personal es político” decía la feminista radical Carol Hanisch. Lo personal es privado, al contrario, diría un derechista.

En segundo término, al hombre de derecha no le agradan las utopías. Él prefiere asumir la realidad tal cual es, con sus oportunidades y satisfacciones, pero también con sus dificultades, con sus pesares y contingencias. De ahí que siempre haya preferido el término “evolución” frente al de “revolución”. En consecuencia, aquél no se resguarda en ideales utópicos que, para concretarse, necesitan de un aparato político monstruoso capaz de crear un nunca alcanzado ni alcanzable “paraíso en la tierra”. Así, la utopía como constructo imaginario disparador del compromiso político activo y permanente, tan arquetípico en la izquierda, no toca al hombre de derecha, el cual prefiere aceptar las propias condiciones de la vida, ganándosela por sus propios medios, haciendo y dejando hacer, sin ampararse en constructos ideológicos que le socorran de su frustración personal.

El hombre de derecha de nuestro Siglo brega, pues, por un Estado limitado. Es la sociedad la que debe desenvolverse a su propio ritmo, frente a un árbitro estatal que defina reglas claras y estables de juego que permitan a los individuos desarrollarse por sí mismos. Tal es, en una palabra, la función de la política para el hombre de derecha.

¿Qué puede deducirse de estos rápidos apuntes? Pues que el lugar de la política para el hombre de derecha es accidental. Su interés por la política se activa, y lo impele a actuar políticamente, sólo cuando tiene en frente un gobierno de signo radicalmente contrario. Pero cuando un gobierno próximo a sus propias posiciones llega al poder, el hombre de derecha se repliega, vuelve a la comodidad de las esferas privadas de la vida, relaja sus instintos militantes, y delega toda sus esperanzas a la técnica, confiando en que los resultados materiales de la gestión gubernamental derechista serán lo suficientemente evidentes para todos como para prescindir de todo relato político capaz de reforzar la legitimidad.

El caso más palpable de esta actitud frente a la política está dado por la teoría del “fin de la historia” de Francis Fukuyama, la que planteó que tras la caída del comunismo a fines del Siglo XX el ser humano había llegado a un punto de no retorno en cuanto a la forma de su organización social, caracterizada por el triunfo definitivo e irrevocable del capitalismo y la democracia liberal. Pero el rápido surgimiento del llamado “socialismo del Siglo XXI”, los fenómenos populistas en América Latina y el auge del marxismo cultural, tiraron por la borda los sueños de quienes creían que en política todo puede estar dicho de una vez y para siempre.

En sentido contrario de la apatía política del hombre de derecha, el hombre de izquierda mantuvo con ferocidad su militancia política aún en un marco completamente desfavorable, caracterizado por una aplastante derrota de alcance universal. Los congresos, mítines, seminarios y reuniones en todo el mundo sobre qué hacer tras la implosión del llamado “socialismo real” fueron moneda corriente a fines de los ’90. Sus ideólogos jamás abdicaron. Sus militantes siguieron haciendo de la política un trabajo a tiempo completo. Y así, sobre los escombros soviéticos, se diseñaron nuevas estratégicas hegemónicas y se fogonearon nuevos conflictos étnicos, raciales, económicos y sexuales. Sobre los cadáveres de los 100 millones de muertos que dejó el experimento comunista, se clavaron las banderas de los Derechos Humanos, hegemonizadas por una izquierda que jamás reparó en cometer las atrocidades más inenarrables en nombre de su ideología.

Mutatis mutandis, las mismas condiciones parecen reproducirse hoy en nuestro país. Al triunfo del PRO le siguió un relajamiento de lo que, en rigor de verdad, jamás fue una militancia orgánica, sino apenas una reacción espontánea de quienes, aún sin saberlo e incluso negándolo, se ubican del centro hacia la derecha en el abanico ideológico. Y frente a ello, puede verse una ruidosa izquierda que no dejará de militar hasta recobrar las riendas del poder.

Para peor, en virtud de las propias ideas que son más afines a la derecha de nuestro Siglo, los gobiernos derechistas van anulando la intromisión del Estado en dimensiones como la ideología que, con buen sentido, se consideran propias de la privacidad del individuo. Así, el Estado se neutraliza y la derecha termina prescindiendo, pues, del arma que la izquierda, siguiendo enseñanzas de Gramsci y Althusser, utiliza con total desparpajo cuando llega al poder para diseminar su ideología en la sociedad civil: los aparatos educativos y comunicacionales del Estado. De ahí que allí donde el kirchnerismo montó un monumental conglomerado de medios destinados a bajar línea ideológica, el macrismo prefiere desarmarlo en lugar de utilizarlo en propio provecho; allí donde el kirchnerismo montó estructuras de historiadores rentados para manipular el pasado y el presente, el macrismo prefiere poner al Estado al margen de discusiones relativas al pasado.

La desventaja estratégica de la derecha es clara: no sólo sus hombres se ponen al margen de la política ni bien el poder político es conquistado, sino que limita lo que con el poder político puede hacer en beneficio de sus propias ideas.

¿Cuál es entonces la salida a este dilema cuyas raíces se hunden en la propia psicología política del hombre de derecha? Los más pragmáticos responderán que frente a una izquierda que hace e hizo uso del aparato estatal para derramar su ideología a la sociedad civil, prescindir de esta herramienta para contrarrestar años de adoctrinamiento equivale a usar arco y flecha frente a un ejército armado hasta los dientes. Los más idealistas, en cambio, mantendrán que la solución no puede ser provista por el uso de los aparatos estatales, sino por un cambio en la concepción política del hombre de derecha, que lo lleve a mantener una inamovible actitud militante que equilibre el ininterrumpido accionar izquierdista.

Comoquiera que sea, lo concreto es que, si la derecha pretende salir del ciclo que sus propias condiciones ideológicas y psicológicas generan, deberá asumir que el conflicto ideológico no tiene fin, y que no puede haber ni un segundo de tregua frente a una izquierda que no desmovilizará su militancia ni bajará sus banderas.


Tribuna de Periodistas
30.01.2016

lunes, 11 de abril de 2016

"Depto. América": Estado Mayor de la guerra revolucionaria en América Latina



General Abelardo Colomé Ibarra




Jorge Fernández Zicavo


En 1969 la Unión Soviética 'sugirió' al Gobierno cubano, la conveniencia de suspender 'oficialmente' su apoyo a las guerrillas latinoamericanas. Un apoyo político y operativo que consistía fundamentalmente en dar entrenamiento militar a futuros guerrilleros en los campamentos PETI (Punto de Entrenamiento de Tropas Irregulares). Como es sabido, una de las operaciones de aquellos primeros años fue la incursión en Argentina, desde territorio boliviano, del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) ideado por el 'Che' Güevara e integrado por 'militantes' argentinos y dos oficiales del ejército cubano bajo el mando del argentino radicado en La Habana, Ricardo Masetti, quien a su vez era supervisado desde la ciudad de Córdoba por el general Abelardo Colomé Ibarra ('Furry'), entonces jefe de Contrainteligencia Militar y posteriormente viceministro de las Fuerzas Armadas, y Ministro del Interior hasta mediados de 2015.

Para continuar su apoyo a la subversión de manera más discreta, en 1970 el Gobierno cubano creó la Dirección General de Liberación Nacional (DGLN) dependiente del Ministerio del Interior (MININT) y puesta bajo el mando del comandante y viceministro del Interior, Manuel Piñeiro Losada ('Barbarroja'). Posteriormente, en 1975 la DGLN fue separada del MININT y encuadrada en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba con la denominación Departamento América (DA). Los rangos militares e institucionales de Colomé y Piñeiro dan una idea de la importancia estratégica que el régimen castrista concedía a la subversión armada en América Latina.



Comandante Manuel Piñeiro Losada con Fidel

El DA se dividía en cuatro secciones: América Central, América del Sur, Caribe y América del Norte. Su misión política fundamental consistía en mantener los contactos con los comandantes de organizaciones terroristas y guerrilleras latinoamericanas por medio de agentes 'empotrados' en las embajadas de sus países y, asimismo, desarrollar actividades 'culturales' en tapaderas de reclutamiento como las Casas de América o Asociaciones de Amigos del Pueblo Cubano.

El Departamento América tuvo grandes éxitos: la toma del poder en Nicaragua por el Frente Sandinista de Liberación, el importante nivel militar alcanzado por las guerrillas de El Salvador, Guatemala y Honduras que obligaron al presidente Reagan a organizar las 'contras', y el triunfo del comunista Maurice Bishop en Granada. Asimismo, sus agentes se infiltraron en las organizaciones de exiliados cubanos de Estados Unidos e incluso, en la mismísima CIA. También tuvo sonados fracasos, como el aniquilamiento de las organizaciones terroristas ERP y MONTONEROS en Argentina y de Sendero Luminoso en Perú.

Las actividades del Departamento América comenzaron a reducirse sensiblemente desde la llegada al poder de Mijail Gorbachov en 1985 aunque, con procedimientos aún desconocidos, continuó operando hasta la desintegración de la Unión Soviética en 1991.




domingo, 3 de abril de 2016

¡Basta de mentir sobre Malvinas!




Nicolás Márquez
Prensa Republicana
03.04.2016


Con calculada insistencia, los voceros del régimen, intelectuales y “opositores, siempre funcionales, utilizan la gloriosa fecha del 2 de abril no sólo para disfrutar del feriado turístico sino, lo que es más grave, para manifestarse en cuanta ocasión puedan a fin de lamentar “los chicos que murieron” en Malvinas, agregar que aquello “fue una guerra promovida por un borracho trasnochado” y finalmente, abrevar una y otra vez en la consabida demonización del Proceso de Reorganización Nacional.

Sin embargo, vale desnudar una vez más la hipocresía en la que incurren nuestros habituales recolectores de votos, al bastardear una gesta que fuera oportunamente apoyada con sumo fervor por los mismos partidos políticos que hoy cargan tintas demonizando todo aquello, sin advertir que la mentada “borrachera” no fue un fenómeno personal sino colectivo, puesto que la población virtualmente unánime aplaudió y respaldó la guerra con sonoro espíritu triunfalista. Tanto es así que hubo numerosos y multitudinarios actos de apoyo en los que el Presidente Leopoldo Fortunato Galtieri se vio obligado a saludar desde los balcones de la Casa de Gobierno ante el insistente clamor de la multitud que lo vivaba.

Efectivamente, omiten mencionar nuestros escribidores de historietas, que por entonces un arrasante fervor popular apoyó al gobierno de facto y se manifestó a favor de la guerra, al igual que lo hicieron numerosos dirigentes políticos que salieron de inmediato a dar su incondicional respaldo. Tanto es así que el 7 de abril “dirigentes gremiales como Lorenzo Miguel y Saúl Ubaldini y políticos destacados como los peronistas Antonio Cafiero y Deolindo Bitel, el radical Carlos Contín (Presidente del Comité Central del Partido), el populista Oscar Alende y Jorge Abelardo Ramos, de la izquierda nacional, viajaron a las Islas Malvinas para la asunción del efímero gobernador general Menéndez. El 10 de abril se congregaron en Plaza de Mayo cien mil personas con banderas, entre las que se destacaba un cartel con el lema ‘CGT presente, soberanía o muerte’”. Al mismo tiempo, el procesista Ernesto Sábato hacía declaraciones para la radio española alegando: “no es la dictadura la que está luchando, es el pueblo entero”[1]. Desde Comodoro Rivadavia, en declaraciones radiales Deolindo F. Bittel (ex candidato a Vicepresidente de Luder en 1983 por el P.J.) espetó: “entendemos que la justicia y la reivindicación contenidos en este acto de gobierno merecen que la decisión sea compartida por todos los habitantes de la República Argentina”[2]. En esa misma ocasión, Antonio Cafiero dijo que “la afirmación de nuestra soberanía, el mejoramiento de la imagen exterior y la consolidación de la unidad nacional son tres de los principales réditos que el enfrentamiento armado está en condiciones de dejar. Por otra parte, el gasto que demanda es infinitamente menor que el déficit provocado por la política de despilfarro aplicada en épocas de paz” y seguidamente agregó: “A medida que las acciones resultan más dramáticas se va diluyendo nuestro objetivo partidista, y por esa causa nos propusimos dejar de hacer todo aquello que pudiera dividir la opinión de la comunidad, decidiendo entonces entrevistar a los jefes de las guarniciones patagónicas”.

Políticos de todas las ideologías se reunieron con el Ministro del Interior, Gral. Harguindeguy (amigo íntimo del futuro Presidente Raúl Alfonsín) el 2 de mayo. Al salir de la tertulia, el izquierdista Oscar Allende expresó: “Estamos gozosos de poder asistir a un hecho trascendental. Es un acto de decisión y arrojo que hace honor al gobierno y a las fuerzas armadas argentinas” y en igual circunstancia el relevante dirigente justicialista Torcuato Fino ratificó “la solidaridad del justicialismo con esta actitud del gobierno”; en representación del radicalismo, Francisco Rabanal manifestó: “El episodio de hoy fue anhelado por varias generaciones de argentinos”. Lleno de júbilo, dos días después el ex Presidente Arturo Frondizi declaraba que “La acción de las fuerzas armadas, tendientes a poner fin a la usurpación de Inglaterra en Las Malvinas y demás islas del Atlántico Sur, merece todo nuestro apoyo”. El gobernador de la Provincia de Bs.As., Gral. Saint Jean, también se reunió con los representantes de los partidos Intransigente, Demócrata Cristiano, U.C.R, M.I.D, P.J, y Demócrata Progresista y al salir, hizo mención al apoyo brindado por los dirigentes y afirmó haber recibido expresiones que “fueron conmovedoras”[3]. Una encuesta de la época efectuada por Gallup señalaba que el 90% de la población adhería a la guerra, y sólo el 8% se oponía. Los más entusiastas en apoyarla eran los sectores de izquierda (quienes se alistaban como voluntarios para ser llamados al frente de combate).

Otra acusación en torno a lo acontecido nos dice que el conflicto fue desatado por las FF.AA. para obtener rédito político y “perpetuarse en el poder”, sin embargo, hasta la mismísima justicia alfonsinista, cuando enjuició al Gral. Galtieri, determinó que “El fallo de la Cámara no implica críticas de manera alguna a la gesta de Malvinas […] La Decisión de la Junta Militar de ocupar las islas respondió a la necesidad de reaccionar frente a una añeja, pertinaz y ultimamente intolerable ofensa a la soberanía argentina […] esas circunstancias a modo de abanico fueron concentrándose hasta conformar una agresión, que no solo justificaba, sino que imponía una oportuna defensa en aras de proteger nuestros intereses superiores de la Nación”[4]. Tanto es así, que Galtieri ni siquiera fue condenado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y los cargos que se le imputaron no tenían relación con la ocupación de Malvinas y la guerra contra Inglaterra, sino con haber mantenido el “combate una vez conocida la magnitud de la reacción inglesa, a las fuerzas propias en inferioridad de condiciones”, categórica resolución jurídica (y política) que pulveriza los aforismos predilectos del elenco estable de papanatas que suelen atribuirle a la legítima recuperación de las Islas Malvinas propósitos tan sórdidos como ficcionarios.

Tampoco es cierto el rutinario embuste que nos dice que los soldados argentinos fueron un vacilante tropel de “chicos asustados”, puesto que, a pesar de las notables desigualdades tecnológicas, éstos pelearon palmo a palmo contra una de las potencias militares más importantes del mundo, hecho que fuera reconocido por los mismos militares y personalidades norteamericanas e inglesas, empezando por la mismísima Primer Ministro Margaret Thatcher, quien cuenta que varios años después de la guerra “un general ruso me dijo que los soviéticos habían estado absolutamente convencidos de que no lucharíamos por las Malvinas, y que de hacerlo, perderíamos”, episodio que obviamente no se dio, pero que no era impensado, puesto que al decir de la propia Thatcher “Sin los Harriers, con su gran capacidad de maniobra, piloteados con enorme destreza y valor, y empleando la última versión del misil Sidewinder aire-aire proporcionado por Caspar Weinberger, no hubiéramos podido recuperar las Malvinas”[5].


Asimismo, en momentos decisivos, el día 13 de junio de 1982 (un día antes de la rendición de las tropas argentinas), el Almirante británico Sandy Woodward (Comandante de la Fuerza de Tareas Expedicionaria Británica) elevó un dramático informe al Comando de las Fuerzas de Tierra, en el cual, tras relatar las profusas averías y el desmantelamiento que estaban padeciendo las tropas británicas concluyó: “Francamente, si los argentinos pudieran sólo respirar sobre nosotros, ¡nos caeríamos! Tal vez ellos están igual. Solo cabe esperar que así sea, de otra manera estamos listos para la carnicería”. Lo cierto es que oficialmente (y sin contabilizar las bajas padecidas por las tropas de apoyo de los “Gurkas” y las escocesas) Inglaterra declaró que “en los 45 días de guerra, proporcionalmente, perdió más hombres que en la Segunda Guerra Mundial: 255 muertos y 777 heridos”, dato al que cabe agregar que en Inglaterra se suicidaron más veteranos de Falklands, que los veteranos de Malvinas y que de los 616 muertos argentinos, casi la mitad lo fueron a causa del hundimiento del Crucero Gral. Belgrano [6] (fuera de la zona de exclusión).

Una vez más, una fecha que debería invitarnos a la sana reflexión y al merecido reconocimiento de héroes y patriotas, el relato oficial del kirchnerismo (convalidado por el resto de los mercaderes de la partidocracia) manosea una noble causa para tapar noticias incómodas a la vez que distorsiona y disfraza, por milésima vez, nuestro pasado reciente mancillando la memoria de nuestros prohombres y enalteciendo la de los rufianes, que para desdicha nuestra siempre abundaron.

[1] Crítica a las Ideas Polítcas Argentinas, Ed. Sudamericana, Juan José Sebreli, pág. 336

[2] Malvinas Diario del Regreso (Iluminados por el fuego) De Edgardo Esteban – Sudamericana, pág. 85 y 86

[3] Revista Primera Linea, año 1, N 3, Rosario, viernes 12 de junio 1987

[4] Malvinas, Como, Por qué? Dr. Alberto de Vita.

[5] Los Años de Downing Street – Margareth Tatcher

[6] Reflexiones Sobre Malvinas – Revista Cabildo – marzo 2003 -Delicia Diachino




martes, 22 de marzo de 2016

24-Marzo-1976: Cuarenta años de ‘Relato’





Jorge Fernández Zicavo

Cuarenta años después, no tiene sentido recopilar lo ocurrido aquel día ni repasar las etapas gubernamentales del Proceso de Reorganización Nacional porque ambos hechos son sobradamente conocidos, pero sí quisiera destacar las columnas vertebradoras del 'Relato CONADEP' sobre el Golpe y posterior 'Proceso'.

1. Golpe de Estado contra un Gobierno constitucional
2. Terrorismo de Estado
3. Genocidio

Obviamente, hubo un Golpe de Estado, un quiebre de la legalidad constitucional, pero el 'relato CONADEP' (en adelante, 'Relato'), omite su contexto histórico.
Lo que se interrumpió el 24-M-76 fue una legalidad republicana meramente formal, al borde de la implosión tras el desastroso Gobierno presidido por María Estela Martínez de Perón y varios años de subversión marxista o conflicto armado interior contra el Estado y la sociedad. Y fue quebrada para restaurarla una vez derrotada la guerra civil revolucionaria desencadenada en 1969 por bandas apátridas subordinadas a una Cuba castrista que, a su vez, en aquellos años de 'guerra fría' era mercenaria de la Unión Soviética. Que esa intervención restauradora debió haber finalizado en 1979, cuando las operaciones contraterroristas ya habían terminado, y no en 1983, no altera lo sustancial: que las FFAA, tras cumplir su misión como última ratio defensiva de la seguridad nacional y de la República fundada en 1853, entregaron el poder a la sociedad civil y regresaron a sus bases y cuarteles.

La segunda columna argumental del 'Relato' es Terrorismo de Estado. Objetivamente no existió tal cosa, sino justamente todo lo contrario: Contraterrorismo de Estado; aniquilación de un 'terrorismo contra el Estado' que pretendía implantar una dictadura comunista de partido único a imagen y semejanza de la castro-cubana. Los únicos aterrorizados fueron los terroristas; el resto de los ciudadanos, y los partidos políticos, incluido el Comunista que repudió la estrategia de lucha armada, no fueron molestados.

La tercera, es el Genocidio de 30.000 'militantes populares' u 'opositores a la dictadura militar' desaparecidos. Esta otra falacia histórica se alimenta de, al menos, tres mentiras:

1- La cifra de 30.000 desaparecidos ya ha sido definitivamente acreditada como falsa; tanto por la actualización del listado CONADEP llevado a cabo por el Gobierno presidido por el nada sospechoso ex montonero Néstor Kirchner en 2006, que estableció la cifra de 6.415, como por el testimonio del ex terrorista montonero Luis Labraña explicando que la cifra 30.000 se eligió arbitrariamente para recibir fondos de un organismo noruego de Derechos Humanos. También es evidente que esa cifra propició el escandaloso reparto de unos 1.800.000.000 de dólares entre familiares de los desaparecidos, una titularidad que, por otra parte, es incierta, pues la lista de perceptores continúa siendo secreta.

2- Respecto a la identidad de los desaparecidos, el 'Relato' se cuida muy bien de silenciar que no eran personas ejecutadas al azar, ni 'por sus ideas' como se alega cínicamente, sino integrantes de organizaciones terroristas alzadas en armas contra el Estado y aniquilados por éste en el curso de una guerra contrarrevolucionaria ordenada extraoficialmente por el presidente Perón y oficialmente por la presidenta María Estela Martínez. Durante 31 años, el listado de la CONADEP no indicó la organización donde militaban los desaparecidos. Acaban de hacerlo hace unos seis meses, y para colmo, con muchos errores.

3- Finalmente, el 'Relato' sostiene una mentira tan grosera, como que las organizaciones terroristas solo operaron contra la dictadura militar del Proceso, es decir, a partir del 24 de marzo de 1976. Produce vergüenza ajena tener que refutarles: su 'lucha armada' se inició entre 1959-60 durante el Gobierno constitucional de Arturo Frondizi (UTURUNCOS), tuvo una segunda fase entre 1963-64 durante el Gobierno constitucional de Arturo Illia (EGP), una tercera durante las dictaduras militares de Onganía, Levingston y Lanusse (1969-1973) y una cuarta durante los gobiernos constitucionales de Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, Juan Domingo Perón e Isabel Martínez de Perón (1973-1976); estas dos últimas fases (1969 a 1976) por MONTONEROS, ERP, FAR, FAL y FAP. Es decir, que cuando se produjo el Golpe del 24 de marzo de 1976 la subversión marxista llevaba operando esporádicamente 17 años; y de forma continuada y caracterizada por ella como Guerra Civil Revolucionaria, durante 7 años (abril 1969-marzo 1976).

Termino esta nota con una breve alusión a la teoría de los dos demonios difundida por el Gobierno del ex abogado defensor de terroristas erpianos Raúl Alfonsín.
Es evidente, si aplicamos la lógica causa-efecto, que no hubo dos 'demonios' sino uno: el terrorismo izquierdista que desató su guerra civil revolucionaria. Con dicha 'teoría' se buscaba quitar importancia al accionar criminal del 'demonio' terrorista, volverlo difuso, secundario o meramente anedótico en la percepción de los ciudadanos, y resaltar la violencia del 'demonio' estatal. A su vez, esa simplificación binaria e intoxicadora generó una lógica perversa: si no hubo un 'demonio' terrorista, no hubo víctimas del terrorismo. En consecuencia, impunidad penal para los terroristas victimarios y ostracismo social para sus 18.000 víctimas civiles, policiales y militares (1.094 mortales).

Como es bien sabido, aquella falsificación de la historia iniciada por la CONADEP de Alfonsín (y de marxistas como Sábato, Strassera o Moreno Ocampo), asumida y divulgada por los siguientes gobiernos mediante poderosos aparatos de comunicación y educación, consiguió imponer la narrativa histórica izquierdista en la sociedad, triplicar el negocio de sus hipócritas Derechos Humanos y llevar a cabo los prevaricadores juicios de Lesa Humanidad contra militares y policías que combatieron por la República con decretos emitidos por un Gobierno constitucional. Asimismo, la existencia de las víctimas del terrorismo, a las que una sociedad inmoral y amnésica no quiere ver ni escuchar porque sus testimonios desnudan la farsa del 'Relato', sigue siendo, junto con los presos políticos asesinados en las mazmorras kirchneristas y ahora macristas, el factor esencial de la tan mentada 'grieta': una escisión social que los partidos políticos y los Medios han convertido en crónica gracias a su negativa a abordar la década '70 con datos y documentos históricos, y no con los mitos intoxicadores de una historieta escrita por una izquierda que fue y sigue siendo, apátrida y mercenaria. De Cuba entonces; y ahora, junto con Irán (Quebracho) y Venezuela.

Para muchos argentinos este podría ser el balance de una dinámica histórica perversa que, en este 40º aniversario del 24-M-76, todo indica que continuará bajo el Gobierno de Mauricio Macri.


sábado, 19 de marzo de 2016

La tramposa "desclasificación de archivos"




Jorge Fernández Zicavo

Ante la próxima visita oficial a Argentina del presidente de los Estados Unidos, Hussein Barack Obama, se ha anunciado que habrá una desclasificación de archivos estadounidenses relacionados con el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y la posterior represión de las organizaciones terroristas-paramilitares de extrema izquierda que venían operando desde abril de 1969 para tomar el poder mediante una estrategia de guerra revolucionaria.

Cualquiera que haya estudiado el accionar de dichas organizaciones durante esos siete años sabe que esos archivos sólo aportarán datos accesorios o anecdóticos (aunque a los ciudadanos no informados o desconocedores de las técnicas de manipulación informativa tal vez puedan parecerles espectaculares), porque lo sustancial de la documentación relacionada con las comunicaciones entre la Embajada de EE.UU. en Buenos Aires y las distintas agencias gubernamentales estadounidenses, así como la originada en el seno de las Fuerzas Armadas argentinas para planificar la guerra contrarrevolucionaria, hace ya muchos años que se ha publicado en nuestro país, tanto en la prensa como en libros e Internet. Resumiendo, la anunciada desclasificación será, básicamente, una operación de la propaganda macrista destinada a dotar de espectacularidad al 'deshielo' de las relaciones Argentina-EE.UU. tras la agresividad 'antiimperialista' del régimen de los ex montoneros Kirchner; y durante la oportuna semana del 'deshielo' Cuba-EE.UU.

Pero los publicistas de la Casa Rosada no solo persiguen ese objetivo, sino, también, colocar a Macri en la órbita de la selecta estrella de los Derechos Humanos; esa nueva cruzada progresista y de exquisita corrección política que tantos beneficios políticos y financieros prodiga, y que hasta puede obsequiar a algunos con el Premio Nobel, o con rosarios bendecidos por el izquierdista Papa "Francisco" Bergoglio.

Al respecto, hay que señalar que Macri se ha posicionado en un terreno muy específico de los Derechos Humanos: el diseñado y sostenido durante doce años como política de Estado por el régimen kirchnerista, es decir, 'derechos' exclusivamente para los terroristas aniquilados por las fuerzas militares y policiales siguiendo lo ordenado por decretos de un gobierno constitucional en el contexto de una guerra civil revolucionaria contra la sociedad y el Estado. Asimismo, y como consecuencia de lo anterior, Macri ha confirmado que continuarán los prevaricadores juicios de Lesa Humanidad contra los militares y policías que combatieron al terrorismo.

Este posicionamiento en los Derechos Humanos "K" ya es oficial, una política de Estado del Gobierno Macri, pues tanto él como su jefe del gabinete de ministros Marcos Peña, su ministro de Justicia y DD.HH. Germán Garavano y su secretario Claudio Avruj, han dicho de manera inequívoca en varias entrevistas, que no solo asumen como propia la política de DD.HH. del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, sino que, incluso, han llegado a ponderar sus excelencias:
Garavano. "Banderas y logros en Derechos Humanos que hay que reconocer del gobierno anterior"



Bien. Tras señalar esta demagógica desclasificación de documentos estadounidenses, sostengo que esta operación de propaganda del Gobierno Macri es una tomadura de pelo a los ciudadanos, pues, habida cuenta de que poco o nada aportarán a la documentación histórica de la década ’70, es una perversa maniobra de distracción para encubrir lo único verdaderamente importante que permanece oculto a los historiadores y al pueblo argentino: los archivos secretos cubanos. Concretamente, los del Dpto. América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (Partido-Estado, recordemos), el organismo encargado de iniciar la guerra revolucionaria en toda América Latina que diseñó, financió, dio asistencia logística (campamentos de entrenamiento militar), coordinó (JCR: Junta Coordinadora Revolucionaria) y supervisó sobre el terreno mediante el personal de Inteligencia de sus embajadas, a todas las organizaciones terroristas latinoamericanas mediante la 'Operación Fantasma': "Hacer de la cordillera de los Andes la Sierra Maestra de América Latina" fue su consigna fundadora.

A continuación citaré algunas de las vinculaciones acreditadas que hubo entre el Estado cubano y la subversión armada en Argentina.

1959. El Estado cubano organizó el primer 'foco' de guerrilla rural: UTURUNCOS, en Tucumán y Santiago del Estero, más una célula de terrorismo urbano en Buenos Aires. Gobierno constitucional de Arturo Frondizi

1963. El Estado cubano organizó un segundo 'foco' de guerrilla rural: Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) en Salta, más una célula de reclutamiento y logística en Buenos Aires, Capital Federal. En esta 'Operación Penélope', participó también la Argelia socialista y las comunistas Checoslovaquia y República Democrática Alemana; todo ello con pleno conocimiento de la Inteligencia soviética. Gobierno constitucional de Arturo Illia.

1966. Una delegación de la heterogénea izquierda argentina asistió a la Primera Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana entre el 3 y 15 de enero. Objetivo de la Conferencia: "alcanzar la unidad de las fuerzas revolucionarias de América, Asia y África en sus luchas por la liberación, independencia y soberanía de los pueblos frente al imperialismo". Estos viajes, que se repetirían durante varios años, especialmente para el entrenamiento militar, se hacían clandestinamente vía Praga, donde la Inteligencia checa les daba a los viajeros un pasaporte cubano 'especial' que luego les eran retirados al regresar.

1967: Una delegación de 180 argentinos de distintas corrientes de la izquierda asistió a la Conferencia de la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) celebrada en La Habana entre el 31 de julio y el 10 de Agosto. En ella, el presidente cubano Dorticós y el jefe del Estado, Fidel Castro, proclamaron oficialmente la Guerra Revolucionaria en toda América Latina. En la Conferencia se fundó un Ejército de Liberación (ELN) a escala continental, dividido en Columnas, que denominaron Sectores. A los argentinos, según sus divisiones ideológicas, se les asignaron los sectores 2, 4 y 8.

1968. El Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) celebró su IV Congreso presidido por el secretario general Mario Roberto Santucho, afirmando que coincidían con Cuba en que, Argentina y demás países del Cono Sur, eran la "segunda zona táctica de la guerra antiimperialista del continente" y que, en su primera etapa, la lucha armada en Argentina sería esencialmente "una guerra civil que se iría transformando en una guerra nacional antiimperialista".

1971. En julio, Santucho (en 1970 el PRT había fundado su Ejército Revolucionario del Pueblo: ERP), viajó a Cuba invitado para los festejos del 18º aniversario del asalto de los guerrilleros castristas al cuartel de Moncada.

1972. Tras la fuga del penal de Rawson, los más importantes de los 'cuadros' del ERP, FAR y MONTONEROS se trasladaron a Chile en un avión secuestrado y posteriormente siguieron viaje a La Habana.

1974. En agosto se fundó en Buenos Aires bajo la dirección de Santucho, la JCR acordada en la OLAS cubana. Integrada por ERP, TUPAMAROS de Uruguay, el MIR chileno y el ELN boliviano. Al mes siguiente, tras el secuestro de los hermanos Born, el comandante montonero Firmenich viajó a La Habana y luego a Moscú. De los 60.000.000 de U$D pagados por los Born, 50 fueron depositados en Cuba mediante valijas diplomáticas de su Embajada en Buenos Aires. Es muy posible, por lo tanto, que el viaje de Firmenich estuviera relacionado con esa operación.

1978. En marzo la Conducción del Partido-Ejército Montonero refugiada en México, se trasladó a La Habana. De aquella etapa de residencia ha quedado la conocida foto de la Guardería que el Gobierno les obsequió para sus hijos.

Finalmente, en su libro Nadie Fue, Juan Bautista Yofre identificó a los agentes cubanos de Inteligencia destinados en la Embajada de Buenos Aires que mantenían reuniones periódicas con los jefes de las organizaciones terroristas argentinas.

Naturalmente, también deben tenerse en cuenta los numerosos viajes de izquierdistas a Cuba para los entrenamientos militares. La SIDE calculaba su número en unos 1.500


Terroristas argentinos en campo de entrenamiento de Tropas Irregulares. Guanabo, Cuba.


La conclusión de todo esto es obvia: si tenemos conocimiento de estos datos ¿cuántos serán los que desconocemos, los más 'secretos'?

Estos, los cubanos, serían los archivos verdaderamente relevantes que Macri y su hipócrita operación propagandística funcional al Relato "K", debería pedir al sangriento dictador Raúl Castro si realmente su intención fuera "conocer la verdad, toda la verdad" de lo ocurrido en la década argentina del '70.


lunes, 19 de octubre de 2015

Homenaje a María Guillermina Cabrera Rojo





El domingo 18 de octubre la Familia Cabrera Rojo organizó el primer homenaje público a la memoria de la primera víctima del terrorismo en Argentina: María Guillermina, de 3 años.

Allí se invitó a CELTYV a través de su presidente, la abogada Victoria Villarruel, a brindar unas palabras que compartimos con ustedes:

"Hoy venimos a recordar a María Guillermina Cabrera Rojo en el día de su cumpleaños. Este es el Primer Homenaje Público que se hace a su memoria a 55 años de su asesinato.

Quiero agradecer a Paulo Cabrera Rojo y al resto de la familia Cabrera Rojo, por invitarme a compartir unas reflexiones con ustedes en este día. Y quiero agradecerle a todos los presentes que hoy, en el día de la Madre, nos están acompañando, cumpliendo con su deber de argentinos y patriotas que recuerdan a sus muertos.

El 12 de marzo de 1960, comenzó la tragedia de la familia Cabrera Rojo cuando terroristas del Ejército de Liberación Nacional – Uturuncos demolieron con una bomba la casa del Mayor David Cabrera, mientras él y su familia dormían.
La explosión destruyó completamente la casa y asesinó a María Guillermina, de sólo 3 años, además de herir a sus hermanitos, todos menores de 5 años.

Y a partir de allí comenzó otra vida, una que ya no era la vida feliz que imaginaron, sino otra donde el terrorismo estuvo siempre presente, así como la impunidad de los terroristas responsables, que fueron amnistiados primero por Illia y luego por Cámpora.
Una vida en la cual las amenazas continuaron pese a los años, y que motivaron que la familia debiera partir al exilio por 6 años. Porque al Terrorismo no le basta con matar y aterrorizar, sino que quiere borrar la memoria de las víctimas, como ha ocurrido aquí en Argentina, donde Guillermina y 1094 inocentes asesinados en los 70´s han sido eliminados de la historia y del reconocimiento de sus derechos humanos para ser parias en su propia Patria.

Porque donde hay una víctima del terrorismo, hay un terrorista, que en Argentina, encima, está impune. Por ello es necesario borrar y desaparecer de la memoria a quienes, con su ausencia presente, denuncian la existencia de estos crímenes aberrantes.

Hoy venimos aquí a recordar a Guillermina, a brindarle homenaje, y en ella a todos los niños, mujeres, hombres y ancianos, argentinos y extranjeros, civiles y uniformados que fueron asesinados, heridos, secuestrados por los miembros de las organizaciones armadas que cometieron actos de terrorismo.

Y en esta tragedia nacional, que arrancó a fines de los 50´s y se perpetuó en su último acto de guerra en 1989, miles padecieron, y siguen padeciendo, la impunidad de los responsables, la tergiversación de la verdad histórica y la aplicación de todos y cada uno de los principios que los terroristas defendían en aquellos años, y que son los que nos tienen sumidos en este caos actual.

Porque en esta parodia de inclusión, que vivimos, los incluidos son los terroristas y sus familias; mientras llevan adelante juicios de lesa humanidad donde lo que falta es humanidad y brillan las violaciones a los DDHH. Y todo esto ocurre; se barre a las víctimas del terrorismo debajo de la alfombra del cinismo y la hipocresía.

Estamos aquí, brindando testimonio de la existencia de "Gimy" en donde sus restos reposan, mirando su rostro de nenita en la única foto que de ella existe, porque nada sobrevivió a la explosión. Porque les arrancaron una hija, una hermana y a su vez todo su pasado.




Guillermina no pudo tomar la Primera Comunión o egresar del Primario, luego del secundario, no pudo ponerse de novia, empezar tal vez una carrera universitaria, casarse y tener hijos. No pudo ser abuela… su vida se tronchó a los 3 años de edad.
Pero no pudieron ni pueden arrancarle a ella y a los suyos su inocencia y el justo reclamo de Verdad, Justicia y Reparación.

Por eso, "Gimy" y los 1094 asesinados de los 70´s entre los que se encuentran aquí Silvia Ibarzábal, hija del Cnel. Ibarzábal, y Sergio e Isabelina Renó, hijo y viuda de Emilio Renó, los miles que fueron secuestrados y heridos, los miles que siguen esperando que el Estado los incluya, cobije y proteja, hoy nuestros muertos están entre nosotros, reclamando que estemos a la altura de los acontecimientos, que breguemos día a día para que la Verdad no muera, para que nuestra Patria no siga sumergida en este fango, y para que podamos recordar y vivir sin tener que ver a los asesinos caminando entre nosotros."

domingo, 22 de marzo de 2015

Guerra Revolucionaria y "Proceso". Una Tesis

Ernesto Sábato entregando el informe CONADEP a Raúl Alfonsín


Este texto sobre el 24-M-1976 pretende refutar el Relato sobre la década 1970 elaborado por quienes desencadenaron la tragedia. Los objetivos de esa historieta falsaria iniciada con la secuencia CONADEP, NUNCA MÁS, CAUSA 13/84 ordenada por el Presidente de la República y abogado defensor de terroristas Raúl Alfonsín; y articulada por los izquierdistas Sábato, Strassera, Moreno Ocampo, y madres de terroristas como Bonafini, Meijide y Carlotto son bien conocidos: 240.000 USD a familiares de terroristas ejecutados; transformar a los victimarios sobrevivientes en víctimas para dotarles de impunidad penal; subvenciones para fundar lucrativas ONG's de Derechos Humanos, etc.
El capítulo final del Relato, escrito por el régimen de los ex montoneros Kirchner, legitimó el terrorismo "político" mediante una inconcebible apología oficial sin precedentes en el mundo: el Museo de la Memoria en la ESMA y el Parque de la Memoria en la costanera porteña. Asimismo, con la complicidad de jueces prevaricadores y falsos testigos, encarceló de por vida a militares y policías que derrotaron al terrorismo marxista.

En aras de la brevedad que requieren las lecturas en Internet, para esta propuesta de un "contra Relato conadep-kirchner-montonero", he optado por una estructura esquemática tipo Tesis, que también podría servir a profesores de Historia como plataforma para un debate.


EL PROCESO
24-M-1976
Causas y Efectos

Tesis:

-En 1969, cuatro Organizaciones Político Militares (OPM) de ideología marxista (aunque dos de ellas se camuflaran como peronistas), iniciaron una Guerra Revolucionaria a escala de guerrilla urbana con el objetivo estratégico de llegar a conformar un Ejército Guerrillero regular que pudiera aniquilar al Ejército de la Nación, tomar el poder y proclamar una República Socialista con dictadura de Partido Único.

-Combatiendo la ofensiva sediciosa de las OPM, primero mediante un Código Penal que calificaba los delitos terroristas como "comunes", y después mediante decretos de Estado de Sitio y Aniquilación, el Estado derrotó definitivamente el desafío de la subversión armada en noviembre de 1979.

-En 1983, cumplido el objetivo de impedir que la República democrática-liberal constituida en 1853 fuera destruida por mercenarios argentinos del Estado cubano, las FFAA convocaron elecciones y entregaron el poder al partido vencedor de las mismas, la Unión Cívica Radical.


Probatio
Antecedentes y Desarrollo

1-
Las izquierdas latinoamericanas convocadas por el gobierno cubano en La Habana (agosto, 1967) para celebrar la Primera Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) acordaron iniciar en todo el subcontinente la Lucha Armada y/o Guerra Revolucionaria con el objetivo estratégico de tomar el poder previa aniquilación de los ejércitos nacionales, e implantar repúblicas socialistas. Esta Guerra Revolucionaria contra todos los países de América Latina fue proclamada por el Presidente Osvaldo Dorticós al inaugurar la Conferencia, y por el Jefe del Estado, Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas y Secretario General del Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro, al causurarla.

Para ello se decidió fundar un Ejército de Liberación Nacional (ELN) supranacional a cuyo mando se pondría el Che Güevara una vez concluyera victoriosamente su campaña guerrillera en Bolivia que entonces estaba en la fase inicial de organización logística. El ELN fue subdividido en Sectores que identificaban un país, o una organización revolucionaria cuando había varias. Para Argentina se asignó el Sector 1 a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) fundadas durante la OLAS; el Sector 2 al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) que en 1970 fundaría su Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP); y el Sector 8 a pequeños grupos de la izquierda "peronista" que en 1969 fundarían MONTONEROS. Todas las OPM tuvieron como denominador común, que la casi totalidad de sus integrantes había militado en el "stalinista" Partido Comunista Argentino, y en el citado PRT que también era un Partido Comunista aunque de tendencia "trotkista".
Conferencia OLAS
Agresiones armadas de Cuba a países latinoamericanos antes de la OLAS

2-
En 1969 los Sectores argentinos iniciaron la Guerra Revolucionaria.
Operaciones terroristas y militares de 1969
Secuestro y asesinato de Aramburu

3-
La Guerra Revolucionaria argentina puede datarse fácilmente. Su primera operación militar fue el 5 de abril de 1969 (FAL) y la última el 13 de noviembre de 1979 (MONTONEROS). Total: 10 años y 8 meses.
Operaciones terroristas de 1979

4-
Durante esta guerra las Organizaciones Político Militares cometieron 1.094 homicidios, 1.748 secuestros, 45 copamientos de unidades militares, policiales y de seguridad, atentados explosivos a un buque de la Armada y a un avión de la Fuerza Aérea, 5.215 atentados explosivos, 2.400 robos de armamento, etc.
La existencia de un estado de Guerra Revolucionaria y/o Guerra Popular que hoy la izquierda niega, fue reconocida no solo por la OLAS y todas las OPM en centenares de documentos orgánicos y en su prensa, sino por la nada sospechosa Causa 13/84 que condenó a cadena perpetua a los miembros de las Juntas Militares del Proceso.
Acta fundacional del ERP
Algunos documentos de Montoneros
Causa 13/84

5-
Las dos más importantes de estas OPM (ERP y MONTONEROS) fundaron mini-ejércitos estructurados por Comandancia General, Estados Mayores regionales, Fábricas de Armas y Explosivos, Inteligencia, Sanidad, Finanzas, Propaganda, Relaciones Exteriores, Prensa, Imprentas para prensa y falsificación de documentos, Cárceles del Pueblo, Reglamentos, Código de Justicia Militar y Tribunales, etc. Sus unidades de combate fueron Compañías de 90 efectivos. En una ocasión (ERP: Monte Chingolo) encuadró tres para conformar un Batallón.
Reconstrucción de las ocho Unidades del Ejército Argentino copadas por las OPM

6-
El Estado las reprimió legalmente aplicando el Código Penal: juicio con todas las garantías procesales, condena y prisión. Pero en la madrugada del 26 de mayo de 1973 el flamante gobierno peronista-montonero presidido por Héctor Cámpora indultó a 363 terroristas entonces encarcelados, anuló las pocas y moderadas leyes antiterroristas vigentes y disolvió la Cámara Federal en lo Penal creada durante el gobierno militar ‘de facto’ presidido por el general Lanusse para juzgar los delitos de índole terrorista.
Los sucesos del 25 de mayo de 1973

7-
Como consecuencia de estas medidas acordadas por un gobierno claramente cómplice de las OPM, estas iniciaron una segunda fase de accionar terrorista-militar que alcanzó niveles inauditos de violencia e involucró a toda la sociedad argentina en una sangrienta guerra civil. Decretos de Estado de Sitio y de ilegalización del ERP y Montoneros por el delito de Sedición emitidos por el gobierno de "Isabel" Perón no dieron fruto alguno. Ante el despliegue de una fuerza guerrillera rural del ERP en la provincia de Tucumán con el objetivo de consolidar una "zona liberada" y pedir que fuera reconocida internacionalmente, en febrero de 1975 el gobierno de "Isabel" Perón decretó que fuera aniquilada por el Ejército. Posteriormente, tras el sangriento ataque del Ejército Montonero al Regimiento de Infantería de Monte 29, en Formosa, decretó que las Fuerzas Armadas aniquilaran la subversión en todo el territorio nacional.
Decreto 261/75 Aniquilar subversión en Tucumán
Decreto 2772/75 Aniquilar subversión en todo el país

8-
Debido a la anarquía política e institucional propiciada por el catastrófico gobierno de "Isabel" Perón, el 24 de marzo de 1976 las FFAA lo depusieron mediante un Golpe de Estado. El periodo que siguió a continuación, bautizado por las FFAA como Proceso de Reorganización Nacional, tuvo como objetivo prioritario el definitivo aniquilamiento de las OPM ordenados por los citados Decretos.

9-
En el curso de la guerra contraterrorista o contrarrevolucionaria del Estado (febrero de 1975 - noviembre de 1979) las FFAA ejecutaron sumariamente a 7.000 prisioneros de guerra: miembros de las OPM, ya fueran combatientes o activistas de sus aparatos políticos-sindicales clandestinos.

El balance total en bajas mortales de la Guerra Revolucionaria 1969-1979 fue de 7.000 terroristas ejecutados sumariamente (más unos 250 muertos en combate), y 1.094 civiles y miembros de las fuerzas del Estado muertos en atentados y/o en combate.


Peroratio (recapitulación)

La metodología operativa utilizada por las FFAA para penetrar y destruir la blindada estructura clandestina de los grupos terroristas, también tuvo que ser clandestina por obvias razones de eficacia; pero ese accionar táctico formalmente irregular (incluidas las ejecuciones de prisioneros) no dejó de ser legal, pues estuvo supeditado al objetivo estratégico (aniquilación) decretado por un gobierno constitucional. De ahí que sea una disparatada contradicción en los términos considerar "Terrorismo de Estado" el accionar del Estado contra el "Terrorismo contra el Estado". Los gobiernos de El Proceso fueron -obviamente- ilegales, pero su aniquilación de las organizaciones terroristas fue, además de justa y subordinada a la cruel lógica de toda guerra, legal; si bien algunos consideramos que haber hecho desaparecer sus cadáveres fue un error: se debió juzgar a los terroristas por tribunales de guerra y fusilar a los condenados a la pena de muerte.

De lo anterior se deduce que denominar "víctimas del terrorismo de Estado" a quienes se alzaron en armas contra el Estado, es una mera consigna de propaganda utilizada por la izquierda derrotada; y mucho más cuando se califica a esas "víctimas" como "opositores, militantes políticos, militantes populares...", con la sinuosa pretensión de considerar partidos políticos a las organizaciones terroristas. Recordemos que, como ya había demostrado antes en efímeros intentos (Uturuncos, 1960. Ejército Guerrillero del Pueblo, 1964) y volvería a hacerlo entre 1973-1975, la "izquierda armada" operó indistintamente contra gobiernos civiles constitucionales: Frondizi, Illía, Cámpora, Perón, "Isabel" Perón; y gobiernos militares dictatoriales: Onganía, Levingston, Lanusse y las Juntas del Proceso.

En consecuencia, los "desaparecidos", en tanto que combatientes y/o activistas periféricos de una OPM, no fueron "opositores políticos" sino prisioneros de guerra ejecutados en el transcurso de la misma.
Y también las OPM ejecutaron a sus prisioneros: Aramburu, Oberdan Sallustro, Ibarzabal o Larrabure, entre otros.

Jorge Fernández Zicavo



jueves, 19 de marzo de 2015

El infierno de Hölderlin



Hermann Tertsch


"Lo que siempre ha hecho del Estado un infierno en la tierra es que el hombre intentara convertir la tierra en su cielo".

Estas palabras del poeta alemán Friedrich Hölderlin fueron pronunciadas mucho antes de que Hitler planeara el mundo germánico perfecto, de que Lenin se lanzara a fundar el «paraíso de los trabajadores» y de que Pablo Iglesias llamara a «tomar al asalto el cielo» en una España maltrecha por la crisis, harta y agotada de una clase dirigente inane, descreída e impotente. Pero a ellos tres se refería, como a tantos otros que han tratado, tratan y tratarán de organizar el bienestar y la felicidad colectiva y siempre, invariablemente, han generado infiernos muchos de ellos casi inconcebibles en su monstruosidad y crueldad. Siempre ha habido voces que advirtieron sobre el peligro de los proyectos totalitarios antes de que estos se consumaran. Desde las opciones meramente confiscatorias y autoritarias hasta las más brutalmente criminales, todas las diversas formas del socialismo y nacionalsocialismo anunciaron de una forma u otra su auténtica naturaleza. Siempre hubo quienes dieron la voz de alarma. Pero no se les hizo caso. Y llegó el infierno. Millones de trágicas muertes y miserias vividas después, hoy ya nadie sabe de aquello. Y vuelven las «ofertas celestiales» de asalto al bienestar y fáciles soluciones para las angustias cotidianas.

La libertad es un tesoro individual, una experiencia personal que se hace colectiva en la democracia. La democracia es una institución básicamente individualista. Se basa en el carácter único e insustituible, en el carácter único y sagrado del individuo humano. Y parafraseando a Friedrich Hayek, la democracia está por ello en conflicto con todas las formas de socialismo, incluidos sus peores perversiones del comunismo, fascismo y nazismo. El gran vienés cita en este sentido en su imprescindible «Camino de servidumbre» a Tocqueville en un discurso de 1848: «Democracia y socialismo no tienen nada en común salvo una palabra: igualdad. Pero sean conscientes de la diferencia: mientras la democracia busca la igualdad en libertad, el socialismo la busca en la restricción y la servidumbre». El descrédito del liberalismo en Europa viene de lejos. Ya cuando llegan al poder las ideología totalitarias en los años Treinta, apenas quedaban liberales. Tras la guerra, con el enemigo de la democracia y rival comunista como sistema social allende el Telón de Acero, la socialdemocracia se impuso como doctrina del sistema en Europa Occidental. A todos los partidos. Pero aun existían fuerzas liberales y músculo moral para denunciar y cuestionar el rodillo igualitario. Y sobre todo para defender el imperio de la ley. Hoy, con la introducción del componente ideológico de la corrección política, grotesco invento totalitario surgido de las universidades norteamericanas, las fuerzas antiliberales se han hecho con el control ideológico de todo el sistema en Europa. Desde una izquierda siempre totalitaria hasta la derecha acomodaticia, sin principios, cobarde o reaccionaria, todos se han unido bajo el paraguas ideológico de esa corrección con la que aplastan las expresiones independientes de denuncia. Así la sociedad se ha privado a sí misma de los mecanismos correctores imprescindibles en la democracia. Asistimos, con el socialismo del pensamiento, al final de la verdad. Que es perseguida con saña. Y con la verdad, se destruyen todos los fundamentos morales. Por eso esta sociedad no tiene ni músculo ni sus líderes criterio. Y es hoy incapaz de reaccionar, más allá del lamento y la cataplasma, ante las grandes amenazas que se ciernen sobre ella. Todas decididas a imponernos en la tierra ese cielo del que hablan los nuevos comunistas y los islamistas de siempre. Lo que ya Hölderlin sabe que era el infierno.

ABC
Sevilla
13.01.2015
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Sobre el autor: Inició su carrera profesional en la Agencia EFE como corresponsal para países de Europa Central y Oriental. En 1985 se incorporó al diario EL PAÍS como corresponsal en Bonn y Varsovia. A principios de los años 90 cubrió las guerras de los Balcanes como enviado especial. Entre 1993 y 1996 fue subdirector de este diario y responsable de la sección Opinión. En 1996 dejó la subdirección, manteniendo una columna de opinión hasta 2007.
Desde mayo de ese año y hasta la fecha, es analista político, crítico y entrevistador del diario ABC. Asimismo, tiene en este diario su columna "Montecassino".

Radio y Televisión
Desde 2004 colaboró en la emisora de radio Onda Cero, interviniendo como contertulio en el programa "Herrera en la onda".
Desde 2006 acudió también como analista político al programa de Telemadrid "Madrid opina". Entre junio de 2008 y marzo de 2010 presentó y dirigió el espacio nocturno de Telemadrid "Diario de la noche" con el que sigue colaborando desde entonces como analista.







sábado, 14 de marzo de 2015

El sentido de la Contrarrevolución

Foro de Sao Paulo


Agustín Laje
La Prensa Popular

Si la década del ’90 fue, según la terminología impuesta y comúnmente utilizada, la “revolución neoliberal” que embistió contra el Estado de bienestar, sería dable caracterizar el período que va desde el cierre de aquella década hasta nuestros días como la era de la “revolución neomarxista” que se manifestó a través de los experimentos populistas latinoamericanos.

Habrá quienes arguyan que es demasiado exagerado tachar de “revolución” estos momentos históricos. En efecto, la idea de “revolución” ha sido acompañada, en el marco del imaginario colectivo, por la idea de un quiebre institucional con arreglo al uso de la violencia. Son los restos que quedan en el subconsciente colectivo de las teorías revolucionarias del marxismo-leninismo.

Pero la revolución no tiene por qué ser violenta ni súbita. La revolución puede también ser lenta e inadvertida. Ello lo mostró Antonio Gramsci, desde la izquierda en sus Cuadernos de la cárcel, y Plinio Correa de Oliveira, desde la derecha en Revolución y contrarrevolución y en Diálogo: trasbordo ideológico inadvertido.

Por revolución no deberíamos entender mucho más que un cambio significativo en la configuración estructural y supraestructural del orden social, para utilizar terminología propia del marxismo; es decir, profundos cambios económicos, pero también políticos, jurídicos, ideológicos y, en resumen, culturales.

Nadie podría negar, en efecto, que el neomarxismo ha introducido cambios de fondo en todas las dimensiones destacadas. Despojado de las teorías clasistas tradicionales a las que sustituyó por nuevas “posiciones de sujeto” que no están definidas por la variable económica (y por tanto no se las puede interpretar en términos de clase); resignado respecto de encontrar un “sentido” a la marcha de la historia; abandonado el materialismo propio de lo que se denominó “marxismo vulgar” y habiendo otorgado, al contrario, gran importancia a las variables superestructurales, el “neomarxismo” llevó a cabo su revolución sin necesidad de “combatir al capital” a través de la lucha armada como otrora.

Definir el contenido de esta revolución de forma exhaustiva llevaría probablemente un libro entero. No obstante, aquí marcaré los principales puntos para luego describir cuál debería ser el sentido de la contrarrevolución.

En términos estructurales, la revolución neomarxista decidió alterar el postulado básico del marxismo clásico referido a la colectivización de los medios de producción. En su lugar, el neomarxismo ha exacerbado la colectivización de la producción misma. Ha aprendido, con la experiencia soviética, que la abolición total de la propiedad privada conduce indefectiblemente a la destrucción económica (la escuela austríaca de economía ya demostró acabadamente que el cálculo económico es imposible allí donde no hay propiedad privada). Luego, de lo que se trata es de permitir el mínimo grado posible de propiedad privada y el resto, colectivizarlo desde el Estado. Los países latinoamericanos que han sido sumergidos en esta revolución, no por casualidad soportan las mayores cargas tributarias y consuman los más desfachatados procesos de estatización.

Salvando las distancias, tanto el marxismo como el neomarxismo han experimentado en sus primeros momentos un agigantamiento de la “torta” que se disponían repartir. En el caso del primero, la inmensa incorporación del factor de la producción “trabajo” al sistema productivo soviético le dio al mismo un ensanchamiento que con el tiempo iría decayendo estrepitosamente hasta implosionar. En el caso del neomarxismo, las condiciones económicas del comercio internacional (el precio de los comodities fundamentalmente) le brindaron un contexto favorable que aquél desperdició por completo y ahora la ineficiencia del sistema ha quedado a las claras (inflación, recesión y desempleo).

En términos superestructurales, debemos contemplar al menos tres dimensiones: jurídica, política y cultural.

Respecto de la primera, ha prevalecido una teoría de la justicia que anula la responsabilidad individual en dos terrenos cruciales: el económico y el criminológico. En efecto, se ha instalado en la opinión pública la idea según la cual los demás deben pagar por el fracaso económico de los otros, sencillamente porque éstos no tendrían que ver con su suerte sino que estarían determinados por “las condicionantes de una sociedad capitalista intrínsecamente injusta”. Lo propio se dirá en el terreno criminológico: el delincuente que asesina por un par de zapatillas no eligió apretar el gatillo, sino que fue obligado a hacerlo por “la sociedad que lo puso en esa posición”, incluido aquel desdichado al que la bala le atravesó la cabeza. No es de extrañar, bajo estas teorías de la justicia que invierten el sentido original de la justicia (dar a cada uno lo suyo), que las sociedades latinoamericanas que han caído bajo la revolución neomarxista sean aquellas que presenten en la región las mayores tasas de homicidio (Venezuela), robos (Argentina), y que sean al mismo tiempo aquellas donde la cultura del trabajo mayormente se ha perdido.

Respecto de la dimensión política, la revolución neomarxista ha instalado la lógica del populismo disfrazada de “democracia radical” como gusta llamarla Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. En concreto, la idea de democracia como un medio para la libertad individual y la igualdad ante la ley (únicas concepciones de libertad e igualdad que permiten una concepción plural y abierta de la idea de “pueblo”), ha dado paso a una idea de democracia como camino hacia la igualdad material. El igualador, bajo la lógica populista, es el caudillo que logra interpretar, casi de manera mística, los deseos de un “pueblo” que, al no incluir a toda la ciudadanía sino a los designados como “pueblo” por el caudillo, se vuelve excluyente y totalitario (pues busca totalizar la parcialidad como admite el propio Laclau).

Finalmente, la dimensión cultural de la revolución neomarxista puede ser resumida en los siguientes puntos: cultura del facilismo; cultura del subsidio; igualitarismo moral; igualitarismo cultural; destrucción de la familia como núcleo básico de la sociedad; veneración a lo vulgar disfrazado de “popular”, etc.

Si tales son, en forma harto sintética, las componentes fundamentales de la revolución neomarxista, ¿cuál debe ser entonces el sentido de la contrarrevolución?

Antes de responder la pregunta, es importante destacar que hablar de contrarrevolución no es lo mismo que hablar de restauración. En efecto, la restauración busca volver a un tiempo histórico que precedió a la revolución. La contrarrevolución, al contrario, supone una revolución de signo contrario a la revolución en ciernes o triunfante, independientemente de que ese estado de cosas haya existido en tiempos pretéritos o constituya un momento histórico jamás alcanzado.

Nuestra pregunta de más arriba se contesta, entonces, con arreglo a la lógica más elemental: la contrarrevolución al neomarxismo debe tomar la dirección diametralmente opuesta a la revolución neomarxista. Esto es: en economía propender a la desregulación de los mercados, garantizar la seguridad jurídica, los derechos de propiedad y minimizar las funciones del Estado maximizando su efectividad en aquellas funciones que le son naturales (justicia, seguridad, defensa, salud); en política instalar una visión de la democracia como medio para la libertad del pueblo, entendido éste no como una entidad metafísica sino simplemente como el conjunto de todos los ciudadanos, donde los límites al poder son la consecuencia lógica de la heterogeneidad intrínseca a un pueblo concebido en dichos términos; en la dimensión jurídica lograr instalar una teoría de la justicia donde la responsabilidad individual esté en la base de la convivencia social pacífica; y finalmente, en el terreno cultural, divulgar la cultura del trabajo, la cultura del esfuerzo, mostrar la conveniencia de ciertos valores respecto de otros y renegar de la popularidad de lo vulgar.

La era del neomarxismo parece estar acabando de a poco. La pregunta que queda abierta es: ¿contrarrevolución o reformismo?


miércoles, 28 de enero de 2015

Las mentiras del poder premian a terroristas y asesinos




Entrevista en prensa italiana a dirigentes de la ONG "Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas" (de Argentina)
26 de octubre 2014


Villarruel

Muchos años de silencio; en primer lugar porque sólo los familiares de las víctimas o los supervivientes compartían su dolor por la tragedia ocurrida: esto era un denominador común también para las víctimas extranjeras y también italianas, porque los gobiernos de sus países nunca han reclamado justicia para sus connacionales caídos a causa de acciones terroristas, mientras que han reconocido y apoyado reclamaciones de justicia solicitadas por ex Montoneros.
A partir de 1983 estas personas han tenido que vivir su dolor en silencio, también a causa de un total desinterés del Estado por sus demandas manifestado por medio de una dialéctica perversa que transforma a las víctimas en culpables. Desde nuestra Organización hemos dado voz a estos olvidados y reclamado al Estado argentino la igualdad de derechos.

Manfroni

Y también porque se considera que ocuparse de los derechos de las víctimas del terrorismo equivale a aprobar lo que hicieron las Juntas de Gobierno militares: es algo totalmente absurdo y fuera de toda lógica; pero éste es el motivo principal por el cual todo lo que hemos descrito permanece como un argumento tabú. Puede decirse que hablar de esto está prohibido, porque es interpretado como un intento de disminuir la responsabilidad de los militares. Como se dice en Argentina, los hechos son sagrados, pero su interpretación es libre.
En nuestro libro "Los otros muertos" describimos 13 casos emblemáticos de personas de diversos estratos sociales y ubicaciones geográficas. La segunda parte está dedicada a una lista de todos los muertos, heridos y secuestrados. No hemos incluido a las víctimas que han sufrido la pérdida de sus propiedades o han estado secuestradas, por ejemplo, a bordo de un autobús o avión durante poco tiempo, pues en ese caso su número habría llegado a la impresionante cifra de 17.382 personas agredidas o afectadas directamente en actos terroristas.


¿Qué dificultades han tenido para “destapar” estos acontecimientos que han permanecido ocultos durante tanto tiempo?


Villarruel

A través de las redes sociales hemos recibido amenazas de muerte y agresiones verbales de todo tipo, especialmente cuando organizo encuentros en las escuelas para explicar esta temática a jóvenes que no han vivido aquellos terribles años. Pero creo que los problemas que hemos tenido que afrontar han sido principalmente dos: el primero es la indiferencia de la sociedad ante estas víctimas inocentes, a consecuencia, también, de una batalla mediática respecto al terrorismo en todos estos años. El segundo, directamente relacionado, es que el Estado defiende a los ex terroristas y reescribe la historia de aquellos años.

Manfroni

Esta indiferencia me recuerda mucho a los ciudadanos del Macondo de la novela “Cien años de Soledad” de García Márquez. Es increíble que después del gigantesco ataque a la sociedad civil llevada a cabo por el terrorismo, no se recuerde casi nada: una amnesia cíclica de la sociedad de estos países, que hace posible que puedan repetirse estos errores. Y no es que los hechos descritos en el libro provengan de documentos secretos: solamente hemos consultado los diarios de la época, reproducido declaraciones de ex guerrilleros en libros escritos por ellos, y documentos irrefutables.
Esto, para evitar que los resultados de nuestra investigación puedan ser refutados. Nos hemos encontrado con personas, especialmente jóvenes, que no han conocido aquellos años pero que a pesar de haber leído nuestro libro niegan la realidad y anteponen la “fábula” histórica elaborada por el actual Gobierno. Aunque también, otros nos agradecen haberles contado hechos que desconocían.
Esto demuestra que cuanto sucede en la década kirchnerista es consecuencia de un pacto: se juzga sólo una parte de la historia de aquellos años olvidándose del resto, a cambio del silencio de la izquierda respecto a las actuaciones de un Gobierno que ha tenido como objetivo principal de su política llevar a cabo el robo más grande del siglo en Argentina.

Traducción: JFZ

jueves, 11 de diciembre de 2014

Entrevista a Victoria Villarruel. Presidenta de CELTYV (Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas) de Argentina


"Ser víctima del terrorismo es estigmatizante"



La fundadora del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas, Victoria Villarruel, expone su punto de vista acerca de la política de derechos humanos desde el regreso a la democracia y explica por qué cree que aquí prima una memoria incompleta.

CATALINA BONTEMPO @CATUBONTEMPO
MIÉRCOLES 10 DE DICIEMBRE DE 2014 | 16:25



Victoria Villarruel recibe periódicamente amenazas: le dijeron que le iban a pegar un tiro en la cabeza, que la iban a violar, que se merecía la muerte. A los 38 años, no tiene miedo porque considera que su lucha es justa. Su causa es malinterpretada por quienes la desconocen y tergiversada por quienes buscan acallarla.

Villarruel es abogada y en 2006 creó el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv), cuyo objetivo es que el Estado reconozca los derechos a la verdad, a la justicia y a la memoria de las víctimas de las organizaciones armadas guerrilleras que operaron durante los años '60 y '70 en la Argentina, como Montoneros, ERP y FAP. La motivación de la coautora del libro "Los otros muertos" radica en que considera que vive “en un país en donde los derechos humanos no se respetan y donde hay una hipocresía e impunidad sofocante”.

¿Por qué buscar que se reconozcan los derechos de las víctimas de los guerrilleros es para muchos mantener una complicidad con la dictadura?

Primordialmente por desconocimiento. Se ha relacionado a las víctimas con el gobierno de facto porque a lo largo de estos 30 años de democracia se ha escuchado una sola campana. A las víctimas de las organizaciones armadas guerrilleras no se las conocía, no se las escuchó, no se las vio llorar: es como si no existieran. Ser víctima del terrorismo en la Argentina es algo estigmatizante. Lo que pasó aquí es una profunda distorsión de los hechos históricos y la creación de un mito, pues la sociedad argentina siempre creyó que la mayoría de las víctimas de los guerrilleros eran militares, como si serlo, además, justificara el hecho terrorista.

Se suele relacionar esta temática a personajes como Cecilia Pando u otras organizaciones militares…

Celtyv es una asociación civil que únicamente representa a víctimas del terrorismo, que son 17.382 personas. Nosotros no trabajamos en nada relacionado con la prisión de agentes del Estado ni el reclamo de violaciones a los derechos humanos en los juicios de lesa humanidad. No hay contacto con asociaciones que trabajen esas temáticas, porque nuestro tema está bien acotado a la víctima

¿Creés que los guerrilleros de los '60 y '70 deberían ser considerados terroristas?

Eran organizaciones que se movían como ejércitos irregulares y que cometieron 21.600 atentados terroristas a lo largo de diez años. No estamos hablando de grupos de cinco estudiantes que tiraban una bomba molotov, sino de personas que tenían formación militar, un código de justicia revolucionaria, uniforme, himno propio, grados militares y una estructura de conocimiento de los armamentos y explosivos que les permitía fabricar sus propios fusiles y los explosivos plásticos que iban en las bombas.

¿Por qué hablar de estas víctimas es un tema “políticamente incorrecto”?

Porque tenemos funcionarios que han integrado estas organizaciones armadas. Con lo cual, desde el poder han tomado dos acciones: reescribir la historia y garantizarse su propia impunidad. Todas las leyes que se han dictado, en especial en la última década, son leyes de reparación, de derecho a la memoria, a la verdad y a la justicia que han sido exclusivamente para aquellas personas que sufrieron abusos del Estado. Es decir, que si vos ibas caminando por la calle y volaste por la explosión de un coche bomba, no tenés ningún tipo de derecho, pero si el terrorista que puso esa bomba en ese coche sufrió torturas por parte del Estado, eso es lesa humanidad. Lo de él es imprescriptible y se juzga a los culpables y se lo indemniza; vos no existís.

¿Cuál es tu postura respecto al gobierno de facto y a los desaparecidos?

Mi postura es la de respeto a los derechos humanos, siempre. Considero que los guerrilleros de aquella época debieron haber sido juzgados y condenados. De ninguna manera estoy a favor de la violación de los derechos humanos, y por eso le exijo al Estado democrático que respete el derecho de las víctimas del terrorismo de hace 40 años. Nosotros no estamos de acuerdo en que se les violen los derechos humanos, pero de ahí a que tengan más derechos que las propias víctimas que ocasionaron, me parece que es una perversidad muy grande por parte del Estado.

¿Por qué sostenés que en Argentina hubo una guerra?

Acá eso se niega, pero la virulencia de los hechos cometidos, que son más de 21.600 atentados, da la pauta de que no fueron hechos aislados, sino que hubo un conflicto armado interno o guerra de baja intensidad. Por ende se debiera haber aplicado el Derecho Internacional Humanitario.

¿Por qué decís que la vía judicial en Argentina está cerrada?

En 2007, el procurador Esteban Righi le ordenó a todos los fiscales del país que no podían declarar como de lesa humanidad los crímenes del terrorismo.

¿En qué se basó?

Es una resolución e interpretación propia que tiene el Estado argentino que considera, siguiendo al Estatuto de Roma, que los crímenes del terrorismo, al no ser cometidos por el Estado, no son de lesa humanidad. Es una interpretación única en todo el mundo, dado que el Estatuto de Roma no dice eso, sino que sostiene que son crímenes de lesa humanidad los cometidos por el Estado, como así también por organizaciones armadas, donde entran Montoneros y ERP. Con lo cual esta es una visión politizada de lo que es un Tratado Internacional.

Sin embargo, en Argentina el tema sí fue tratado.

En el caso de la reparación, durante el gobierno de Menem se dictaron leyes reparatorias, pero únicamente para las víctimas del denominado terrorismo de Estado. Cuando se presentaron víctimas de Montoneros o ERP a reclamar la indemnización, porque la ley no les impedía presentarse, rebotaban en la Secretaria de Derechos Humanos porque les decían que no eran víctimas del terrorismo de Estado y que por ende no merecían ningún tipo de beneficio.

¿Eso ha cambiado en la actualidad?

El Estado tiene una posición muy clara de justificar la acción violenta del terrorismo, de ensalzar la lucha violenta de los 70, de considerar que esos actos eran cometidos por “jóvenes idealistas”, de indemnizarlos y darles una pensión a personas que ya han sido indemnizadas. Además, muchos ex guerrilleros ocupan puestos de gobierno, y se enseña en los libros de estudios, desde el nivel inicial hasta el universitario, una visión ideologizada de la historia. Yo no justifico la posición del Estado de arbitrar todos los medios para reescribir la historia y garantizarle la impunidad a un sector: si juzga a los militares, debe juzgar a los terroristas guerrilleros. Si los derechos humanos son para todos, no podés darlos a discreción

¿Tienen relación con las Madres o Abuelas de Plaza de Mayo?

Mientras no sean personas que digan la verdad sobre los hechos, nosotros no tenemos por qué sostener contacto. Sus hijos fueron los agresores de nuestras víctimas. La misma Hebe de Bonafini reconoció muchas veces que sus dos hijos, que figuran como desaparecidos, eran militantes combatientes de estas organizaciones. Mientras estas personas consideren que su amor de madre significa justificar los crímenes de sus hijos, difícilmente haya posibilidad de diálogo.

¿Sentís que están en la vereda de enfrente de las luchas por los Derechos Humanos llevados a cabo por las Madres de Plaza de Mayo y otros organismos?

Nosotros no estamos en ninguna vereda. El Estado eliminó estas víctimas; es como si las hubiera desaparecido de la memoria. Es el Estado el que considera que hay ciudadanos que no merecen sus derechos humanos. Nunca nos hemos propuesto políticas de eliminación de otras asociaciones de derechos humanos.


martes, 25 de noviembre de 2014

Decálogo Contra Relato kirchner-montonero





Jorge Fernández Zicavo

1- La Guerra Civil Revolucionaria 1969-1979 no fue consecuencia de una fantasmagórica "lucha de clases" ni una "guerra de liberación nacional contra el imperialismo yankee", sino el frente de batalla argentino de una guerra revolucionaria a escala continental proclamada oficialmente por el Estado cubano, satélite a su vez, del imperialismo soviético que disputaba militarmente a Estados Unidos varias zonas del Tercer Mundo.

2- Por si hubiera alguna duda, Fidel Castro reconoció públicamente que alentó y apoyó la Subversión Armada en toda América Latina. De todas maneras, para la Historia su tardío reconocimiento fue meramente anecdótico.

3- Los Desaparecidos... ¿"opositores a la dictadura"? Eran terroristas mercenarios del Estado cubano, y operaron bajo gobiernos dictatoriales y constitucionales; más aún, iniciaron la Lucha Armada con pequeños focos guerrilleros bajo los gobiernos de Frondizi e Illía, y volvieron a hacerlo más tarde con Ejércitos irregulares bajo los gobiernos de Perón y de María Estela Martínez. Ocho Batallones, Regimientos y Guarniciones del Ejército copados a sangre y fuego, así como un Hércules de la Fuerza Aérea derribado y un Destructor de la Armada dinamitado; además de cientos de homicidios, secuestros, atentados explosivos, ataques con granadas a Comisarías y vehículos policiales, etc. demostraron inequívocamente que la Nación estaba siendo atacada por fuerzas mercenarias nativas decididas a tomar el Poder y proclamar una República Socialista. Por todo ello, resulta cuanto menos desopilante el argumento "militantes populares que se oponían a la dictadura militar para restituir la democracia y rechazar sus políticas económicas neoliberales".

4- Obviamente los gobiernos golpistas de El PROCESO fueron ilegales, pero su Aniquilación del terrorismo marxista fue legal. Mera continuación de las operaciones militares contra la subversión iniciadas un año antes por decretos del Poder Ejecutivo presidido por María Estela Martínez de Perón.

5- Los ocho años de dictadura militar evitaron al pueblo argentino sufrir décadas de una Dictadura del Proletariado erpio-montonera.

6- Los ocho años de economía neoliberal evitaron al pueblo argentino sufrir décadas de una miseria socializada "a la cubana".

7- La ejecución de 7.000 terroristas evitó que millones de argentinos tuvieran que huir de una Patria Socialista como huyeron 1.200.000 cubanos a Miami a través de una mar plagado de tiburones.

8- Cuatro años (1976-79) con Centros Clandestinos de Detención evitaron al pueblo argentino décadas de GULAG's castro-stalinistas.

9- Durante los gobiernos de EL PROCESO los ciudadanos no vinculados a organizaciones terroristas continuaron sus vidas cotidianas con total normalidad, y comprobando con alivio cómo el accionar terrorista iba disminuyendo día tras día. En una Argentina que no era como ahora un Narco-Estado, y en la que no había violentas bandas piqueteras, motochorros homicidas, entraderas, salideras, secuestros express, ni una metástasis de Villas Miserias gobernadas por las mafias de la inmigración clandestina.

10- Las Madres y Abuelas de los terroristas legalmente ejecutados por el Estado fueron cómplices de sus crímenes contra el Estado y la población civil; y ahora son mercenarias muy bien pagadas del corrupto Régimen Kirchner.