miércoles, 22 de marzo de 2017

La única y trágica "grieta" de la Argentina '70


Cámpora con los dos únicos presidentes latinoamericanos que invitó a su investidura presidencial. Los comunistas Dorticós (Cuba) y Allende (Chile)


Las mentiras políticas son tan grandes, que exigen la reorganización de toda la estructura de los hechos, la construcción de "otra realidad" en la que esas mentiras encajen sin dejar grietas, brechas ni fisuras.
Hannah Arendt, Verdad y mentira en la política


Jorge Fernández Zicavo

Pocos aniversarios de la nación argentina son tan polémicos como el Golpe de Estado dado por sus Fuerzas Armadas el 24 de marzo de 1976 contra el Gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón.

Como es bien sabido, el relato canónico y oficial de aquel suceso y de la dictadura a que dio lugar, fue elaborado por la izquierda que desde 1969 pretendió tomar el poder mediante una Guerra Revolucionaria terrorista-militar. Conocemos de sobra el objetivo de ese relato filoterrorista divulgado 24 horas diarias en escuelas y medios de comunicación desde hace treinta y tres años: silenciar su agresión a la población civil y al Estado, convertir a los terroristas victimarios en víctimas del "terrorismo de Estado" y demonizar a las Fuerzas Armadas "genocidas".

Mis refutaciones a ese relato inaugurado en 1984 por la izquierdista CONADEP de Alfonsín y todavía vigente en el Gobierno de un Macri rendido a las corruptas organizaciones de Derechos Humanos y a sus siniestros Parque de la Memoria, Día de la Memoria y Juicios por la Verdad, ya han sido expuestas varias veces en este Blog, por lo cual, sólo haré unos breves apuntes para la ocasión.

1-Produce estupor escuchar a la izquierda actual, heredera y apologista de la izquierda "setentista" alzada en armas contra gobiernos constitucionales para implantar una dictadura comunista de partido único, repudiar a otra dictadura: la militar implantada el 24-M-76.

2-Respecto a los golpes de Estado y dictaduras, no deberían ser repudiados desde criterios jurídicos-formales, pues la Historia enseña que pueden ser negativas (para imponer un régimen totalitario) o positivas (para impedirlo). Ejemplos del primer caso serían las dictaduras de la Unión Soviética, China, Camboya, Corea del Norte, Cuba… o las de Hitler y Mussolini. Del segundo, las dictaduras autoritarias de España en 1936, de Chile en 1973 o de Argentina en 1976 que, tras cumplir su objetivo de aplastar la amenaza comunista, cedieron el poder a gobiernos constitucionales. ¿Repudiaríamos hoy que se hubiera dado un golpe de Estado contra Hitler (incluso, siendo canciller), que muy probablemente habría evitado la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto judío? ¿O contra el genocida Pol-Pot? ¿O contra Fidel Castro, evitando al pueblo cubano seis décadas de dictadura? ¿O contra la monarquía absolutista norcoreana Kim Jong?

3-Sin duda, y como reconoció el general Videla, políticamente el Golpe fue un gran error estratégico pues ya tenían los decretos ordenando la aniquilación de la subversión armada. Asimismo, si dicha aniquilación se consiguió a finales de 1977, fue un error esperar hasta 1983 para restaurar la legalidad republicana. Pero la Historia es la que es, o mejor dicho, la que fue; y lo que quedará registrado para siempre en la historia argentina es que sus Fuerzas Armadas y policiales propinaron al comunismo internacional su mayor derrota política y militar desde la Guerra Civil Española de 1936-1939.

4-No hubo nada ni remotamente parecido a Terrorismo de Estado (tipificación penal o concepto jurídico que no existe en ningún código penal del mundo, ni siquiera en el argentino), como tampoco a los Delitos de Lesa Humanidad, un mantra que se menciona con mala fe o con bochornosa ignorancia del Estatuto de Roma. La condición imprescindible para tipificar determinados delitos como de Lesa Humanidad es que “se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil”. Añadiéndose a continuación en ese Artículo 7, "de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer esos actos o para promover esa política". Para el nada sospechoso izquierdista argentino y ex Fiscal General de la Corte Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo, por Organización debe entenderse grupos armados no estatales: guerrillas, ejércitos insurgentes, etc. Demás está decir, que en Argentina el Estado no atacó a "la población civil", sino exclusivamente a las organizaciones terroristas que al 24-M-76 llevaban siete años atacando, ellas sí, sistemáticamente, a la población civil opuesta a su ideología marxista: jueces, intelectuales, políticos, periodistas, sindicalistas peronistas ortodoxos, empresarios, ejecutivos y a todo ciudadano considerado un "enemigo del pueblo". Más las "víctimas colaterales" de civiles muertos en sus atentados explosivos en edificios de viviendas, coches-bomba, etc.

5-En consecuencia, también es una grotesca falacia hablar de "represión a los opositores", porque no existió ninguna "oposición" de los partidos políticos. Se clausuraron sus sedes, pero no fueron proscriptos, y muchos de sus dirigentes ocuparon cargos en ministerios, gobernaciones, intendencias y embajadas. Hay anécdotas muy elocuentes al respecto, como la tarde en la que el presidente Videla y algunos políticos se reunieron en la confitería El Molino para "intercambiar opiniones en un ambiente franco y distendido".
O que Arnedo Álvarez, secretario general del Partido Comunista, tenía una custodia de la Policía Federal; a pesar de lo cual, el 24 de marzo de 2006 el PC se atrevió a decir en un comunicado: "Estamos orgullosos de ser un partido que resistió dignamente los ataques de la dictadura". Aquella singular convivencia entre la dictadura militar y los partidos fue calificada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como "un comportamiento gubernamental… flexible".

6-Vinculada a la falsedad de la "represión" aparece la gran estafa histórica y crematística de los "desaparecidos" que, para no extenderme, resumiré como anexo al Apunte 4.

No hubo "terrorismo de Estado", sino todo lo contrario: contraterrorismo del Estado, contra un terrorismo contra el Estado. Salvo las excepciones que no deben descartarse, y teniendo en cuenta que las operaciones descentralizadas involucraron a varios miles de militares y policías a lo largo y ancho del país, no me cabe ninguna duda, por sentido común y algunas lecturas sobre otros escenarios de guerra revolucionaria, que la gran mayoría de los "desaparecidos", es decir, de los terroristas capturados y ejecutados, eran miembros de las "organizaciones armadas", ya fuera como combatientes o como "militantes" de superficie (sindicales, estudiantiles, etc.) porque en la segunda fase de la Guerra Revolucionaria todos los "militantes" del PRT o del Partido Montonero pasaron a ser, simultáneamente, soldados y oficiales del Ejército Revolucionario del Pueblo y del Ejército Montonero. Es decir: la "militancia" orgánica era polivalente, para impedir que se impusiera una "línea militarista" en detrimento de la política. "El Partido dirige al Ejército" era un axioma del comunismo internacional que se aplicó en las revoluciones rusa, china, vietnamita y cubana.

Cuando en 1975 comenzaron las operaciones de aniquilación decretadas por el Gobierno de María Estela Martínez de Perón, los Servicios disponían de una copiosa información acumulada durante siete años. Y de muchos agentes infiltrados, tal como reconoció Rodolfo Walsh en 1977 al recomendar a la Conducción Nacional de MONTONEROS "disolver todas las estructuras penetradas por el enemigo".
Resumiendo: las fuerzas del Estado no operaron arbitrariamente; sabían a quienes debían capturar y ejecutar.

Respecto a la cifra de desaparecidos, ya es oficial (revisión del informe CONADEP) que fueron 6.000, por lo cual no perderé el tiempo en discusiones aritméticas funcionales al Relato terrorista. En cuanto a la cínica pregunta "¿Dónde están?"... "Todavía los seguimos buscando", que formulan las corruptas organizaciones de Derechos Humanos, o el ex terrorista erpiano Eduardo Anguita en televisión, resulta una grotesca hipocresía pues, tras las decenas de juicios a los "represores" y la Causa ESMA, en particular, es de público conocimiento que, salvo pocos casos de fusilamientos y posterior enterramiento en fosas clandestinas, la metodología generalizada y sistemática para las ejecuciones consistió en matarlos con una inyección de pentotal en los "vuelos de la muerte" y arrojar sus cadáveres al Atlántico.

Finalmente, quisiera refutar al ex terrorista montonero Luis Labraña, quien sostiene que la violencia militar y terrorista de la izquierda durante la década 1970 fue consecuencia de una fractura institucional y social iniciada con el Golpe militar de 1930 y continuada con los de 1955 y 1966. "¿Qué nos ha pasado a los argentinos?" se pregunta.

Pues, lo único “que nos ha pasado a los argentinos” en aquellos años de Guerra Fría, fue lo mismo que a los colombianos, venezolanos, nicaragüenses, salvadoreños, guatemaltecos, peruanos, brasileños, uruguayos y chilenos: haber sido elegidos sus países por el imperialismo soviético para fracturar la hegemonía de EEUU en América Latina mediante terrorismo y guerrillas. Un objetivo estratégico enunciado con brutal franqueza por Fidel Castro: “Convertir la Cordillera de los Andes en la Sierra Maestra de América” y por el “Che” Guevara: “Crear uno, dos, varios Vietnam”.

Para terminar:
La “grieta” o fractura política y social más trágica de la historia argentina después de sus interminables guerras civiles en el Siglo XIX, no se produjo el 24 de marzo de 1976, sino el 25 de mayo de 1973, cuando Cámpora dio vía libre a la segunda fase de la Guerra Revolucionaria. Aquella jornada marcó un antes y un después, fue el suceso más grave y decisivo de la década, la "clave" para comprender y descifrar la tragedia posterior, porque si Cámpora no hubiera indultado a 360 terroristas legalmente presos bajo jurisdicción de la Cámara Federal en lo Penal creada por el "dictador" Lanusse para combatir legalmente al terrorismo, era obvio que también Perón y luego "Isabel" hubieran continuado esa política represiva, manteniendo la actividad terrorista bajo control o a niveles aceptables. Se habría impedido así, que las "organizaciones armadas" consiguieran alcanzar el alto grado de desarrollo militar que les permitió abrir el foco de guerrilla rural en Tucumán, copar seis unidades del Ejército, derribar un avión de la Fuerza Aérea y dinamitar una fragata de la Armada. En mi opinión, quien no acepte la importancia decisiva que tuvo aquel indulto de Cámpora en la Guerra Revolucionaria iniciada en 1969, no comprenderá el proceso dialéctico que en febrero y octubre de 1975 obligó al Estado, entonces bajo un Gobierno constitucional, a ordenar que el Ejército, apoyado por la Armada y la Fuerza Aérea, aniquilaran al Ejército Revolucionario del Pueblo y al Ejército Montonero.



domingo, 29 de enero de 2017

Entrevista a Jorge Fernández Zicavo


Guerra Revolucionaria Argentina ¿una historia de.... o un ensayo sobre...?

Una, abreviada, “historia de”... porque, sorprendentemente, toda la bibliografía sobre la GRA es monográfica: historias o ensayos sobre MONTONEROS o el PRT (Gillespie, Daniel de Santis, entre otros). Biografías políticas, como la de Larraquy y Caballero sobre Galimberti o la de Bonasso sobre Cámpora. Los libros de Reato y Yofre… etc. Llevaba tiempo preguntándome sobre aquella insólita ausencia, hasta que un día me dije: “¿y por qué no la escribo yo? Concebí el libro en la modalidad “divulgación” o “iniciación a…” y, por lo tanto, buscando que fuera ágil, resumido y despojado de toda la terminología “científica” de los textos académicos. Por supuesto, sin menoscabo de respetar la estructura narrativa clásica (antecedentes, inicio, desarrollo, final) y pautas metodológicas (inmanencia, pertinencia, cronología, soporte documental…) de todo libro de Historia.

Mediante autoedición. ¿Lo ofreció a editoriales?

No. Después de dos amargas experiencias ni me molesté en hacerlo. Es verdad, lo que suele decirse: “Publican autores; no obras”. Afortunadamente pude recuperar los gastos de imprenta. Obviamente, salvo raras excepciones hay que olvidarse de obtener beneficios.

También lo publicó en soporte E.book

Sí. Interesante plataforma de difusión. La publicación en AMAZON es gratuita y te dan el 70% del precio de venta. El único gasto (poco, en comparación con el de imprenta) es la maquetación digital.

Dice que la dimensión real de aquella trágica década setenta es ignorada por dos generaciones de argentinos

Así es. Porque esas dos generaciones han sido educadas, manipuladas, “lobotomizadas” desde la infancia por el Relato izquierdista. Desde 1984, durante el Gobierno de Alfonsín (y ahora con Macri) los argentinos han sido sometidos durante veinticuatro horas a un lavado de cerebro planificado y sistemático digno del (paradójicamente) “1984” de Orwell. Lo absorben en la escuela primaria, en la radio y televisión que escuchan o ven en sus casas, en los comentarios de sus padres, en la calle, en boca de sus amigos, en todos los espacios públicos. En la adolescencia el proceso continúa en los colegios secundarios y luego en las universidades. En definitiva, el Relato histórico escrito por los terroristas que, en su condición de mercenarios de la Cuba castrista y de la Unión Soviética durante aquellos años de Guerra Fría, desencadenaron un Guerra Revolucionaria y/o Guerra Civil Revolucionaria y/o Guerra Popular, tras 32 años ya ha sido socializado: asumido e interiorizado como Relato único, por la mayoría del pueblo argentino. Ya es… opinión pública generalizada y “políticamente correcta”. Quien se atreva a refutarlo es considerado un fascista, defensor de genocidas, del terrorismo de Estado contra los "militantes populares", etc. Esta presión ambiental genera una exclusión social y una represión psicológica paralizante en quien disienta, tal como ha ocurrido y ocurre en los regímenes totalitarios. ¡Y todavía hay quienes creen que "1984" es una novela de ciencia ficción! ignorando que fue escrita por un marxista-trotskista muy comprometido (brigadista internacional en la Guerra Civil Española) para denunciar la política de terror y culto de la personalidad desatada por Stalin en la Unión Soviética.

Ante este panorama ¿qué posibilidades hay de revertirlo?

Francamente, muy pocas; pues haría falta implantar como política de Estado un contra-Relato que desprogramara a los ciudadanos tal como ocurre con las personas que son rescatadas de las sectas destructivas o criminales. Y ese contra-Relato debería ser tan sistemático y omnipresente como el actual, y estar activo las 24 horas del día durante otros 32 años; lo cual es impensable, porque ningún partido político estaría dispuesto a contrariar un Relato histórico ya socializado, electoralmente sería un suicidio. El poder social y político que ejerce este Relato único es enorme, y dañino como una plaga o pandemia. Acabamos de ver como Macri y su partido se han rendido a la presión y amenazas de las mafiosas y ultraizquierdistas organizaciones de Derechos Humanos a las que en su campaña electoral amenazó con ponerles unos tibios y vagos “límites” que ni siquiera se atrevió a especificar. Por no hablar de la continuidad de su Gobierno con los de los Kirchner, respecto a las víctimas del terrorismo y a los presos políticos.

En el aspecto formal del libro, llama la atención el ritmo y concisión de la escritura

Me alegra que lo diga porque ese fue el objetivo. Mi concepto estilístico del relato o narrativa histórica está muy influenciado por la síntesis y la sintaxis del periodismo: describir los hechos con oraciones cortas, centrándose en lo esencial. También admiro ciertas gramáticas cinematográficas “objetivistas”. Pero para quien, como yo, no es un escritor profesional, requiere mucho trabajo, agotadoras relecturas y correcciones que, llegado un punto, hay que terminar, sabiendo, claro está, que no has alcanzado la perfección buscada.

En la solapa del libro no menciona ser historiador. ¿Un lapsus?

Nooo (risas). Es porque, por diversas causas, no llegué a licenciarme. De todos modos, para historiar no es necesario tener titulación académica, basta elegir un tema, estudiarlo a fondo y escribir aplicando las reglas metodológicas de esta disciplina. Las facultades de Historia en las universidades europeas, algunas de las cuales tenían para entonces siete siglos de existencia, comenzaron a fundarse recién en torno a 1920. La titulación universitaria sólo confiere un status profesional, gremial, corporativo que habilita para ejercer la docencia o ser contratado como asesor en editoriales, etc. Historiador es quien escribe libros de Historia; de lo contrario, caeríamos en el disparate de decir que no hubo historiadores hasta 1920, dejando fuera a Estrabón, Tucídides, Heródoto, Gibbon, Polibio y otros muchos de la Antigüedad; o a los más cercanos de los siglos XVIII y XIX; o a grandes filósofos de la Historia como Kant o Hegel.

Para terminar, algunas concisas caracterizaciones de las organizaciones armadas

Montoneros

Mercenarios e impostores como “peronistas”. Me refiero, claro está, a la Conducción Nacional, no a la militancia, los llamados “perejiles”. Personajes con oscuro origen, oportunista trayectoria y siniestro final al servicio nada menos que del almirante Massera que ejecutó a unos 5.000 montoneros. Por datos e indicios que sería muy largo exponer, considero verosímil la hipótesis de que nacieron (Aramburu) como mercenarios de agentes de Inteligencia argentinos vinculados in-orgánicamente a la logia masónica italiana Propaganda Due. Carlos Manfroni, investigador del accionar de esta logia en Argentina, no lo duda, y aporta muchos datos y documentos oficiales del Senado italiano, tales como la lista de miembros de la P2 que incluye a Massera junto con López Rega, Lastiri o el general Suárez... ¡Mason! Un ejemplo de esta vinculación inorgánica serían los asesinatos de Aramburu y de Aldo Moro. Por supuesto, Perón también era un "hermano" de la P2, pero como ocurre en todas las logias masónicas, la identidad de determinadas personalidades se mantienen en riguroso secreto. Años antes de ingresar en la P2, estuvo vinculado con la logia masónica brasileña ANAEL, en la que también revistaba López Rega.

PRT-ERP

Como marxistas-leninistas eran doctrinalmente simplificadores, dogmáticos. Incluido Santucho, que pretendió el enloquecido proyecto de reproducir al pie de la letra la experiencia política y militar de los comunistas vietnamitas. El ERP fue encuadrado a semejanza del Ejército Popular creado por el legendario Nguyen Vo Giap que aniquiló al ejército expedicionario francés en la célebre batalla de Dien Bien Phu. Demás está decir, que fueron mercenarios de la Cuba castrista y, por lo tanto, también de la Unión Soviética. La incomprensible y delirante idea de desatar una guerra revolucionaria en Argentina, sin ninguna similitud con las condiciones objetivas de China y Vietnam (invadidas por ejércitos imperialistas, poblaciones analfabetas y campesinas, fuertes y arraigados partidos comunistas, etc.) sólo puede entenderse en el contexto de la “guerra fría” y en la frivolidad de una izquierda tradicionalmente de clase media y despreciada por una clase obrera mayoritariamente peronista, y por tanto, anticomunista.

FAR

Marxistas-leninistas de alto nivel teórico, debido a que la mayoría de ellos provenían del Partido Comunista. Formados militarmente en Cuba para ponerse a las órdenes del “Che” iniciando un foco guerrillero en Salta en cuanto su guerrilla se consolidara en Bolivia, aportaron a Montoneros sus mejores cuadros políticos y militares.

FAP

Peronistas “auténticos”. Izquierda peronista revolucionaria, heredera de la Resistencia contra la Revolución Libertadora que derrocó a Perón en 1955. En términos comparativos con ERP y Montoneros, militarmente operaron poco y la mayoría acabó ingresando en Montoneros. Tenían una difícil relación “fraternal” con el Peronismo de Base (PB) opuesto a la lucha armada.

FAL

También, marxistas-leninistas de alto nivel teórico y similar origen que las FAR: el PC. Pero hubo varios grupos operando bajo la sigla FAL. El más importante provenía del PC, y luego, de su escisión Partido Comunista Revolucionario (PCR). Los grupos FAL funcionaban en Red. A pesar de haber sido la primera “Orga”, operaron poquísimo, porque eran más políticos que militares. Su objetivo estratégico era que todas las organizaciones armadas confluyeran en un único partido marxista-leninista que tomaría el poder mediante una insurrección armada al estilo bolchevique, no mediante una larga guerra revolucionaria o guerra popular. Fueron muy eficientes en atracos a bancos y trenes pagadores para autofinanciarse. Sólo cometieron un asesinato en diez años: el del subcomisario de la PFA, Osvaldo Sandoval, que había torturado hasta la muerte a uno de los suyos tras el copamiento de un vivac en la Guarnición de Campo de Mayo.

Tengo entendido que aporta la mayor información publicada hasta ahora sobre las FAL

En efecto. Por ser la menos conocida de las “Orgas”, hasta el punto de ser llamada “la guerrilla invisible”, despertó mi interés y, tras complicadas gestiones, pude entrevistar a dos de sus miembros, así como a un ex “cuadro” del PCR que me explicó el proceso que derivó en la escisión FAL. El núcleo de las FAL, la rama más importante de la Red, fue el liderado por el médico Luis María Aguirre, que más adelante ingresaría en el ERP como responsable de un Frente sindical y militar con epicentro en la fábrica Peugeot, hasta morir en combate resistiendo su captura.

Por último, Perón... peronismo...

Jaja. Nunca pregunte eso a un argentino, porque terminará ingresando en una clínica psiquiátrica. Encontrará tantos millones de definiciones como de ciudadanos. Como decía con ironía mi querido amigo ensayista, literato e historiador Horacio Vázquez Rial, “¿Por qué no nos dejamos de joder y asumimos que sociológica e históricamente todos somos peronistas? Peronistas de izquierda, de centro, de derecha, radicales peronistas, socialistas peronistas, democristianos peronistas, católicos peronistas, agnósticos peronistas….”
Es que, como dice la única estrofa históricamente irrefutable de la Marcha Peronista… “Ese gran argentino que se supo conquistar a la gran masa del pueblo...”

Pero el avatar de la cuenta Twitter del Blog TERMIDORIANOS es una foto de Perón

Por su valor emblemático como contrarrevolucionario y anticomunista que no dudó en ordenar la aniquilación del apátrida terrorismo marxista. No es necesario ser peronista para reconocerle ese mérito. Fue una decisión de gran importancia histórica; propia de un presidente “estadista”. Algo desconocido en Argentina desde, grosso modo, 1914, año en que terminó la presidencia de Roque Sáenz Peña.

Websites Papers Network
23.01.2017

Para acceder al E.book


viernes, 9 de diciembre de 2016

GUERRA REVOLUCIONARIA ARGENTINA




Ofrecemos a nuestros lectores la Introducción, Prólogo y los tres primeros capítulos del libro

GUERRA REVOLUCIONARIA ARGENTINA (1969-1979)

Los interesados en comprar el E.book y dispongan del KINDLE-AMAZON, podrán descargarlo en este Enlace. En caso de no tener el dispositivo de lectura Kindle, puede descargarse (Gratis, y antes de comprar el E.book) el Kindle para PC.





Jorge Fernández Zicavo

Registro Propiedad Intelectual 16/2015/5928
Comunidad de Madrid – España
Autoedición "papel", 2015
Edición E.book KINDLE-AMAZON, 2016


A las víctimas del terrorismo, eliminadas de la historia argentina ante la indiferencia cómplice de una sociedad amnésica y corrompida.

También a los que, por desconocimiento o para ocultar su pasado criminal, dicen que no hubo una guerra...


En su primera etapa la lucha armada será una guerra civil y se irá transformando paulatinamente en una guerra nacional antiimperialista.
Partido Revolucionario de los Trabajadores. IV Congreso 02.1968

De acuerdo a las características de la revolución en nuestro país, definimos nuestra guerra como guerra civil revolucionaria.
Partido Revolucionario de los Trabajadores. V Congreso 30.07. 1970

Nuestra estrategia para tomar el poder e instaurar el Socialismo Nacional es la guerra revolucionaria total, nacional y prolongada mediante guerra de guerrillas urbana y rural.
Carta de Montoneros a Perón. 09.02.1971

Nuestra concepción estratégica frente al imperialismo ha decidido la vía armada como única posible para la conquista socialista del poder. La guerra revolucionaria se caracterizará como guerra de guerrillas.
Fuerzas Argentinas de Liberación, 1972

Todos los miembros del Partido Montonero son, a la vez, mientras permanezca esta situación de guerra, integrantes del Ejército Montonero y oficiales de las Milicias Montoneras.
Conducción Nacional. Resolución 001/1978

El fenómeno terrorista en la República Argentina debe clasificarse como una guerra revolucionaria contra la sociedad y el Estado.
Tribunal de la Causa 13/1984


INTRODUCCIÓN

Entre abril de 1969 y noviembre de 1979, la izquierda argentina, entrenada y coordinada por la Cuba castrista, inició una guerra civil revolucionaria para tomar el poder e implantar una República socialista con dictadura de partido único.

Sin embargo, a partir del restablecimiento de la democracia en 1984, consiguió imponer, gracias a la indiferencia cómplice de gobernantes paralizados por aritméticas electorales y progresismo políticamente correcto, un relato histórico que omite la existencia de dicha guerra para ocultar su pasado mercenario al servicio del Estado comunista cubano, sus delitos de lesa humanidad contra la población civil, sus crímenes de guerra en un conflicto armado interior y su sedición contra la República constituida en 1853.

Este breve libro, estructurado como una panorámica histórica muy resumida, pero sólidamente documentada, contrasta la falsedad del relato izquierdista con la irrefutable convalidación empírica proporcionada por la narración cronológica de las más relevantes acciones terroristas y militares durante la “guerra popular”. Y también, por la probada subordinación de las organizaciones subversivas a la Cuba castrista mediante entrenamiento militar, refugio de criminales, depósito de las fortunas obtenidas con los secuestros, relaciones de la embajada cubana con las organizaciones subversivas, etc.

Como consecuencia de esta contundencia documental, que posibilita la máxima objetividad posible porque se nutre de hechos acreditados, durante el recorrido del texto el lector irá sacando sus propias conclusiones.


PRÓLOGO

He concebido este libro teniendo en cuenta, muy especialmente, a las dos últimas generaciones de argentinos que sólo conocen una única versión histórica de la década ’70 del siglo XX: el Relato CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), que legitima tomar el poder mediante el terrorismo si éste persigue fines políticos, a su juicio, justos e ‘idealistas’.

Un relato elaborado por ex terroristas y fiscales de reconocida filiación izquierdista, alentados todos ellos por el presidente de la Nación, ex abogado de terroristas y padre de una terrorista, Raúl Alfonsín. (1)

El accionar terrorista y militar de la izquierda durante diez años y ocho meses, fue eliminado del Relato CONADEP, pero basta cotejarlo con una recopilación de hechos, datos y documentos, para reconstruir la verdad histórica y evidenciar el origen de su guerra revolucionaria resumido en la tesis de este ensayo. Nada original, por cierto, pues es algo sobradamente acreditado a partir de la Conferencia OLAS del Estado cubano en 1967.

“Entre 1969 y 1979 la izquierda argentina operó como mercenaria de la Cuba castrista en el Frente Cono Sur de su guerra revolucionaria continental proclamada en 1967; pero, a su vez, Cuba era mercenaria de una Unión Soviética, en ‘guerra fría’ con Estados Unidos, que sufragaba la economía y la defensa de su portaviones del Caribe. En el campo de batalla latinoamericano de esa guerra, Argentina fue escogida por el imperialismo soviético para sus operaciones políticas y militares”.

Los vínculos entre las organizaciones terroristas-militares y el Estado cubano, la consigna del ‘Che’ Guevara “Crear dos, tres, muchos Vietnam” y la de Fidel Castro “Convertir la cordillera de los Andes en la Sierra Maestra de América”, los 42 misiles nucleares instalados en Cuba por la URSS en 1962, y los dieciséis años que el Ejército cubano combatió en su nombre en Argelia, Congo, Siria, Etiopía y Angola, demuestran rotundamente la dimensión geopolítica de la guerra revolucionaria latinoamericana y la subordinación de la pequeña y subdesarrollada Cuba a la Rusia imperial.

Ya abordaremos la estatal Conferencia de la OLAS que en 1967 proclamó oficialmente la guerra revolucionaria castrista en toda América Latina; pero ahora procede rechazar de entrada la insostenible versión del Relato CONADEP, basado en “ideas fuerza” tales como…

No existió ninguna guerra, sino violencia popular contra dictaduras y oligarquías explotadoras. Los desaparecidos eran militantes populares, civiles opositores, jóvenes idealistas que luchaban por una Argentina socialmente justa y liberada del imperialismo yanki… etc..

Esta justificación de la violencia ‘popular’ por una causa ‘social y patriótica’, es funcional al mito básico del marxismo latinoamericano esbozado por el intelectual y fundador del Partido Comunista de Perú, José Carlos Mariátegui: Liberación Social y Nacional, que sólo sería posible en naciones comunistas y/o “patrias socialistas”.

La declaración de una guerra continental proclamada por la OLAS cubana y la simultaneidad con la que se fundaron las organizaciones armadas que la harían posible, desmienten la hipótesis de una especificidad argentina ajena a un mundo bipolar inmerso en una ‘guerra fría’ en la que se enfrentaban dos modelos ideológicos irreconciliables: libertad democrática y esclavitud totalitaria.

Asimismo, los románticos ‘militantes populares’ no asesinaban para conseguir “un nuevo mundo socialista de felicidad colectiva” (Santucho) sino para implantar una siniestra dictadura comunista de partido único como en Cuba y, finalmente, operaron contra la sociedad y el Estado tanto bajo gobiernos constitucionales como dictatoriales. Más aún: comenzaron a hacerlo durante los primeros.

Notas
1. Alfonsín en Causa 305/1973 Cámara Penal Federal ‘Secuestro y asesinato de Oberdán Sallustro’:
“Los subversivos no son delincuentes, sino combatientes, integrantes de un Ejército Revolucionario del Pueblo alzado en armas, en rebelión abierta, en operaciones. En síntesis, fue una guerra”.
La Prensa, 04.09.1985.

Respecto a su hija erpiana: J.B. Yofre, Nadie Fue, Pág. 255



1. DE LA SIERRA MAESTRA A TUCUMÁN Y SALTA

Conscientes de que Estados Unidos no permitiría a 370 km. de su costa atlántica el régimen y Estado comunista que ya tenían decidido en 1956 al desembarcar con el Granma, el flamante Gobierno castrista inició inmediatamente una subversión armada en el Caribe y Centroamérica para que las izquierdas tomaran el poder y formaran junto con Cuba un bloque de países política, económica y militarmente solidarios. Una hipótesis (reacción de EEUU) que sería confirmada en abril de 1961 con la invasión anticastrista en Bahía Cochinos organizada por la CIA durante la presidencia de Kennedy.

Tantas prisas tenían que, tan sólo 15 días después de su entrada triunfal en La Habana (08.01.1959), Fidel Castro viajó a Caracas. Allí, tras reunirse con el Partido Comunista venezolano, éste publicó un documento de adhesión al programa estratégico propuesto por los cubanos:

1. La mayoría de los países de América Latina tendrán que recorrer un camino no pacífico para alcanzar su liberación.

2. La perspectiva socialista de la revolución latinoamericana.

3. La necesidad de coordinar la solidaridad a escala continental y mundial.

4. La importancia internacional de la victoria de la Revolución Socialista de Cuba y la ineludible tarea de defenderla.

5. El deber de un revolucionario es hacer la revolución.

Ocho años después, esos cinco puntos programáticos serían reproducidos por la Conferencia de la OLAS que ensangrentaría toda América Latina durante dos décadas; pero la jefatura castrista comenzó de inmediato a exportar su ‘camino no pacífico’.

El 16 de abril, 82 cubanos del Ejército Rebelde (futuro FAR) zarparon hacia Panamá para abrir un ‘foco’ guerrillero. Las barcazas naufragaron en las marismas y todos fueron capturados.

El 1 de junio, 75 nicaragüenses procedentes de Cuba desembarcaron en su país para iniciar una insurrección contra Anastasio Somoza. Fueron aniquilados sin piedad por la Guardia Nacional del dictador.

El 14 de junio, una fuerza de 217 cubanos del Ejército Rebelde y algunos civiles dominicanos, transportados en un guardacostas y tres fragatas de la Armada, desembarcó en Santa Constanza y en Puerto Plata, Santo Domingo. Fueron capturados por el Ejército, y por orden del dictador Rafael Trujillo les cortaron las manos a machetazos para que murieran desangrándose lentamente.

El 14 de agosto, 18 cubanos del Ejército Rebelde, 10 haitianos y 2 venezolanos desembarcaron en Haití para iniciar una insurrección contra François Duvalier. La guardia personal de ‘Papá Doc’, los sanguinarios Tonton Macoutes, los aniquiló en una matanza más dantesca que la de Santo Domingo, mediante torturas y sacrificios rituales del vudú.

En noviembre, las agresiones del dictador Fidel Castro llegaban a la remota y entonces democrática Argentina, con un nombre quechua…


2. UTURUNCOS

‘Hombres pumas’ dirigidos por John W. Cooke, ex diputado peronista y ex delegado de Perón en Argentina, residente en La Habana, amigo del ‘Che’ y comandante honorífico de las Fuerzas Armadas por su actuación durante la invasión anticastrista en Bahía Cochinos. Los jefes en Argentina eran trotsko-peronistas curtidos en la Resistencia contra el Gobierno de la Revolución Libertadora; 'cuadros' como Enrique Mena, Juan Díaz, Genaro Carabajal y Félix Serravalle.

En noviembre de 1959 (Gobierno constitucional de Arturo Frondizi) diez guerrilleros montaron un campamento en el cerro Cochuna, Tucumán, y asaltaron los destacamentos policiales de Alto Verde, Las Banderitas y San Miguel. Muy pronto fueron detenidos. En diciembre, Carabajal, Serravalle y otros tres, coparon la Comisaría de Frías, Santiago del Estero. En febrero de 1960 la Gendarmería Nacional localizó nuevos campamentos en Tucumán y Santiago del Estero, acabando con el Uturuncos rural; pero el 12 de marzo su célula terrorista de Buenos Aires dinamitó la casa del mayor del Ejército David Cabrera muriendo su hija Guillermina, de tres años, y quedando gravemente herido su hermano Jerónimo, de cinco.

Ernesto Salas, en su libro Uturuncos. Orígenes de la Guerrilla Peronista, aportó esta información:

“Manuel Mena, condenado a siete años de prisión, se fugó del hospital penitenciario del Chaco y viajó a La Habana, donde se entrevistó con el ‘Che’. A principios de 1963 regresó, y en mayo montó un campamento con militantes entrenados en Cuba. Al parecer, el plan de Mena era complementario del grupo guerrillero de Masetti”.

El 26.07.1960 Fidel Castro amenazó:

“Continuaremos haciendo de nuestra patria un ejemplo que convierta la cordillera de los Andes en la Sierra Maestra de toda América”.

[El 4 de enero de 1960, el ‘Che’ sugirió a unos argentinos en La Habana, un fantástico plan para “tomar la Casa Rosada a partir de un 'foco' de 50 jóvenes guerrilleros en las sierras cordobesas]. (2)

[Durante aquel año 1960, los comunistas nicaragüenses fundaron el Frente Sandinista de Liberación con 55 compatriotas y cuatro oficiales cubanos]

En 1961, la Unión Soviética decidió incluir las operaciones cubanas en su estrategia de ‘guerra fría’ con los Estados Unidos:

El 29 de julio de 1961 el jefe del KGB, Alexander Shelepin elevó al primer ministro Jruschov un plan global contra Estados Unidos y sus aliados tendiente a “crear circunstancias en diferentes áreas del mundo que podrían ayudar a desvirtuar la atención y las fuerzas de los Estados Unidos y sus aliados, y podrían restringirlos durante el arreglo de un tratado de paz para Alemania y Berlín Occidental”. Al tope de la lista de lugares para operar estaban los “regímenes reaccionarios” en el patio trasero del adversario: Centroamérica; y la cabeza de playa sería Nicaragua. El 1º de agosto esa estrategia sería aprobada por el Politburó del Comité Central. (3)

Tres días después, la URSS firmó un Acuerdo secreto con Cuba: 130 piezas de artillería, 80 tanques y 41 cazas MIG por valor de 48.000.000 de USD, de los cuales sólo deberían pagar dieciocho.

En 1962, se fundaron en Guatemala las Fuerzas Armadas Rebeldes entrenadas en Cuba; y Alicia Eguren, esposa de Cooke, envió cincuenta argentinos a la isla con el mismo fin. Curiosamente, la misma cifra fantaseada por el 'Che'.

Notas
2. Osvaldo Bayer. Citado por Yofre, Fue Cuba, p.69
3. Juan Bautista Yofre, Fue Cuba, p.64



3. EJÉRCITO GUERRILLERO DEL PUEBLO

En 1963, el EGP supuso una agresión a la soberanía nacional mucho más grave que la de Uturuncos, pues no se trató de un grupo de probada aunque difusa vinculación con el régimen castrista, sino de una organización fundada por el Estado cubano para operar contra el Estado argentino, con mercenarios argentinos al mando de oficiales cubanos. O sea: un casus belli en toda regla.

Y por si eso fuera poco, en esa Operación Penélope estuvieron implicados otros cuatro países: Argelia, Checoslovaquia, República Democrática Alemana y la Unión Soviética que dio el visto bueno, pues los Servicios de Inteligencia de todos los países del bloque soviético, al que informalmente pertenecía Cuba desde 1962, estaban supervisados por el Comité para la Seguridad del Estado (KGB). Desde 1970, la subordinación cubana sería oficial.

El EGP fue ideado por el ‘Che’ y organizado por quienes durante veinte años dirigirían la subversión continental mediante la Operación Fantasma (“Convertir la cordillera de los Andes en…”) iniciada en 1962; el entonces viceministro del Interior, Manuel Piñeiro Losada ‘Barbarroja’, y el jefe de Contrainteligencia Militar y ministro del Interior, general Colomé Ibarra ‘Furry’.
Ambos compartían informaciones con sus colegas checoslovacos desde 1959, pero en diciembre de 1962 pusieron en marcha la Operación Manuel destinada a evitar que los viajes a Cuba de los izquierdistas latinoamericanos quedaran registrados en sus pasaportes. Para ello, en el aeropuerto de Praga les daban unos pasaportes cubanos ‘especiales’ que les eran retirados a la vuelta.

Estaba previsto que Guevara se incorporase al EGP cuando estuviera consolidado. Mientras tanto el mando lo tendría Jorge Ricardo Masetti, periodista argentino radicado en Cuba y cofundador de la agencia estatal de noticias Prensa Latina. Sus asesores militares eran los oficiales cubanos y miembros de la custodia del ‘Che’, capitán Horacio Peña Torres y teniente Juan Alberto Castellanos. ‘Furry’, Masetti, los cubanos, el mendocino Ciro Bustos y dos chaqueños, estuvieron cuatro meses en Argel. La Inteligencia argelina les dio pasaportes y los camufló en una misión comercial para entrar en Brasil, escala previa a La Paz. La agente argentina de la STASI alemana, Haydé Tamara Bunke Bider, ‘Tania,’ ya llevaba unos meses allí creando una red junto con el capitán cubano José ‘Papi’ Tamayo. Colomé Ibarra ‘Furry’, compró una finca en Emborozú, Cochabamba, y se alojó durante unas semanas en Buenos Aires y Córdoba (4). El 21 de junio de 1963 el EGP cruzó la frontera de Salta y permaneció dos meses explorando la zona.

[Durante ese mes de junio, 60 nicaragüenses del Frente Sandinista de Liberación Nacional entrenados en Cuba y acampados en Honduras, intentaron entrar en Nicaragua pero, tras un enfrentamiento armado con la Guardia Nacional debieron replegarse. En julio se fundó TUPAMAROS en Uruguay, bajo un Gobierno constitucional]

En agosto, los egepistas regresaron a Bolivia y el 24 de septiembre entraron definitivamente en Argentina.

1964

El 4 de marzo de 1964 (Gobierno constitucional de Arturo Illia), la Gendarmería Nacional capturó a siete de ellos, incluido el teniente cubano Castellanos y dos policías federales infiltrados. El general Julio Rodolfo Alsogaray, Comandante de la Gendarmería Nacional, declaró:

Este es el primer paso de la guerra revolucionaria. No es un hecho aislado. Se trata de una organización importante y seria dentro de su tipo de acción revolucionaria, que cuenta con conexiones dentro y fuera del país. Ciertas autoridades y el público se muestran remisos a creer la realidad. Sin embargo, en la Argentina, la guerra revolucionaria ya empezó.

Aquello no era todavía una guerra revolucionaria, sino un experimento foquista más, pero Alsogaray sabía lo que decía de las conexiones extranjeras: Guido Peredo, fundador del Partido Comunista boliviano, su hermano Roberto y Jorge Vázquez (los tres entrenados en Cuba) dieron apoyo logístico al EGP en La Paz. En 1967 integrarían la guerrilla del ‘Che’.

El 13 de abril, la Gendarmería localizó en La Quiaca (Jujuy), un arsenal con lanzagranadas RPG, y el 15, capturó a cinco egepistas.

El 18, se produjo en Orán, Salta, un enfrentamiento armado entre el capitán Horacio Peña Torres y la Gendarmería Nacional, muriendo el cubano y el gendarme Juan Adolfo Romero, primera víctima de las fuerzas del Estado muerto por las agresiones castro-guevaristas.

Días después, los restantes guerrilleros fueron capturados. Ante el desastre, Masetti se internó en la selva y nunca más se supo de él.

El 21 de julio, tres meses después del enfrentamiento armado de Salta, explotó en un edificio de Posadas 1168, Capital Federal, un arsenal que se atribuyó a las Fuerzas Armadas de la Revolución Nacional (FARN). Subordinadas a Cooke, pero que era compartido con la célula porteña del EGP integrada por Mario Roberto Santucho, Liliana Delfino, Roberto Ciro Bustos y los ex militantes del Partido Comunista, Juan Carlos Portantiero y José Luis Mangieri. En la explosión murieron el uturunco Ángel Bengoechea, otros cuatro terroristas y seis vecinos.

Años después, se supo que ‘Furry’ consiguió llegar a la Patagonia y desde allí inició una complicada ruta clandestina hacia Cuba.

[En cuanto a la subversión castrista en el continente durante diciembre de 1964, cuando el EGP llevaba tres meses en Argentina, se descubrió en Venezuela un cargamento cubano enterrado en Macama, Paraguaná: cañones, morteros, bazookas, sub-ametralladoras UZI, fusiles FAL y explosivos. El presidente constitucional Betancourt pidió a la OEA que denunciara a Cuba. Pero daba igual, pues estaba expulsada desde 1962; precisamente por suministrar armas a las guerrillas de Venezuela y Colombia].

[En 2005 Fidel Castro reconocería la participación de ‘revolucionarios’ cubanos en Salta y tuvo la desfachatez de pedir que se repatriaran los restos del invasor Horacio Peña Torres; cosa a la que accedió el ‘compañero’ Néstor Kirchner]

Notas
4. Testimonio de Roberto Ciro Bustos

jueves, 8 de diciembre de 2016

LA REPÚBLICA SUICIDA (II República Española)




Ofrecemos a nuestros lectores la Introducción y los dos primeros capítulos del libro
LA REPÚBLICA SUICIDA
Los interesados en comprar el E.book y que dispongan del KINDLE-AMAZON, podrán descargarlo en este enlace.
En caso de no tener el dispositivo de lectura Kindle, puede descargarse (Gratis y antes de comprar el E.book) el Kindle para PC.



Jorge Fernández Zicavo

Registro Propiedad Intelectual de Madrid
16/2006/5627
Autoedición papel, 2006
Edición E.book Kindle-Amazon, 2016


Dedico este libro a los grandes olvidados de la "memoria histórica" políticamente correcta: a los 354 Guardias Civiles, de Asalto, Seguridad, Carabineros y miembros del Ejército que murieron defendiendo al Estado republicano en las insurrecciones armadas de las izquierdas; y a sus 921 compañeros heridos de bala. También a los 19 pasajeros muertos en el tren dinamitado en Valencia en diciembre de 1933 y a los 30 religiosos asesinados en Asturias en octubre de 1934

Lo más notable de las historias de la República y la Guerra Civil española escritas desde la izquierda, son los vacíos de sus borrados y los ruidos de sus silencios. Su patético combate contra el palimpsesto


INTRODUCCIÓN

La operación mediática denominada "recuperación de la memoria histórica", iniciada por el Partido Socialista Obrero Español, y por el Partido Comunista de España mediante su tapadera electoral Izquierda Unida, durante la campaña para las elecciones generales del año 2000 y aún plenamente vigente y potenciada, se articuló sobre una falsa narrativa de la Segunda República, cuya premisa básica afirma que las izquierdas la adoptaron como suya desde el primer momento y que la defendieron de los ataques de las derechas. Esta versión, diseñada por la propaganda de la Komintern para justificar la intervención de sus Brigadas Internacionales y del Ejército Rojo soviético durante la guerra civil, en nombre de una "lucha contra el fascismo", todavía está omnipresente en la bibliografía izquierdista.

Los hechos y documentos históricos refutan el mito de una izquierda "socialdemócrata" favorable a la República y demuestran justamente lo contrario: era una izquierda "revolucionaria"; integrada por anarquistas, comunistas y socialistas entonces "bolchevizados", que atacó al nuevo régimen desde el mismo día de su proclamación porque seguía siendo capitalista y burgués. A diferencia de las derechas, que lo acataron pues les daba igual un régimen monárquico o republicano siempre que garantizara la continuidad del sistema: democracia parlamentaria, derecho a la propiedad privada, libertad de prensa, orden público, etc.

Por supuesto, este enfoque general, basado en hechos abrumadoramente acreditados, ya ha sido expuesto por algunos (pocos) historiadores, pero el presente ensayo, soportado documentalmente por la prensa de la época y por archivos del PSOE, del PCE y de la Komintern, pretende llenar una sorprendente ausencia en la -muy escasa-, bibliografía sobre la Segunda República: la reconstrucción de las ofensivas insurreccionales de las izquierdas contra los gobiernos del nuevo régimen, la Iglesia Católica y los partidos de derechas liberales y conservadoras que han sido mencionadas fugaz y tangencialmente.

Un ejemplo notable de esta omisión, lo encontramos nada menos que en el prestigioso Hugh Thomas, que en La Guerra Civil Española dedica tres líneas a la insurrección socialista de Madrid en octubre de 1934 que duró… nueve días; lo cual demuestra que ni siquiera consultó hemerotecas y archivos de un país que sólo conoció como turista mientras leía "para iniciarme en la historia de la España moderna", El Laberinto Español, de Gerald Brenan: un libro paradigmático (por la descarada manipulación de sus lectores), en la historiografía marxista sobre la Guerra Civil española.

Aquellas insurrecciones anarquistas, comunistas y socialistas fueron toleradas durante cinco años por el oportunismo de los gobiernos republicanos de centroizquierda, y por la cobardía de los de centroderecha que no se atrevieron a aplicar todo el peso de la ley a los enemigos de la República. La indiferencia y ceguera histórica de esos políticos, ante la subversión comunista que desde la revolución rusa de 1917 se extendía por toda Europa y ya había destruido la socialdemócrata República de Weimar a beneficio de los nazis, sumiría a la Segunda República en un proceso de autodestrucción suicida que arrastraría a los españoles hacia una larga y sangrienta guerra civil.

1
LA REPÚBLICA GOLPISTA


Los datos mínimos de España en 1931, indican que por su desarrollo industrial, agrario, comercial y financiero ocupaba una posición media en la escala europea y que, en líneas generales, las rentas eran aceptablemente buenas para la clase media urbana y obrera cualificada, regular para los pequeños propietarios agrícolas, y pésima para los peones rurales: salarios miserables, analfabetismo y un latifundismo que en algunas provincias concentraba en diez familias el 60% de las tierras.

La Peseta no era una de las principales divisas internacionales, pero estaba avalada por la cuarta reserva mundial de oro. La industria metalúrgica se abastecía con la minería nacional, y la textil estaba muy desarrollada en Cataluña. El número de estudiantes universitarios se había duplicado en los últimos veinte años y la incorporación de la mujer al trabajo era lenta pero progresiva. El sector industrial empleaba a 2.325.000 personas, el de servicios a 2.500.000 y el rural a 1.900.000. En cuanto a su mundo cultural, la lista de talentos era apabullante: Benito Pérez Galdós, Pío Baroja, los hermanos Antonio y Manuel Machado, Federico García Lorca, Manuel de Falla, Jorge Guillén, Picasso, Gris, Miró, Dalí, Buñuel, Menéndez Pidal, Unamuno, Ortega y Gasset, Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, Salvador de Madariaga, Jacinto Benavente, Gómez de la Serna, Ramón Jiménez….

El historiador Stanley Payne resumió así el primer tercio del Siglo XX en España:

El resultado, fue el comienzo de una transformación sociocultural que dio lugar a la más fundamental de las revoluciones: la revolución psicológica de las aspiraciones crecientes. En 1930 y por vez primera, millones de españoles esperaban la rápida continuación, e incluso el aumento, de mejoras cruciales en asuntos sociales y políticos. Salvo que se tome en consideración la magnitud de esa reciente expansión y sus correlativos cambios sociales y psicológicos, no puede comprenderse la sociedad española de los años treinta. Las radicales exigencias que siguieron, no derivaban del hecho de que, con anterioridad, España hubiera sido incapaz de progresar, sino precisamente de que, en muchos campos, se había llevado a cabo un veloz progreso. Conforme millones de personas experimentaban una rápida mejoría en sus vidas, ellos y también otros, estaban decididos a exigir todavía más.
(El Colapso de la República)

De las etapas precedentes, cabe destacar la Primera República (1873) que sólo duró once meses por no garantizar el orden público y la unidad nacional. La Restauración monárquica y parlamentaria de los Borbones con Alfonso XII (1875) y continuada por su hijo Alfonso XIII (1902), bajo cuyos reinados España disfrutó de desarrollo económico y estabilidad institucional gracias a una alternancia pactada de gobiernos conservadores y liberales. Y, por último, la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930) motivada por los fracasos militares en Marruecos y el terrorismo anarquista. Una singular "dictablanda" (Azaña: "Apenas una molestia") que, además de ser aceptada por Alfonso XIII, fue apoyada por el marxista PSOE, cuyo líder, Francisco Largo Caballero, fue nombrado Consejero de Estado para asuntos de Trabajo.

Los anarquistas, temiendo que el desarrollo económico y la democracia liberal bajo los reinados de Alfonso XII y XIII debilitaran la "conciencia revolucionaria del proletariado", durante ambos reinados asesinaron nada menos que a tres presidentes de Gobierno: Cánovas, Canalejas y Dato, y en 1906 atentaron contra Alfonso XIII el día de su boda provocando treinta muertos y cien heridos entre el público que presenciaba en la calle Mayor, de Madrid, el paso del carruaje tras la ceremonia religiosa en la iglesia San Jerónimo, el Real.

En 1909, provocaron la "Semana Trágica de Barcelona": 118 muertos y 350 heridos, más 19 iglesias, 20 conventos y 17 colegios religiosos incendiados. En 1917, junto con la Unión General de Trabajadores (PSOE), declararon una huelga revolucionaria que causó 93 muertos y 150 heridos.

El balance del terrorismo anarquista de esos años arroja cifras impresionantes: sólo entre 1917 y 1923 se computaron 1.400 atentados, que causaron más de 1.000 víctimas entre muertos y heridos. La dictadura de Primo de Rivera puso fin a esos veintisiete años de pesadilla terrorista, pero en 1931, la anarquista Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) tenía unos 600.000 afiliados. El anarquismo español fue el más poderoso del mundo y el único que consiguió implantar un régimen de comunismo libertario: en Aragón y Cataluña, durante el primer año de la guerra civil.

La violencia anarquista en España durante el Siglo XIX y primeras décadas del XX ya preanunciaba lo que ocurriría durante la Segunda República.

Respecto a la llegada de ésta, que la demagogia izquierdista asignó "al pueblo", lo cierto es que el cambio de régimen fue pactado en San Sebastián (17.8.1930) por políticos y militares de derecha, centro e izquierda, liderados por el partido Derecha Liberal Republicana de Niceto Alcalá-Zamora. El “pueblo”, no tuvo ningún protagonismo.

En diciembre de 1930, los conspiradores habían intentado precipitar la caída de la monarquía mediante un alzamiento militar en Jaca (Huesca), pero fracasaron y fueron fusilados los capitanes del Ejército, Galán y García Hernández.

Finalmente, el 14 de abril de 1931 lograron proclamar la Segunda República al convertir las elecciones municipales del día 12 en un golpe de Estado.

En la noche del lunes 13, el Ministerio de Gobernación comunicó que los monárquicos habían ganado en treinta y nueve de las cuarenta y siete provincias por 22.150 concejales contra 5.875 de republicanos y socialistas. Pero éstos últimos, más votados en las grandes ciudades, al día siguiente emitieron un Manifiesto Revolucionario afirmando que esos votos, "la voz de la España viva", eran más relevantes que "el voto rural de los feudos" y que, en consecuencia, "han tenido el valor de un plebiscito desfavorable a la Monarquía y favorable a la República".

Añadían que, "en nombre de esa España mayoritaria (sic) que circunstancialmente representamos", implantarían la República aunque se opusieran "las instituciones más altas del Estado, los órganos de Gobierno y los Institutos armados".
En otras palabras: si el Rey, el Gobierno y el Ejército no entregaban el poder a quienes ganaron las elecciones municipales en las capitales de algunas provincias, lo tomarían violentamente.

Esta fue la primera plana del diario republicano-conservador Ahora:

Horas de terrible incertidumbre. Un momento angustioso en el que se está forjando el porvenir de la Patria.

Y, habiendo ganado los monárquicos por una proporción de cuatro a uno:

El triunfo electoral del bloque antimonárquico en casi toda España ha puesto al país en el duro trance de la revolución.

Incertidumbre, angustia, triunfo y revolución. El orden de estas palabras no era casual: técnicas subversivas de escalada de la tensión. Estaban tan decididos a tomar el poder como fuera, que introducían el término revolución, y no reparaban en la incongruencia de incluir el comunicado oficial con el triunfo de… los monárquicos.

El Debate (Acción Católica) refutaba la hipótesis golpista del plebiscito:

Quienes creen obligada la abdicación del Rey por consecuencia de las elecciones del domingo, dan a estas el alcance y el carácter de un plebiscito republicano, de un fallo definitivo e inapelable. No hay tal (…) No ha habido en el supuesto plebiscito mayoría republicana. Se quiere prescindir de las elecciones en miles de pueblos. ¿Qué es esto? ¿Hay españoles de inferior condición ciudadana? ¿Qué espíritu democrático sostiene esa monstruosidad? (…) Los republicanos, en suma, pueden estar satisfechos de su triunfo; pero no pueden decir que anteayer decidió España cambiar su forma de Gobierno. Ni dijo España eso, ni nadie se lo preguntó.

El monárquico ABC proponía una solución legal y democrática:

La jornada electoral del domingo acentúa la crisis en que nos hallamos desde la caída de la Dictadura. Sólo el Parlamento puede darle solución legítima. Lo demás, todo lo que se intente y se haga sin la decisión del Parlamento, cualquier empeño de resolver la crisis ilegalmente y de imponer hechos consumados a la soberanía nacional, sería la discordia y el desorden.

Pero el rey Alfonso XIII, apoyado sólo por una parte del Ejército y abandonado por íntimos colaboradores, como el ministro de Exteriores, Álvaro de Figueroa, y el presidente del Gobierno, almirante Juan Bautista Aznar, decidió marcharse del país para evitar una guerra civil.

Lo hizo a las nueve de la noche del 14 de abril, dejando un Mensaje marcado por la desinformación interesada (ganaban las elecciones) y fuertes presiones psicológicas, de un entorno derrotista:

Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra Patria se mostró en todo momento generosa ante las culpas sin malicia. Soy el Rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados de mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa. Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos. También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que tan hondo como yo, lo sientan y lo cumplan los demás españoles.

(ABC, 17.04.1931)

La alteración del escrutinio por el Gobierno de facto fue tan delictiva, que nunca se publicaron los resultados, ni existe Acta oficial de las elecciones más escandalosas de la historia de España, en las que votaron 2.914.080 ciudadanos.

Después de dos años y ocho meses, se dieron a conocer datos "estimados" en el Anuario Estadístico Madrid 1932-1933 editado por el Instituto Geográfico; el organismo oficial de censos, estadísticas y catastro.

En él "se estima" que los republicanos obtuvieron 40.168 concejales y 19.035 los monárquicos, pero añadiendo que en el grupo Otros ("presumibles monárquicos") se computan 15.198 concejales; y que un cuarto grupo, calificado como Sin Datos, obtuvo 6.991. Esperpéntico informe oficial: "estimados, presumibles, otros y sin datos".

Además, el Anuario no cita la fuente de esas cifras, ni menciona los votos recibidos por cada partido. De todas maneras, la inexistencia del Acta constituye la prueba más rotunda de la anulación de la voluntad popular llevada a cabo por el PSOE y los partidos republicanos. Que en diciembre de 1931 la Segunda República fuera legitimada por una Constitución, no elimina el hecho irrefutable de que se implantó mediante un golpe de Estado electoral.
Los datos del Anuario fueron recogidos en Elecciones y Partidos Políticos de España 1868-1931, de Manuel Cuadrado, quien advirtió:

Estos datos, aparte de confusos en su especificación, son los únicos estimados por el Instituto Geográfico.

Pero a pesar de la advertencia, García Venero, en su libro Madrid, Julio 1936, transforma la estimación en certeza:

Ante la única realidad estadística de que disponemos, parece derrumbarse el supuesto de que el número de concejales monárquicos superó a los republicanos y socialistas.

Por su parte, Emiliano Aguado, en su hagiografía Don Manuel Azaña Díaz, lleva la confusión al paroxismo:

La verdad era que la República había triunfado en las urnas teniendo menos votos que la Monarquía.

Pero, tras reconocer el fraude, lo legitima desde una retórica antidemocrática propia del poeta Pablo Neruda:

La República no necesitaba los votos; pues estaba en las calles, en las fábricas, en el aire y en los labios de los españoles.

Para justificar al golpista Azaña, su hagiógrafo propone que los gobiernos no se elijan por votos, sino por encuestas.

En síntesis, el 14 de abril de 1931 muchos españoles festejaron la proclamación de la Segunda República en las calles. Recambio de un régimen decimonónico agotado, pero no elegida en las urnas por una nación convocada a un Plebiscito o Referéndum sino a unas elecciones municipales; cuyos resultados, por añadidura, fueron manipulados.

El análisis de estos hechos, basado en cifras y datos documentados, evidencia que la Segunda República, tal como reconocieron sus protagonistas, se implantó mediante un golpe de Estado:

El gobierno provisional de la República ha tomado el Poder sin tramitación y sin resistencia ni oposición protocolaria alguna; es el pueblo quien le ha elevado a la posición en que se halla y es él quien en toda España le rinde acatamiento e inviste de autoridad. En su virtud, el presidente del Gobierno provisional de la República asume desde este momento la jefatura del Estado con el asentimiento expreso de las fuerzas políticas triunfantes, y de la voluntad popular, conocedora, antes de emitir su voto en las mismas, de la composición del Gobierno provisional. Interpretando el deseo inequívoco de la nación, el comité de fuerzas políticas coaligadas para la instauración del nuevo Régimen designa a D. Niceto Alcalá Zamora y Torres para el cargo de presidente del Gobierno provisional de la República.

Madrid, 14 de abril de 1931

El Gobierno golpista ni siquiera intentó disimularlo: "ha tomado el Poder"; y con una sintaxis antológica homologó ¡Vivas! y Votos… porque "la voluntad popular asintió… antes de emitir su voto".

El historiador Pío Moa refuta el origen izquierdista y popular de la Segunda República:

Contra una opinión extendida, la República llegó de manos derechistas y, en lo que tuvo de pacífica, por la monarquía. Fueron los conservadores Alcalá-Zamora y Maura los que recogieron las dispersas fuerzas republicanas, les dieron impulso y orientación, y las arrastraron audazmente a ocupar el poder el 14 de abril. Cabe especular que de todas maneras la tendencia dominante en aquellos tiempos era la de izquierda, y que ésta acabaría imponiéndose y trayendo el nuevo régimen, incluso si los conservadores se hubieran tenido aparte. Posiblemente. Pero aun dando por segura esa suposición la República hubiera llegado de otro modo y en otro momento, lo que puede marcar diferencias decisivas. Y tampoco es fácil que la corona hubiera cedido el paso tan dócilmente a una conjunción puramente izquierdista y anarquista.

(Los personajes de la República vistos por ellos mismos)

Y cita a Miguel Maura, Ministro de Gobernación del Gobierno provisional:

La Monarquía se había suicidado, y por tanto, o nos incorporábamos a la revolución naciente para defender dentro de ella los principios conservadores legítimos, o dejábamos el campo libre, en peligrosísima exclusiva, a las izquierdas y agrupaciones obreras

Y a Alcalá-Zamora. Discurso pronunciado en Valencia un año antes; el 13 de abril de 1930:

La mejor solución es la República, para la que existe en España ambiente favorable. Una República, viable, gubernamental, conservadora… la sirvo, la gobierno, la propongo y la defiendo. Una República convulsiva, epiléptica, llena de entusiasmo, de idealidad, mas falta de razón, no asumo la responsabilidad de un Kerenski para implantarla en mi patria.

El Gobierno provisional se constituyó a las siete de la tarde en el Ministerio de Gobernación con republicanos de izquierda y derecha, socialistas y conservadores; aunque su composición parecía más una célula masónica (nueve de los doce ministros, incluido Martínez Barrio: Soberano Gran Inspector General, Grado 33, del Grande Oriente Español), que un gabinete ministerial.

La combinación de marxistas y masones era un mal presagio para la Iglesia. Y también lo era, para esta Segunda República, el espectro de la efímera Primera (febrero 1873 a diciembre 1874), destruida por los "cantonalistas" que querían fundar una Federación de Naciones, como Suiza.

No obstante, los peores augurios sobre la Segunda República surgían al constatar que unos pequeños burgueses, más o menos jacobinos pero defensores de una sociedad económicamente capitalista y políticamente democrática, habían formado coalición con el PSOE, un partido marxista para el que la República "burguesa" solo era una mera etapa hacia la dictadura del proletariado.

Esta arriesgada alianza estaba determinada por la debilidad de los minúsculos partidos republicanos. El PSOE les proporcionaba una gran masa electoral y su poderosa Central Sindical: la Unión General de Trabajadores (UGT).

Pero, con todo, lo más grave no eran las servidumbres de los partidos a la aritmética electoral, sino las psicologías de políticos sectarios y arrogantes como el presidente Alcalá-Zamora y su ministro de guerra Manuel Azaña, que aseguraban su intención de "no permitir" una República gobernada por la derecha, alegando que sólo la izquierda podía reformar las estructuras económicas y sociales. Argumentación profundamente antidemocrática. E insólita, si tenemos en cuenta que la derecha republicana radical tenía dos ministros en el Gobierno provisional, y que uno de ellos era el Gran Maestre, Martínez Barrio, que podría haber moderado las disputas entre los "hermanos".

Apuntemos que la masonería no sólo tendría presencia relevante en todos los gobiernos de esta Segunda República, sino también en las Cortes, inauguradas el 14 de julio de 1931, donde constituían un tercio de los diputados. Con todo, esta presencia no debería resultar sorprendente, pues desde la Ilustración y la Revolución francesa, masonería y república pasaron a ser conceptos inseparables y progresistas que hicieron posible las independencias americanas, la caída de las monarquías absolutistas y la expansión de la democracia. Sin embargo, en su liberalismo tiene cabida el federalismo, palabra siempre inquietante en España. Pero, a pesar de la debilidad de los pequeños partidos republicanos, aquel Gobierno, provisional e ideológicamente dividido, decidió enfrentarse a la Iglesia, a la oligarquía terrateniente y al Ejército.

En la tarde del 14, el presidente de la Generalitat catalana, Francesc Maciá, proclamó la República Catalana Libre. Aterrorizado, Alcalá-Zamora le prometió la Autonomía para Cataluña y nombró al ultranacionalista Lluís Companys, gobernador civil de Barcelona. En esa ciudad, los anarquistas asaltaron una comisaría, con un saldo de doce heridos de bala. Al anochecer, Alfonso XIII viajó a Cartagena y embarcó rumbo a Marsella. Al conocer esta noticia, los comunistas madrileños provocaron desórdenes frente al Palacio Real, siguiendo las indicaciones de una organización desconocida entonces por muchos españoles:

Solamente si el Partido Comunista es capaz de desenmascarar la política de traición del republicanismo burgués en España, y sus agentes en el seno de la clase obrera representados por la socialdemocracia y el anarquismo; si en la lucha por las reivindicaciones de las masas es capaz de destruir las ilusiones republicanas en el seno de éstas, será capaz de transformar el movimiento de las masas en lucha por la destrucción del sistema capitalista.

(Antonio Elorza y Marta Vizcarrondo, Queridos camaradas)

Una auténtica declaración de guerra a la Segunda República lanzada por la Komintern: III Internacional – Comunista, fundada por Lenin en 1919. Un organismo del Partido Comunista de la URSS y, por lo tanto, del Gobierno soviético. Esta simbiosis con un Partido-Estado hacía que fuera, al mismo tiempo, la jefatura del movimiento comunista internacional y un organismo paraestatal de la URSS. Logísticamente era apoyada por la sección Operaciones Exteriores de la NKVD: el aparato de Seguridad del Estado, más tarde denominado KGB.

Pero lo trascendente de la citada declaración de guerra a la República, es que fue leída por el presidente ejecutivo de la Komintern, Dimitri Manuilski, durante la clausura del XI Pleno celebrado en Moscú el 13 de abril de 1931; es decir, que esta línea estratégica fue ordenada al PCE el día anterior a la proclamación de la Segunda República.

Las consecuencias fueron inmediatas: como se ha mencionado, al día siguiente (14), los comunistas madrileños intentaron asaltar el Palacio Real al grito de...

¡VIVA RUSIA Y VIVAN LOS SOVIETS!

Ese mismo día, Mundo Obrero, diario del Comité Central del Partido Comunista s.e.i.c. editó un número especial con la portada…

¡ABAJO LA REPÚBLICA Y VIVAN LOS SOVIETS!

Así recibieron a la Segunda República los comunistas: un pequeño grupo escindido en 1920 de la Federación de Juventudes Socialistas del PSOE, bajo la influencia de los delegados de la Komintern, Mijail Gruzenberg (ruso), Charles Phillips (estadounidense) y Manabendra Nath Roy (hindú). Al año siguiente, fundaron el Partido Comunista de España s.e.i.c. (Sección Española de la Internacional Comunista), supervisada desde Moscú por el Secretariado de Países Latinos de la Komintern: un organismo integrado por el suizo Jules Humbert Droz, el búlgaro Stoyen Minev, el húngaro Herno Gero, y los italianos Palmiro Togliatti y Vittorio Codovilla. Este último, nacionalizado argentino y cofundador del PCA. Más adelante, estos revolucionarios profesionales tendrían un destacado protagonismo en la guerra civil española.

El 15 de abril no hubo incidentes en Madrid, pero en Bilbao los comunistas asaltaron la cárcel de Larrinaga liberando a ciento veintinueve presos comunes. En Sevilla asaltaron dos armerías, se tirotearon con la Guardia Civil con un balance de dos muertos y diecisiete heridos y, finalmente, al grito de ¡Vivan los Soviets y la República Comunista! atacaron el cuartel del Regimiento de Infantería Soria. En Barcelona se produjo un tiroteo entre miembros del Sindicato Único (anarquista) con el resultado de dos muertos y cinco heridos.

Ese mismo día entraba clandestinamente en España el líder anarquista Buenaventura Durruti, acusado de haber asesinado al cardenal Juan Soldevila, de intentar secuestrar en 1926 a Alfonso XIII en París, y de atracar bancos en La Habana, México, Santiago de Chile y Buenos Aires. La llegada de Durruti pocas horas después de proclamarse la República, es un dato significativo.

El 17, una nueva amenaza separatista: el Ejército ocupó Guernica para impedir la proclamación de la República Vasca. Pensaban leer el siguiente documento:

Nosotros, apoderados de los Municipios vizcaínos reunidos en Junta general en el árbol de Guernica, en nombre de Dios Todopoderoso y del pueblo vizcaíno, pedimos que se proclame y reconozca solemnemente la República vasca. Invitamos a los representantes de Álava, Guipúzcoa y Navarra a una similar expresión y adhesión, para llegar al establecimiento de la República vasca o del organismo que libremente represente a nuestra Nación (…) Se establecerá sobre la base de gobierno propio y de federación con los otros Estados de la Península Ibérica.

(El Debate, 18.04.1931)

El día 21, ABC publicó una carta del general de brigada Francisco Franco Bahamonde, entonces director de la Academia Militar, en la que pedía rectificar una noticia errónea: que había sido nombrado Alto Comisario en Marruecos.
Respecto a República expresaba…

Su firme propósito de respetar y acatar la soberanía nacional, anhelando que ésta se exprese por los adecuados cauces jurídicos.

Al día siguiente, ABC se arriesgó a romper la autocensura del resto de la prensa:

Un Gobierno que se ha nombrado a sí mismo, que se ha formado espontáneamente sobre una suposición de voluntad nacional, que se arroga la "plenitud de poderes" sin ninguna limitación legal y que se ha erigido sobre la anulación del Código constitucional y sus garantías, es una dictadura típica, inconfundible.

Así llegó la Segunda República, y así la recibieron sus enemigos: comunistas, anarquistas y nacionalistas catalanes y vascos. En 1934, se les sumarían los socialistas.

En tan sólo 15 días, los ataques contra el nuevo régimen ocasionaron cinco muertos y treinta y cuatro heridos de bala.

2
MAYO DE FUEGO


No tardaron mucho las izquierdas en reiniciar su violencia proletaria contra la República "democrática burguesa". El 30 de abril, como anticipo del 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, los anarquistas barceloneses saquearon un mercado, y en las Ramblas exigieron al cuartel de la Guardia Civil que les entregaran sus armas. Al día siguiente correría la sangre.

En Barcelona, los comunistas antiestalinistas del Bloque Obrero Campesino (BOC) se reunieron en el Palacio de Proyecciones (en lo que fue el recinto de la Exposición Internacional de 1929). Su líder, Joaquín Maurín, propuso:
Asaltar el Banco de España, repartir las tierras, formar tribunales revolucionarios, desarmar la Guardia Civil, disolver la Policía, reemplazar al Ejército por milicias populares y armar al pueblo para defender la revolución.

Al terminar, coincidieron con los del PCE, que salían del Palacio del Vestido marchando tras la pancarta Sección Española de la Internacional Comunista, y juntos se dirigieron a la sede de la Generalitat (Gobierno de Cataluña), donde exigieron ser recibidos por el presidente Maciá. Minutos después llegaron los anarquistas, que venían de celebrar su mitin en el Palacio de Bellas Artes y, tras ser rechazados por la policía, los tres grupos comenzaron a disparar contra el edificio matando a un guardia e hiriendo a dos. Los atacantes sufrieron diez heridos de bala. El gobernador civil, Companys, movilizó al Ejército.

En Bilbao, los comunistas se reunieron en el teatro de los Campos Elíseos, donde la vizcaína Dolores Ibárruri, "Pasionaria", pronunció un duro discurso contra el Gobierno provisional. A continuación, salieron a la calle portando carteles de ¡Gora Euzkadi Askatuta! (Viva Euzkadi Libre) y gritando ¡Viva el comunismo! y ¡Muera la República! Un escuadrón de la Guardia de Seguridad cargó contra ellos, y se desató un tiroteo que causó veintiséis heridos.

A pesar de la gravedad de estos sucesos, con intervención del Ejército incluida, en sus Memorias, marcadas por una amnesia selectiva que supera todo lo previsible en este tipo de libros, Alcalá-Zamora sólo mencionaría el 1º de Mayo en Madrid:

Los espléndidos comienzos de la República parecían afirmarse y el magnífico 1º de mayo tuvo su confirmación de entusiasmo ordenado y tranquilizador con motivo del homenaje a la memoria del fundador del Partido Socialista, Pablo Iglesias.

Días después, el insólito Gobierno de masones de izquierda y derecha, católicos y marxistas, liberales y conservadores, inició su ofensiva contra la Iglesia, que el 15 de abril había hecho público su acatamiento a la República. El 16, el obispo de Barcelona, monseñor Irurita, pidió a sus fieles "el espíritu de cristiano acatamiento al nuevo régimen".

El 17, el Cabildo Catedral de Madrid visitó al Ministro de Justicia para expresarle igual posición, y en días siguientes se emitieron pastorales de similar contenido en todas las provincias. El día 24, el nuncio del Vaticano en Madrid, Federico Tedeschini, escribía a todos los obispos españoles:

De parte del Eminentísimo Señor Cardenal Secretario de Estado de Su Santidad (Eugenio Pacelli, futuro Pío XII), me honro en comunicar a V.E. Rvma. ser deseo de la Santa Sede que V.E. recomiende a los sacerdotes, a los religiosos y a los fieles de su diócesis que respeten los poderes constituidos y obedezcan a ellos para el mantenimiento del orden y para el bien común.

(Víctor M. Arbeloa, La semana trágica de la Iglesia en España)

Los ciudadanos católicos, por su parte, el 26 habían fundado el partido Acción Popular, liderado por el periodista y catedrático de derecho, José María Gil Robles…

para defender los tradicionales valores de religión, familia, orden y propiedad.

Pero el 6 de mayo, el Gobierno provisional eliminó la enseñanza obligatoria de religión en las escuelas públicas mediante un decreto que rompía el Concordato con la Santa Sede. Al día siguiente El Debate publicó una carta pastoral del arzobispo de Toledo, Pedro Segura, que reproducía las instrucciones del Vaticano fechadas el 29 de abril. La consigna era:

Conseguir que sean elegidos para las Cortes Constituyentes candidatos que ofrezcan plena garantía de que defenderán los derechos de la Iglesia y el Orden Social.

La Iglesia y los ciudadanos católicos, en definitiva, querían defender sus intereses y derechos en las elecciones del 28 de junio, pero a este proceder legalista y democrático el Gobierno de "los hijos de la luz" respondió con una brutal agresión.

Datos recopilados en los diarios Ahora, El Sol, El Debate y El Socialista.

Domingo 10: Unas 500 personas se reunieron en el Círculo Monárquico de Madrid (Alcalá, 67) para fundar la Agrupación Monárquica Independiente con vistas a las próximas elecciones. Una vez elegido el Comité Ejecutivo pusieron en un gramófono el disco de la Marcha Real y la cantaron dando vivas al Rey. Como respuesta, un grupo de agitadores republicanos situados en la acera desde las primeras horas, incendió tres automóviles y un kiosco del diario católico El Debate. Acudió una dotación policial, y más tarde, el Jefe Superior de policía de Madrid, que ordenó detener… a los monárquicos. Una vez dentro del camión celular, éstos fueron bajados y apaleados por los agitadores. También acudió el ministro de Gobernación, Miguel Maura. Después de cinco horas de incidentes, un escuadrón de caballería de la Guardia Civil despejó la zona y los monárquicos detenidos fueron trasladados a la Dirección General de Seguridad.

Luego, alguien dijo que el director de ABC, Juan Ignacio Luca de Tena, había disparado a un taxista por dar vivas a la República. Las turbas se dirigieron a la sede del diario y se tirotearon con la Guardia Civil, resultando heridos un niño de trece años y el portero de una finca cercana, que fallecieron horas después. El bulo del taxista fue desmentido por el Ministerio de Gobernación.

A las seis de la tarde llegó a la Puerta del Sol un grupo con banderas rojas que detuvo la circulación de los tranvías y prendió fuego a un kiosco de El Debate.

Desde un balcón de Gobernación, Maura les pidió calma y prometió a los pistoleros e incendiarios... ¡Hacer justicia!

Horas después, llegaron milicianos socialistas que protegieron los tranvías y fueron asaltadas las armerías de las calles Hortaleza, 11 y Cava Baja, 21. A la medianoche, manifestantes del barrio obrero de Cuatro Caminos llegaron a Sol y se situaron frente a Gobernación, donde estaba reunido el Gobierno; hubo disparos, cinco heridos de bala y dos pistoleros detenidos. Luego, un socio del Ateneo (Centro masónico de las Ciencias, Letras y Artes, presidido por Azaña) leyó desde un balcón del Ministerio las medidas que debería tomar el Gobierno:

"Desarmar a la Guardia Civil, cesar al ministro Maura, suspender la prensa enemiga y expulsar a las órdenes religiosas".

Hubo fuertes discusiones respecto a esa manifestación.

Maura:
Con que den ustedes la orden a la Guardia Civil de que salga a la calle, yo les garantizo que en diez minutos no queda en ella ni uno.

Azaña:
Me opongo decididamente; no continuaré un minuto en el Gobierno si hay un solo herido en Madrid por esa estupidez.

(Maura, Así cayó Alfonso XIII)

La "estupidez" de Azaña ya era un motín en toda regla, y no había hecho más que empezar.

Lunes 11: En Madrid fueron incendiados totalmente diez conventos, tres colegios, dos iglesias, cuatro escuelas (dos de artes y oficios, gratuitas para hijos de obreros) y el Instituto de Artes e Industrias (actual ICADE, de la calle Alberto Aguilera). Resultaron parcialmente incendiados otros seis conventos, un colegio y una iglesia. En total ardieron veintiséis edificios religiosos. Más un museo de mineralogía, una biblioteca con 20.000 volúmenes, los archivos del paleógrafo García Villada en el colegio de Las Maravillas, y otra biblioteca con 80.000 volúmenes (segunda gran biblioteca de España después de la Nacional), en la calle Flor Baja. Todo ello, a pesar de que a las tres de la tarde se había declarado el Estado de Guerra.

El primer incendio fue en la calle Flor Baja y Gran Vía, donde ardieron un convento de jesuitas, otro de San Bernardas, una iglesia y un colegio. Los otros conventos estaban ubicados en Bravo Murillo 107 y 122, en Villamil 16 y 18, en Martín de los Heros, Ferraz, Alberto Aguilera (residencia de jesuitas) y en el distrito de Chamartín de la Rosa. En el convento de las Mercedarias de San Fernando (calle Villamil), las turbas desenterraron restos de monjas y los quemaron en la calle.

En Málaga capital, incendiaron el Palacio Episcopal, dos conventos y el diario Unión Mercantil. En el resto de la provincia ardieron o fueron saqueados treinta y ocho templos y edificios eclesiásticos.

En Cádiz, dos conventos, el diario monárquico Informaciones, el Centro de Estudiantes Católicos y la Residencia de Jesuitas.

En Valencia, ardieron veintiuno templos y edificios eclesiásticos.

En Alicante, incendiaron cinco conventos: Salesianas, Carmelitas, Compañía de María, Maristas, y Jesús y María. Cuatro conventos: San Francisco, Oblatas, Agustinos y Capuchinos. La parroquia de Benatúa y el diario La Voz de Levante.

En Sevilla, un convento de jesuitas, la iglesia del Buen Suceso y dos edificios eclesiásticos.

En Murcia, ardieron la iglesia gótica de La Purísima, los conventos de las monjas Isabelas y Verónicas, y el diario católico La Verdad.

En Madrid, la policía detuvo a ochenta comunistas que provocaban a tropas del Ejército apostadas en la Plaza Mayor.

Martes 12: En Cádiz, fueron incendiados dos conventos: Ntra. Sra. Del Carmen, y Santo Domingo.

En Córdoba, incendiaron el convento de San Cayetano, donde se tirotearon con la policía (tres muertos y cinco heridos) y asaltaron una armería, donde hubo otro tiroteo.

En Granada, incendiaron un colegio de los Maristas, el convento de los Agustinos, el diario católico La Gaceta del Sur y dinamitaron el convento de las Carmelitas.

En Algeciras, incendiaron dos edificios eclesiásticos.

En Sagunto, incendiaron los conventos de San José y de Carmelitas descalzos.

En el Ateneo de Madrid se celebró una Junta para someter a votación la propuesta de que el Gobierno provisional se constituyera como "dictadura revolucionaria". Azaña, que les había autorizado a leer su proclama en el Ministerio de Gobernación, les dijo que… "no debían intervenir en política".

Miércoles 13: Expulsado del país el cardenal Pedro Segura.

Jueves 14: Clausurados los centros del PCE en Sevilla.

Viernes 15: Los comunistas incendiaron un convento en Granada, y en Madrid fueron detenidos dieciséis de sus militantes.

Sábado 16: Expulsado el obispo de Vitoria, Mateo Múgica.

Domingo 17: El Socialista: "Los monjes incendiaron los conventos obedeciendo al ex Rey".

Domingo 24: Detenidos 24 comunistas en Madrid.

Miércoles 27: Enfrentamientos entre comunistas y soldados en Pasajes (San Sebastián): seis muertos y dieciocho heridos. En Barcelona fueron detenidos veintitrés comunistas en la calle Amalia.

Estos datos, tomados de la prensa y cotejados con los computados por la Iglesia, arrojan un total de 113 edificios religiosos incendiados o saqueados, entre el 11 y 30 de mayo.

Toda la prensa madrileña coincidió en que guardias civiles y soldados se limitaron a impedir que los curiosos se acercaran demasiado a los edificios en llamas. Sin detener a los incendiarios, ni a los saqueadores, ni a los pistoleros.

En cuanto a los bomberos, solo apagaban las llamas que amenazaban edificios colindantes. Al llegar al Instituto de Alberto Aguilera dijeron a las turbas amenazantes que "no iban a apagar el incendio".

Estos incendios, vistos antes en la Rusia soviética contra templos cristianos ortodoxos y luego en la Alemania nazi contra sinagogas, fueron trivializados por la izquierda. A los terroristas protegidos por el Gobierno, el dirigente del PSOE y ministro de Hacienda, Indalecio Prieto, les llamó "bandas de golfos". El Socialista, "grupos de muchachos"y el historiador izquierdista Gabriel Jackson, "pequeñas bandas de jovenzuelos".

Culpar a gamberros domingueros tenía su lógica: despolitizando los hechos se borraban responsabilidades. Estos comentarios parecen una confesión.

Efectivamente, como argumentaba la jerarquía eclesiástica, el Gobierno no podía llevar a cabo las medidas proyectadas: matrimonio y divorcio civil, o supresión de las órdenes religiosas, entre otras, porque suponían la ruptura unilateral del Concordato vigente entre el Estado vaticano y el español; un Estado, por añadidura, en manos de un Gobierno de facto y provisional.

La pragmática Iglesia Católica acataba la República y el Gobierno provisional, pero no podía aceptar que éste legislara contra ella por medio de decretos inconstitucionales. Pedía, en definitiva, esperar la normalización jurídica del nuevo régimen. Pero ante un Gobierno como aquel, esos razonamientos resultaban inútiles.

Ya vimos lo que hicieron quienes pretendían hacer reformas con procedimientos revolucionarios; típica confusión de los burgueses "de izquierda". Con el agravante de tratarse de un Gobierno integrado por conservadores católicos, liberales masones, y marxistas, que no sustituyeron a la monarquía por una revolución popular sino por un golpe de Estado electoral. Esta confusión sobre su origen, que impidió formar un equipo de ministros ideológicamente homogéneo, provocaría los graves errores de los fundadores de la República y su derrota electoral en 1933.

De ahí la importancia del Mayo de fuego: primera manifestación de la naturaleza violenta y antidemocrática de la República jacobina y socialista. Y segunda aparición, en sólo treinta días, del terrorismo que destruiría la Segunda República por lo mismo que la Primera: por su incapacidad para garantizar el orden público. Más exactamente, por su alianza suicida con el PSOE, que tenía como meta la destrucción de la República burguesa y capitalista.

En aquellas jornadas se escribió el primer capítulo de la larga y escalonada guerra civil, sus llamas enviaron señales de humo anunciadoras de malos tiempos y peores fuegos.

Indignado, el republicano y masón José Ortega y Gasset, escribiría semanas después, apuntando a los jacobinos:

Gentes con almas no mayores que las usadas por los coleópteros han conseguido en menos de dos meses encanijarnos esta República (…) toda esa botaratería que pretende hacer de la República su propiedad privada y se atribuye, tan arbitraria como audazmente, la representación auténtica del pueblo (..) Mentes arcaicas (…) sólo saben recaer en los tópicos del pasado y se empeñan en que nuestra naciente democracia sea como la de hace cien años y cometen, sin renunciar a ninguna, todas las insensateces y todas las torpezas en que aquellas se desnucaron.

(Ricardo de la Cierva, La historia se confiesa)

Como era previsible, en sus Memorias, Alcalá-Zamora eludió su responsabilidad como presidente del Gobierno provisional y apuntó claramente a Azaña:

Las consecuencias para la República fueron desastrosas: le crearon enemigos que no tenía; quebrantaron la solidez compacta de su asiento; mancharon un crédito hasta entonces diáfano e ilimitado; motivaron reclamaciones de países tan laicos como Francia o violentas censuras de otros como Holanda. Se envenenó la relación entre los partidos. (...) La actitud de los ministros conocidamente masones fue correctísima. Es verdad que acabó perteneciendo a la masonería quien permitió o favoreció con su actitud la propagación de los incendios (Azaña) pero no se afilió hasta un año después.

A pesar de ser masón, el ministro de Estado (Exteriores), Alejandro Lerroux, escribió años más tarde:

La Iglesia no había recibido con hostilidad a la República. Provocarla a luchar apenas nacido el nuevo régimen era impolítico e injusto. La guerra civil que espiritualmente quedó encendida con las hogueras de los conventos del 10 (sic) de mayo de 1931 hubiera podido ponerse sobre las armas inmediatamente.

(La pequeña historia de España)

Después de otras experiencias posteriores, como el incendio de sinagogas por las SS en La noche de los cristales rotos, en 1938, o las iglesias incendiadas por los peronistas argentinos en 1955, en estos incendios españoles pueden apreciarse las huellas inconfundibles de una operación de terrorismo de Estado. Deducción basada en el sentido político de los hechos, en su desarrollo cronológico y en la permisividad cómplice del Gobierno:

─La policía no detuvo a los reventadores de un acto realizado en un Centro legal, sino a los agredidos; ni a los incendiarios de coches. En un suceso que duró 5 horas.

─Su actuación tuvo tal dimensión política, fue policialmente tan excepcional, que la operación fue dirigida personalmente por el Jefe Superior de policía de Madrid; algo insólito. Y por si fuera poco, también intervino el ministro Maura, quién, como haría a las seis de la tarde en Sol, "pidió calma" a los incendiarios y les prometió "que se haría justicia".

─Tampoco detuvo la policía a quienes dispararon contra el edificio del ABC. Ni siquiera habiendo dos heridos, que horas después murieron.

─Ante una situación de motín en la ciudad, no se ordenó algo tan obvio como custodiar las armerías.

─Una institución civil (Ateneo) leyó una Proclama revolucionaria desde el balcón de un Ministerio donde estaba reunido el Gobierno, diciéndole lo que debería hacer.

─El Gobierno suspendió esa noche la prensa de las víctimas del terrorismo: El Debate hasta el 19 de mayo y el ABC hasta el 5 de junio. Pero no clausuró El Socialista, que incitaba a las turbas diciendo que los monjes… "Disparaban al pueblo y escondían ametralladoras, granadas y dinamita".

─A las tres de la madrugada, el general Queipo de Llano dijo a las turbas en Sol: "Se hará justicia con las provocaciones infames de los monárquicos". Lo cual las excitó aún más y las estimuló a ajusticiar a los que osaron cantar la Marcha Real. No mencionó el asalto al ABC ni a las armerías.

─Antes, a la 01:30, Maura resumió así los sucesos del domingo:

En el resto de la tarde grupos de ciudadanos recorrieron las calles de Madrid en manifestaciones pacíficas, salvo algunos pequeños incidentes que carecen de importancia, como, por ejemplo, el asalto a una armería (fueron dos) reprimido por la fuerza pública, que ha causado dos heridos a los asaltantes

Y añadió, quien alentó los motines arrestando a los monárquicos en Alcalá:

El Gobierno está decidido a no consentir manifestaciones colectivas en la calle; cortará de raíz todo intento venga de donde viniere; y el Gobierno sabe de dónde viene: de la reacción monárquica o extremistas de la izquierda.


Es decir, no lo sabía.

Así cortó de raíz el Gobierno los "pequeños incidentes": los bomberos recibieron órdenes de no actuar en los incendios ya iniciados; y la policía y la Guardia Civil, de no desarmar a los pistoleros.

En un notable ejercicio de cinismo, el católico Alcalá-Zamora le dijo a un país envuelto en llamas y humo:

El Gobierno, que no ha perdido un momento la serenidad ni el dominio de los resortes que están a su alcance, queda tranquilo de haber evitado días de luto, jornadas de sangre, aun cuando conserva el sentimiento de que en su batalla para defender el orden público no pudiera llegar con toda la eficacia de sus órdenes y de sus deseos a reprimir los excesos en propiedades, que todas son sagradas, y que las atacadas lo son bajo otro aspecto que afecta a las creencias de muchas personas.

(Ahora, 12.05.1931)

Estas actuaciones, inequívocamente políticas, ocurrieron en el contexto de una ofensiva del Gobierno provisional contra dos sectores de la sociedad que le hacían sentir muy inseguro en aquella situación de interinidad: los partidarios de un Rey que no había abdicado, y la poderosa Iglesia con sus millones de ciudadanos católicos detrás. Una ofensiva que prepararon asustando al país con rumores de conspiraciones y finalizaron expulsando al cardenal Segura y al obispo Múgica, deteniendo civiles y militares monárquicos y silenciando su prensa.

En cuanto a las turbas, que Alcalá y Azaña llamaban "pueblo" y el PSOE "muchachos golfos", la presencia de grupos organizados y provistos de miles de litros de gasolina (¿quién la pagaba?) que, en un Madrid convertido en "zona libre" a efectos policiales incendian veintiséis grandes edificios religiosos durante siete horas sin ser molestados, disparan a la Guardia Civil en ABC y a plena luz del día y a pocas calles de la Dirección General de Seguridad asaltan dos armerías, inevitablemente hace pensar en un grupo de agitadores políticos, pistoleros sindicales y delincuentes comunes controlados por "secciones especiales" de la policía que, si creemos sincera la indignación de Maura, bien pudieron haber actuado al servicio de otros miembros de aquel singular Gobierno.

En definitiva, todo apunta a un grupo organizado en equipos o células (agitadores, disparos, incendios, armerías) y dirigido por personas habituadas a movilizar masas en las calles. El PSOE, entonces "la buena izquierda" integrada en el Gobierno, acusó a comunistas y anarquistas. De los primeros existen algunas evidencias y testimonios: el 24 de octubre de 1931, cuando se debatía en las Cortes la suerte de las órdenes religiosas, su revista Mundo Proletario incitaría abiertamente a repetir los incendios de mayo:

Otra vez en la calle, los proletarios frente a los Conventos y al Parlamento reaccionario. Otra vez en la calle, clamor unánime contra los frailes. ¡Alerta Camaradas! Otra vez la metralla capitalista quiere ahogar tu fe comunista. Que no sea estéril ahora tu gesto incendiario.

En cuanto a los anarquistas, a tenor de su larga y entusiasta biografía incendiaria de iglesias y conventos cuesta imaginar que no hayan sucumbido a la tentación de participar en aquella gigantesca fogata anticlerical; y con una impunidad que jamás hubieran soñado.

Utilizando un símil militar, podría resumirse el Mayo de fuego como una operación conjunta llevada a cabo por distintas fuerzas (Gobierno, Ateneo, PCE, CNT) unidas tácticamente por un mismo objetivo estratégico: eliminar de la vida política a sus adversarios mediante el terror.

Confirmando que la violencia izquierdista de abril sería crónica o estructural, en mayo la República sumaba otros 12 muertos y 66 heridos de bala.

En Moscú se frotaron las manos. Con aquellos republicanos "progresistas" dispuestos a no reprimir la violencia de anarquistas y comunistas, e incluso a manipularla en su provecho, la República no podía comenzar mejor. España les interesaba cada vez más. El 17 de mayo, la troika dirigente del PCE: José Bullejos, Manuel Adame y Etelvino Vega se reunió en Moscú con el delegado de la Komintern, Humbert-Droz.
Bullejos comenzó por explicar la posición del partido durante el 14 de abril:

El primer papel de nuestro partido consistía en demostrar a la clase obrera y campesina el verdadero carácter de esta República, y de este modo movilizar a las masas contra la República.

Humbert-Droz redactó una carta para el PCE, con la línea actualizada:

El Partido debe también hacer comprender a las masas trabajadoras que los jefes socialistas y anarquistas de España están precisamente contra los soviets, porque los soviets son los verdaderos órganos de la revolución, la verdadera expresión de la democracia revolucionaria de obreros y campesinos (…) Inspirándose en el ejemplo de los bolcheviques en la lucha contra Kornilov, el Partido Comunista debe, sin sostener jamás al gobierno, luchar con toda la energía posible como una fuerza independiente; pero también como la vanguardia revolucionaria y el guía de las masas, contra toda tentativa de restablecimiento de la monarquía y complot contrarrevolucionario, aprovechando tales ocasiones para armar a las masas trabajadoras.

(Queridos Camaradas)

La troika española trasladó la línea a las bases en un documento interno:

Entonces, no creáis en ninguna promesa de vuestros enemigos. Convocad vosotros mismos reuniones generales de los obreros de vuestras fábricas. Elegid vuestros diputados entre vuestros compañeros del taller, a los que vosotros conocéis y no os traicionarán. Que vuestros diputados formen en cada ciudad el soviet de diputados obreros, amplia organización representativa que os una y defienda contra los capitalistas. Expulsad de entre vosotros a los republicanos burgueses y a los jefes socialistas y anarquistas, agentes de la burguesía que impiden la formación de los soviets. Cread comités de fábrica en las empresas, como apoyo para vuestros soviets. Armaos. Constituid la guardia obrera revolucionaria.

(Queridos Camaradas)