jueves, 1 de mayo de 2014

Operación Pindapoy: secuestro y asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu





Jorge Fernández Zicavo


Los hechos... según el relato de MONTONEROS y que la prensa (a falta de otras versiones) ha repetido dándolo por cierto.

Ciudad de Buenos Aires, calle Montevideo 1053, octavo piso.
29 de mayo de 1970, celebración anual del Día del Ejército Argentino.

Dos falsos oficiales del Ejército, uniformados y con insignias de teniente 1º y capitán, respectivamente, se presentan en la vivienda del ex teniente general y ex presidente de facto de la República, Pedro Eugenio Aramburu.
Tras tocar el timbre son recibidos por la mucama y a continuación por la esposa del general, a quien le dicen que traen un mensaje del Estado Mayor General del Ejército. La esposa les ruega que tomen asiento y poco después se presenta Aramburu. Los oficiales le comunican que, por razones que se le explicarán en el edificio Libertador, tenían órdenes de acompañarle al mismo como custodios para su seguridad personal. Mientras Aramburu se asea y viste, su esposa sale a hacer unas compras. Cuando regresa al mediodía, le extraña que el general no se haya presentado para almorzar ni telefoneado. Después de indagar en el círculo de amistades civiles y militares, saltan las alarmas.

Horas más tarde, es dejado en el baño de un bar un Comunicado para la prensa: el General Aramburu ha sido “detenido” (sic) y será sometido a juicio por un Tribunal Revolucionario, bajo la acusación de haber derrocado el gobierno constitucional del General Perón en 1955 y fusilado a varios de sus seguidores en 1956.
Firma el Comunicado (redactado con un cierto estilo castrense) una Organización entonces desconocida en las pequeñas sectas de la izquierda marxista y peronista: Montoneros.

El 31 de mayo, un tercer Comunicado informó que el Tribunal Revolucionario condenó al General Aramburu a ser “pasado por las armas”. Al día siguiente, un cuarto Comunicado confirmó que había sido ejecutado.
Finalmente, las investigaciones policiales consiguieron identificar y capturar a algunos miembros de la Organización y localizar la casa donde Aramburu había estado cautivo y fuera asesinado: una estancia en Timote, Provincia de Buenos Aires.

La posibilidad de que un general con 37 años en el Ejército hubiera podido ser engañado por dos civiles impostores, más el hecho de que se pusiera dócilmente a su disposición sin hacer antes una confirmación telefónica con algún alto mando del Estado Mayor para verificar lo que estos le decían, resultó inverosímil. Esto dio lugar a la hipótesis de que los secuestradores no eran terroristas sino auténticos oficiales del Ejército; y que al menos uno de ellos tuvo que ser conocido de Aramburu para que éste se confiara.

Por otra parte, el hecho de que pocos días después este suceso provocara la sustitución del presidente "de facto" general Juan Carlos Onganía, por el general de brigada Roberto Marcelo Levingston (Jefatura de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y ex agregado militar en la Embajada argentina en Washington), abrió la posibilidad de que la Operación denominada ‘Pindapoy’ por los misteriosos ‘montoneros’, hubiera sido en realidad una jugada de un sector del Ejército que perseguía dos objetivos: eliminar al ex general Aramburu, que entonces negociaba con su partido UDELPA una alianza con radicales, socialistas, comunistas y dirigentes peronistas que ya no prestaban lealtad al exiliado Perón; y desplazar de la presidencia a Onganía, cuya acción de gobierno se consideraba fracasada y contraria a los intereses del grupo conspirador. Conviene recordar que desde 1962 el Ejército Argentino estaba políticamente dividido en dos fracciones, "azules" y "colorados", que a punto estuvieron de enfrentarse con las armas.

En resumidas cuentas: ‘Pindapoy’ pudo haber sido una Operación conjunta de militares y jóvenes terroristas montoneros fácilmente manipulados por profesionales de la Inteligencia. Entre los muchos indicios que apuntan a una conspiración política de alto nivel gestada en las cloacas del Estado, habría que mencionar el caso del subcomisario Osvaldo Sandoval, subjefe de la DIPA (Dirección de Informaciones Policiales Antidemocráticas de la Policía Federal), que dirigió las investigaciones del caso Aramburu y había sido jefe de la custodia presidencial de Onganía y Levingston. Dos días antes de testificar ante el juez instructor de la Causa el resultado de sus investigaciones, Sandoval fue asesinado mientras cargaba nafta en una Estación de Servicio del porteño barrio de Urquiza.

Naturalmente, sobre el secuestro y asesinato del general Aramburu cuya verdad posiblemente nunca podrá conocerse, se han barajado diferentes hipótesis recogidas en una abundante bibliografía marcada por sospechas de siniestros vínculos entre Montoneros, el Servicio de Información del Ejército (SIE) y la Secretaría (entonces, de Información) del Estado (SIDE).

Tal como después ocurriría en Italia con las Brigadas Rojas, manipuladas por los Servicios Secretos del Estado, que en 1978 secuestraron y asesinaron al líder democristiano Aldo Moro; otro político que, como Aramburu, interfería en los planes de ciertas esferas de poder. Moro fue secuestrado cuando se dirigía al Parlamento para anunciar una alianza de la Democracia Cristiana con el Partido Comunista; Aramburu, cuando pretendía normalizar la vida política argentina con un ‘Peronismo sin Perón’ que también le costó la vida en 1969 al Secretario General de la CGT, Augusto Timoteo Vandor, asesinato planificado por el marxista-peronista Rodolfo Walsh. En las elecciones de 1963, UDELPA, el partido de Aramburu, ocupó el tercer puesto con 1.310.400 votos y 75 diputados.


Montoneros confirmó que asesinaron a Aramburu para impedir que se concretara su proyecto político:

“Queríamos privar al régimen de su carta más importante para la salida demoliberal (finalizar la dictadura de Onganía), dando con ello un golpe durísimo al sistema. Aramburu era el hombre de recambio del régimen, contando para ello con el apoyo de los generales y oligarcas, su prestigio entre los sectores gorilas e imperialistas y su intentona populista de acercamiento al peronismo apoyada por la traición cómplice de algunos tránsfugas”.

Entrevista publicada por el diario oficial cubano GRANMA en diciembre de 1970. Reproducida en Cristianismo y Revolución Nº28


Desde hace ya muchos años están probadas (no judicialmente, por supuesto, pues nunca se llegó a esa instancia) las conexiones de los fundadores de Montoneros con los servicios militares de información. Como ejemplos pueden citarse los casos del ‘capitán’ del Ejército Montonero, Rodolfo Galimberti, reclutado en su juventud para el SIE por los tíos de su novia y futura esposa, Virginia Trimarco: los hermanos, y entonces coroneles, Juan Carlos Ricardo y Domingo Manuel Trimarco.

La vinculación de Galimberti con los Servicios de Información y/o Inteligencia (incluidos los de Francia, para los que hizo lobby vendiendo tanques AMX-13) nunca se interrumpió, y acabó su aventurera y corrompida vida de bacanales y cocaína fundando sociedades comerciales y empresas de Seguridad con ex agentes de la CIA que habían operado en Centroamérica en "Escuadrones de la Muerte" y con los oficiales de la ESMA, capitán de navío Jorge Acosta y teniente de fragata Jorge Rádice.

Asimismo, Mario Eduardo Firmenich, que llegaría a ser Comandante del Ejército Montonero y Secretario Gral. del Partido Montonero, siempre mantuvo contactos con el general Francisco Imaz, Ministro del Interior con el gobierno de Onganía; o sea, cuando Aramburu fue secuestrado y asesinado.

Siete meses después del Golpe de marzo de 1976, Firmenich abandonó el país con una "sorprendente facilidad". Le acompañaron Cirilo Perdía y Fernando Vaca Narvaja. También Nilda Garré, futura Ministra de Defensa, de Seguridad y representante argentina en la OEA con los gobiernos Kirchner, que durante la dictadura del general Onganía fue Agente Civil del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército.

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A continuación, mostramos cómo registró la prensa el desarrollo del suceso.

Para una investigación exhaustiva sobre el tema, recomendamos ¿Quién mató a Aramburu?, del periodista Juan Alonso. Edit. Sudamericana.
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Comunicado Nº 1 de Montoneros

"Hoy, 29 de mayo, a las 9.30 horas, nuestro Comando procedió a la detención de PEDRO EUGENIO ARAMBURU, en cumplimiento de una orden emanada de nuestra conducción, a los fines de someterlo a JUICIO REVOLUCIONARIO.
Sobre Pedro Eugenio Aramburu pesan 108 cargos de TRAIDOR A LA PATRIA Y AL PUEBLO Y DE ASESINO DE 27 ARGENTINOS.
Oportunamente se darán a conocer las alternativas del juicio y la sentencia dictada".

Comunicado Nº 3 de Montoneros

El Tribunal Revolucionario, Resuelve:
1º. Condenar a Pedro Eugenio Aramburu a ser pasado por las armas en lugar y fecha a determinar.
2º. Hacer conocer oportunamente la documentación que fundamenta la resolución de este Tribunal.
3º. Dar cristiana sepultura a los restos del acusado, que solo serán restituidos a sus familiares cuando al Pueblo Argentino le sean devueltos los restos de su querida compañera Evita.
¡PERÓN O MUERTE! ¡VIVA LA PATRIA!
M O N T O N E R O S


Clarin, 30 de mayo de 1970, Clic para ampliar en todas las portadas de Clarín.


El Litoral, 30 de mayo de 1970


Clarín, 31 de mayo de 1970


Comunicado Nº 4 de Montoneros


Clarín, 1 de junio de 1970


Clarín, 3 de junio de 1970


Clarín, 9 de junio de 1970


Clarín, 12 de junio de 1970

Clarín, 14 de junio de 1970

Clarín, 9 de julio de 1970

Secuestradores de Aramburu. Afiche pidiendo colaboración ciudadana para capturarlos

Clarín, 11 de julio de 1970

Clarín. 17 de julio de 1970

Crónica, 17 de julio de 1970

El Litoral, 17 de julio de 1970

Clarín, 18 de julio de 1970

Clarín, 31 de julio de 1970
La localidad de Garín fue copada por las marxistas FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) que en 1973 se fusionarían con Montoneros.


Nota de Clarín sobre el relato de Firmenich y Arrostito

martes, 14 de enero de 2014

El Termidor argentino según Termidorianos


Presidente Perón una semana después del sangriento ataque del ERP a la Guarnición de Azul, a la que respondió con su famoso Mensaje a la Nación y Radiograma a las Fuerzas Armadas: "Aniquilar este terrorismo criminal... Exterminarlos uno a uno para el bien de la República"



Entrevista online a Jorge Fernández Zicavo, coordinador del Blog TERMIDORIANOS.


TERMIDORIANOS es el único website dedicado a historiar la guerra revolucionaria que hubo en Argentina durante la pasada década del setenta. ¿Cuándo y quiénes lo fundaron?

Inicié el Blog en noviembre de 2009 para divulgar en Internet la historia de una guerra revolucionaria que la izquierda ha conseguido borrar de la memoria colectiva. Posteriormente se sumaron varios colaboradores. En estos cuatro años hemos tenido 73.000 visitas y hemos impartido dos seminarios a historiadores y analistas del terrorismo internacional.

Imaginamos las dificultades de luchar contra una historia oficial muy arraigada en la opinión pública argentina e internacional.

Nos enfrentamos a un Relato o narrativa histórica prácticamente imposible de desmontar, pues poderosa maquinaria estatal de propaganda lo introduce sistemáticamente en el cerebro de los ciudadanos desde la escuela primaria; y fuera del ámbito de la enseñanza es reproducido por una prensa autocensurada por el síndrome de la corrección política. El bombardeo mediático de este Relato falsario reproduce las técnicas soviéticas de adoctrinamiento reconstruidas magistralmente por Orwell en su famosa alegoría futurista que situó en una Inglaterra comunista del año (¡Oh! ironía), 1984, en el que se fundó oficialmente este Relato bajo el Gobierno del presidente Raúl Alfonsín; padre de una terrorista y abogado defensor de terroristas.

¿Cuáles son las características fundamentales de ese Relato?

El Relato, actualmente de matriz "kirchner-montonera” es un cuento, o fábula, concebido para adolescentes -de edad y de intelecto-, que elimina de la historia argentina nada menos que los siete años (1969-75) correspondientes al accionar terrorista y paramilitar de las izquierdas antes del Golpe de Estado militar del 24 de marzo de 1976; más los cuatro siguientes, en los que, aunque con menor intensidad, continuaron operando. Un agujero negro de... once años.
Para este Relato metafísico, en la década 1960 no hubo subversión marxista armada (guerrilla cubana del EGP en Salta, por ejemplo), y la década 1970 no comenzó, como es lógico, el 1 de enero de ese año, sino el citado 24 de marzo de 1976.
En 1984, al entregar las FFAA el Gobierno a Raúl Alfonsín tras ganar éste las elecciones convocadas por el Gobierno militar, la propaganda izquierdista comenzó la construcción de su Relato mediante una maquiavélica tesis negacionista de la historia apoyada en tres secuencias argumentales:
No hubo una guerra revolucionaria, sino luchas “políticas”. Por lo tanto no hubo terroristas o combatientes, sino “militantes”. En consecuencia, las desapariciones fueron “terrorismo de Estado contra opositores civiles” = crímenes de lesa humanidad.

Esta tesis era funcional a cuatro objetivos necesarios para encarar la etapa de postguerra que entonces se iniciaba:

Convertir a los victimarios en víctimas.
Garantizar la impunidad penal de los terroristas (816 homicidios).
Que el Estado indemnizara a las familias de los terroristas ejecutados-desaparecidos (240.000 Dólares a cada una)
Derrotar políticamente a las FFAA que las derrotaron militarmente.

¿TERMIDORIANOS podría ser considerado un Blog “procesista”, justificador de la dictadura militar que las Fuerzas Armadas definieron como un Proceso de Reorganización Nacional?

En el "Proceso" habría que diferenciar su programa de Gobierno y su programa militar contra la subversión armada. Como consecuencia de una lectura dialéctica de los hechos (causas-efectos), consideramos que, a pesar de sus errores políticos y económicos, cumplió una función histórica positiva: acabar con una Guerra Revolucionaria iniciada por sectas marxistas para implantar una República Socialista totalitaria de partido único. Episodio argentino de la Guerra Revolucionaria continental proclamada por el Estado cubano en 1967 (OLAS).
Por lo tanto, en términos de pragmatismo, fue una dictadura plenamente justificada. Defensiva y al mismo tiempo Contraofensiva: respuesta a siete años de una sangrienta subversión armada contra el Estado y la población civil cuya aniquilación en todo el territorio nacional fue decretada cinco meses antes del Golpe por el Gobierno presidido por María Estela Martínez de Perón. Un Gobierno que había ilegalizado al ERP y a Montoneros por Sedición, declarado el Estado de Sitio, encarcelado a 1.500 terroristas, propiciado unas 400 ejecuciones por la paraestatal Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) y decretado la aniquilación de la subversión en la provincia de Tucumán sin que nada de eso consiguiera acabar con una ofensiva castro-guevarista que se había desarrollado desde abril de 1969 gracias a la incompetencia de los generales Onganía, Levingston y Lanusse.
Un Gobierno desastroso el de Isabel Perón, y en fase terminal, pero constitucional; y un Decreto refrendado en el Congreso por todos los partidos, incluidos ¡el Justicialista (peronista) que estaba en el poder! y el Comunista que, al mismo tiempo, pedían al Ejercito dar un Golpe de Estado.
Obviamente, los gobiernos del "Proceso" fueron ilegales, pero su campaña aniquiladora de la subversión fue legal. Lo repetiré, porque es esencial para todo análisis sobre la cuestión: la dictadura militar (el Golpe), y la aniquilación de la subversión que llevó a cabo, fueron legitimadas por el Congreso de la Nación. La dictadura, legitimada de facto y la aniquilación de iure.

Aunque ya me lo aclaró en una conversación previa, sería interesante que explicara a los lectores su concepto de dictaduras positivas y negativas.

Más allá de la definición académica, el término dictadura ha adquirido en la Historia dos acepciones: puede ser Negativa (las totalitarias: Lenin, Stalin, Hitler, Mao, Fidel Castro, etc.) o Positiva (las autoritarias: Mussolini, Franco, Pinochet, el "Proceso"... es decir, la antitotalitarias). Las dictaduras republicanas positivas han estado presentes en la historia occidental desde la Antigüedad. El dictador Pisístrato hizo de Atenas una ciudad próspera y democrática un siglo antes de Pericles; y los romanos tuvieron seis dictadores, incluidos los famosos Julio César y Cincinato. Si se conocen la diferencias entre regímenes totalitarios y autoritarios, se comprenderá bien lo anterior.

Usted considera que en situaciones críticas no previstas por las leyes y la Constitución, la supervivencia y soberanía del Estado-nación está por encima de cualquier ordenamiento institucional y legal.

Efectivamente. Contrato Social, Constitución, Parlamento, División de poderes... propuestos por Rousseau, Locke, Montesquieu y otros, nunca han sido más que mitos políticos y sociológicos asumidos formalmente. Desde mediados del siglo XIX la partidocracia (oligarquía ya estudiada por Max Weber en 1919), se ha apropiado del Estado y secuestrado la soberanía popular. En realidad, desde el momento en que el único poder “real” es el partido gobernante que controla el Parlamento y designa a los magistrados de la Corte Suprema, las democracias parlamentarias son dictaduras de partido único. Sólo la alternancia en el poder las diferencia de las totalitarias.
En consecuencia, el Estado-nación no puede quedar indefenso por formalidades jurídicas. Este conflicto ya se presentó y resolvió en las repúblicas romanas mediante una argumentación que más tarde defendería Jean-Jacques Rousseau en El Contrato Social:

Cuando alguien se rebela contra su patria y le declara la guerra, la supervivencia del Estado se vuelve incompatible con la suya y es preciso que uno de los dos perezca (…) Tenemos derecho a matar a quien no podamos dejar vivir sin peligro para nosotros… el derecho de guerra autoriza a matar al vencido (…) En ciertos casos, la inflexibilidad de las leyes impide reaccionar ante los acontecimientos y puede causar la destrucción del Estado.

Estas afirmaciones de Rousseau encajarían perfectamente con la Argentina de los setenta.

Sin duda. Coincidiendo con estas premisas, en enero de 1974 el presidente Perón sentó las bases de la doctrina contraterrorista del Estado:

Para sustentar el Estado y la nación... es preciso Aniquilar al terrorismo criminal... Exterminarlos uno a uno para el bien de la República... Con la ley o fuera de la ley; nosotros vamos a proceder de acuerdo con la Necesidad, cualquiera sean los medios. Si no hay ley, fuera de la ley también lo vamos a hacer; y lo vamos a hacer violentamente porque a la violencia no se le puede oponer otra cosa que la propia violencia.

Esta reacción de Perón fue inequívocamente termidoriana, propia de un político que siempre pensó y actuó con visión de Estado, o sea, de futuro. Compartimos totalmente su declaración de guerra a una subversión armada patrocinada directamente por la Cuba castrista e indirectamente por la Unión Soviética en tiempos de la Guerra Fría: aniquilación y exterminio de los enemigos del Estado y de la población civil que repudiaba su proyecto. Entonces no había otra posibilidad que desatar una batalla definitiva y despiadada contra la izquierda insurgente y homicida empeñada en radicalizar la dinámica acción-reacción-acción hasta provocar una guerra civil de clases; el escenario soñado por todos los marxistas. La izquierda guerrillera-terrorista probaría su propia medicina.

En su opinión, aquella izquierda se suicidó.

Una deducción de puro sentido común. Pequeñas sectas de clase media universitaria y sin apoyo popular alguno, se plantearon nada menos que tomar el Poder previa “aniquilación de las Fuerzas Armadas”, después de una “guerra popular” que sus mentes alucinadas daban por inevitable y victoriosa. El “pueblo”, del que en su delirio se consideraban vanguardia ideológica, no sólo los ignoró, sino que, en muchas ocasiones, los delató a las fuerzas del Estado. No olvidemos que la clase obrera argentina era (y sigue siendo) abrumadoramente peronista, y por lo tanto, anticomunista. Valga como ejemplo la famosa batalla de consignas: los montoneros infiltrados en el peronismo coreaban Perón, Evita, la Patria Socialista y los sindicatos les respondían (a veces con balazos) Perón, Evita, la Patria Peronista o Ni Yankis ni Marxistas, Peronistas.
En 1837, el genial Juan Bautista Alberdi advirtió a los “pequeños círculos irracionales” que pretenden ser vanguardia del pueblo: “Sólo el pueblo es legítimo revolucionario: lo que el pueblo no pide, no es necesario. Preguntad al pueblo, a las masas, si quieren revolución. Os dirán que si la quisiesen, la habrían hecho ya”. ¡Impresionante! Me quedé pasmado cuando hace unos meses encontré estas palabras releyendo su Fragmento preliminar al Estudio del Derecho.

¿Cómo resumiría el significado de Termidor?

La reacción termidoriana nace siempre de una necesidad histórica. Es una respuesta a la violencia de los mesiánicos creadores de “hombres nuevos” que siempre acaban esclavizando y exterminando. Reacción, respuesta, contraofensiva... contra las ideologías totalitarias y el terror que les es consustancial. El Termidor “blanco” (derecha) nació en el julio (termidor) francés de 1794 para acabar con la segunda oleada del terror jacobino conocida como Gran Terror: 17.000 ejecuciones por guillotina en 50 días. El Primer Terror habían sido los genocidios de 1793 en La Vendeé, Lyon y Nantes en los que 120.000 hombres, mujeres y niños católicos y pro-monárquicos fueron salvajemente exterminados por las Columnas Infernales de los generales jacobinos.
En el siglo XX fue necesario ser termidoriano en Rusia y en España para enfrentar al comunismo. El siglo XXI será (ya lo es), el del Termidor contra el terrorismo islámico que ha desatado la Yihad contra Occidente. La violencia termidoriana, en definitiva, es una última ratio; violencia necesaria e inevitable para garantizar en términos de largo plazo o de futuro la libertad y demás principios de nuestra cultura occidental por los que murieron decenas de miles de guerreros en Maratón, Termópilas, Zama, Poitiers, Covadonga, Lepanto o Viena.

¿Y al Termidor argentino?

Las Fuerzas Armadas estudiaron dos variantes para aniquilar la subversión: operaciones centralizadas o descentralizadas. La primera requería un comando único y piramidal, pero sería lenta; la segunda otorgaba una autonomía horizontal difícil de controlar, pero acortaría los plazos. Se optó por esta última, y eso provocó lamentables errores de identificación de enemigos; no muchos, porque en general las fuerzas del Estado operaron con buenas fuentes de información. Se produjeron errores, excesos, robos, chantajes... pero si se quieren los fines habrá que aceptar los medios, con todas sus consecuencias. Los fines de la paz y de la libertad los garantiza el Estado mediante la ley, y si ésta es desafiada, mediante la violencia; pero el Estado argentino, al igual que la izquierda, única responsable de aquella tragedia, estuvo integrado por hombres, no por ángeles.
En 2010 el general Videla declaró ante sus jueces:

Que fuimos crueles nadie lo dude. Sí, lo hicimos en el marco de crueldad que impone toda guerra por su propia naturaleza; pero no fuimos unos sádicos. De acuerdo, nosotros seremos los verdugos; sean ustedes los hombres libres.

Según esa síntesis o balance histórico de Videla, la actual democracia parlamentaria debería su existencia a las Fuerzas Armadas.

Desde luego. La dictadura cívico-militar del Proceso defendió a la República atacada por el terror marxista instrumentalizado por la Cuba castrista; mercenaria, a su vez, de la Unión Soviética en su guerra fría con EEUU en el campo de batalla latinoamericano. Y en el africano: 275.000 militares cubanos combatieron en la guerra de Angola y 15.000 en Etiopía.
Por consiguiente, la actual democracia parlamentaria debe su existencia a las Fuerzas Armadas que una vez cumplida su misión abandonaron el poder. Si con el tiempo la subversión hubiera seguido creciendo, el pueblo argentino se habría desangrado en una dantesca guerra civil; y de haber triunfado, la República fundada en 1853 habría sido demolida totalmente. Los enfrentamientos homicidas entre la ultraizquierda y la ultraderecha peronista durante 1974 y 1975 fueron la primera fase de una futura guerra civil generalizada; objetivo estratégico del ERP y Montoneros. (V Congreso del PRT, fundación del ERP: “De acuerdo a las características que señalamos que tendrá la revolución en nuestro país, debemos definir nuestra guerra como guerra civil revolucionaria”).

Resumiendo: la dictadura cívico-militar del Proceso no destruyó la democracia; la suspendió hasta que fuera aniquilada la izquierda apátrida y mercenaria. Asimismo, al haber sido demandada por la totalidad de los partidos, fue una dictadura democrática, o si se prefiere, una democracia dictatorial. Más aún: debido a ese apoyo, los gobiernos del Proceso fueron unos de los más legitimados de la historia argentina. Ningún partido político fue ilegalizado, ni siquiera el Comunista, cuyos dos más importantes dirigentes contaron con custodia de la Policía Federal durante sus desplazamientos. Personas relevantes de todos estos partidos fueron ministros, embajadores, secretarios de Estado, gobernadores de provincias e intendentes municipales. De éstos últimos, nada menos que el 90% desempeñó ese cargo.

Es que, en política, reino de las paradojas y de la relatividad semántica, en ocasiones no hay oximoron. Si dictaduras romanas como la de Cincinato están justificadas porque fueron acordadas por el Senado de repúblicas democráticas, ¿por qué escandaliza que eso mismo sucediera en Argentina 2.000 años después? Ética y moral son irrelevantes para la Política; su única fuerza motriz es la Necesidad. Por cierto: Lenin definió como democrática a la dictadura bolchevique... incluso, después de haber masacrado a los marineros socialistas y anarquistas de la base de Kronstadt, y de que 2.000.000 de rusos huyeran del terror rojo.

En su opinión las Fuerzas Armadas cometieron dos grandes errores estratégicos.

El primero fue el golpe de Estado. Treinta años después, el general Videla reconoció en una entrevista que debieron haberse concentrado exclusivamente en la aniquilación de la delincuencia subversiva en su doble accionar de terrorismo e insurgencia paramilitar. Yo añado: pudieron haber hecho “ingeniería institucional” gobernando en la sombra como hicieron sus colegas uruguayos durante la primera presidencia de Juan María Bordaberry.

El segundo fue no haber sabido valorar el apoyo que todos los partidos y la Confederación General del Trabajo les dieron inicialmente. Carecieron de recursos intelectuales para comprender el sentido profundo de lo que ocurría en esos años. No concibieron la guerra contrarrevolucionaria como una guerra de liberación, como una gesta popular que involucrara a toda la sociedad contra el ataque del marxismo internacional: la OLAS de Cuba-URSS, la Cuarta Internacional trotskista a la que pertenecía el Ejército Revolucionario del Pueblo, y las bandas terroristas de Uruguay, Bolivia y Chile que operaban dentro de él. Mucho teorizar entre ellos sobre la Doctrina de Seguridad Nacional, pero no se la explicaron a la sociedad y no rompieron relaciones diplomáticas con Cuba y la Unión Soviética. Con la primera porque los cubanos no condenaban en la ONU a las Juntas Militares argentinas por violación de Derechos Humanos a cambio de una posición recíproca. Con la segunda porque debido a una gran crisis en su producción de cereales el gobierno de Videla le vendía millones de toneladas, además de comprarle agua pesada para la Central Nuclear Atucha I y encargarle la gestión del proyecto hidroeléctrico Paraná Medio.

Por el consenso político y sindical, y por el carácter liberador de su gesta o cruzada, las FFAA debieron haber articulado orgánicamente ese apoyo. Lo cual hubiera legitimado ante la opinión pública nacional e internacional la guerra contra la subversión: que debió haber sido legalizada con tribunales de guerra y fusilamientos.

En definitiva, los generales no hicieron una correcta lectura política de la más política de las guerras: la revolucionaria. Pero en su descargo habrá que decir que difícilmente pudo haber sido de otra manera, porque a los militares de todo el mundo no se les enseña Historia y Ciencias Políticas en las Academias, sino a matar a los enemigos de su nación cuando se lo ordene la jefatura del Estado. Que fue lo que hicieron.
Al precio de 608 militares y policías asesinados en atentados o muertos en combate.

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Para conocer el desarrollo del Termidor argentino en sus dos fases, recomendamos los artículos:

El Termidor argentino (1)
El presidente de la República, general Juan Domingo Perón, pide a todo el pueblo argentino movilizarse contra la subversión armada en términos inequívocos: "aniquilación" y "exterminio".

El Termidor argentino (2)
La presidenta de la República, María Estela Martínez viuda de Perón, decreta que el Ejército aniquile la subversión armada en la Provincia de Tucumán, y posteriormente, que las Fuerzas Armadas lo hagan en todo el territorio nacional.

sábado, 28 de diciembre de 2013

El mito marxista de la "lucha de clases"

Mural del pintor y comunista mexicano Diego Rivera




Jorge Fernández Zicavo

La Lucha de Clases es la tesis primordial del dogma marxista, pues la considera articuladora de la historia universal:

La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases.

Mencionar la existencia de clases sociales a lo largo de la historia es una obviedad, pero afirmar que hayan estado permanentemente en lucha y que éstas hayan determinado y articulado la historia de las civilizaciones, es una hipótesis que exige ser validada empíricamente, y desde luego, no es legítimo que su autor la formalice como tesis.

Lo primero que llama la atención de este enunciado con reminiscencias bíblicas, es que el verbo luchar no vaya seguido de un adjetivo. Se omite, por lo tanto, una cualidad que resulta imprescindible para determinar su sentido, para saber que entendían sus autores por… lucha de clases.

Marx y Engels enumeran las luchas de clases registradas por la historia escrita, cuyo comienzo es de suponer que sitúan en la Atenas siglo V a.C. de Herodoto, Tucídides y Jenofonte, porque la primera supuesta lucha de clases que mencionan fue entre hombres libres y esclavos. Lo cual resulta asombroso: ¿los esclavos, que ni siquiera eran atenienses sino prisioneros de guerra extranjeros... constituían una clase social?
Pero centrémonos en las clases burguesa y proletaria de la Modernidad que nutrieron el dogma marxista.
La lucha de clases burguesía-proletariado admite dos interpretaciones que dividieron al movimiento socialista internacional. Por consiguiente, la omisión adjetivadora de Marx y Engels, en tanto que militantes de la Liga de los Comunistas fundada por el primero en 1847; y de la Primera Internacional de los Trabajadores (1864) cuyos Estatutos redactó Marx, debería ser analizada políticamente.

Para algunos pensadores socialistas la lucha de clases se manifiesta mediante "conflictos de intereses", que pueden solucionarse mediante negociaciones, acuerdos o pactos; independientemente de que los adversarios hayan presionado, o no, con medidas de fuerza: huelga de unos; despidos, represión policial, etc. de otros.
A esta variante, por cierto, habría que interrogarla: ¿En una huelga se enfrentan dos clases sociales, o sólo algunos de sus miembros? Y lo mismo vale para los sindicatos y partidos. ¿Quién está legitimado para hablar y actuar en representación de los millones de individuos que integran una clase social?
En cualquier caso, queda claro que esta interpretación de la lucha de clases se circunscribe a luchas económicas dentro de un marco político reformista.
Así; como una lucha para obtener ventajas y beneficios de un régimen económico y político que no se pretende derribar, entendió la lucha de clases el socialismo democrático y reformista: la socialdemocracia europea agrupada en la Segunda Internacional bajo el liderazgo de los marxistas Kautsky y Bernstein.

Pero la lucha de clases también puede concebirse como una "guerra por el poder" total o absoluto (político y económico). Por la dominación de clase, en palabras de Marx.
Es decir, como una guerra civil revolucionaria para apoderarse del Estado y los medios de producción. El objetivo estratégico del proletariado debería ser… la expropiación de los expropiadores por medio de un gobierno de la clase obrera.

Para mayor abundancia sobre su concepción de la lucha de clases:

La conquista del poder político por el proletariado… El poder político, propiamente hablando, es la violencia organizada de una clase contra otra… Los comunistas proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente.

Se le entiende, ¿verdad?

Pues bien. Una vez que con estas inequívocas aclaraciones desaparece la ambigüedad y aflora el verdadero sentido de la tesis marxista, puede afirmarse que ésta es una estafa intelectual, ya que jamás ha existido en la historia universal, como Ley (con la excepción que ahora se comentará), una lucha de clases como guerra de clases generalizada y sistemática, programada para la toma revolucionaria y violenta del poder.

La lucha de clases entendida como conflictos de intereses negociables, y no la guerra de clases, ha sido la única ley histórica universal vigente desde la Antigüedad hasta su única excepción con la Revolución Francesa del siglo XVIII en la que, por primera vez en la historia, después de al menos 2.500 años, una clase (la burguesía) desalojó violentamente del poder político y económico a otra (la aristocracia o nobleza) que detentó el poder desde las primeras civilizaciones; incluso durante las pseudo democráticas repúblicas griegas y romanas.
Pero la Revolución Francesa sólo ha sido una excepción de la única milenaria ley histórica que sigue estando vigente, dado que después de ella, es decir, desde hace ya… dos siglos… las revoluciones burguesas se extendieron por Europa y América sin que hasta ahora hayan sido reemplazadas, como aseguraba otra profecía de Marx, por la… única clase revolucionaria destinada a esa misión histórica: el proletariado; los sepultureros de la burguesía engendrados por ella.
A no ser, claro está, que se tenga el cinismo de considerar Estados proletarios a los gobernados por pequeños burgueses comunistas fundadores de una aristocracia roja. ¿Lenin, Trotski, Mao, Ho Chi Min, Fidel Castro… miembros de la clase obrera? ¿Estado proletario la monarquía roja de Corea del Norte? ¿Los partidos comunistas… todos ellos con una abrumadora mayoría de militantes de clase media, partidos obreros?

Resumiendo:
1- Al otorgar a su hipótesis el rango científico de tesis, Marx tuvo la osadía intelectual de eliminar de la historia universal nada menos que los 2.500 años sin lucha revolucionaria o guerra de clases, anteriores a la Revolución Francesa.
2- Sus seguidores silencian que desde aquella única excepción que confirmó la regla, ésta sigue vigente: una historia universal en absoluto articulada por la lucha de clases concebida como una guerra civil revolucionaria por el poder.

El truco del prestidigitador hegeliano Marx consistió en maquillar la hipótesis “lucha de clases” como tesis, para presentar como científica lo que era una visión teleológica funcional a su Utopía, es decir, pura metafísica: la historia universal considerada como un Proceso hacia un fin predeterminado por el plan o programa de Dios, la Providencia, el Espíritu, el Ser Supremo, el Logos, el Sino, la Lucha de Clases… según preferencias de una larga lista de filósofos y teólogos cristianos, agnósticos y masones como San Agustín, Kant, Hegel y Marx entre decenas. Produce vergüenza ajena escuchar en boca de intelectuales marxistas el oximoron epistemológico de considerar científicas las predicciones y oráculos. Como toda doctrina historicista, el marxismo fuerza a la realidad para que encaje en la teoría. Ludwig Von Mises identificó la pirueta del socialismo “científico”: Lo que ha hecho una realidad de la lucha de clases es la conciencia de clases creada por la ideología marxista. Es la idea la que ha creado la clase y no la clase quien ha creado la idea.

Que Marx concediera una función determinante a la lucha de clases (en su variante guerrera) como articuladora de la historia universal, resultó funcional a su lógica política, porque le permitió vincularla a otro mito de su utopía mesiánica: la supuesta naturaleza revolucionaria, justiciera y redentora del proletario. Una suerte de superhombre prometeico que, como sujeto histórico, estaría destinado a cumplir la misión de instaurar la última fase de la historia: la sociedad comunista; donde la necesidad (alimentos para los pobres del mundo y los esclavos sin pan) cedería su lugar al reino de la abundancia y la libertad mediante un reparto justo en una sociedad donde ya no habría ni Estado ni clases sociales: De cada cual según su capacidad. A cada cual según su necesidad.
Versión marxista del Antiguo Testamento, con maná del cielo y paraíso terrenal incluidos. La Tierra como paraíso y patria de la humanidad, según la letra de “La Internacional”.

Lógicamente, el concepto de lucha de clases revolucionaria generó una praxis política específica:

A partir de las enseñanzas aportadas por la insurrección de la Comuna de París en 1871, la lucha de clases según la entendían los socialdemócratas que tres años después de morir Marx fundarían la Segunda Internacional (lucha sindical-parlamentaria: nivel táctico-reformista), fue reconvertida por Marx-Engels y sus discípulos radicales en una guerra de clases destinada a la toma armada del poder (nivel estratégico-revolucionario) e implantación de una dictadura del proletariado. Este nuevo paradigma, que Lenin defendería en sus Tesis de Abril y en su durísima polémica con Kautsky, hizo posible el golpe de Estado bolchevique-militar del 25 de octubre de 1917, y se institucionalizó en una Tercera Internacional que consagró definitivamente la ruptura del movimiento socialista en dos bandos irreconciliables.
E incluso fratricidas: los comunistas rusos exterminaron a los socialistas; y la República alemana de Weimar presidida por el socialista Fiedrich Ebert masacró a centenares de comunistas y a sus líderes Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Agresiones armadas de Cuba a siete países de América Latina





Jorge Fernández Zicavo


Entre las ya olvidadas incursiones armadas llevadas a cabo por la Cuba castrista en Latinoamérica durante la década del sesenta, la agresión a Venezuela fue la más importante y persistente de todas.
Entre 1961 y 1968 la izquierda venezolana desató una sangrienta guerra revolucionaria para hacerse con el poder e implantar un régimen marxista-leninista a imagen y semejanza de la Cuba castrista que le proporcionó armamento, entrenamiento y combatientes de sus Fuerzas Armadas. La guerra se llevó a cabo mediante atentados terroristas en las ciudades y, fundamentalmente, operaciones guerrilleras en las montañas de seis Estados o provincias.

En realidad, la subversión cubana en Venezuela había comenzado antes de 1961, con unas prisas que hoy resultan sorprendentes, y reveladoras de los planes que ya tenía Fidel Castro para toda América Latina. Nada menos que el 23 de enero de 1959 ¡tan sólo 22 días después de tomar el poder! hizo una visita oficial de tres días a Caracas, y después de varias reuniones con miembros del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela, éste resumió en un documento sus coincidencias doctrinales y programáticas con el flamante régimen castrista:


Fidel Castro en Caracas, 23 de enero de 1959

1. Que la mayoría de los países de América Latina tendrán que recorrer un camino no pacífico para alcanzar su liberación.

2. La perspectiva socialista de la revolución latinoamericana.

3. La necesidad de coordinar la solidaridad (revolucionaria) a escala continental y mundial.

4. La importancia internacional de la victoria de la Revolución Socialista de Cuba y la ineludible tarea de defenderla.

5. Que el deber de un revolucionario es hacer la revolución.

Lo sorprendente de este documento, es que ocho años y medio después, los cinco puntos serían reproducidos literalmente en la Resolución Final de la Conferencia de la OLAS (agosto de 1967) que proclamó en La Habana la guerra revolucionaria a escala continental.

Otro ejemplo de las prisas del dictador Fidel Castro por exportar alocadamente su revolución fue la expedición de 82 guerrilleros cubanos hacia Panamá el 16 de abril de 1959, pero las barcazas naufragaron en las marismas y todos fueron capturados.

El 1 de junio de 1959, un grupo de 75 guerrilleros nicaragüenses procedentes de Cuba que desembarcó en su país para participar en una insurrección contra el dictador Anastasio Somoza, fue aniquilado sin piedad por la Guardia Nacional.

El 14 de junio de 1959, un nuevo fracaso. Una fuerza de 200 guerrilleros cubanos y dominicanos transportados en un guardacostas, tres fragatas y tres aviones estableció una cabecera de playa en Santa Constanza y Puerto Plata, de Santo Domingo; pero el dictador Rafael Leónidas Trujillo ordenó al Ejército que los capturaran vivos y luego los masacraran cortándoles las manos a machetazos para que se desangraran. Murieron 217 invasores; no hubo heridos.

El 14 de agosto de 1959 un grupo de 18 cubanos, 10 haitianos y 2 venezolanos desembarcó en Haití para iniciar una insurrección que derrocara al dictador Francois Duvalier. La terrible guardia personal de éste, los Tonton Macoutes, los aniquiló en una matanza más dantesca que la de Santo Domingo.

En 1960 destacados comunistas nicaragüenses como el futuro ministro del interior Tomas Borge, fundaron en territorio de Honduras el Frente Sandinista de Liberación Nacional con oficiales instructores cubanos y 55 reclutas nicaragüenses; pero antes de entrar en Nicaragua el grupo fue desbaratado por el Ejército hondureño. Años despues, en junio de 1963, los sandinistas hicieron otra incursión y se establecieron en el poblado de Raití con 60 guerrilleros entrenados en Cuba, pero tras varios enfrentamientos con la Guardia Nacional debieron replegarse a Honduras.

El 17 de julio de 1961 el director de la Guardia Civil de Costa Rica informó acerca de un nuevo complot de Fidel Castro para fomentar acciones guerrilleras en Costa Rica, Nicaragua y Panamá; y comunicó la existencia de pistas de aterrizaje clandestinas al norte de su país, utilizada por Cuba para enviar armas a los nicaragüenses.

Retornamos a la guerra revolucionaria venezolana.
Dado que duró ocho intensos años, aunque luego habría operaciones residuales de poca importancia hasta 1972, no agobiaremos al lector reconstruyendo una historia plagada de asesinatos, emboscadas a fuerzas militares y policiales, secuestros de aviones y de personas, atracos a bancos, incendios de oleoductos, voladura de puentes, copamientos de unidades del Ejército y de la Armada, y demás acciones comunes a este tipo de guerra.
Lo que haremos, tras un breve párrafo para identificar a las fuerzas subversivas protagonistas, será demostrar la responsabilidad del Estado cubano en la guerra revolucionaria venezolana; al menos, desde 1963.

Hemos localizado muchas de estas pruebas en un ensayo histórico cuya originalidad consiste en haber sido publicado en 2006 por la Universidad Bolivariana de Venezuela, es decir, por una institución del izquierdista Estado venezolano presidido entonces por Hugo Chávez. Además, por si esto no fuera suficiente garantía de objetividad, el texto fue reproducido por la conocida página web de la izquierda argentina, CEDEMA. También complementaremos estas pruebas con otras procedentes de nuestros archivos.
_ _ _

Organizaciones político-militares involucradas:

Las principales organizaciones armadas fueron el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y su aparato militar Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) fundado en 1962. Posteriormente, dos grupos se escindieron del PCV aunque militarmente siguieron considerándose parte de las FALN: el Partido Revolucionario de Venezuela (PRV) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). El objetivo estratégico de estas organizaciones subversivas era derrocar el gobierno constitucional del socialdemócrata Rómulo Betancourt y proclamar un Estado socialista

Pruebas de la injerencia del Estado cubano-castrista en Venezuela:

1963

* El 20 de febrero, militantes del PCV y del MIR fundan las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) al mismo tiempo que el PCV envía militantes a Cuba para recibir entrenamiento militar.
Cedema, p.63

El PCV, el MIR y las FALN habían planificado una gran insurrección en Caracas que debería producirse durante la jornada electoral del 1 de diciembre de 1963, pero el descubrimiento de un cargamento de armas cubanas el 11 de noviembre, desbarató la operación. Desde 1959 Cuba entrenaba a guerrilleros venezolanos en su territorio, pero este fue su primer suministro de armas.

* Nosotros (escribió más tarde el comunista Luis Correa), habíamos dividido la ciudad de Caracas en tres sectores: dos los cubría la Brigada Uno: toda la parte norte, el San Carlos hasta Petare y hacia el sur; y un sector lo cubría la Brigada Dos: sector oeste. Básicamente se trataba de buscar un estallido popular, con una buena apoyadura (sic) en armamentos, que eran las famosas armas de Cuba.
Cedema, p.72

A continuación el autor del ensayo reproducido por Cedema, Pedro Pablo Linárez, aclara a sus lectores:
* Recordemos que para la activación de este plan las FALN contaron con el Partido Comunista cubano que, en efecto, envió un lote de armas las cuales fueron incautadas por el Gobierno.
Cedema, p.73

Información complementaria obtenida por Termidorianos:

El cargamento de tres toneladas, enterrado en Macama, península de Paraguaná, Estado de Falcón, se componía de:

Cañones sin retroceso, calibre 55 mm.
Morteros de 60 mm.
Bazookas calibre 3.5".
Subametralladoras UZI
Fusiles de Asalto Ligero FAL
Cargas explosivas M3 para demolición de edificios
Cohetes ligeros para los bazookas
Granadas para los morteros

Los cubanos habían limado las numeraciones y el escudo nacional que los fabricantes imprimen para las exportaciones a fuerzas armadas, de seguridad y policiales, pero debido a su poca profundidad pudieron detectarse con un microscopio.
Con esas pruebas, el gobierno de Rómulo Betancourt invocó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) solicitando la convocatoria urgente del Órgano de Consulta a fin de que la OEA oyera la acusación contra Castro por flagrante agresión e intervención. Acusación que al dictador le tenía sin cuidado, pues Cuba ya no estaba vinculada a la OEA desde que ésta la expulsara en enero de 1962 por su probada complicidad con las guerrillas de Venezuela y Colombia.

Por otra parte, en aquel año 1963 una guerrilla argentina-cubana (Ejército Guerrillero del Pueblo) organizada en Bolivia, comenzaba a operar en Salta, Argentina, al mando del capitán cubano Hermes Peña Torres (ex-jefe de la custodia del "Che" Guevara) y del argentino Jorge Ricardo Masetti, fundador de la agencia oficial cubana de noticias Prensa Latina y amigo de Guevara, quien tenía previsto asumir el mando del grupo guerrillero cuando estuviera consolidado. Además del capitán Peña Torres, también participó un teniente cubano, Juan Alberto Castellanos, que fue capturado. Peña Torres y el gendarme argentino Juan Adolfo Romero, murieron en combate

1964

El 2 de octubre Fidel Castro anunció en La Habana la creación del Comité Cubano de Solidaridad con Venezuela. Esa tapadera hizo posible que desde entonces los comandantes de las FALN, y guerrilleros seleccionados para un entrenamiento militar más avanzado, pudieran viajar a Cuba legalmente.

1966

* En enero, 40 guerrilleros venezolanos se desplazaron a Cuba para entrenarse en (el campamento de Tropas Irregulares) “Punto Cero”.
Cedema, p.169

* El 18 de julio, el comandante de las FALN Luben Petkoff, desembarcó en la playas de Tucacas, Estado de Falcón, al frente de 15 militares cubanos bajo el mando del capitán Arnaldo Ochoa.
Cedema, p.128

Nota de Termidorianos:
Este brillante oficial llegaría a ser miembro del Comité Central del PCC y comandante en jefe del ejército expedicionario enviado a la guerra de Angola como fuerza mercenaria de la Unión Soviética en su guerra fría con Estados Unidos por el control de amplias zonas del Tercer Mundo.

En la transmisión de Radio Habana el 4 de noviembre de 1966, el comandante Elías Manuit Camero, anunció que la lucha armada continuaría en Venezuela hasta lograr la "toma del poder", y que la nueva estrategia se apoyaba en tres puntos fundamentales:

a) la lucha armada como único camino para la liberación.

b) la conquista del poder por las armas.

c) el apoyo, como lo hace Cuba, a la causa de la "liberación real del continente americano".

1967

* El 8 de mayo desembarcó un segundo grupo de militares cubanos en las playas de Machurucuto, Estado de Miranda. Un capitán fue capturado y fusilado a las pocas horas.

Otro oficial cubano de esa incursión, Ulises Rosales del Toro, que más tarde llegaría a ser general, escribió:

Desde el primer día que desembarcamos en Machurucuto, aunque hicimos varias emboscadas la iniciativa siempre la tuvo el enemigo (…) fueron catorce meses muy intensos.
Cedema, p.139

Nota de Termidorianos:
El grupo insurgente estaba integrado por diez guerrilleros venezolanos entrenados en Cuba y por suboficiales y oficiales cubanos. Algunos de éstos se internaron en las montañas con los venezolanos. Otros sólo debían ocuparse de trasbordar las armas en lanchas desde el buque nodriza, pero durante la maniobra volcó una lancha y se ahogó un teniente de apellido Picó. Sus compañeros cubanos en la lancha, dos tenientes y un sargento, alcanzaron la costa a nado pero al día siguiente fueron localizados por una patrulla del Ejercito. Uno de los tenientes se resistió disparando hasta morir, y el otro teniente y el sargento se rindieron. El capitán capturado y ejecutado que se menciona en el ensayo puede haber sido del grupo que se dirigió hacia las montañas.

El 24 de agosto, durante el asalto a un banco en Caracas, murió un guerrillero venezolano y fue capturado un sargento cubano.

Asimismo, conviene recordar que en este año 1967 el "Che" Guevara operaba en Bolivia al frente de 16 militares cubanos y 29 comunistas bolivianos y peruanos hasta que fue capturado y fusilado el 9 de octubre. También, como ya hemos comentado, en agosto de ese año el régimen cubano proclamó oficialmente en la Conferencia de la OLAS, el inicio de la guerra revolucionaria en toda América Latina.
_ _ _

Conclusiones:

Como es bien sabido, aquella sangrienta estrategia castro-guevarista de lucha armada fracasó en todo el continente, pero la nueva estrategia "socialismo del siglo XXI" lanzada por el Foro de Sao Paulo fundado por los partidos comunistas de Cuba y Brasil, ha permitido al régimen cubano (desde que Chávez, miembro del PCV desde su juventud, se hiciera con el poder), conseguir tres importantes éxitos de penetración en Venezuela. Obviamente, con el consentimiento de Chávez-Maduro.

Diseñar las Fuerzas Armadas, las policiales, los servicios de Inteligencia, y la Milicia Nacional Bolivariana según el modelo de sus homólogas cubanas.

Controlar las tendencias ideológicas de los altos mandos de las Fuerzas Armadas mediante agentes cubanos que operan bajo diferentes coberturas.

Gestionar el Padrón Electoral, el recuento de votos, y la emisión de los documentos civiles de identidad, con los programas informáticos del Estado cubano.

Versión completa del ensayo publicado por Cedema

domingo, 3 de noviembre de 2013

Carta a Cadetes del Colegio Militar de la Nación




Después de cuatro años dedicados a divulgar datos y sucesos de la guerra revolucionaria desencadenada por el marxismo nacional e internacional contra nuestro país durante las décadas 60’ y 70’ del siglo XX, hoy queremos dirigirnos particularmente a los futuros oficiales del Ejército Argentino por ser la columna vertebral de las Fuerzas Armadas de la Nación. Lógicamente, el contenido de esta carta atañe también a los cadetes de la Armada y de la Fuerza Aérea.

Como ustedes saben, el 25 de mayo de 2003 se implantó -con un 30% de los votos y turbia ingeniería electoral- un gobierno presidido e integrado por antiguos miembros de la organización terrorista Montoneros, responsable de asesinar a unos 500 militares, policías y civiles, dinamitar una Fragata de la Armada, derribar un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea, y copar sangrientamente en Formosa el Regimiento de Infantería de Monte 29º.

Ese gobierno presidido por el ex militante de la JUP montonera Néstor Kirchner, anuló los decretos del Poder Ejecutivo y sentencias de la Corte Suprema que habían clausurado judicial y políticamente aquella trágica etapa histórica mediante las leyes de “Obediencia Debida” y “Punto Final”. Esta medida sectaria y vengativa, facilitada por el Procurador General y ex montonero Esteban Righi y por una Corte Suprema presidida por el propietario de seis prostíbulos, fue el requisito jurídico para poder enjuiciar, condenar, encarcelar y aplicar penas de muerte extraoficiales a los militares y policías que cumpliendo lo ordenado por un gobierno constitucional combatieron a la subversión marxista alentada y entrenada por la Cuba comunista.

Saben, asimismo, que a continuación se denigró al Ejército en su Colegio Militar con la complicidad de un abyecto comandante en jefe que, ante decenas de periodistas y temblando ante un antiguo terrorista devenido en Presidente de la República, se subió a un sillón para descolgar los retratos de dos generales que en su día fueron directores del Colegio. Las fotografías de aquella bochornosa escena propia de una republiqueta africana, se publicaron en la prensa internacional y dieron lugar a decenas de comentarios humillantes. Poco después, por si ese insulto al Ejército no fuera suficiente, la dirección del Colegio eliminó de su página web la lista de los 127 oficiales, suboficiales y soldados conscriptos del Ejército Argentino asesinados o muertos en combate durante la guerra revolucionaria marxista. Héroes inoportunos, mártires políticamente incorrectos, que incomodaban a los altos mandos del “nuevo y derecho-humanista” Ejército Argentino y a la ministra de Defensa y ex oficial del Ejército Montonero, Nélida Garré. En septiembre de 2011 esta enfermiza negación del pasado alcanzó su clímax en el Instituto Social Militar Dr. Dámaso Centeno, cuando el Tte. Gral. Luis Alberto Pozzi homenajeó a milicianos montoneros ejecutados por el “viejo ejército” y ordenó retirar las placas recordatorias del Mayor Larrabure y del Coronel Ardoy.

Además de estos ejemplos, la apología y legitimación oficial del terrorismo al servicio de la “Patria Socialista” se manifestó en el siniestro Memorial de la Costanera; en las indemnizaciones a los familiares de terroristas aniquilados por orden de un gobierno constitucional; y mediante un fraudulento relato histórico que eliminó las responsabilidades criminales de la subversión armada. En él se cuenta a los niños y adolescentes algo tan fantástico como que la década del setenta no comenzó el 1 de enero de 1970, sino el 24 de marzo de 1976; eliminando de esta manera las relaciones de causa y efecto que son imprescindibles para reconstruir y comprender los hechos o acontecimientos históricos.
Así, mediante esta siniestra manipulación, la guerra revolucionaria que las izquierdas iniciaron en abril de 1969 operando contra una Compañía del Regimiento de Infantería “Patricios” en Campo de Mayo y que mantuvieron hasta noviembre de 1979 al precio de 816 policías, militares y civiles asesinados, fue literalmente borrada de la historia argentina.

En resumidas cuentas, este relato “K” de insuperable hipocresía, culminación del iniciado en 1984 por sectas ultraizquierdistas lideradas por la corrupta Hebe Pastor de Bonafini y sus estafadoras madres de terroristas apátridas y homicidas, ha sido una maquiavélica operación de ingeniería política y semántica destinada a transformar a los terroristas alzados en armas contra la sociedad y el Estado en simples y corrientes ciudadanos que -muy democráticos, ellos-, fueron “secuestrados” y “desaparecidos” por… ¡su activismo político o sindical contra una dictadura militar surgida de un golpe de Estado contra un gobierno constitucional!

Notable ejercicio de cínica amnesia o desmemoria histórica, pues omiten mencionar que fue precisamente aquel gobierno constitucional el que ilegalizó a las organizaciones terroristas por el delito de Sedición, proclamó el Estado de Sitio y, finalmente, ante lo que ya era una guerra civil en toda regla, ordenó a las Fuerzas Armadas que las aniquilaran en todo el territorio nacional.
Asimismo, silencian que aquellos “jóvenes idealistas y demócratas” no sólo se alzaron en armas contra los gobiernos militares de Onganía, Levingston y Lanussse, sino también contra los gobiernos constituciona-les de Frondizi, Illía, Perón e “Isabel” Perón.

Este siniestro relato “K”, lejos de ser improvisado, constituye una bien planificada plataforma de propaganda subversiva con la que las izquierdas esperan conseguir el copamiento troyano de la República inspirado en una estrategia resumida en la consigna de la ex montonera Cristina Fdez. de Kirchner “vamos por todo”. O sea, a por la destrucción de las instituciones del Estado burgués-capitalista, y de las fuerzas sociales: prensa, enseñanza, iglesia, asociaciones empresariales, sindicatos, partidos liberales o conservadores… el bloque socio-cultural hegemónico, en palabras de Gramsci, que por complicidad o conformis-mo confiere legitimidad al sistema.

Tras esta introducción, que ha sido imposible reducir más, les sugerimos que estudien sin prejuicios el contexto histórico de la guerra revolucionaria argentina y saquen sus propias conclusiones; y que no olviden ni dejen de respetar a sus predecesores que derrotaron a las más desarrolladas y capacitadas organizaciones terroristas y paramilitares de América Latina en aquellos años de guerra revolucionaria continental.
-Excluimos a la fuertemente paramilitar FARC colombiana porque su accionar es anterior al proyecto OLAS y nunca estuvo vinculado a él.-

Asimismo, les transmitimos algunas conclusiones o síntesis de nuestra investigación histórica sobre la temática que nos ocupa por si pudieran servirles como hipótesis de trabajo:

1-

La guerra revolucionaria argentina fue la única “urbana” de la Historia, lo que supuso para las FFAA un gran desafío, pues tal modalidad de guerra irregular o conflicto armado interno no estaba prevista ni por los EEUU ni por las demás naciones latinoamericanas que, desde la Revolución Cubana, siempre enfocaron la Seguridad Nacional sobre la hipótesis de guerrillas selváticas-rurales.
En consecuencia, hubo que diseñar sobre la marcha una doctrina de guerra contrarrevolucionaria específica. Cierto es que desde hacía varios años, oficiales franceses impartían en la Escuela Superior de Guerra cursos sobre sus experiencias contraterroristas en Indochina y Argelia, pero el escenario argentino no permitía una aplicación literal de su doctrina; aunque se aplicaron algunos de sus conceptos generales.
Recordemos las dificultades. Por ejemplo, en el aspecto paramilitar, la eficacia operativa alcanzada por el ERP. Muchos oficiales de aquel mini ejército irregular que copó batallones, regimientos y hasta una guarnición del Ejército Argentino, habían sido entrenados en el campamento cubano PETI “cero” (Punto de Entrenamiento de Tropas Irregulares) organizado y dirigido por dos coroneles soviéticos. También su eficacia en materia de seguridad e inteligencia que aprendieron de oficiales de la STASI alemana radicados en Cuba. Varios oficiales de las FAR y de Montoneros también recibieron aquellos entrenamientos.

2-

Dado que la guerra revolucionaria argentina -y latinoamericana- formó parte de la confrontación URSS-EEUU en América Latina y en todo el Tercer Mundo durante aquellos años de Guerra Fría (Cuba envió 275.000 hombres a las guerras de Angola-Namibia-Sudáfrica y 15.000 a la de Etiopía, ambas apoyadas diplomática y militarmente por la Unión Soviética), el triunfo de las FFAA argentinas constituyó la segunda derrota internacional del comunismo soviético después de la obtenida por el Ejército español comandado por el generalísimo Franco durante la guerra civil 1936-1939.

3-

El criterio ético y político que asumieron los generales, almirantes y brigadieres que hoy están siendo demonizados socialmente y asesinados en las dantescas prisiones kirchneristas fue:

Ninguna Ley, ni siquiera la Constitución, pues todo texto legal es producto de criterios Políticos que periódicamente son anulados o reformados por los partidos, está por encima de la Permanencia de los valores históricos y socio-culturales sobre los que se fundamenta una Nación y su Estado; que en nuestro caso son los occidentales que nos legaron Atenas, Roma y la Europa cristiana. El pueblo argentino jamás aceptará un Estado-Partido totalitario como el que pretendían los enloquecidos mesiánicos de la “Patria Socialista”, y ninguna ley podrá impedírselo. Principio establecido por el Presidente Perón tras el ataque del ERP a la Guarnición de Azul y en Mensaje radio-televisado a la Nación: aniquilar el terrorismo criminal... exterminarlosuno a uno para el bien de la República”.

Dos días después, en reunión con diputados montoneros a los que al día siguiente expulsó del Movimiento, fijó las pautas de la futura doctrina contraterrorista del Estado:

Puestos a enfrentar la violencia con la violencia, nosotros tenemos más medios posibles para aplastarla, y lo haremos a cualquier precio (...) Nosotros vamos a proceder de acuerdo con la Necesidad, cualquiera sean los medios. Si no hay ley, fuera de la ley también lo vamos a hacer y lo vamos a hacer violentamente, porque a la violencia no se le puede oponer otra cosa que la propia violencia. Eso es una cosa que la gente debe tener en claro, pero lo vamos a hacer; no tengan la menor duda.

Perón, que tenía un cierto conocimiento de la historia política y militar de la Antigüedad, sabía de lo que hablaba, pues el conflicto entre Legalidad y Necesidad no ha dejado de presentarse esporádicamente desde los tiempos de las repúblicas griegas y romanas. Ignoramos si también había leído a Jean-Jacques Rosseau, que a mediados del siglo XVIII escribió:

Cuando los malhechores se rebelan contra su patria, la traicionan y le declaran la guerra, la supervivencia del Estado se vuelve incompatible con la suya y es preciso que uno de los dos perezca

("El contrato social", II-V)

Respecto a los golpes de Estado, el padre filosófico, jurídico y moral de los jacobinos franceses, de los bolcheviques rusos, y por tanto de todas las izquierdas revolucionarias subsiguientes, opinó:

Cuando el acatamiento inflexible de la legalidad impida responder a situaciones de crisis no previstas por el legislador, esas leyes pueden resultan perniciosas y causar la destrucción del Estado

Íbid, IV-VI)

Precisamente por este principio o enfoque intelectual y moral ante las circunstancias históricas a las que debieron enfrentarse las Fuerzas Armadas, el golpe de Estado llevado a cabo para conducir política y militarmente la guerra contrarrevolucionaria (apoyado por todos los partidos políticos, incluido el Comunista), quedó plenamente legitimado. Y conviene no olvidar que, finalizada la transitoriedad consustancial a toda dictadura positiva (defensiva), como fue El Proceso, se convocaron elecciones para volver a la normalidad institucional.

En su condición de Pueblo en Armas, todas las Fuerzas Armadas del mundo constituyen la última ratio defensiva de sus naciones respecto a la soberanía territorial, pero también, en tanto que brazo armado del Estado, están obligadas a garantizar su existencia cuando connacionales traidores y mercenarios al servicio de países extranjeros pretendan destruirlo y reemplazarlo por un Estado totalitario.

Quiera el destino, que las izquierdas apátridas y mercenarias no repitan su delirante y suicida pretensión de aniquilar a las Fuerzas Armadas para tomar el poder e implantar una dictadura comunista de partido único; pero si lo hicieran, quiera también el destino que los oficiales de las tres Fuerzas sepan estar a la altura de sus lealtades juradas como militares y, sobre todo, de sus conciencias como hijos y ciudadanos de la Nación.
_ _ _

Por el blog Termidorianos

Jorge Fernández Zicavo
coordinador

Sugerencia de artículos vinculados:

El Termidor argentino (1). Después de pedir infinidad de veces a las izquierdas armadas, que con su gobierno elegido por un abrumador 62% de los votos, cambiaran la violencia por una militancia política constructiva, el presidente Perón inicia la guerra contrarrevolucionaria por la vía paraestatal.

El Termidor argentino (2). La presidenta María Estela Martínez, viuda de Perón, decreta que el Ejército aniquile la subversión en la provincia de Tucumán (Operativo Independencia bajo el mando de los generales Vilas y Bussi. Posteriormente, la presidenta decreta que las Fuerzas Armadas aniquilen la subversión en todo el territorio nacional.

General Vilas. La pesadilla del ERP. El general Vilas aplica en Tucumán la "doctrina contraterrorista francesa" bien estudiada por el Ejército Argentino desde 1962.

El Termidor argentino visto por Termidorianos. Nuestro balance histórico de "El Proceso"


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sábado, 26 de octubre de 2013

Izquierda latinoamericana: del "Che" Guevara a Gramsci


¡Terroristas del mundo, uníos! 




Jorge Fernández Zicavo

La celebérrima definición de la guerra enunciada por el mariscal Carl von Clausewitz: “continuación de la política por otros medios”, resulta apropiada para aludir -invirtiendo los términos- a la paradoja de que algunos de los terroristas que en las pasadas décadas 60' y 70' desencadenaron una guerra civil revolucionaria para implantar dictaduras comunistas en todo el continente, años después de ser derrotados llegaran a gobernar sus naciones mediante procedimientos democráticos; es decir, concibiendo a la política como una continuación de la guerra por otros medios. Un radical cambio de doctrina estratégica que, en vez de asaltar violentamente el poder burgués-capitalista, opta por coparlo legalmente y destruir los pilares del “sistema” con la constancia de las termitas.

Por supuesto, los ejemplos que citamos son muy conocidos y cotidianos, pero justamente por eso se tiende a olvidarlos y, peor aún, a subestimar-los. Convendría, asimismo, prestar atención a la cronología de lo que resulta difícil no considerar un programa estratégico en marcha, pues estamos hablando de siete casos en quince años, pero… seis de ellos en tan sólo ocho.

Venezuela
Hugo Chávez
Presidente de la República 02.02.1999 - 05.03.2013
En 1971 ingresó en la Academia del Ejército como parte de una estrategia “troyana” del Partido Comunista de Venezuela basada en infiltrar militantes en las Fuerzas Armadas a la espera de tiempos propicios.
Entre 1962 y 1978 el PC venezolano operó con guerrilleros entrenados en Cuba (en 1966 se les sumó un grupo de 15 militares cubanos al mando del entonces capitán Arnaldo Ochoa), para derrocar los gobiernos constitucionales de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni Otero, Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez e implantar una dictadura comunista. Por lo cual, durante sus primeros siete años en el Ejército el impostor y “judas” Chávez fue cómplice de todos los homicidios cometidos por su Partido contra sus colegas militares que murieron en atentados o en combate.

Brasil
Luiz Lula da Silva
Presidente de la República 01.01.2003 - 31.12.2010
Dirigente sindical afiliado al entonces terrorista Partido Comunista de Brasil.
En 1990, Lula y Fidel Castro fundaron el Foro de Sao Paulo: una “internacional marxista latinoamericana” destinada a promover la subversión en todo el continente -de momento, no armada, aunque las FARC están afiliadas- para implantar el “socialismo del siglo XXI”.

Argentina
Néstor Kirchner
Presidente de la República 25.05.2003 - 10.12.2007
Militó en la Federación Universitaria por la Revolución Nacional (FURN); grupo peronista de izquierda políticamente solidario con las llamadas “organizaciones armadas”, que luego se disolvió para ingresar en la Juventud Universitaria Peronista (JUP): aparato universitario y miliciano de la organización terrorista-paramilitar Montoneros que entre junio de 1970 y noviembre de 1979 cometió unos 500 homicidios.

Chile
Michelle Bachelet
Presidenta de la República 11.03.2006 - 11.03.2010
Antes fue Ministra de Salud, y posteriormente de… ¡Defensa!
Jefa del aparato sanitario del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Una organización terrorista entrenada por asesores cubanos, que operó como fuerza de seguridad y de choque del gobierno marxista de Salvador Allende, y que en 1986 recibió de Cuba 80 toneladas de armas para desencadenar -previo asesinato de Pinochet, que fracasó- una guerra de guerrillas. Entre 1977 y 1979 Bachellet recibió entrenamiento militar en el Colegio Especial "Karl Liebknecht" fundado en 1946 por Comité Central del Partido Socialista Unificado (comunista) de la República Democrática Alemana para la formación de sus cuadros y de camaradas extranjeros. El colegio estaba discretamente ubicado en los bosques cercanos al pueblo Kleinmachnow. (Juan B. Yofre, "Nadie fue", edit. Sudamericana, p.65).

Argentina
Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta de la República 10.12.2007-10.12.2011
Actualmente ejerce su segundo mandato presidencial hasta 10.12.2015
Militó en el Frente de Agrupaciones Eva Perón (FAEP), aparato universitario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) fundadas en Cuba en agosto de 1967. Posteriormente, abandonó el FAEP para ingresar en la Juventud Universitaria Peronista (JUP), aparato universitario y miliciano de Montoneros.

Uruguay
José Mujica
Actual Presidente de la República desde 01.03.2010
Combatiente de la organización terrorista Tupamaros.

Brasil
Dilma Rousseff
Actual Presidenta de la República desde 01.01.2011
Combatiente de los terroristas Comandos de Liberación Nacional (COLINA), posteriormente rebautizados como Vanguardia Armada Revolucionaria (VAR).

sábado, 12 de octubre de 2013

III Internacional (comunista): Estado Mayor de la revolución mundial

A la izquierda, Lenin



Jorge Fernández Zicavo

Reproducimos la carta enviada a 35 Partidos y Ligas comunistas convocándoles al Primer Congreso de la Internacional Comunista (Tercera Internacional del movimiento socialista), que sería inaugurada por Lenin en Moscú el 2 de marzo de 1919.

Cuatro meses antes había terminado la dantesca I Guerra Mundial que supuso la desaparición de cuatro imperios al coste de nueve millones de combatientes europeos muertos; y por otra parte, la Revolución Rusa del 25 de octubre de 1917 todavía seguía provocando que centenares de militantes socialistas fundaran partidos bolcheviques y se lanzaran a desencadenar insurrecciones de obreros y soldados.
Así, en enero de 1919 los comunistas alemanes habían intentado ponerse al frente de una insurrección de obreros, soldados y marineros que duró diez días y concluyó con el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht a manos de la milicia ultraderechista Freikorps. Asimismo, dos semanas después de clausurarse este Primer Congreso de la III Internacional, los comunistas húngaros proclamaron una República Soviética que sería aniquilada en agosto.

Tras una introducción general, la carta enumera las premisas básicas a debatir en el Congreso:

1.- El período actual es el de la descomposición y el hundimiento de todo el sistema capitalista mundial y será el del hundimiento de la civilización europea en general si no se destruye al capitalismo con sus contradiccio-nes insolubles.

2.- La tarea del proletariado consiste en la actualidad en apoderarse del poder del Estado. La toma del poder del Estado de la burguesía y la organización de un nuevo aparato del poder proletario.

3.- El nuevo aparato del poder debe representar la dictadura de la clase obrera y, en determinados lugares, también la de los pequeños campesinos y obreros agrícolas, es decir que debe ser el instrumento de la subversión sistemática de la clase explotadora y el de su expropiación. No la falsa democracia burguesa (esa forma hipócrita de dominación de la oligarquía financiera) con su igualdad puramente formal, sino la democracia proletaria, con la posibilidad de realizar la liberación de las masas trabajadoras; no el parlamentarismo sino la auto administración creada por las propias masas, con la participación real de esas masas en la administración del país y en la actividad de la construcción socialista, ese debe ser el modelo del Estado proletario. El poder de los Consejos (soviets) obreros y de las organizaciones obreras es su forma concreta.

4.- La dictadura del proletariado debe ser el incentivo de la expropiación inmediata del capital, de la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y de la trasformación de esta propiedad en propiedad popular. La socialización (por socialización entendemos aquí la abolición de la propiedad privada que pasa a manos del Estado proletario y de la administración socialista de la clase obrera), de la gran industria y de los bancos; la confiscación de las tierras de los grandes propietarios terratenientes y la socialización de la producción agrícola capitalista; la monopolización del comercio; la socialización de los grandes inmuebles en las ciudades y las grandes propiedades en el campo; la introducción de la administración obrera y la centralización de las funciones económicas en manos de organismos emanados de la dictadura proletaria. Estos son los problemas esenciales en la actualidad.

5.- Para la seguridad de la Revolución Socialista, para su defensa contra enemigos interiores y exteriores, para la ayuda a las otras fracciones nacionales del proletariado en lucha, etc., es preciso proceder al desarme completo de la burguesía y de sus agentes, y el armamento general del proletariado.

6.- La situación mundial exige ahora el contacto más estrecho posible entre los diferentes sectores del proletariado revolucionario y la unión total de los países en los cuales la Revolución Socialista ha triunfado. (¿?)

7.- El método fundamental de la lucha es la acción de masas del proletariado, incluida la lucha abierta a mano armada contra el poder del Estado del capital.

Con nuestro saludo socialista

Firman:
Lenin y Trotsky por el Comité Central del Partido Comunista Ruso, y dirigentes comunistas de Polonia, Hungría, Austria, Letonia, Finlandia, los Balcanes y Estados Unidos de América.

El primer artículo del Estatuto aprobado por el Primer Congreso fijaba el objetivo estratégico:

1º — La Nueva Asociación Internacional de los Trabajadores es fundada con el objeto de organizar una acción conjunta del proletariado de los diversos países, tendiente a un solo fin: la liquidación del capitalismo, el establecimiento de la dictadura del proletariado y de una república internacional de los soviets que permitirán abolir totalmente las clases y realizar el socialismo, primer grado de la sociedad comunista.
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El resultado orgánico de esta III Internacional fundada a instancias del Partido Comunista bolchevique de Rusia (posteriormente, Partido Comunista de la Unión Soviética), fue la creación de la Komintern (Internacional Comunista), concebida como “partido mundial de la revolución” destinado a fundar partidos comunistas y a coordinar la subversión política y sindical en los cinco continentes. Esas actividades clandestinas serían llevadas a cabo por revolucionarios profesionales que a su vez, dado que la Rusia soviética era un Partido-Estado, operarían en estrecha relación con la GPU (más tarde OGPU, NKVD y KGB): el aparato de seguridad responsable de la policía política y el espionaje exterior.

La Komintern estaba dirigida por un Comité Ejecutivo cuyos dos primeros presidentes, los rusos Grigori Zinoviev y Nikolai Bujarin, miembros del Comité Central del Partido, fueron fusilados por orden de Stalin durante el Gran Terror de 1936-1938 desatado contra Trotski y sus seguidores; aunque, como en estos dos casos, también contra cualquiera que el dictador considerara su enemigo. Bujarin fue reemplazado por el búlgaro Georgi Dimitrov, y a éste le sucedió el ucraniano Dimitri Manuilski hasta que Stalin disolvió la Komintern en 1943.

La subordinación de los partidos comunistas a la Komintern, aparato del Partido-Estado de la Rusia soviética que les consideraba sucursales o “embajadas” extraoficiales, quedaba reflejada en sus denominaciones, a las que añadían... Sección (italiana, alemana, española, etc.), de la Internacional Comunista. Este carácter ecuménico de la Komintern, similar a una Iglesia de Roma que envía misioneros a fundar nuevas comunidades, se evidenciaba, también, en el hecho de que la mayoría de los PC's nacionales fueron fundados por delegados extranjeros de la Komintern. Un ejemplo: el Partido Comunista de España fue fundado en 1920 por el ruso Mijail Gruzenberg, el norteamericano Charles Phillips y el hindú Manabendra Nath Roy.

En definitiva: la Komintern operó en todo el mundo como un “estado mayor” de la revolución comunista mundial, aunque en sus 24 años de existencia no se produjo ninguna. Hubo que esperar a 1948 (triunfo de la revolución china, cinco años después de desaparecer la Komintern), para que hubiera una segunda después de la rusa. Además, sus errores en esa revolución provocaron una masacre de miles de comunistas entre 1925 y 1927. La única gran operación a escala mundial de la Komintern fueron las Brigadas Internacionales que combatieron en la guerra civil española.

Respecto a América Latina, los delegados de la Komintern fundaron varios PC's y pusieron bajo su autoridad a los que ya existían. Dedicaron una especial atención al mexicano; y al argentino fundado en 1918 como Partido Socialista Internacional pero que en 1921 se adhirió a la III Internacional como PCA. La Komintern apostó por el italiano Vittorio Codovilla (Ottobiano 1894 - Moscú 1970) que en 1912 emigró a Buenos Aires enviado por el Partido Socialista de Italia y llegaría a ser Secretario General del PCA. En 1927 integró los secretariados Latinoamericano y Británico-Americano de la Komintern, y en 1936 fue enviado a España durante el efímero gobierno del Frente Popular y primeros años de la guerra civil como máxima autoridad extraoficial del PCE.

La operación más espectacular llevada a cabo en América Latina por la NKVD-Komintern fue el asesinato de Trotski el 21 de agosto de 1940 en México, a manos del comunista español Ramón Mercader, hijo de una comunista y espía de la Unión Soviética que fue condecorada por Stalin con la Orden de Lenin. Ramón Mercader fue ayudado por comunistas mexicanos que tres meses antes, al mando del pintor David Alfaro Siqueiros, ya habían intentado liquidar al legendario creador del Ejército Rojo. Dado que esa operación fue dirigida por el Secretariado Latino de la Komintern que supervisaba a los PC's de Italia, Francia, Rumanía, Portugal, España y América Latina, la participación de Codovilla se da por descontada. Sobre todo, porque en la guerra civil española había organizado las Checas dedicadas a asesinar anarquistas y trotskistas que no aceptaban la orden de Stalin, "primero ganar la guerra, y después hacer la revolución". En aquel enfrentamiento fratricida entre las izquierdas, "una guerra civil dentro de la guerra civil", el trotskista Andreu Nin, que en los primeros años de la Rusia soviética fue secretario personal de Lenin, sería torturado hasta la muerte en 1937 por el jefe de la NKVD en España, coronel Alexander Orlov.


Vittorio Codovilla y Dolores Ibarruri "la Pasionaria", en Moscú

El poder de aquellos delegados, que por intermedio del Comité Ejecutivo cumplían lo ordenado por Stalin, era prácticamente ilimitado. Cuando llegaban a un país para inspeccionar al PC, sus secretarios generales temblaban, pues los “inquisidores” verificaban si estaban aplicando correctamente la línea ideológica y política determinada por el último Congreso de la Komintern; una línea que el maquiavélico “zar” Stalin solía modificar con giros desconcertantes y calculados: que nadie supiera muy bien a que atenerse, que dudara respecto a si sus órdenes eran literales o una “idea general” que debía ser interpretada o descodificada, era el perverso método utilizado por el dictador para mantener aterrorizados a los altos mandos políticos y militares.

Básicamente, la misión de los delegados consistía en redactar informes referentes al Partido visitado; pero también, dada la peculiar relación NKVD-Komintern inherente al Partido-Estado soviético, informaban sobre el personal de las embajadas y consulados.

Aunque la Komintern fue disuelta por Stalin en 1943 para adaptar el movimiento comunista internacional a nuevas coordenadas estratégicas (con la excepción de los países europeos, cuyos PC's combatían en los movimientos de Resistencia contra la invasión nazi-alemana), tras finalizar la II Guerra Mundial e iniciarse la Guerra Fría el accionar subversivo de la Unión Soviética continuó bajo la supervisión del KGB (Comité para la Seguridad del Estado).

Dentro de esta nueva estrategia “fría” de expansión geopolítica de la URSS (consolidar sus Estados satélites de Europa oriental en los años cincuenta, y disputar a los Estados Unidos el botín asiático, árabe y africano en los sesenta), deben analizarse los procesos descolonizadores y guerras de liberación nacional desencadenadas a partir de 1960 en el Tercer Mundo.

Además de Vietnam, el enfrentamiento entre EE.UU. y la URSS se produjo también en la guerra de Angola -extendida en ocasiones a Namibia y Sudáfrica-, en la que la Cuba castrista pagó la “ayuda” soviética de cientos de miles de millones de dólares en armamento y petróleo, enviando entre 1975 y 1992 un total de 275.000 efectivos de sus Fuerzas Armadas bajo el mando del general Arnaldo Ochoa; quien tras ser honrado como héroe nacional y admitido en el Comité Central del Partido Comunista sería fusilado por orden de Fidel Castro. Asimismo, entre 1977 y 1978 Cuba envió 15.000 combatientes y 6.000 asesores militares a Etiopía como parte del apoyo que la URSS daba al izquierdista Frente de Liberación del Pueblo Eritreo. En las campañas de Angola y Etiopía murieron 8.000 militares cubanos que Fidel Castro llamaba "combatientes internacionalistas".
Por otra parte, esta intervención cubana en África no era nueva, ya que entre 1965 y 1966 el “Che” Guevara había combatido en la guerra del Congo al frente de un contingente de militares cubanos disfrazados de guerrilleros. Con resultados tan desastrosos como los que le aguardaban en Bolivia.

Finalmente, la Unión Soviética desafió a los Estados Unidos nada menos que en América Latina -su tradicional “patio trasero” y reserva estratégica-, lanzando la ambiciosa operación subversiva de la Conferencia Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), celebrada en La Habana en agosto de 1967.
En dicha conferencia, que reunió a todas las izquierdas latinoamericanas bajo un espíritu de Cruzada o Guerra Santa antiimperialista, el Estado cubano títere de la URSS declaró oficialmente el inicio de la Guerra Revolucionaria en el continente; si bien, como es sabido, sus tropas no fueron los ortodoxos y reformistas PC's que abogaban por una “revolución democrático-burguesa”, sino unas heterodoxas y fanáticas sectas guevaristas. Esta estrategia de un doble accionar, legal y clandestino, estuvo siempre presente en la política exterior de la URSS.

La aniquilación de la Guerra Revolucionaria continental en su “frente” argentino a finales de 1979, puso fin al audaz proyecto soviético-cubano.
Diez años después de aquella derrota los alemanes del Este derribaban el Muro de Berlín, y en 1991 la Rusia comunista y su imperio se desintegra-ban después de 74 años que conmovieron al mundo.