miércoles 25 de noviembre de 2009

Armada española: ¿Rumbo 8.1?

Estas escenas se repiten años tras año en Cataluña sin que lo impidan las fuerzas policiales. Ni la autonómica, ni las dos del Estado: Policía Nacional y Guardia Civil.


Jorge Fernández Zicavo
5 de octubre de 1934: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) inicia una gigantesca insurrección armada y golpe de Estado contra la Segunda Repúbli-ca "burguesa y capitalista", para reemplazarla por una República Socialista Federal. El golpe falló, pero la insurrección prendió en varias provincias, y funda-mentalmente en Asturias con una magnitud (1.377 muertos, 2.954 heridos) que la convertiría en la insu-rrección izquierdista más sangrienta de la Historia después de la Comuna de París en 1871 dirigida por el comunista Blanquí y la Primera Internacional.
Esta insurrección fue coordinada con la Esquerra (Izquierda) Republicana de Cataluña presidida por Lluís Companys, quien al frente de grupos nacionalis-tas armados procedió a declarar el Estat Catalá y una República Federal paralela; rebelión que, al igual que la insurrección del PSOE en Asturias, el gobierno republicano aplastó con tropas a las órdenes del entonces general de brigada Francisco Franco, que cinco años después le ajustó las cuentas a Companys fusilándolo por traición a la patria.
Ambas insurrecciones, por lo tanto, tuvieron como objetivo destruir el Estado-Nación, y sin importarles que tal cosa pudiera desencadenar una guerra civil.

2006.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), al frente del gobierno de España presidido por su secretario general Jose Luís Rodriguez Zapatero, promete a las fuerzas nacional-separatistas catalanas (o sea, a sus aliados de 1934) que apoyará su proyecto de renova-ción del Estatuto de Autonomía cualquiera sean sus términos y reivindicaciones. El proyecto de Estatuto aprobado por el Parlamento autonómico catalán y remitido a las Cortes Generales, declara en su pre-ámbulo que Cataluña es una Nación. El Estatuto fue aprobado por el PSOE, todos los partidos nacionalis-tas y los comunistas de Izquierda Unida. El Partido Popular lo impugnó ante el Tribunal Constitucional.

Noviembre de 2009.
Después de tres bochornosos años "estudiando" si el Estatuto así redactado es o no constitucional, parece ser que el Tribunal está a punto de emitir sentencia.
Ante los rumores de que la misma sería negativa para los intereses nacionalistas, éstos, entre los que se incluye la sucursal catalana del PSOE fuertemen-te "nacionalizada", y que preside el gobierno autonó-mico en la persona de su secretario general José Montilla, han desafiado y amenazado al Tribunal Constitucional declarando que no aceptarían su sentencia puesto que el Estatuto ya fue aprobado por el Parlamento catalán y las Cortes Generales.

De este desafío se derivan tres gravísimas conse-cuencias:
a- El gobierno autonómico catalán no reconoce legitimidad alguna al Tribunal Constitucional ni, en consecuencia -y coincidiendo con ETA- al Estado español.
b- Por lo mismo, considera que el gobierno autonó-mico de Cataluña puede decidir si acepta o no deter-minados artículos o fundamentos de la Constitución.
c- Si la izquierda separatista catalana llegara a proclamar el Estat Catalá, el gobierno español estaría obligado a poner en marcha lo previsto por el artículo 8.1 de la Constitución, el cual determina que "las Fuerzas Armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Y si no lo hiciera, el Rey debería ordenar a las Fuerzas Armadas detener a los miembros del Consejo de Ministros y ponerlos en manos del Tribunal Supremo por el delito de traición previsto en la Constitución. Hablando claro, habría que dar un golpe de Estado en defensa del Estado-Nación y de la propia Constitución.

La última actuación beligerante del presidente socialista de la Generalitat ha sido constituir, con la complicidad de jueces catalanes y del presidente del gobierno Rodriguez Zapatero que le avala, un surrealista Tribunal de Garantías Estatutarias como órgano judicial alternativo al Tribunal Constitucional del Estado español. Esta inconcebible provocación, gravísima en un país de larga tradición guerracivilis-ta como España, ha sido escenificada este pasado lunes 23 de noviembre de 2009; y sin que el jefe del Estado, o sea, el Rey, haya dado señal alguna de preocupación.

José Montilla. Presidente nacional-socialista de la Comunidad Autónoma de Cataluña, inaugurando un Tribunal de Garantías Estatutarias alternativo al Tribunal Constitucional del Estado español.

Así están las cosas, en un país donde el Jefe del Estado no puede defender la Constitución porque la propia Constitución le prohibe manifestar opiniones inherentes al Estado; y el Jefe del Gobierno socia-lista que se confiesa "rojo", considera que el concep-to de Nación es... "discutible, y de derechas".



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sábado 14 de noviembre de 2009

MONTONEROS: Lápices y Pistolas

María Claudia Falcone


Jorge Fernández Zicavo

Para ilustrar con un ejemplo paradigmático la corrupción moral que recorre la República Argentina desde que la progresía, las derechas y las instituciones esenciales del Estado se rindieron políticamente a la ofensiva mediática de una izquierda decidida a borrar de la Historia sus crímenes, se podría seleccionar, por su especial carga de cinismo y manipulación, el caso conocido como La Noche de los Lápices.

La versión -ridícula e inverosímil- de que un Ejército inmerso en una guerra contraterrorista ejecutara en 1976 a unos adolescentes por reclamar billetes de autobús gratuitos para estudiantes, ocultaba la verdadera causa por la que fueron capturados. Las movilizaciones por el billete gratuito en la ciudad de La Plata, que la leyenda establece como factor detonante, sucedieron un año antes de la famosa noche. Esta mentira pueril (basta consultar las hemerotecas) estaba dirigida a silenciar lo que debía manipularse en función de la propaganda política: la militancia de esos adolescentes en Montoneros a través de la Unión de Estudiantes Secundarios; un 'ámbito' de la Juventud Peronista, frente 'político' o semilegal de la organización terrorista.

Y esta primera aclaración nos sitúa en lo fundamental. Como todo aparato de una organización político-militar, la UES funcionaba simultáneamente en dos niveles: en el político de superficie como grupo estudiantil, y en el militar clandestino como milicias y/o tropas auxiliares del Ejército Montonero. Los milicianos cumplían tareas de recogida de datos para Inteligencia, tales como horarios y trayectos de 'objetivos' a ejecutar; realizaban acciones de distracción en las operaciones militares cortando rutas con barricadas; escondían armas en sus casas; actuaban como correos, etc.
Y si era preciso matar, mataban. Como ocurrió en el caso del dirigente sindical peronista Rogelio Coria; y en el del general Cesáreo Cardozo, Jefe de la Policía Federal, asesinado por la miliciana de 17 años Ana Maria González.




También el ERP utilizaba a sus Juventudes Guevaristas como fuentes de reclutamiento (coparon decenas de colegios para leer proclamas e izar su bandera), y como milicias. Entre sus muertos en el combate de Monte Chingolo hubo tres miembros de las JJ.GG. Tener en cuenta el factor de la doble militancia es fundamental para cualquier análisis de las organizaciones terroristas. Es el ABC de sus estructuras.

En cuanto a María Claudia Falcone, principal protagonista de La Noche de los Lápices, ha quedado definitivamente acreditado desde 2002 por su hermano, el montonero Jorge Falcone, que era la 'responsable' de la UES en el Instituto de Bellas Artes y de todos los otros de la ciudad; y que en la casa de su tía abuela donde fue capturada, guardaba un arsenal. Añadiendo que en la cisterna del baño el Grupo de Tareas encontró varias pistolas y granadas envueltas en bolsas de plástico; y que los militantes de la UES no eran unos 'perejiles', sino que tenían formación política y militar. Es importante informar al lector que, si era la Responsable de la UES en La Plata, según el organigrama de Montoneros era jefa de las Milicias de la Columna Sur.

"La gente que tenía conducción en un colegio secundario no se chupaba el dedo. Tenía práctica política y militar".
Jorge Falcone

Para el testimonio de Jorge Falcone, ver:
"Montoneros soldados de Menem. ¿Soldados de Duhalde?"
Autora: Viviana Gorbatto. 1999, Sudamericana. Entrevista.

Y
texto que leyó el 25 de abril de 2002 en la Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo-Bonafini durante la presentación de su libro Memorial de guerralarga.

A la presentación del libro asistieron los siguientes montoneros: su suegra y presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo Estela Carlotto, su madre Nelva Falcone, Roberto Baschetti, Félix Pigna, Martín García, Gabriel Fernández, Bernardo Alberte, Gonzalo Chávez, Eduardo Gurrucharri, Juan Carlos Manoukian, Lissy Lettner, y Jorge Omar Lewinger: ex miembro del sector 8 del ELN y Oficial del Ejército Montonero; su hermano Arturo Marcos, muerto al asaltar una comisaría, era Oficial Superior y miembro de la Conducción Nacional.

Bien. Pues resulta que la montonera Claudia Falcone, que tenía pistolas y granadas en su casa y era un 'cuadro' de las Milicias y de la UES de La Plata, tiene una calle y varias escuelas a su nombre; y la fecha de su captura ha sido institucionalizada por Ley 10671/95 del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires como Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios.

Una broma macabra, si tenemos en cuenta que durante la guerra revolucionaria los camaradas de la Falcone asesinaron en esa provincia a decenas de civiles y a 165 policías, es decir, a funcionarios de ese Estado provincial. Y que La Plata, ciudad capital de la provincia y sede de su gobierno, fue la más castigada por el terrorismo.

Posteriormente, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sancionó lo mismo para su territorio mediante Decreto 1109, del 12.06.1998; y distintas provincias se fueron sumando a la cruzada filoterrorista disponiendo que no sólo sea un día festivo, sino que los alumnos concurran a los centros escolares para debatir sobre "los Derechos Humanos en la Constitución Nacional y todo lo que se refiera a la convivencia democrática". Valores y Derechos inobjetables de los que no pudieron beneficiarse los setecientos argentinos asesinados por el terrorismo marxista. Estos homenajes se complementan con la consabida proyección del film La Noche de los Lápices, inauguración de murales y aulas Claudia Falcone, lecturas de poemas a los 'chicos' asesinados por el terrorismo de Estado, etc.
Todo esto forma parte del concepto que articula la propaganda marxista argentina desde que perdió su guerra revolucionaria: justificación y apología del terrorismo de izquierda; repudio moral y castigo penal para el contraterrorismo de Estado.

El relato mítico de La Noche de los Lápices fue formalizado en un libro de María Seoane y Héctor Ruiz Nuñez (editado por la montonera Graciela Daleo), quienes a pesar de las declaraciones de Jorge Falcone siguen sosteniendo con disciplina militante el mito intoxicador del boleto. "No eran temibles, ni enemigos armados, alfabetizaban en barrios pobres",
dice la Seoane con patológica obcecación, silenciando la doble militancia político-militar a la que no podía sustraerse ningún activista de la UES. En su boca los jóvenes milicianos se convierten en boys scouts, o en alfabetizadores de una Iglesia Evangélica.

Más aún. Aunque parezca increíble, el historiador Osvaldo Bayer ha incluido al terrorista erpiano Pablo Alejandro Díaz entre el grupo de los desaparecidos en 1976 junto con la Falcone; omitiendo que su captura fue legalizada mediante prisión hasta 1980, y que en 1989 participó en el ataque del ERP-MTP al Regimiento de Infantería Mecanizada de La Tablada donde fue hecho prisionero. Cabe señalar que entre las personas que fueron interrogadas por su vinculación con el MTP, estaba la ya mencionada Nelva Alicia Méndez de Falcone, madre de María Claudia y de Jorge.

Asimismo, el espabilado cantautor canario Rogelio Botanz compuso una canción alegórica y, apuntándose al negocio de la cultura setentista bien subvencionada, en 1986 el cineasta Héctor Olivera llevó la leyenda a la pantalla superando todo lo imaginable en cuanto a falsedad histórica, manipulación de espectadores adolescentes y desprecio a la inteligencia de los adultos.

Jorge Falcone relató en su entrevista que después del estreno, él y Pablo Alejandro Díaz (el 'desaparecido' de Osvaldo Bayer que ahora vive en La Plata), fueron llevados en andas desde el cine hasta el obelisco, donde, en un improvisado acto, dijo que de 'perejiles' luchando por un boleto, ni hablar; que su hermana era una militante montonera radicalmente comprometida. Tras lo cual se produjo un pasmoso silencio. Es de suponer que desde entonces, sus 'compas' lo considerarán un 'enemigo'.
Tiene suerte. En otros tiempos lo hubieran fusilado. Como hicieron los exiliados en México con algunos disidentes; o como en Rosario en octubre de 1976 cuando arrojaron desde un octavo piso a tres compañeras que habían desertado.
Al fin y al cabo, él mismo, aprobaba esas ejecuciones:

"Con esas deserciones o delaciones, con esos ex compañeros, y en la medida en que causaran bajas, no me cuesta nada decir que les esperaba la pena capital".
Jorge Falcone, en el documental "Montoneros. Una historia" de Andrés Di Tella.
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EVITA MONTONERA
Nº 8 / Octubre 1975 - Pág. 26
'Hacia la construcción del Ejército Montonero'


Las milicias están integradas por activistas y militantes que no pertenecen a una estructura militar estable. Su accionar paramilitar corresponde a las necesidades inmediatas de los frentes, o participan junto con otras estructuras -militar o milicianas- en operaciones masivas conducidas por Montoneros.
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Notas sobre el film de Héctor Olivera:

El director y su co-guionista Daniel Kon, ocultan:

La pertenencia a las milicias de Montoneros, de María Claudia Falcone y sus compañeros de la UES.

Que María Clara Ciocchini había huido de Bahía Blanca, y se refugiaba en La Plata bajo la protección de la Falcone. En B.B. era la responsable de la UES (Milicias Montoneras) en el colegio Normal.

Que de los 10 estudiantes capturados, cuatro fueron liberados. De estos, María Seoane sólo mencionó a Pablo Díaz, a pesar de saber que Gustavo Calotti reside en Francia; Patricia Miranda en La Plata; y
Emilce Moler en Mar del Plata. Ésta última, denunció la manipulación de Seoane y Héctor Olivera en varias entrevistas.

De la Argentina del 75 y 76 (¡!), el film no nombra ni una sola vez a las organizaciones terroristas Montoneros, ERP, etc. Ni sus asesinatos, atentados con explosivos y secuestros. Ni la guerrilla en Tucumán, los ataques a unidades del Ejército en Formosa y Monte Chingolo, al destructor Santísima Trinidad y al Hércules de la Fuerza Aéra ocurridos en 1975, mientras los "chicos" platenses luchaban por el BES. Tampoco menciona las acciones terroristas de 1976. En resumidas cuentas, los guionistas borraron el gravísimo contexto histórico de una guerra civil revolucionaria. Tanto para ocultar esa realidad a los adolescentes argentinos para quienes diseñaron el film en 1986, como a los espectadores extranjeros. La historia que relata ocurre dentro de una cápsula ficcional aislada del tiempo y del espacio; un país de las maravillas como el de Alicia. Y para colmo, su director tiene el cinismo de explicarnos en la introducción: "por razones argumentales se han introducido algunos cambios que no alteran el espíritu ni la veracidad de lo acontecido".

Los lectores pueden comprobar estas manipulaciones
viendo gratis el film.
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Cronología de la campaña por el BES, en web: Comisión Provincial por la Memoria.

El 1 de septiembre de 1975 – La Plata, Rodolfo Mariani presenta un proyecto de ordenanza para instituir el Boleto Estudiantil Secundario en la ciudad. (Desde 1972 existía un decreto 4594 de la Dirección de Transporte del Ministerio de Obras Públicas de la Pcia. de Buenos Aires del 22 de agosto de 1972 que fijaba el Boleto Estudiantil Secundario y que nunca se aplicó en esta ciudad).

4 de septiembre de 1975 – la Coordinadora de Estudiantes Secundarios realiza una asamblea en la Escuela Normal Nº 2 para definir un plan de acción pro – BES, se resuelve una movilización para el día siguiente.

5 de septiembre de 1975 – Movilización de estudiantes secundarios ante el Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires, cuenta con la presencia de más de 3.000 estudiantes. La marcha es dispersada con gases lacrimógenos y les impiden entregar el petitorio, donde solicitaban un BES de $1 y tarifa plana, es decir que no haya secciones.

12 de septiembre de 1975 – decreto municipal instituyendo el BES con un valor único de $2 y tarifa plana para los boletos en general.

13 de septiembre de 1975 - se firma decreto 6809 de la Dirección de Transporte del Ministerio de Obras Públicas de la Pcia. de Buenos Aires donde dispone nuevas tarifas para el BES en La Plata, Berisso y Ensenada.
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viernes 6 de noviembre de 2009

Termidorianos: los Posts más leídos

España

'La República Suicida' -
ensayo histórico sobre la Segunda República - las insurrecciones anarco-marxistas y el terrorismo del Frente Popular.
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'11-M en Madrid: ¿quiénes lo hicieron?' Dos artículos del periodista Luis del Pino, uno de los mayores especialistas sobre el sangriento Golpe de Estado.
http://termidorianos.blogspot.com/2011/03/11-m-en-madrid-quienes-lo-hicieron.html

'Movimiento 15-M "indignados": certezas e incógnitas'
http://termidorianos.blogspot.com/2011/08/15-m-indignados-certezas-e-incognitas.html

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Argentina

'Guerra Revolucionaria Argentina 1969-1979'
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/guerra-revolucionaria-argentina-en-una.html

'Guerra Revolucionaria Argentina: cómo y por qué fue posible'
la agresión militar de Cuba a la República Argentina: desde Salta a la OLAS-JCR
http://termidorianos.blogspot.com/2010/04/guerra-revolucionaria-como-fue-posible.html

1969
"FAL: Regimiento de Infantería Patricios' - comienza la guerra revolucionaria.
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/memoria-historica-las-fal-en-campo-de.html

1973
'Aquel 25 de mayo del 73...'
http://termidorianos.blogspot.com/2010/05/aquel-25-de-mayo-del-73.html

1974
'ERP: Guarnición de Azul' - Perón: "exterminarlos uno a uno".
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1974
'ERP: Fabrica Militar de Cordoba'
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1974
'ERP: Masacre de la familia Viola'
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1975
'Montoneros: Operación Primicia' - la masacre de Formosa.
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/memoria-historica-montoneros-en-formosa.html

1975
'Monte Chingolo: el suicidio del ERP'
http://termidorianos.blogspot.com/2010/12/monte-chingolo-el-suicido-del-erp.html

1976
'Montoneros: lápices y pistolas' - lo que la izquierda calla sobre La Noche de los Lápices.
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1977
'Montoneros: Juancito Barrios' (3 años) asesinado por Estela Oesterheld.
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1979
'Montoneros: morir matando' - la contraofensiva - fin de la guerra revolucionaria.
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/montoneros-1979-morir-matando.html
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'Silencios y mentiras del diccionario K'
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'Desaparecidos: dolores y dólares'
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'Carta a los presos políticos argentinos'
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'Los mitos del 24 de marzo'
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'Los mitos de la Represión Ilegal'
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'El suicidio argentino'
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'Las raíces setenteras del terrorismo'
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jueves 5 de noviembre de 2009

ARGENTINA 1969-1979 (I)


Jorge Fernández Zicavo
entrevistado por Websites Papers Network
20.10.2009

A pesar de la complejidad del tema, intentaremos identificar algunas claves de la derrota del proyecto revolucionario de la izquierda argentina durante la década del setenta: derrota que usted inscribe en el fracaso de todas las experiencias revoluciona-rias ensayadas en América Latina después de la Revolución Cuba-na. ¿Cómo se gestó ese proyecto y en qué contexto aparecieron las organizaciones armadas argentinas?

La Revolución Cubana conmocionó a la izquierda latinoamericana. Según el "Che", aportaba dos enseñanzas: "un foco insurreccional puede provocar condiciones revolucionarias", y "las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el Ejército". Esta propuesta volunta-rista y foquista para la acción revolucionaria, desató una pandemia de focos guerrilleros. Cuba se convirtió en el faro de la revolución socialista continental, y el "Che" en su estratega
Pero sus conclusiones eran una mixtificación de los vencedores. Militarmente, al Ejército cubano (80.000 hombres: algo surrealista para una isla, aunque más que Ejército era una Guardia Nacional), no se le ordenó arrasar el pequeño campamento guerrillero inicial. Por otra parte, la "guerra" de guerrillas se limitó a emboscar patrullas de reconocimiento para robarles el armamento. Sólo la toma de la ciudad de Santa Clara puede calificarse como un combate. Y finalmen-te, los guerrilleros entraron en La Habana sin resistencia alguna pues el dictador Fulgencio Batista (¡sargento-taquígrafo autoascendido a general tras su segundo golpe de Estado!), había huido a Santo Domingo unas horas antes.

Políticamente, concurrieron dos factores: Batista reprimió duramente al Movimiento "26 de Julio" en las ciudades, pero no concedió impor-tancia al pequeño grupo guerrillero aislado en una lejana sierra.
Estados Unidos tampoco se alarmó, pues el M-26-J estaba dirigido por jóvenes universitarios de familias acomodadas que sólo pretendían restaurar la democracia. Más tarde, cuando la situación comenzó a agravarse, optaron por garantizar el status de la isla: paraíso fiscal, playas, turismo sexual y casinos. Todo muy cerca, y en manos de la Mafia protegida por algunos senadores. Concluyeron que Cuba no podía desestabilizarse por un dictadorzuelo bananero, y dieron su O.K. a Castro. Durante su exilio en México la Cía le vigiló por simple rutina, pero pudo comprar armas y el yate Granma sin problemas. Esto consta en sus archivos desclasificados hará unos diez años. Por su parte, la prensa americana "liberal" se rindió al exuberante carisma de Fidel convirtiéndose en altavoz de su propaganda. Nada menos que el prestigioso New York Times publicó siete reportajes (Internet) de su corresponsal "estrella" Hubert Matthews.

Resumiendo: el triunfo de los guerrilleros fue posible por la desidia de Batista, y la incomprensible desinformación e ingenuidad de EE.UU. La Cía no infiltró el M-26-J, limitándose a una vigilancia exterior; no estudió rigurosamente las biografías de Fidel y del "Che". Ni la del instructor militar Alberto Bayo, comunista y oficial (de infantería y aviador) del Ejército español, que durante la guerra civil se pasó al Ejército Popular (Rojo) alcanzando el grado de coronel. Cuando los yankees bajaron del limbo, a la ingenuidad siguió una cadena de despropósitos. En 1961 la Cía fue ridiculizada en su invasión de Bahía Cochinos, pues la Inteligencia cubana organizada por la Stasi alemana había infiltrado a los "gusanos" y les estaban esperando. En 1962 un avión fotografió misiles nucleares soviéticos en la isla, que llevaban ¡varios meses ya instalados! Dos años antes (Primera Declaración de La Habana) Fidel había avisado que "acepta-ría la oferta soviética de cohetes si EE.UU. invadiera Cuba", pero el gobierno de Kennedy no ordenó vuelos de reconocimiento.

En 1969, las izquierdas latinoamericanas seguían estando muy influenciadas por la Revolución Cubana; y en Argentina, esta influencia pasó de la teoría a la práctica.

¿Las organizaciones armadas compartían un objetivo común?

Aunque con matices, y los tradicionales recelos de la muy atomizada izquierda argentina, el objetivo estratégico común era implantar un régimen socialista de partido único tras una Guerra Revolucionaria victoriosa. Para el ERP (ejército revolucionario del pueblo), la consigna era la cubana ¡Patria o Muerte Venceremos! Para Montone-ros, ¡Perón o Muerte! El ERP (brazo armado del PRT: partido revolu-cionario de los trabajadores) postulaba un socialismo claramente marxista-leninista. Montoneros reivindicaba una ambigua Patria Socialista como fase superadora de la reformista doctrina Justicialis-ta. Otras "orgas", más pequeñas, eran la marxistas-leninistas FAL y FAR.
En las FAL (fuerzas argentinas de liberación) se integraban pequeños comandos independientes, la mayoría de los cuales habían abandona-do el PCR (partido comunista revolucionario) que a su vez fue una escisión del PC. El comando “Cibelli”, en abril de 1969 realizó la primera y espectacular acción importante de todas las “orgas” al apoderarse de 100 fusiles FAL (sic) del Regimiento 1º de Infantería. Otros comandos muy activos de las FAL fueron el “América en Armas”, la “Brigada Masseti”, y el “Zárate" dirigido por Luís María Aguirre (asesinato del subcomisario de la PFA, Osvaldo Sandoval; copamiento Cárcel de Mujeres en Avellaneda) que más tarde, reestructurado como Columna Inti Peredo, ingresaría en el ERP.
Las FAR, muy vinculadas a la Inteligencia cubana, fueron fundadas entre finales del 66 y principios del 67 con la finalidad de abrir un campamento en la frontera Salta-Bolivia para formar un Frente Cono Sur con el foco del "Che", si éste se consolidaba. Terminaron inte-grándose en Montoneros.

¿Cómo pensaban desarrollar la Guerra Revolucionaria?

La orografía argentina, llana, esteparia, con montes y sierras pero sin selvas ni montañas y con una población mayoritariamente asentada en ciudades (75%) determinó la opción por la guerrilla urbana. Pero, dado que la guerra de guerrillas -urbana o rural- está limitada a pequeñas o medianas operaciones tácticas, el objetivo estratégico de aniquilar a las FF.AA. era una fantasía suicida.
En China y Vietnam (sus referentes) se produjeron guerras populares de liberación contra ejércitos extranjeros invasores, y en grandes selvas y cadenas montañosas. En Vietnam (en su primera guerra, contra Francia) las guerrillas comunistas dirigidas por el genial Von Giap, fueron encuadradas en un Ejército regular por oficiales del Ejército Rojo soviético que les abasteció de buen armamento, incluyendo artillería pesada de 120mm. que resultó determinante en la célebre batalla final de Dien Bien Phu.
Lógicamente, los líderes guerrilleros argentinos conocían todas estas diferencias, pero se empeñaron en apostar por una guerra revolucio-naria urbana sin precedentes en el mundo. Mao y Giap jamás mencio-naron tal cosa. Y el "Che", por su parte, (¿intuyendo que alguien podría tener la tentación?) fue categórico: "la guerra revolucionaria sólo puede darse en el campo". Y añadió, por si no estuviera claro: "el guerrillero es, ante todo, un revolucionario agrario". (La Guerra de Guerrillas)
Por lo tanto, los guerrilleros latinoamericanos cometieron dos graves errores: pretendieron alcanzar objetivos estratégicos con fuerzas tácticas; y sin apoyo popular. Al caso argentino debe añadirse el tercer error del terreno urbano. Las falacias de la teoría foquista quedaron en evidencia a costa de miles de vidas; todas las guerrillas latinoamericanas fueron aniquiladas. Incluida la organizada por el propio "Che":

FALN y Macheteros, en Puerto Rico
MAR y Liga Comunista 23 de Septiembre, en México
MR-13, FAR, EGP y ORPA, en Guatemala
ERP y FMLN, en El Salvador
Cinchoneros, en Honduras
MIR y FALN, en Venezuela
M-19 y EPL, en Colombia *
MR-8 y ALN, en Brasil
ELN ("Che"), en Bolivia
MIR y Sendero Luminoso, en Perú
MIR, en Chile
Tupamaros, en Uruguay
UTURUNCOS, EGP, FAP, FAL, FAR, ERP y Montoneros, en Argentina.

*
Las FARC, y el ELN de Colombia son desde hace años narcoguerrillas sin actividad política alguna, y están en una fase terminal.




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miércoles 4 de noviembre de 2009

ARGENTINA 1969-1979 (II)

Siendo las limitaciones de una guerrilla urbana tan evidentes ¿porqué tomaron tal decisión?

Por la combinación de inmadurez y voluntarismo. Creían que los procesos históricos pueden acelerarse si se contribuye a radicalizar la lucha de clases hasta crear una situación revolucionaria -las famosas condiciones subjetivas. Para ello resultaba imprescindible provocar que los aparatos armados del Estado reprimieran las luchas obreras y populares en una escala o dimensión mayor que hasta entonces. Nada nuevo; radicalizar los conflictos y activar la clásica estrategia revolu-cionaria de Acción-Reacción-Acción que esbozaron los anarquistas rusos del siglo XIX y luego sistematizó Lenin. Era una opción, una apuesta excitante que no pudieron resistir, pues la realidad social y económica argentina indicaba que no era posible una revolución socialista, ni una socialización moderada como proyectaba entonces Allende si llegaba al gobierno en Chile. Y tampoco contaban las izquierdas (era una constante histórica) con apoyo popular. ¿Qué hacer? Eran revolucionarios, y algunos incluso (Santucho, Quieto, Aguirre) revolucionarios profesionales, fuertemente ideologizados y con experiencia. Pero la mayoría de los terroristas eran muy jóvenes. Al fundarse Montoneros, el mayor -Fernando Abal Medina-tenía 23 años, y Firmenich, 21.
Por estas y otras razones subjetivas primando sobre las objetivas, negaron los datos "pesimistas" de la realidad, idealizaron la revuelta obrera-estudiantil del Cordobazo (alimentada durante meses por el PRT) concluyendo que les señalaba el camino estratégico adecuado a la indiosincracia argentina. También idealizaron el 17 de Octubre, con las masas obreras avanzando hacia la Plaza de Mayo; y las ocupaciones de fábricas de 1964. Partiendo de este tipo de aprecia-ciones o valoraciones, apostaron por una futura insurrección nacional articulada políticamente por la clase obrera, y militarmente por las organizaciones armadas.
Toda esta irracionalidad, esta pulsión irresistible del deseo, explica el disparate intelectual de que, quienes pretendieron pasar a la Historia como los estrategas de la primera guerra revolucionaria urbana, tuvieran como referentes a los estrategas de la guerra revolucionaria rural: Mao, Giap, "Che".
¡Y a Clausewitz!


Ha calificado de suicida la estrategia de los terroristas argentinos. Como sabe, la izquierda rechaza esta interpretación porque supondría responsabilizarles de su propia muerte, exculpando así a los militares.

Bueno... es su tradicional discurso maniqueo y victimista. En cuanto a responsabilidades, también podría plantearse así: los militares asesinaron a terroristas o guerrilleros suicidas. Que, no olvidemos, también eran asesinos
Que hubo una actitud suicida resulta evidente. Actitud generalizada que tuvo algunas manifestaciones espectaculares, como el ataque al cuartel de Monte Chingolo, la “batalla de la calle Corro”, o la contraofensiva de montoneros exiliados, ordenada por Firmenich.
Cuando se combinan mesianismo marxista y fascinación anarcoide por la violencia no puede esperarse racionalidad, ni autrocrítica. El revolucionario no reflexiona, actúa sin detenerse ante nada; por fanatismo ideológico y autoestima. Se considera un guerrero, y como tal ha asumido la probabilidad de morir y la certeza de que matará. A su manera es un cruzado: de la guerra santa de la Revolución socialista heredera de la Revolución francesa. Robespierre, Saint Just, Lenin y Trotski son sus héroes. El escenario fantaseado: Bastilla y Palacio de Invierno. Más la fascinación del Terror: Nantes, La Vendeé, Termidor, la carnicería bolchevique de Ekaterimburgo. Reyes y capitalistas deben ser exterminados. Marx: "la violencia es la partera de la Historia". Mao: "el Poder nace de la boca del fusil". Perón: "la violencia en manos del pueblo no es violencia, es justicia". Firmenich: "el pueblo ordenó la ejecución de Aramburu". Si no se consideran los factores históricos e ideológicos que conforman la psicología mesiánica de un revolucionario (el hombre nuevo, etc.) no se entenderá la lógica de sus acciones políticas y militares. Su consigna esencial es "todo o nada"; rechaza mediatizaciones de tiempo y procedimiento, improvisación y voluntad regulan su energía. Al estudiarlos topamos una y otra vez con el voluntarismo: la voluntad enfrentada al mundo y al tempo de la Historia. No esperarán a que la conciencia de las masas evolucione; el revoluciona-rio puede acelerar los procesos históricos: voluntarismo y foquismo. En tiempos de la Comuna de París, Louis Blanqui aplicó esta idea elitista que más tarde Lenin desarrollaría hasta sus límites. El megalómano "Che" se la apropió; pero la Historia le puso en su lugar: farsante teórico en Cuba, pésimo estratega en Bolivia (un caos: desde las primeras páginas de su Diario el lector sabe que fracasará. Y además, el SIE argentino le "enchufó" a Ciro Bustos). Estremece recordar la sangre derramada en América a causa de este iluminado, que proponía:

"El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. (...) En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteos de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y victoria. (...) Y que se desarrolle un verdadero internacionalismo proletario; con ejércitos proletarios internacionales, donde la bandera bajo la que se luche sea la causa sagrada de la redención de la humanidad. Eso significa una guerra larga. Y, lo repetimos una vez más, una guerra cruel. Que nadie se engañe cuando la vaya a iniciar, y que nadie vacile en iniciarla por temor a los resultados que pueda traer para su pueblo. Es casi la única esperanza de victoria".

Mensaje a los pueblos del mundo. Conferencia OLAS de La Habana, 1967.
-enviado desde Bolivia. La Conferencia aspiraba a coordinar la guerra revolucionaria en América Latina-

¡Cuánta gente se inmoló "entonando cantos luctuosos con tableteos de ametralladoras" bajo el influjo de este mensaje apocalíptico y criminal que aconsejaba no vacilar por temor a las consecuencias para los pueblos! Entre los 130 terroristas del ERP muertos durante el asalto al cuartel de Monte Chingolo había dos adolescentes de 17 años. En el ERP, el culto al martirio guevarista rozaba lo religioso. Y a este Mesías paranoico, la ultraizquierda argentina le sigue venerando como "comandante de América". Como bien se dice ahora: el comandante de "hasta la derrota siempre".
Retomando lo anterior. También hubo otras razones para que los terroristas de base no revisaran la estrategia: sus dirigentes les ocultaban información para conservar su poder y evitar deserciones. En todas las "orgas" hubo escisiones, y en 1976 la Columna Norte montonera liderada por Galimberti llegó a plantearse la posibilidad de matar a Firmenich.




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martes 3 de noviembre de 2009

ARGENTINA 1969-1979 (III)

La personalidad de los comandantes... sus análisis políticos resultan simplistas y muy retóricos. Cuesta creer que esos dirigentes fueran seguidos por gente en la que había tantos estudiantes universitarios.

Como en toda organización política, la jefatura la ejerce quien logra controlar el aparato. Por regla general suelen ser personas cultural e intelectualmente mediocres, muy simplistas y dogmáticos, pero psicológicamente bien dotadas para el liderazgo. Los documentos de Santucho son catecismos para creyentes, pero las bases no revisaban la "línea" porque todo se supeditaba a la acción. Y a la disciplina.
Sin embargo, hubo diferencias. Santucho era -en su delirio- un tipo consecuente con su ideología mesiánica, era "transparente". Y murió en combate. Firmenich en cambio, era y sigue siendo un tipo turbio, harto sospechoso. Su biografía apesta, y huyó con los sesenta millones de dólares del secuestro de los hermanos Born. Asimismo, hubo jefes terroristas como Gorriarán Merlo y Galimberti que luego se convirtieron en mercenarios. De la Inteligencia cubana-sandinista (dirigió el asesinato de Anastasio Somoza) el primero. De los terroris-tas palestinos de Arafat, la Inteligencia francesa, y finalmente la Cía, el segundo.

¿Por qué el ERP abrió un frente rural en montes de Tucumán?

Porque desde 1974 la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) protegida por el gobierno de Perón y luego por el de "Isabel" Perón, los estaban exterminando en Buenos Aires, gracias a una importante infiltración de distintos Servicios. Pero el frente tucumano no sólo era un repliegue táctico, sino también el inicio de una nueva estrategia “integral” destinada a combinar guerrilla urbana y rural. En su delirio, Santucho y su estado mayor pensaban crear brigadas y divisiones (!) guerrilleras en la orografía esteparia de las pampas argentinas. En el desierto, que diría Sarmiento. Hubieran bastado unos pocos helicópteros de combate para liquidarlos. En su famoso informe al Comité Central, "Poder burgués y Poder revolucionario", fantaseaba con establecer zonas liberadas defendidas por milicias, y fundar un Ejército guerrillero regular. En ese increíble documento califica al Ejército argentino de "enemigo relativamente poderoso", pero a continuación lo describe como "hábil, bien armado y entrenado, brutal y sanguinario". Sus oficiales y comisarios políticos del PRT aprobaban estos inconcebibles documentos que luego bajaban a las bases y se publicaban en El Combatiente. En el colmo del disparate, los redactores de Wikipedia definen a Santucho como un intelectual revolucionario y guerrillero asesinado por la dictadura militar. Montoneros también apostó por este giro estratégico. Formó una Compañía de Monte, en Tucumán, que fue aniquilada antes de comenzar a operar.

Hablemos de Montoneros

Montoneros fue fundada por jóvenes católicos (Acción Católica), y nacionalistas de ultraderecha (Tacuara) que, tras "descubrir" a Lenin, Mao, y el "Che" de la mano del grupo Cristianismo y Revolución, decidieron fusionar un socialismo "a la cubana", la Teología de la Liberación, y el engendro doctrinal que Perón llamaba Socialismo Nacional. Pretendían heredar el Movimiento peronista tras la muerte del líder, lo que determinó que durante cinco años no operaran contra las Fuerzas Armadas, sino que se dedicaran a asesinar a los dirigen-tes políticos y sindicales del peronismo ortodoxo para ir despejando el camino. Nunca consiguieron el apoyo de las masas peronistas que les consideraban unos impostores "infiltrados". Acusación que ratificaría Perón poco antes de comenzar a asesinarlos con su Triple A; fundada y dirigida por su secretario privado López Rega, y por su jefe de seguridad, el ex coronel de Inteligencia, Jorge Osinde. Cuarenta años después, Montoneros continúa bajo la sospecha de haber sido un grupo instrumentalizado desde el principio por el SIE en una pragmática colaboración iniciada con el secuestro y asesinato del teniente general Aramburu. Algunas fuentes importantes, como la embajada norteamericana en Buenos Aires, estaban convencidas en aquellos años de que Firmenich era un agente del SIE. Quien sí lo era, fue Rodolfo Galimberti, reclutado por los hermanos Trimarco, entonces tíos de su esposa Mónica, y coroneles de Inteligencia. Tras la posterior incorporación de las FAR, Firmenich sufrió una segunda metamorfosis que le llevó a declararse (internamente) marxista-leninista.

¿Qué fuerza militar alcanzaron estas organizaciones?

Se calcula que Montoneros llegó a tener unos 5.000 miembros: los "jetones" que daban la cara en la rama política de superficie (Juventud Peronista); y los "oscuros", combatientes clandestinos dedicados al accionar armado. Pero esta división era teórica, pues la militancia era polivalente según las necesidades. Así, la "jetona" de 17 años, Ana María González, asesinó nada menos que al jefe de la Policía Federal, general Cardozo; y otros dos adolescentes milicianos de la JP asesinaron al sindicalista Rogelio Coria. Logísticamente montaron un laboratorio donde fabricaban explosivo plástico Goma-2 (luego montaron otro en el Líbano, para el Al-Fatah, de Arafat); y compraron a Gaddafi lanzagranadas soviéticos RPG-7. Acumularon muchísimo dinero con secuestros: 80 millones de dólares a finales de 1975.
En cuanto al ERP, tenía menos militantes que Montoneros pero militarmente estaban mejor entrenados. En Tucumán operaron 200 guerrilleros armados con morteros, lanzagranadas y ametralladoras pesadas, más una reserva de 100 en la capital. El Ejército tardó 14 meses en aniquilarlos, demostrando que su preparación en contra-insurgencia era manifiestamente mediocre; pura y mal estudiada teoría. Entre 1970-1975 atacaron siete cuarteles gracias a soldados conscriptos-militantes que les facilitaron la entrada. De tres, se llevaron un total de setecientas armas. En Azul combatieron durante dos horas en el interior de la guarnición hasta conseguir coparla, y la retuvieron en su poder varias horas más. De los 88 jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas asesinados en esos años, prácticamente todos lo fueron a manos del ERP.



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lunes 2 de noviembre de 2009

ARGENTINA 1969-1979 (IV)

Comparte usted un enfoque o análisis histórico que la izquierda argentina se resiste a asumir: que aquellos terroristas fueron los únicos responsables de su destino pues decidieron incorporarse a una guerra revolucionaria aceptando sus consecuencias.

Responsabilidad. Es la clave de esta historia. Sartre estableció dos posibilidades: una moral de los principios (en su nombre todo me está permitido), o una moral de la responsabilidad (yo soy responsa-ble de mis actos). Quienes optaron por la lucha armada no se hacían ilusiones sobre lo que les esperaba. Hablamos de Argentina, con un Ejército tradicionalmente muy antiperonista y anticomunista, y que estaba preparado para la guerra revolucionaria. En 1946 el Pentágono fundó la Escuela de las Américas en la zona del canal de Panamá, para formar a oficiales latinoamericanos en la Doctrina (anticomunis-ta) de la Seguridad Nacional. Algo que no era secreto: en 1962 Fidel lo denunció en la Segunda Declaración de La Habana.
Respecto a la "guerra sucia", fue aplicada por primera vez en Argel por los paracaidistas franceses del coronel Massau; asunto llevado al cine con "La Batalla de Argel". En 1958 los franceses dieron cursos en París para oficiales extranjeros, siendo los primeros los argentinos López Aufranc y Osiris Villegas. En 1959 los cursos se impartieron en Buenos Aires. En 1962 el coronel Osiris Villegas publicó Guerra Revolucionaria Comunista. Un manual para jóvenes oficiales basado en sus lecturas de Marx, Lenin, Stalin, Trotski y Mao. Su anticomu-nismo era muy primario y algo paranoico, pero demuestra que ya entonces el Ejército prestaba especial atención al tema de la contrainsurgencia.

Esta conexión argentina-francesa salió a la luz en 1983 gracias al documental de la periodista Marie-Monique Robin, "Los escuadrones de la muerte. La escuela francesa", donde entrevista a los generales López Aufranc, Díaz Bessone, Harguindeguy y Bignone; y a los marinos Urien, y "tigre" Acosta. Hubo amplia información en el Diario Página/12.
Sin embargo, conociendo la existencia de la Escuela de las Américas, la denuncia de Fidel, y el librito de Villegas que circuló en librerías, algunos dirigentes de la izquierda decidieron iniciar la guerra revolucionaria. Apostaron por una guerra terrorista contra el Estado y éste les aniquiló. Pero la actual izquierda argentina se resiste a la autocrítica, se aferra al confortable esquema de víctimas y verdugos, sin asumir responsabilidad histórica alguna. Con tanta amnesia y desmemoria histórica, resultará que en los setenta hubo guerrillas pero no guerrilleros. Les llaman "luchadores populares", y en las listas de desaparecidos nunca figura su militancia, sólo la actividad: estudiante, obrero, abogado, etc. A este paso, dirán que en Bolivia el ejército no mató al guerrillero "Che", sino al médico Ernesto Guevara; y que el Ejército argentino mató al contador público Mario Roberto Santucho. Sonados ejemplos de esta manipulación son los de Rodolfo Walsh, el jefe del Servicio de Información Montonero que diseñaba todas las operaciones y atentados, y que figura en las listas como "periodista"; y del “poeta” Paco Urondo.

El blanqueo semántico de aquella izquierda terrorista es sistemático; una campaña orwelliana para reescribir la Historia a su medida, tal como los historiadores marxistas obedientes a la Komintern soviética hicieron con la guerra civil española.
Incluso se ha hecho una película elegíaca sobre Norma Arrostito, donde se la presenta como "ejemplo de una vida entregada a la militancia popular". La Arrostito era una terrorista profesional de primera fila. En 1967 participó en la Conferencia de la OLAS en La Habana, destinada a desencadenar la guerra revolucionaria en América Latina; y regresó a la isla en 1968 con su pareja Fernando Abal Medina para recibir entrenamiento militar ("fueron por la cosa de las armas", dijo el director del film). En 1970 ambos formaron parte del grupo fundador de Montoneros y participaron en el secuestro y asesinato del general Aramburu. Como John W. Cooke y Rodolfo Walsh, la Arrostito operaba para el Departamento América de la Inteligencia cubana
Sólo en la Argentina del gobierno montonero presidido por los Kirchner, uno de cuyos ministros asesinó a civiles inocentes en un atentado con explosivos, es posible que el Estado subvencione una apología cinematográfica del asesinato político bajo la coartada de la "militancia popular". En la Unión Europea tal cosa resulta impensable porque la apología del terrorismo está tipificada como delito en el Código Penal.
También se hizo la película sobre "La noche de los lápices", y ahora sabemos que de los diez adolescentes que según la propaganda fueron asesinados por reclamar el BES (billetes de autobus para escolares), cuatro fueron liberados y están tan vivos como callados y dejando que la leyenda siga vigente. Y que la famosa María Claudia Falcone no fue secuestrada por la estúpida historia del billete, sino que era la "responsable" de la JP-UES de la ciudad de La Plata (por lo tanto, jefa de la Milicia de la Columna Sur del Ejército Montonero), y en su casa guardaba un arsenal de armas, municiones y explosivos de la UES. Esto lo ha confirmado alguien tan poco sospechoso como su hermano Jorge "Chiqui" Falcone, oficial de Inteligencia de Montoneros. Tardó 31 años en decidirse a terminar con la farsa urdida por la periodista María Seoane en su libro sobre el asunto.



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domingo 1 de noviembre de 2009

ARGENTINA 1969-1979 (V)

Vayamos concluyendo.

Los hechos:
En febrero de 1975 el gobierno presidido por "Isabel" Perón ordenó a las FF.AA. mediante Decreto 261/75, iniciar el Operativo Independencia para Aniquilar el frente del ERP en Tucumán. En octubre de ese mismo año, tras el sangriento ataque de Montoneros a un cuartel en Formosa, el presidente interino del gobierno -por licencia médica de la presidenta- y presidente del Senado, Italo Argentino Luder, firmó los decretos 2770, 2771 y 2772 creando el Consejo de Seguridad Interior integrado por el presidente y los comandantes en jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, que se encargaría de aniquilar a las organizaciones subversivas en todo el territorio nacional.
Posteriormente, a partir del golpe de Estado del 76, las Fuerzas Arma-das procedieron a capturar y ejecutar a unos 6.000 terroristas.

La represión contraterrorista (monstruosa por ser de Estado, alegan las izquierdas para minimizar su terrorismo contra el Estado), comenzó después de siete años de una guerra revolucionaria en la que las izquierdas armadas asesinaron o dieron muerte en combate a 166 jefes, oficiales, suboficiales y soldados de las FF.AA. y Gendar-mería; de todos estos, los oficiales -subalternos y jefes- fueron 90. De la Policía Federal murieron 19 oficiales y 87 suboficiales y agentes. De la Policía de la Provincia de Buenos Aires un total de 163 efectivos. El resto de Policías provinciales tuvieron 116 muertos. Lo cual arroja una cifra de 551 efectivos militares y policiales muertos. Los civiles asesinados en atentados fueron 210 (sindicalistas, empresarios, etc.) incluidos 4 niños, y 3 esposas de militares. Un total, pues, de 761 argentinos muertos a manos de los terroristas. Las cifras de bajas militares y policiales se dan prácticamente por definitivas; no así las de los civiles, pues resultan más difíciles de computar al no existir canales para centralizar la recogida de datos.

El Estado burgués-capitalista que la izquierda amenazó destruir para implantar un Estado obrero-socialista bajo una dictadura de Partido único (resumido en la consigna "la Patria Socialista"), respondió a la guerra sucia terrorista con su guerra sucia contraterrorista. Porque el terror lo ejercieron unos y otros. Pero unos primero, y contra el Estado y la población civil; dato esencial para cualquier análisis.

Las ejecuciones de prisioneros cometidas por el contraterrorismo militar en el marco de la guerra, no legitiman ni disminuyen el horror de los asesinatos cometidos por el terrorismo civil. Y quienes al grito de ¡Patria o Muerte! y ¡Perón o Muerte! iniciaron la guerra revolucionaria desde organizaciones paramilitares llamadas "ejército revolucionario" y "fuerzas armadas", no podían esperar clemencia si eran capturados por las Fuerzas Armadas del Estado. Lo sabían, conocían las reglas de la guerra.

Y debe señalarse que en aquella guerra entre aparatos, el pueblo fue un simple espectador. La experimentada clase obrera argentina no secundó a los terroristas de clase media que aspiraban a ser su vanguardia armada. Y, ya en democracia, siguieron votando a la derecha peronista en elecciones sindicales y presidenciales.

Una última cuestión. En nuestra conversación anterior a la entrevista, usted criticó a los familiares de desaparecidos que esconden su pasado terrorista.

En treinta años, los familiares no han asumido la evidenca de que sus seres queridos optaron por conquistar el poder mediante la guerra revolucionaria contra las FF.AA. y policiales. Y contra sindicalistas peronistas ortodoxos, empresarios, ejecutivos de multinacionales, católicos, periodistas, abogados, intelectuales y políticos de dere-chas. "Enemigos de la clase obrera merecedores de la justicia popular" que ellos aplicarían en nombre de la Historia. Desde esa omnipotencia enloquecida alentada por el "Che", se convirtieron en ángeles exterminadores y desataron la segunda guerra civil de la historia argentina.

En cuanto a "víctimas inocentes", sólo lo fueron aquellas personas no vinculadas a las organizaciones armadas y que por diversas razones quedaron atrapadas en la telaraña de la lucha contraterrorista.
Pero los miembros de esas organizaciones no fueron "víctimas", sino soldados voluntarios de un ejército que resultó derrotado en una guerra por ellos iniciada.

Y no existieron dos clases de militantes. Quien ingresa en una organización "político-militar", es un terrorista cualquiera sea la tarea o "frente de lucha" que le asignen.
Por lo tanto, no es admisible que un familiar sostenga -con astucia y mala fe- que su hija desaparecida no era terrorista montonera sino... militante de la JP que alfabetizaba a los niños de las villas. Si se aceptara tal irracional argumento, los miembros de las voluntarias SS que personalmente no introdujeron judíos en la cámara de gas porque estaban de guardia en el exterior de los campos o en tareas de intendencia, no tendrían responsabilidad alguna en el Holocausto organizado y ejecutado por su organización.
El discurso negacionista y victimista que ya ha intoxicado a varias generaciones de jóvenes argentinos sumiéndoles en una ignorancia histórica que tendrá gravísimas consecuencias socioculturales para el futuro, debe ser políticamente refutado, y moralmente repudiado.

Quisiera terminar proponiendo una reflexión:

Toda aquella tragedia de miles de jóvenes que se asignaron el derecho a matar para imponer un régimen revolucionario sin apoyo popular, y murieron por no evaluar las relaciones de fuerza y la viabilidad entre su Deseo ideológico y la Realidad política, podríamos resumirla con un principio jurídico y político del redactor de la Constitución fundacional del Estado-nación argentino, el gran Juan Bautista Alberdi.

"Lo que el pueblo no pide, no es necesario"

Fragmento preliminar al estudio del Derecho.
Tesis doctoral. 1837




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Actualidad del Termidor

Francia, Junio (Pradial) de 1793

La Revolución burguesa podía sucumbir a manos de ejércitos extranjeros que pretendían restaurar la monarquía. En el plano interior, también estaba amenazada por las fuerzas pro-monárquicas y por las luchas entre jacobinos y girondinos. El abogado Robespierre, líder de la ultraizquierda jacobina, y compañeros suyos como Saint Just y Couthon, coparon el Comité de Salvación Pública y se apoderaron de la Convención de la Asamblea Nacional que en enero había ejecutado a Luis XVI.

En enero de 1794 desencadenaron el 'Primer Terror': masacres masivas en las provincias donde católicos, monárquicos y girondinos se oponían a que el poder revolucionario se ejerciera exclusivamente en París. En la Gironda, Nantes y sobre todo en la Vendée, fueron exterminadas 100.000 personas. No se respetó ni a los niños, y centenares de prisioneros fueron ahogados en los pantanos.

En abril, fue ejecutado el gran líder girondino Dantón, y en mayo el Comité proclamó como religión del nuevo régimen masónico, 'la existencia del Ser Supremo y la inmortalidad del alma', ilegalizó el ateísmo, y ordenó al Comité de Seguridad General ejecutar a los enemigos de la Revolución.

El 10 de junio se sancionó por ley el 'Gran Terror' que en cuarenta y seis días provocó 1.400 ejecuciones de monárquicos, sacerdotes, republicanos girondinos, aristócratas y generales derrotados por los ejércitos extranjeros. En diez meses, la dictadura de Robespierre había guillotinado a 17.000 opositores.

El 27 de julio (Termidor) algunos generales y diputados de la Convención (luego llamados termidorianos), dieron un golpe de Estado y enviaron a la guillotina a Robespierre, Saint Just y a otros 103 jacobinos. Al año siguiente el partido jacobino desapareció, y el movimiento popular encabezado por el populacho de los sans-culottes fue arrasado por el terrorismo 'blanco'. Los termidorianos habían decidido continuar la Revolución, pero desplazándola hacia un centro moderado.

Seguramente, aquellos termidorianos sólo pensaron en salvar sus vidas, pero su acción supuso una fractura positiva del proceso revolucionario. Sirvió para que Francia tomara conciencia de la necesidad de poner fin a la guerra civil entre clases y regiones desencadenada en 1789. Los sucesos de Termidor abrieron un largo camino (con más episodios de Terror), hacia una República moderada y reformista.

Cinco años después, el 18 de Brumario de 1799, el joven general republicano Napoleón Bonaparte tomó el poder y proclamó que había llegado la hora de 'una República de conservadores apacibles' para construir 'una Francia grande y duradera'. En el horizonte se perfilaba una futura Francia donde los intereses del Estado, estructurado por un contrato social y reformas consensuadas, deberían prevalecer sobre otras contingencias, tales como guerras civiles por el poder.

Pero la dicotomía termidoriana entre los intereses de los Estados nacionales (obviamente, policlasistas) y los proyectos desestructurantes de unas izquierdas revolucionarias empeñadas en guerras de clases; y de otras -socialdemócratas- que quieren convertir a sus naciones en Confederaciones de Estados regionales soberanos, continúa vigente.

Podemos citar dos ejemplos actuales para ambos proyectos.

En Venezuela, el pseudo marxista Hugo Chávez ha rediseñado las Fuerzas Armadas según el modelo cubano de guerra nacional-popular, las ha dotado de armamento de última generación, y puesto bajo su mando una milicia 'bolivariana' subordinada al Ejército. Al mismo tiempo, ha implantado el modelo cubano de Comités de Vigilancia Revolucionaria, para convertir a los ciudadanos en confidentes de la policía política, y sancionado una dictatorial Ley de prensa que asfixia a la oposición. En resumidas cuentas, el régimen presidido por Chávez está construyendo paso a paso un Estado socialista totalitario clásico, al que sólo le falta ya, terminar de nacionalizar la totalidad de la economía, suprimir los partidos políticos, y entregar el aparato del Estado a un Partido-único.

En España, el Partido Socialista Obrero Español, de largo historial golpista y federalista, ha consolidado un régimen de izquierda socialdemócrata con tintes tercermundistas, que tiene como objetivo estratégico liquidar el actual Reino de 17 Comunidades Autónomas sancionado por la Constitución de 1978, y refundarlo en una Tercera República de Estados confederados.

En esta primera etapa de gobierno (ya en una segunda legislatura), los pasos tácticos consisten en seguir aumentando el trasvase de competencias (jurídicas, fiscales, legislativas, educativas, sanitarias, de seguridad, etc.), a las Comunidades Autónomas, hasta convertirlas en Estados 'de facto'; y al Estado español fundado a finales del siglo XV por la alianza de los Reyes Católicos, en un ente virtual que sólo tendría bajo su autoridad la política exterior y las Fuerzas Armadas. Se trata de una demolición efectuada desde el mismo poder.

TERMIDORIANOS publicará los artículos que nos envíen quienes quieran sumarse a la batalla ideológica contra las Revoluciones y Estados comunistas. Y contra quienes subvierten nuestras sociedades y Estados desde el mismo Poder Ejecutivo, conquistado mediante la infiltración dinamitera en el 'injusto y aborrecible sistema capitalista' que saquean con frenética voracidad.

Una estrategia hoy muy activa en la España del socialista Rodríguez Zapatero, en la Argentina de los montoneros Kirchner, en la Venezuela de Chávez y en la Bolivia de Morales. Siniestra banda de impostores decididos a destruir los valores de la Modernidad desde el relativismo moral, la demagogia indigenista de 'culturas' antropófagas, el Socialismo castro-guevarista del Siglo XXI y una Alianza de Civilizaciones, que pongan de rodillas a Occidente ante los regímenes más reacciona-rios del planeta y el terrorismo islámico.

Barrida de la Historia junto con el Imperialismo soviético cuyos crímenes contra sus pueblos nunca condenaron, la izquierda mundial y la progresía que le hace el juego en la vieja tradición del 'idiota útil', quieren vengarse empujando al odiado sistema capitalista hacia la dinámica suicida del 'cuanto peor, mejor'.

Como hijos del sistema que son, al coquetear con el terrorismo islámico arriesgan sus hedonistas libertades; pero les da igual. En su resentimiento han sellado una macabra alianza con ese terrorismo, por el que manifiestan una obscena simpatía (Bonafini-Torres Gemelas), apoyo político, y a veces algo más. Pero ocurre que en esa dinámica suicida quieren arrastrarnos con el abrazo del ahogado y la lógica del escorpión; hundirnos a todos en el agujero negro del pensamiento único políticamente correcto.

Sobre estas coordenadas está planteada la guerra ideológica entre progreso y reacción, totalitarismo y democracia, memoria y desmemoria histórica, civilización occidental y barbarie árabe, euroasiática o indoamericana.

A las sectas ultraizquierdistas que apuestan por el terrorismo en nombre de su revolución socialista, los demócratas debemos responderles con el Termidor de la contra-información, y señalando las incongruencias y siniestras intenciones de su discurso. Aquí abrimos, en fin, un espacio para la militancia ideológica anti-totalitaria desde perspectivas liberales y conservadoras; que sigue siendo la mejor combinación para progresar desde bases sólidas.

Resumiendo:

Por considerar que Occidente está amenazado por una guerra ideológica sustentada por una insólita alianza islamo-marxista, adoptamos la metáfora de los termidorianos franceses para simbolizar nuestra posición: contraofensiva implacable contra los enemigos interiores y exteriores de nuestros Estados nacionales democráticos y capitalistas.

Somos demócratas, pero radicalmente. Sin ambigueda-des ni claudicaciones.

Frente a las suicidas y traidoras posiciones contempori-zadoras o apaciguadoras de las fuerzas e ideologías enemigas de los Estados democráticos (el secesionismo izquierdista vasco y catalán, por ejemplo; y todos los totalitarismos políticos y fundamentalismos religiosos, sean pacíficos o violentos), oponemos el combate sistemático y generalizado. O sea, la guerra.

Admitimos toda disidencia pacífica, y legalmente autorizada por el Estado de derecho, pero sostenemos que deben reprimirse drásticamente las disidencias violentas e ilegales. En cuanto a los terrorismos marxistas y/o yihadistas que atacan a las poblaciones civiles y a los Estados, consideramos que deben ser orgánicamente aniquilados. Con la ley cuando sea posible, o con la guerra llamada 'sucia' cuando no.

En consecuencia, nos repugnan los conceptos de corrección política, diálogo plural, talante negociador, relativismo cultural, alianza de civilizaciones y demás argucias semánticas utilizadas por políticos europeos y americanos pusilánimes y colaboracionistas de nuestros enemigos.

Compartimos la hipótesis de un actual Choque de Civilizaciones sustentada en la realidad cotidiana del islamo-terrorismo yhihadista, y ante ello reivindicamos una actitud beligerante inspirada en las Cruzadas y en la larga Reconquista española finalizada por los Reyes Católicos.


Jorge Fernández Zicavo

coordinador

Madrid, 1 de noviembre de 2009

LA REPÚBLICA SUICIDA

Autor: Jorge Fernández Zicavo

Ensayo histórico sobre la Segunda República española

Edición digital revisada (octubre, 2011), de la primera edición en papel: julio de 2006

Versión en PDF
http://www.scribd.com/fullscreen/71341107?access_key=key-1ujta48snb3xeskdhzgw

También puedes acceder desde aquí por capítulos, o copiar la URL de algún capitulo que quieras recomendar.

Introducción
http://termidorianos.blogspot.com/2011/04/la-republica-suicida-introduccion.html

Capítulo 1 - La República golpista
http://termidorianos.blogspot.com/2011/04/la-republica-suicida-i.html

Capítulo 2 - Mayo de fuego
http://termidorianos.blogspot.com/2011/04/la-republica-suicida-ii.html

Capítulo 3 - Estado libre de Andalucía
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-iii.html

Capítulo 4 - Plomo y Soviets
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-iv.html

Capítulo 5 - "La Sanjurjada"
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-v.html

Capítulo 6 - 1932: un breve resumen
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-vi.html

Capítulo 7 - La República suicida
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-vii.html

Capítulo 8 - El PSOE apuesta por la guerra civil
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-viii.html

Capítulo 9 - Octubre Rojo en Madrid
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-ix.html

Capítulo 10 - Octubre Rojo en Cataluña
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-x.html

Capítulo 11 - Octubre Rojo en Asturias
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-xi.html

Capítulo 12 - Bajo el síndrome de Kerenski
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/la-republica-suicida-xii.html

Capítulo 13 - El Frente Popular
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Capítulo 14 - Estrategia de la tensión
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Capítulo 15 - Estrategia del doble poder
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Capítulo 16 - Azaña entrega los arsenales al Frente Popular
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EPILOGO
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LA REPÚBLICA SUICIDA (Introducción)

Edición digital de La República Suicida, ensayo histórico sobre la Segunda República Española, de Jorge Fernández Zicavo. Fue editado como libro el 18 de julio de 2006, coincidiendo con el 70º Aniversario del Alzamiento cívico-militar liderado por el general Francisco Franco Bahamonde contra el régimen del Frente Popular.


Dedico este libro a los grandes olvidados de la “memoria histórica” políticamente correcta: a los 354 Guardias Civiles, de Asalto, Seguridad, Carabineros y miembros del Ejército que murieron defendiendo al Estado republicano en las insurreccio-nes armadas de las izquierdas; y a sus 921 compañeros heridos de bala. También a los 19 pasajeros muertos en el tren dinamita-do en Valencia en diciembre de 1933 y a los 30 religiosos asesinados en Asturias en octubre de 1934.


Lo más notable de las Historias de la República y la Guerra Civil española escritas desde la izquierda, son los vacíos de sus borrados y los ruidos de sus silencios. Su patético combate contra el palimpsesto.


DESMEMORIAS DE LA REPÚBLICA

La campaña mediática denominada "recuperación de la memoria histórica" iniciada por el PSOE y el PCE durante la campaña electoral para las elecciones generales del año 2000, y aún plenamente vigente y potenciada, se articuló sobre un relato mítico de la Segunda República y la Guerra Civil. El capítulo referente a la República sostenía como premisa básica que las izquierdas la adoptaron como suya desde el primer momento y que la defendieron de los ataques de las derechas. Esta versión, diseñada en 1936 por la Komintern para justificar la intervención de sus Brigadas Internacionales, y del Ejército Rojo soviético (tanquistas, artilleros, aviadores, NKVD, y coroneles "asesores"), en nombre de una supuesta batalla mundial entre democracia y fascismo, todavía está omnipresente en todo discurso que se estime progresista.

El mito de unas izquierdas democráticas durante la República, fue elaborado para ocultar las responsabilidades de aquellas izquierdas anarco-marxistas, y por tanto, revolucionarias; una aclaración necesaria, pues la izquierda actual omite mencionar sus genes sustantivos y adjetivos, como si sus camaradas de aquellos años hubieran sido socialdemócratas. Decididas a blanquear su pasado revolucionario y antirrepublicano para integrarse en la democracia post-franquista, desde la Transición cultivan su nueva identidad con operaciones de maquillaje, como la fundación de la tapadera electoral Izquierda Unida por el PCE; o la renuncia al marxismo por el PSOE sin repudiar el genocidio estalinista, retirar su apoyo a la Cuba castrista y dejar de cantar La Internacional en sus congresos. La última operación de imagen es la campaña de desmemoria histórica a cargo de historiadores y periodistas sujetos a la disciplina de partido.

Los hechos históricos acreditados demuelen el mito de unas izquierdas anarquistas y comunistas republicanas, y demuestran precisamente todo lo contrario: que comenzaron a desestabilizar la República democrática y capitalista desde el primer día de su proclamación (más adelante se les uniría el PSOE); mientras que las pragmáticas derechas la acataron pues no les importaba uno u otro régimen sino la continuidad del sistema.

Esta perspectiva, a la que adhiero desde un elemental respeto a hechos sobradamente documentados, ya ha sido desarrollada por prestigiosos historiadores ajenos a servidumbres de partido, algunos de los cuales nos acompañarán en nuestro recorrido. Con este breve ensayo, apoyado documentalmente en los fondos de la Hemeroteca Municipal de Madrid, y en una bibliografía que remite a archivos del PSOE, el PCE y la Komintern, he querido llenar un sorprendente vacío en la bibliografía sobre la Segunda República: la reconstrucción de cada una de las ofensivas insurreccionales y terroristas de las izquierdas contra el Estado republicano, la Iglesia Católica y las derechas democráticas en un trabajo monográfico.

Lógicamente, aquellas insurrecciones armadas han sido comentadas por todos los historiadores, pero en la mayoría de los casos, dedicándoles apenas un párrafo y minimizándolas como "huelgas generales" y "algaradas". Un ejemplo notable de esta sugestiva coincidencia en considerar "anecdóticas" a las insurrecciones, lo encontramos nada menos que en el prestigioso Hugh Thomas, quien en La Guerra Civil Española dedica tres renglones a la insurrección socialista de Madrid en octubre de 1934 que duró nueve días. Y sin mencionar que, como veremos, fue concebida como un golpe de Estado organizado por el PSOE y la UGT desde un año antes; y con presidente de gobierno y ministros ya asignados si triunfaban. Lo cual demuestra que no consultó ni hemerotecas ni archivos de un país que (Prólogo), sólo conoció como turista mientras leía para "iniciarse en la historia de la España moderna" El Laberinto Español de Gerald Brenan. Libro paradigmático de la historiografía militante.

Aquellas insurrecciones anarquistas, comunistas y socialistas fueron toleradas durante cinco años por la complicidad oportunista de los gobiernos republicanos de centroizquierda, y por la cobardía de los de centroderecha que no se atrevieron a aplicar todo el peso de la ley a los enemigos de la República. La indiferencia y ceguera histórica de esos políticos sin visión de Estado ni del panorama internacional, ante la amenaza revolucionaria que desde 1917 se extendía por toda Europa y ya había desestabilizado y hundido en Alemania la República de Weimar a beneficio de los nazis, sumiría a la Segunda República en un proceso de autodestrucción suicida que arrastraría a los españoles hacia la tragedia de una guerra civil en absoluto inevitable.
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LA REPÚBLICA SUICIDA (1)

LA REPÚBLICA GOLPISTA

Los datos mínimos de la España de 1931 indicaban que su desarrollo industrial, agrario, comercial y financiero se correspondía con la media de la escala europea, y que en líneas generales las rentas eran aceptablemente buenas para la clase media urbana y clase obrera cualificada, regular para los pequeños propietarios agrícolas y pésima para los peones rurales atrapados en una telaraña de salarios miserables, analfabetismo y un latifundismo que en algunas provincias concentraba en diez familias el 60% de las tierras.

La peseta no era una de las principales divisas internacionales, pero estaba avalada por la cuarta reserva mundial de oro. La industria metalúrgica se abastecía con la importante minería nacional, y la textil estaba altamente desarrollada en Cataluña. El número de universitarios se había duplicado en los últimos veinte años, y la incorporación de la mujer al trabajo era lenta pero progresiva. El sector industrial empleaba a 2.325.000 personas, el de servicios 2.500.000 y el rural a 1.900.000 campesinos sin tierra. En cuanto a la cultura, el panorama era apabullante: Galdós, Baroja, los hermanos Machado, Lorca, Falla, Guillén, Picasso, Gris, Miró, Dalí, Buñuel, Menéndez Pidal, Unamuno, Ortega y Gasset, Menéndez y Pelayo, Albornoz, Cajal, Marañón, Madariaga, Benavente, Gómez de la Serna, Ramón Jiménez….

El historiador Stanley Payne resumió así el primer tercio del siglo XX en España:

El resultado, fue el comienzo de una transformación sociocultural que dio lugar a la más fundamental de las revoluciones: la revolución psicológica de las aspiraciones crecientes. En 1930 y por vez primera millones de españoles esperaban la rápida continuación, e incluso el aumento, de mejoras cruciales en asuntos sociales y políticos. Salvo que se tome en consideración la magnitud de esa reciente expansión y sus correlativos cambios sociales y psicológicos no puede comprenderse la sociedad española de los años treinta. Las radicales exigencias que siguieron no derivaban del hecho de que con anterioridad España hubiera sido incapaz de progresar, sino precisamente de que en muchos campos se había llevado a cabo un veloz progreso. Conforme millones de personas experimentaban una rápida mejoría en sus vidas, ellos y también otros, estaban decididos a exigir todavía más. (1)

De las etapas precedentes cabe destacar la I República (1873), que sólo duró once meses por no garantizar el orden público y la unidad nacional; la restauración monárquica-parlamentaria de los Borbones (1875) con Alfonso XII, y continuada por su hijo Alfonso XIII, bajo cuyos reinados el país disfrutó de desarrollo económico y estabilidad institucional mediante la alternancia de gobiernos conservadores y liberales; y por último la dictablanda (dura para el terrorismo y sindicalismo anarquistas) del general Primo de Rivera; un singular dictador (Azaña: "apenas una molestia") que consiguió el apoyo del PSOE y nombró a su líder, Francisco Largo Caballero, Consejero de Estado en asuntos de Trabajo.

Los anarquistas, temiendo que el desarrollo industrial del reinado de Alfonso XIII aletargara la conciencia revolucionaria del proletariado, asesinaron a tres presidentes de gobierno: Cánovas, Canalejas y Dato, y en 1906 atentaron contra el Rey el día de su boda, causando 30 muertos y 100 heridos. En 1909 provocaron la Semana Trágica de Barcelona, con 118 muertos y 350 heridos, más 19 iglesias, 20 conventos y 17 colegios religiosos incendiados. En 1917, junto con la Unión General de Trabajadores (PSOE), declararon una huelga revolucionaria que causó 93 muertos y 150 heridos.

El balance del terrorismo anarquista de esos años arroja cifras impresionantes: entre 1917 y 1923 hubo 1.400 atentados que causaron más de 1.000 víctimas entre muertos y heridos. La dictadura de Primo puso fin a esa oleada de terror, pero en 1931 la Confederación Nacional de Trabajadores tenía unos 600.000 afiliados. El anarquismo español fue el más poderoso de la Historia, y el único que llegó a implantar el comunismo libertario: en Aragón y en Cataluña durante el primer año de la guerra civil, hasta que el experimento fue liquidado sangrientamente por las milicias comunistas españolas mandadas por Líster, y por las Brigadas Internacionales armadas y financiadas por la URSS.

La violencia anarquista durante el siglo XIX y primeras décadas del XX, ya preanunciaba lo que ocurriría durante la II República, desde su proclamación hasta el 18 de julio del 36: las izquierdas serían subversivas, antidemocráticas y violentas; las derechas serían legalistas, democráticas y pacíficas. Nada sorprendente, pues estos rasgos son consustanciales a la propia naturaleza doctrinal e histórica de ambos campos, ya que, resumiéndolo de manera esquemática, la burguesía liberal norteamericana (Constitución 1787 y Declaración de Derechos 1791) y la francesa (Constitución 1793) fundaron los primeros Estados democráticos de la Modernidad; mientras que los bolcheviques rusos, en nombre del proletariado (Revolución 1917) fundaron el primer Estado totalitario.

Respecto a la llegada de la República, que la demagogia izquierdista asignó "al pueblo", lo cierto es que el cambio de régimen fue pactado en San Sebastián (17.8.1930) por políticos y militares de derecha, centro e izquierda, liderados por el partido Derecha Liberal Republicana, de Niceto Alcalá-Zamora.
En diciembre de 1930 los conspiradores intentaron precipitar la caída de la monarquía mediante un alzamiento militar en Jaca (Huesca). Fracasó en pocas horas y fueron fusilados los capitanes Galán y García Hernández. Finalmente, el 14 de abril de 1931 lograron proclamar la Segunda República al convertir las elecciones municipales del día 12 en un golpe de Estado.

En la noche del lunes 13, el Ministerio de la Gobernación comunicaba que los monárquicos habían ganado en 39 de 47 provincias por 22.150 concejales contra 5.875 de republicanos y socialistas. Pero éstos, más votados en las grandes ciudades, al día siguiente emitieron un Manifiesto revolucionario afirmando que esos votos, "la voz de la España viva", eran más relevantes que "el voto rural de los feudos" y, en consecuencia, "han tenido el valor de un plebiscito desfavorable a la Monarquía y favorable a la República". Añadían que "en nombre de esa España mayoritaria (sic) que circunstancialmente representamos" implantarían la República aunque se opusieran "las instituciones más altas del Estado, los órganos de gobierno y los Institutos armados". En otras palabras: si la Corona, el Gobierno y el Ejército no entregaban el poder a quienes ganaron las elecciones municipales en las capitales, lo tomarían violentamente.

Esta fue la primera plana del diario republicano-conservador Ahora:

"Horas de terrible incertidumbre. Un momento angustioso en el que se está forjando el porvenir de la Patria". Y, habiendo ganado los monárquicos por 4 a 1: "El triunfo electoral del bloque antimonárquico en casi toda España ha puesto al país en el duro trance de la Revolución". Incertidumbre, angustia, triunfo y revolución. El orden de estas palabras no era casual: técnicas subversivas de escalada de la tensión. Estaban tan decididos a tomar el poder como fuera, que introducían el término revolución, y no reparaban en la incongruencia de incluir el comunicado oficial con el triunfo de los monárquicos. 2)

El diario El Debate (Acción Católica) refutaba la hipótesis golpista del plebiscito:

Quienes creen obligada la abdicación del Rey por consecuencia de las elecciones del domingo, dan a estas el alcance y el carácter de un plebiscito republicano, de un fallo definitivo e inapelable. No hay tal (…) No ha habido en el supuesto plebiscito mayoría republicana. Se quiere prescindir de las elecciones en miles de pueblos. ¿Qué es esto? ¿Hay españoles de inferior condición ciudadana? ¿Qué espíritu democrático sostiene esa monstruosidad? (…) Los republicanos, en suma, pueden estar satisfechos de su triunfo; pero no pueden decir que anteayer decidió España cambiar su forma de Gobierno. Ni dijo España eso, ni nadie se lo preguntó. (3)

El diario monárquico ABC también proponía una salida legal y democrática a la crisis:

La jornada electoral del domingo acentúa la crisis en que nos hallamos desde la caída de la Dictadura. Sólo el Parlamento puede darle solución legítima. Lo demás, todo lo que se intente y se haga sin la decisión del Parlamento, cualquier empeño de resolver la crisis ilegalmente y de imponer hechos consumados a la soberanía nacional, sería la discordia y el desorden.(4)

Pero el Rey, apoyado sólo por una parte del Ejército, y abandonado por íntimos colaboradores como el ministro de Exteriores, Álvaro de Figueroa, y el presidente del Gobierno, almirante Juan Baustista Aznar, decidió marcharse para evitar una guerra civil.
Lo hizo a las nueve de la noche del 14, dejando un Mensaje marcado por la desinformación interesada (ganaban las elecciones) y fuertes presiones psicológicas de un entorno derrotista:

Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez; pero sé bien que nuestra Patria se mostró en todo momento generosa ante las culpas sin malicia. Soy el Rey de todos los españoles, y también un español. Hallaría medios sobrados de mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa. Espero a conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de España, reconociéndola así como única señora de sus destinos. También ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que tan hondo como yo, lo sientan y lo cumplan los demás españoles. (5)

La alteración del escrutinio por el Gobierno de facto fue tan delictiva, que nunca se publicaron los resultados en la prensa, ni existe Acta oficial de las elecciones más escandalosas de la historia de España, en las que votaron 2.914.080 ciudadanos. Después de dos años y ocho meses, se dieron a conocer datos estimados (sic) en el Anuario Estadístico Madrid 1932-1933 editado por el Instituto Geográfico, organismo oficial de censos, estadísticas y catastro. En él se estima, que los republicanos obtuvieron 40.168 concejales y 19.035 los monárquicos, pero añadiendo que en el grupo Otros: "presumibles monárquicos" se computan 15.198 concejales, y que un cuarto grupo, calificado como Sin Datos (¿independientes?) obtuvo 6.991.

Extraordinario informe: presumibles y fantasmas, en un documento oficial.
Además, el Anuario no citaba la fuente de esas cifras ni mencionaba los votos recibidos por cada partido. De todas maneras, la inexistencia del Acta constituye la prueba más rotunda de la anulación de la voluntad popular llevada a cabo por el PSOE y los partidos republicanos. Que meses después la República fuera legitimada por las elecciones Constituyentes, no elimina el hecho cierto de que accedió al poder mediante un golpe de Estado electoral.

Los datos del Anuario fueron recogidos en Elecciones y Partidos Políticos de España 1868-1931, de Manuel Cuadrado, quien advirtió: "estos datos, aparte de confusos en su especificación, son los únicos estimados por el Instituto Geográfico". Pero a pesar de la advertencia, García Venero, en su Madrid Julio 1936 transforma la estimación en certeza: "ante la única realidad estadística de que disponemos, parece derrumbarse el supuesto de que el número de concejales monárquicos superó a los republicano-socialistas".

Por su parte, Emiliano Aguado, en su hagiografía Don Manuel Azaña Díaz, lleva la confusión al paroxismo: "la verdad era que la República había triunfado en las urnas teniendo menos votos que la Monarquía". Pero, tras reconocer el fraude, lo legitima desde una retórica antidemocrática propia de Neruda: "la República no necesitaba los votos; pues estaba en las calles, en las fábricas, en el aire y en los labios de los españoles". Para justificar al golpista Azaña, su hagiógrafo propone que los gobiernos no se elijan por votos sino por encuestas.

En síntesis, el 14 de abril miles de españoles festejaron la proclamación de la República en las calles. Deseada por muchos, sin duda, y recambio de un régimen agotado, pero no elegida en las urnas por una nación de 23.000.000 de habitantes convocados para renovar alcaldes y concejales, y no otra cosa.
El análisis basado en datos documentados, y no en mitos, evidencia que la Segunda República fue posible por un golpe de Estado, y por la sensatez del Rey que no recurrió a una represión de imprevisibles consecuencias.

El gobierno provisional de la República ha tomado el Poder sin tramitación y sin resistencia ni oposición protocolaria alguna; es el pueblo quien le ha elevado a la posición en que se halla y es él quien en toda España le rinde acatamiento e inviste de autoridad. En su virtud, el presidente del Gobierno provisional de la República asume desde este momento la jefatura del Estado con el asentimiento expreso de las fuerzas políticas triunfantes, y de la voluntad popular, conocedora, antes de emitir su voto en las mismas, de la composición del Gobierno provisional. Interpretando el deseo inequívoco de la nación, el comité de fuerzas políticas coaligadas para la instauración del nuevo Régimen designa a D. Niceto Alcalá Zamora y Torres para el cargo de presidente del Gobierno provisional de la República. Madrid, 14 de abril de 1931.

El Gobierno golpista no se anda con rodeos: "ha tomado el Poder"; y con una sintaxis antológica homologa ¡Vivas! y Votos porque "la voluntad popular asintió antes de emitir su voto".

El historiador Pío Moa refuta el presunto origen izquierdista y popular de la República:

Contra una opinión extendida, la República llegó de manos derechistas y, en lo que tuvo de pacífica, por la monarquía. Fueron los conservadores Alcalá-Zamora y Maura los que recogieron las dispersas fuerzas republicanas, les dieron impulso y orientación, y las arrastraron audazmente a ocupar el poder el 14 de abril. Cabe especular que de todas maneras la tendencia dominante en aquellos tiempos era la de izquierda, y que ésta acabaría imponiéndose y trayendo el nuevo régimen, incluso si los conservadores se hubieran tenido aparte. Posiblemente. Pero aun dando por segura esa suposición la República hubiera llegado de otro modo y en otro momento, lo que puede marcar diferencias decisivas. Y tampoco es fácil que la corona hubiera cedido el paso tan dócilmente a una conjunción puramente izquierdista y anarquista. (6)

Y cita a Miguel Maura, ministro de la Gobernación del Gobierno provisional: "La Monarquía se había suicidado, y por tanto o nos incorporábamos a la revolución naciente para defender dentro de ella los principios conservadores legítimos, o dejábamos el campo libre, en peligrosísima exclusiva, a las izquierdas y agrupaciones obreras". (7)

Y a Alcalá-Zamora. Discurso pronunciado en Valencia el 13 de abril de 1930:

La mejor solución es la República, para la que existe en España ambiente favorable. Una República, viable, gubernamental, conservadora… la sirvo, la gobierno, la propongo y la defiendo. Una República convulsiva, epiléptica, llena de entusiasmo, de idealidad, mas falta de razón, no asumo la responsabilidad de un Kerenski para implantarla en mi patria. (8)

Las dialécticas reflexiones de estos dos conservadores, aceptando cambiar el régimen para que todo siguiera igual, anticipaban la célebre frase del príncipe de Lampedusa en El Gatopardo.

El Gobierno provisional se constituyó a las siete de la tarde en el Ministerio de la Gobernación con republicanos de izquierda y derecha, socialistas y conservadores; aunque su composición parecía más una célula masónica (9 ministros de 12, incluido Martínez Barrio, Soberano Gran Inspector General grado 33 del Grande Oriente Español) que un gabinete ministerial.
La combinación de marxistas y masones era un mal presagio para la Iglesia; sumado al espectro de la Primera República, dinamitada por los cantonalistas que querían fundar una Federación de Naciones.

No obstante, los peores augurios y sombras proyectados sobre la joven República, surgían al constatar que, burgueses más o menos jacobinos, pero defensores de una sociedad económicamente capitalista y políticamente democrática, habían formado coalición con el PSOE; un partido marxista para el que esa República era una mera etapa hacia un Estado socialista.
Esta arriesgada alianza contra natura estaba determinada por la debilidad de los minúsculos partidos republicanos de izquierda y centro derecha. El PSOE les proporcionaba una masa electoral (la mayor) y su poderosa central sindical UGT.

Pero, con todo, lo más grave no eran las servidumbres de los partidos a la aritmética electoral, sino las psicologías de políticos sectarios y arrogantes como Alcalá-Zamora y Manuel Azaña, que aseguraban su intención de no permitir una República gobernada por la derecha, alegando que sólo la izquierda podía reformar las estructuras económicas y sociales. Argumentación profundamente antidemocrática, e insólita, si tenemos en cuenta que la derecha republicana radical tenía dos ministros en el Gobierno provisional, y que uno de ellos era el Gran Maestre, Martínez Barrio, de quien se esperaba que moderaría las disputas entre los hermanos.

Apuntemos que la masonería no sólo tendría presencia relevante en todos los gobiernos republicanos, sino también en las Cortes inauguradas el 14 de julio de 1931, donde llegarían a sumar nada menos que un tercio de los diputados. Con todo, esta presencia no debería resultar sorprendente, pues desde la Ilustración y Revolución francesas, masonería y República pasaron a ser conceptos inseparables y progresistas que hicieron posible las independencias americanas, la caída de monarquías absolutistas y la expansión de la democracia. Sin embargo, en su liberalismo tiene cabida el federalismo, una palabra siempre inquietante en España. El caso fue, que aquel gobierno provisional e ideológicamente no cohesionado se propuso desafiar a la Iglesia, a la nobleza terrateniente y al Ejército.

En la tarde del 14, el nacionalista Francesc Maciá proclamó la República Catalana Libre. Aterrorizado, Alcalá-Zamora le prometió la Autonomía y nombró al izquierdista Lluís Companys gobernador civil de Barcelona.

Al anochecer, el Rey viajó a Cartagena y embarcó rumbo a Marsella. En Barcelona los anarquistas asaltaron una comisaría con un saldo de 12 heridos de bala, y en Madrid hubo provocaciones de los comunistas frente al Palacio Real, siguiendo la línea de una organización desconocida entonces por muchos españoles:

Solamente si el Partido Comunista es capaz de desenmascarar la política de traición del republicanismo burgués en España, y sus agentes en el seno de la clase obrera representados por la socialdemocracia y el anarquismo; si en la lucha por las reivindicaciones de las masas es capaz de destruir las ilusiones republicanas en el seno de éstas, será capaz de transformar el movimiento de las masas en lucha por la destrucción del sistema capitalista. (9)

Declaración de guerra a la República lanzada por la Komintern (Internacional Comunista) fundada por Lenin en 1919: organismo del Partido Comunista de la URSS, y por tanto, del gobierno soviético. Esta simbiosis con un Partido-Estado, hacía que fuera al mismo tiempo partido mundial de la revolución o jefatura del movimiento comunista internacional, y aparato paraestatal de la URSS asistido logísticamente por la sección Operaciones Exteriores de la NKVD.

Pero lo trascendente de la declaración, es que fue leída el 13 de abril de 1931 por el Presidente Ejecutivo Dimitri Manuilski durante la clausura del XI Pleno celebrado en Moscú; lo que significa que esta línea estratégica para el PC fue dictada el día anterior a la proclamación de la República, por la máxima autoridad de una organización fundada por el gobierno de la Rusia bolchevique para exportar su revolución. Las consecuencias fueron inmediatas: veinticuatro horas después, los comunistas incitaban a asaltar el Palacio Real al grito de ¡Viva Rusia! y ¡Vivan los Soviets! Al día siguiente, Mundo Obrero, órgano del Comité Central del Partido Comunista s.e.i.c. editó un número especial con la portada…

¡ABAJO LA REPUBLICA Y VIVA (sic) LOS SOVIETS!

Con este expresivo titular recibieron a la II República los comunistas; un grupúsculo escindido del PSOE en 1920, y nada español, pues lo fundaron un ruso (Mijail Gruzenberg), un estadounidense (Charles Phillips) y un hindú (Manabendra Nath Roy). Y que ni siquiera era un partido político autónomo, aunque desde 1921 se llamara PCE, sino la Sección Española de la Internacional Comunista, financiada y dirigida desde Moscú por el Secretariado de Países Latinos integrado por el suizo Jules Humbert Droz, el búlgaro Stoyan Mínev, el húngaro Herno Gero, el italiano Palmiro Togliatti, y su compatriota Vittorio Codovilla: fundador del PC argentino, futuro delegado de la Komintern en España (1932-37) y uno de los organizadores del asesinato de Trotski en México, en 1940.

El día 15 no hubo incidentes en Madrid, pero en Bilbao los comunistas asaltaron la cárcel de Larrinaga liberando a 129 presos comunes; y en Sevilla asaltaron dos armerías, se tirotearon con la Guardia Civil con un balance de 2 muertos y 17 heridos y, finalmente, al grito de ¡Vivan los Soviets y la República Comunista! atacaron el cuartel del Regimiento de Infantería “Soria”. En Barcelona se produjo un tiroteo entre miembros del Sindicato Único con 2 muertos y 5 heridos; y ese mismo día entraba clandestinamente en España el líder anarquista Buenaventura Durruti, acusado del asesinato del Cardenal Juan Soldevila, de haber intentado secuestrar a Alfonso XIII en París en 1926, y de atracar bancos y asesinar policías en Cuba, México, Chile y Buenos Aires.

El 17, nueva amenaza separatista: el Ejército ocupó Guernica para impedir la proclamación de la República Vasca. Pensaban leer el documento del que extraemos estos párrafos:

Nosotros, apoderados de los Municipios vizcaínos reunidos en Junta general en el árbol de Guernica, en nombre de Dios Todopoderoso y del pueblo vizcaíno, pedimos que se proclame y reconozca solemnemente la República vasca. Invitamos a los representantes de Álava, Guipúzcoa y Navarra a una similar expresión y adhesión, para llegar al establecimiento de la República vasca o del organismo que libremente represente a nuestra Nación (…) Se establecerá sobre la base de gobierno propio y de federación con los otros Estados de la Península Ibérica. (10)

El día 21, ABC publicó una carta del joven general de brigada Francisco Franco Bahamonde, entonces director de la Academia Militar de Zaragoza, en la que pedía rectificar una noticia errónea (su nombramiento como Alto Comisario en Marruecos); y respecto a República afirmaba “su firme propósito de respetar y acatar la soberanía nacional, anhelando que ésta se exprese por los adecuados cauces jurídicos”.

Al día siguiente, el diario se arriesgó a romper la autocensura del resto de la prensa:

Un Gobierno que se ha nombrado a sí mismo, que se ha formado espontáneamente sobre una suposición de voluntad nacional, que se arroga la "plenitud de poderes" sin ninguna limitación legal y que se ha erigido sobre la anulación del Código constitucional y sus garantías, es una dictadura típica, inconfundible.

Así llegó la Segunda República, y así la recibieron sus enemigos de la alianza confederal: comunistas, anarquistas y nacionalistas catalanes y vascos. Los socialistas se les sumarían en 1934. En tan sólo 15 días, los ataques contra el flamante Estado republicano produjeron 5 muertos y 34 heridos.
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1- El colapso de la República, p.26

2- Ahora, 14.4.1931, p.8

3- El Debate, Editorial, 14.4.1931

4- ABC, Editorial, 14.4.1931

5- ABC, 17.4.1931

6- Los personajes de la República vistos por ellos mismos, p.189

7- Así cayó Alfonso XIII

8- E. de Guzmán, Historia política de un año decisivo

9- La Correspondance Internationale, 11.6.1931

10- El Debate, 18.4.1931, p.3