miércoles, 21 de septiembre de 2011

El Ejército Argentino rinde homenaje a 'mártires' del Ejército Montonero




Jorge Fernández Zicavo

¡Ver para creer!

Siete años después de que el General Bendini retirara del Colegio Militar de la Nación los retratos de sus ex directores, generales Videla y Bignone, y de que ese Colegio eliminara en su página web la lista de los 127 jefes, oficiales, suboficiales y soldados asesinados en atentados y/o muertos en combate durante la guerra revolucionaria, el actual comandante en jefe del Ejercito Argentino, Teniente General Luis Alberto Pozzi, y el jefe de Educación y Doctrina, General de Brigada Fabián Brown, han conseguido ir todavía más lejos en la tarea troyana de destruir la historia y la moral de su Fuerza.

Decidido a no perder los favores que la mariscala Cristina le concede con su mano izquierda, el comandante en jefe ha honrado militarmente con su mano derecha a terroristas aniquilados por las fuerzas del Estado durante la guerra contrarrevolucionaria decretada por un gobierno constitucional.

Esta apología del terrorismo marxista ocurrió el pasado 15 de septiembre en el patio del Instituto Dámaso Centeno de la ciudad de Buenos Aires, un centro de enseñanza primaria y secundaria de carácter civil pero fundado y gestionado por el Ejército, durante una ceremonia en la que se instaló una placa de bronce a la memoria de dos ex-alumnos terroristas montoneros 'desaparecidos' en 1975 y 1977 por el 'terrorismo de Estado': Alejandro Martín Almeida y Eduardo José Vega. Pero el homenaje se extendió también a otros seis ex-alumnos milicianos de la montonera Unión de Estudiantes Secundarios que ya tenían su placa desde el 11.10.2006 mediante ceremonia presidida por la Ministra de Defensa y ex terrorista montonera Nélida Garré y el Teniente General Roberto Bendini.



Esos seis terroristas homenajeados en 2006 fueron: Juan Eduardo Estévez, María Luz Vega, Eduardo Giorello, Alejandro Capobianco, Sergio Nocera y Juan Carlos Cubas. Y ya antes, tenía una placa la oficial 2º del Ejército Montonero Patricia Palazuelos, que el 29.04.1976 entregó cargas incendiarias al montonero y Cabo 1º de la Fuerza Aérea, Osvaldo Antonio López, para que las colocara en seis cazabombarderos Mirage de la VIII Brigada. El sabotaje fue descubierto a tiempo, y en 1978 López fue capturado y condenado a 24 años de prisión, aunque el 20.11.1987 la Cámara Federal de San Martín lo puso en libertad.
El 5 de abril de 1977, Patricia, aprovechando ser la hija del Brigadier Néstor Palazuelos, logró introducir y explotar una potente bomba de Trotyl en las oficinas que su padre ocupaba en el edificio Cóndor, sede del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea. El edificio sufrió importantes daños pero milagrosamente no hubo muertos ni heridos. Según la famosa montonera Mirian Lewin, en octubre de 1977 Patricia se suicidó con explosivos junto con su compañero y pareja (el citado Alejandro Capobianco) tras un feroz combate con fuerzas del Estado en un conventillo de Lanús, Prov. de Buenos Aires donde alquilaban un cuarto.

Haciendo un malabarismo semántico, todos estos ex-terroristas son homenajeados anualmente en el Dámaso Centeno como... ex-alumnos. Sólo faltó que el General Pozzi llevara una guardia de honores para disparar salvas.




Asimismo, se recordó a los estudiantes-milicianos de la Columna Sur del Ejército Montonero ejecutados durante la llamada 'Noche de los lápices', cuyo 35º aniversario se cumpliría el día siguiente. Huelga decir, que en el Colegio Dámaso Centeno no hay placas de bronce recordando a sus ex alumnos asesinados por las izquierdas terroristas.

Y por si esto no fuera suficiente, Ejército y Gobierno añadieron otras dos infamias:

1-
El día anterior se retiraron del Instituto unas placas que recordaban a los militares muertos en combate y/o asesinados durante la guerra revolucionaria, ubicadas en aulas dedicadas al Coronel (PM) Argentino Del Valle Larrabure secuestrado y torturado durante 372 días y finalmente estrangulado; al Coronel (PM) Raúl Duarte Ardoy muerto en combate durante la recuperación del Comando de Sanidad; y al Teniente Coronel (PM) Horacio Fernández Cutiellos muerto en combate durante el ataque al Regimiento de Infantería Mecanizada de La Tablada.

2-
El Viceministro de Defensa, Alfredo Forti, cerró el acto anunciando que "se revisarán todos los programas de estudios de las Escuelas Militares, especialmente los de Historia y Derechos Humanos, y que serán las Madres de Plaza de Mayo y los Organismos de Derechos Humanos quienes estarán a cargo de la revisión de los contenidos".

Es decir, que las madres de terroristas y las ONG's de Derechos Humanos fundadas por antiguos terroristas, como el CELS de Verbitsky por ejemplo, se convertirán se convertirán en 'comisarios políticos' de las FF.AA. para adoctrinar a los futuros oficiales con una historia argentina de los 70' escrita por mercenarios de Castro, Chávez y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner; ex militante de la Juventud Universitaria Peronista, milicia universitaria del Ejército Montonero. (1)

(1)
En julio de 2011, durante la campaña para las elecciones primarias, Wikipedia ha eliminado el dato de que en la Facultad de Derecho de La Plata, Cristina Fernández militó en el 'Frente de Agrupaciones Eva Perón' de las Fuerzas Armadas Revolucionarias fundadas en La Habana en 1967. El 12 de octubre de 1973 las FAR se fusionaron con Montoneros, por lo cual sus militantes universitarios se encuadraron en su aparato Juventud Universitaria Peronista.

Asimismo, se da la curiosa 'coincidencia' de que Wikipedia ha eliminado el atentado de Montoneros en el Cóndor, dejando sólo uno anterior cometido por el ERP el 30.12.1975


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viernes, 16 de septiembre de 2011

Carta a Luis Moreno Ocampo: Fiscal-jefe de la Corte Penal Internacional




Sr. Moreno Ocampo

Fiscal-jefe de la Corte Penal Internacional

Casi seis años después de que las izquierdas marxistas iniciaran la guerra revolucionaria argentina (04.1969) con el objetivo estratégico de aniquilar a las Fuerzas Armadas, tomar el poder y proclamar una República Socialista, y ante su considerable desarrollo operacional alcanzado en 1974, el 05.02.1975 el Poder Ejecutivo del Gobierno presidido por María Estela Martínez viuda de Perón firmó el decreto 261/75 ordenando al Ejército Argentino "ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la Provincia de Tucumán".
Tres meses antes (06.11.1974) ya había declarado el Estado de Sitio mediante Decreto 1368/74.

El 06.09.1975 ese mismo Gobierno declaró ilegal a Montoneros por el delito de Sedición (Decreto 2452/75). El ERP lo estaba desde 1973, tras su ataque al Comando de Sanidad del Ejército.

El 6 de octubre de 1975, al día siguiente de la masacre llevada a cabo por Montoneros en su ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29º de Formosa, el Poder Ejecutivo firmó el Decreto 2072/75 que, de hecho, vino a reconocer la guerra interior o guerra civil que se vivía en aquellos años. 'Conflicto armado de naturaleza no internacional' según definición de las Convenciones de Ginebra:

"Las Fuerzas Armadas bajo el Comando Superior del Presidente de la Nación que será ejercido a través del Consejo de Defensa procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del País".

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas dieron un golpe de Estado contra el Gobierno de M.E. Martínez de Perón, establecieron una Junta de Gobierno integrada por los Comandantes en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, y continuaron las operaciones contra la subversión armada y/o guerra contrarrevolucionaria, ordenada por el anterior Gobierno constitucional.

Por lo tanto, los gobiernos militares que se sucedieron hasta 1983 fueron inconstitucionales, pero sus operaciones contraterroristas continuaron siendo legales. Las Fuerzas Armadas quebraron el ordenamiento institucional para hacerse cargo de la conducción política de la guerra, pero después de ganarla convocaron elecciones, entregaron el poder a la sociedad civil y regresaron a sus cuarteles. Si bien es cierto que debieron haberlo hecho tres años antes, y sin su demencial guerra por las Malvinas.

A pesar de lo que sostiene el tópico, no implantaron un régimen totalitario, sino una dictadura autoritaria. Y, desde luego, en Argentina no existió nada ni remotamente parecido a un 'terrorismo de Estado' que no existe ni en el Código Penal argentino, ni en ningún otro del mundo y ni siquiera en el Estatuto de Roma, sino justamente lo contrario: Contraterrorismo del Estado contra la subversión marxista alzada en armas contra el Estado, y contra la población civil desafecta a su proyecto.

En 2003, una Corte Suprema de Justicia remodelada a su gusto por el presidente Néstor Kirchner, militante de la organización terrorista Montoneros en los años setenta, anuló los decretos-ley de Punto Final y de Obediencia Debida firmados por el presidente Raúl Alfonsín en 1986 y 1987, y las leyes de Amnistía firmadas posteriormente por el presidente Carlos Menem en 1989 y 1990 que impedían juzgar a miembros de las fuerzas militares y policiales del Estado por delitos que hubieran cometidos durante las operaciones militares contra la subversión. Políticas de reconciliación nacional que también beneficiaban a los terroristas.

El 29.11.2007, y bajo la segunda presidencia de Néstor Kirchner, el Procurador General de la Nación, Esteban Righi, ex abogado defensor de terroristas y ex Ministro del Interior en el fugaz Gobierno Montonero presidido por Héctor Cámpora, cursó la Instrucción 158/07 a los fiscales, ordenando que sólo podrían imputarse crímenes de Lesa Humanidad a miembros de las fuerzas militares y policiales del Estado.

Según el Dictamen sobre el que Righi emitió esa Instrucción, debe entenderse que cuando el artículo 7.2.a del Estatuto de Roma fundador de la Corte Penal Internacional habla de "crímenes de Lesa Humanidad cometidos de conformidad con la política de un Estado o de una organización", se está refiriendo a organizaciones del Estado. Como consecuencia de esta interpretación insidiosa y prevaricadora, en la
República Argentina los delitos cometidos por las organizaciones subversivas o terroristas (entre ellos, 760 homicidios), no pueden considerarse de Lesa Humanidad, sino como delitos comunes que ya han prescripto.

Estatuto de Roma
7.1
"A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por 'crimen de lesa humanidad' cualquiera de los actos siguientes, cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque".

Pero seguramente esta redacción debió haber generado polémica en el seno de la CPI, pues más abajo añadieron una aclaración:

7.2.a
"Por ataque contra una población civil se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos mencionados en el párrafo 1 contra una población civil de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer esos actos o para promover esa política".

Por lo tanto, Sr. Moreno Ocampo, sus declaraciones al diario digital PERFIL resultan pasmosas:

"En el Estatuto de Roma no hay nada que exija que sólo el Estado puede cometer tales crímenes"

Pues Sr. Fiscal, si está convencido de ello ¿cómo explica que en ocho años la CPI no haya abierto ni una sola investigación a organizaciones guerrilleras, terroristas, insurgentes, revolucionarias, etc.? Esas fantasmagóricas 'organizaciones' que los izquierdistas redactores del Estatuto se cuidaron bien de no calificar.

Por lo demás, si usted ratificara estas declaraciones se plantearía un insólito problema, pues resultaría incomprensible imaginar que la CPI hubiera contratado a un fiscal que sostiene una interpretación divergente con el texto que fija su doctrina fundacional.

Sr. Moreno: ¿Acaso ha propiciado un debate en la CPI sobre una cuestión que de redefinirse supondría un terremoto político internacional, no digamos en Argentina? ¿Ha solicitado por escrito a la presidencia de la CPI que se reescriba el artículo 7.2.a añadiendo, por ejemplo: 'organizaciones políticas alzadas en armas contra el Estado'?

Más aún. Después de sus declaraciones que, objetivamente desautorizan al Estatuto ¿qué hizo la CPI? ¿Le pidió una explicación? ¿O tal vez no se enteró de una entrevista publicada en 2008 por un modesto diario digital del lejano Cono Sur?

"En cualquier país, si se probara que una guerrilla produjo ataques masivos y sistemáticos contra la población civil, estamos ante crímenes de lesa humanidad"

Más de lo mismo. ¿Desde dónde hablaba usted?
O más exactamente ¿Quién habló? ¿El ciudadano argentino Luis Moreno Ocampo? ¿El profesional de la justicia y el derecho? ¿Quiénes son los 'estamos', que deberían juzgar a esas guerrillas? ¿Usted más los jueces de la CPI? Su ambigüedad es digna de elogio, Sr. Moreno. Hubiera sido un excelente diplomático. ¿En cualquier país? Pues ya podría empezar por las colombianas FARC o el peruano Sendero Luminoso, todavía operativas como narco-guerrillas comunistas.

Sin embargo, he llegado a la conclusión de que las recusaciones al artículo 7.2.A adolecen de un error de enfoque que, a mi entender, ha hecho perder varios años a los abogados defensores de los actuales prisioneros políticos en Argentina; esos militares y policías septuagenarios y octogenarios que con una declaración de guerra constitucional en la mano libraron a su país de una dictadura comunista a la cubana; al precio de 608 policías, militares y efectivos de seguridad asesinados en atentados o muertos en combate. Y que están siendo ajusticiados por penas de muerte 'de facto' (120 en cuatro años) permitidas por jueces prevaricadores que no facilitan la debida atención médica; y por tanto, tal vez jueces homicidas si lo confirma la investigación solicitada a la Corte Suprema por la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia en la Ciudad de Buenos Aires.

Considero que la justicia argentina sometida al régimen Kirchner no sólo está prevaricando sobre el sujeto determinado por el artículo 7.2.a del Estatuto, sino también sobre lo enunciado al principio del párrafo: que serán de Lesa Humanidad los crímenes que se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil.

Hablar de ataques de las fuerzas del Estado argentino sobre la población civil durante la guerra revolucionaria, es un colosal disparate propagandístico de las izquierdas derrotadas; para negar que existiera tal guerra, y sus crímenes contra los civiles políticamente desafectos a su ideología totalitaria. Aquellos 209 sindicalistas, empresarios, ejecutivos, políticos, catedráticos, etc. que 'en nombre del pueblo' ejecutaron con psicopática indiferencia. Hablar de genocidio de la población civil, forma parte de una política de 'blanqueo' para blindarse social y penalmente.

Desde hace tiempo, sostengo que las personas que fueron capturadas y ejecutadas no eran "civiles", sino miembros de organizaciones armadas revolucionarias; fueran combatientes o militantes de superficie (aparatos juveniles, sindicales, estudiantiles, barriales, etc.) de esas organizaciones, ya que la militancia en uno u otro ámbito dependía de las necesidades orgánicas. Era una militancia móvil y polivalente. Más aún: pasar de la superficie política a los 'fierros' de la clandestinidad era un premio o ascenso orgánico, y un orgullo personal, porque aquello suponía haber alcanzado una 'madurez revolucionaria', haber pasado de ser un anónimo militante de base a un 'cuadro revolucionario integral', un cuadro político-militar.
Y tampoco puede considerarse 'civiles' a aquellas personas que de una u otra manera colaboraban con las organizaciones terroristas ocultando armas o fugitivos en sus domicilios, facilitándoles información operativa, etc.

Cuando un civil ingresa en organizaciones armadas irregulares que se definen a sí mismas como político-militares; y se autodenominan Ejército Revolucionario del Pueblo, Ejército Montonero, Fuerzas Armadas Revolucionarias, Fuerzas Armadas Peronistas, Fuerzas Argentinas de Liberación, etc., encuadradas en Pelotones, Destacamentos, Compañías y Batallones; dotadas de uniformes, grados militares, bandera de guerra y reglamentos; Servicios de Sanidad y Justicia Revolucionaria con sus Tribunales de Guerra que dictan pena de muerte por fusilamiento (hubo varios casos, desde el general Aramburu a delatores como Haymal o Rainier), y Especialidades como Inteligencia y Arsenales… es decir, en fuerzas armadas paramilitares a nivel de infantería ligera o de asalto, automáticamente deja de ser un 'civil' y se convierte en soldado. De un mini ejército; pero ejército al fin y al cabo: aparato armado y entrenado para la guerra.

¿A alguien en su sano juicio se le ocurriría considerar civiles a los 70.000 combatientes del Viet Cong, o a los 20.000 de las FARC?

Creo que sobre la farsa de 'ataques a la población civil' por las FF.AA., descansa la prevaricación esencial de Righi y la Corte Suprema; y que este enfoque debería rediseñar las líneas de las defensas de los presos políticos, y utilizarse para denunciar el silencio cómplice de la Corte Penal Internacional y de su Fiscal Jefe.

Sr. Moreno Ocampo: le queda exactamente un año para agotar su contrato al frente de la Fiscalía. Todavía está a tiempo para rehabilitarse éticamente como persona y como profesional de la justicia, desautorizando la lectura que Righi ha hecho del Estatuto de Roma.

Y por coherencia con sus declaraciones de 2008, también debería solicitar a la presidencia de la CPI que forme una Comisión para supervisar los actuales juicios que se vienen celebrando en la República Argentina. No solo por la prevaricación básica señalada del artículo 7.2.a, sino también por la vulneración del artículo 24º del Estatuto de Roma.

'Irretroactividad ratione personae'

1. Nadie será penalmente responsable de conformidad con el presente Estatuto por una conducta anterior a su entrada en vigor.

Aunque, francamente, a juzgar por su biografía profesional, y por sus ocho años en la CPI cultivando un silencio oportunista sobre el panorama de la justicia argentina subordinada al régimen Kirchner, me resulta dificil imaginar que vaya a arriesgar su magnífica carrera presente. Y la futura, que a estas alturas ya estará planificando.


Jorge Fernández Zicavo
16.09.2011
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Entrevista a Luis Moreno Ocampo
Por Juan Gasparini
Diario Perfil.com
Edición Impresa
Domingo 16.03.2008 Año II Nº 243

Otra nota de prensa con similares declaraciones



Link recomendado:
Corte Penal Internacional: nido de marxistas






viernes, 9 de septiembre de 2011

11-S: comienza la Yihad del siglo XXI




Jorge Fernández Zicavo

El 11 de septiembre de 2001, terroristas de la organización islámica Al-Qaeda secuestraron cuatro aviones para atentar en el corazón de EE. UU. Los terroristas impactaron dos aviones-misiles en las Torres Gemelas de New York, y el tercero contra el Pentágono. Los pasajeros del cuarto avión lucharon contra sus secuestradores e impidieron que lograran su objetivo de estrellarlo contra el Capitolio.

El primer ataque sufrido por los Estados Unidos de América en su territorio, alteraría su política exterior y bélica al proclamar la guerra contra el islamo-terrorismo en todo el planeta.

Entre las nueve menos cuarto y las diez y media del 11 de septiembre de 2001, nacía un "nuevo mundo" marcado por la Yhihad (*) del siglo XXI que Occidente respondió mediante contraofensivas militares en Afganistán e Irak.

Transcurrieron 102 minutos, desde que el primer avión impactó contra la Torre Norte del World Trade Center de Nueva York, hasta que la gigantesca estructura quedó reducida a escombros.

En el interior de las Torres Gemelas murieron 3.000 personas, más 400 policías y bomberos que lucharon por buscar supervivientes entre los restos calcinados.

Así se desarrolló la tragedia:

08.46- Un Boing 767 de American Airlines impacta entre los pisos 93 y 99 (altura de un edificio de seis plantas) de la Torre Norte. El avión había despegado de Boston con 92 pasajeros y tripulantes a bordo. Las primeras informaciones apuntan a que se trata de una avioneta.

09.02- Se ordena la evacuación de la Torre Sur.

09.03- El vuelo 175 de United, también procedente de Boston, impacta entre las plantas 77 y 85 de la Torre Sur. En el interior de este avión había un total de 65 personas.

09.07- Andrew Card, jefe de Gabinete de la Casa Blanca, entra en un colegio de enseñanza primaria en Sarasota (Florida), donde el presidente George W. Bush está conversando y leyendo un cuento a los alumnos, y le dice al oído: "Señor Presidente, un segundo avión ha golpeado la segunda torre. América está siendo atacada".

09.08- La Autoridad Federal de Aviación prohíbe los vuelos que pasen por Nueva York y se cierran los puentes y túneles de Manhattan.

09.26- Se prohíben todos los vuelos civiles en el territorio nacional.

09.37- Un tercer avión impacta en la fachada sudoeste del Pentágono, sede del Departamento de Defensa, en Washington DC.

09.45- Se ordena que todas las aeronaves nacionales o extranjeras que en esos momentos vuelan sobre el espacio aéreo de EE.UU. aterricen inmediatamente en el aeropuerto más cercano.

09.48- El Capitolio (Congreso de los EE.UU.) y la Casa Blanca, son evacuados.

09.59- Se derrumba la Torre Sur. Sólo 18 de los cientos de personas que estaban dentro del edificio, logran escapar antes del colapso.

10.03- Un cuarto avión se estrella en un bosque cercano a Shankville, Pensilvania, después de que los pasajeros, informados por familiares y amigos mediante teléfonos móviles, lucharan con los terroristas para impedir que cumplieran su objetivo. Parece probado que se trataba del Capitolio.

10.22- Es evacuado el edificio de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York.

10.22- Son evacuadas las sedes neoyorkinas de los Departamentos de Estado y de Justicia, así como la del Banco Mundial.

10.28- La Torre Norte, primera en ser golpeada, se derrumba totalmente.

El 11 de Septiembre de 2001 fue un golpe devastador en el corazón de los Estados Unidos y su principal distrito financiero.
Wall Street cerró durante cuatro días y las Bolsas europeas experimentaron bajadas de entre el 4 y el 9%.
El espacio aéreo permaneció cerrado hasta el día 13, y se endurecieron las normas de seguridad para acceder a los aviones.
En noviembre se aprobó la Ley Patriótica, que dotaba de mayores poderes a las agencias de Inteligencia estadounidenses para combatir al islamo-terrorismo a escala mundial.

Por primera vez en su historia, la OTAN invocó el artículo 5º que obliga a sus miembros a responder colectivamente para defender a un Estado atacado, y en octubre comenzó la todavía inconclusa guerra de Afganistán para tratar de acabar con Al-Qaeda y con su líder Osama Bin Laden que reivindicó la autoría de los atentados. Diez años después, sería localizado y ejecutado en Pakistán por un comando de la United State Navy.

En 2003, una coalición política y militar de 46 países liderada por EE UU. invadió Irak.

El 11 de marzo de 2004, una cadena de atentados con explosivos en trenes de Madrid (de autoría judicialmente desconocida hasta ahora, pero que el gobierno del socialista Luis Rodríguez Zapatero atribuye al islamo-terrorismo), dejó un saldo de 192 muertos y 1.200 heridos.

El 7 de julio de 2005, una cadena de atentados islamo-terroristas con explosivos en el Metro de Londres provocó 56 muertos y 300 heridos.

Desde el 11-S hasta la actualidad, el islamo-terrorismo ha cometido en todo el mundo cerca de 50 atentados de consecuencias mortales, contra organismos civiles y militares, hoteles turísticos y templos de la Iglesia Católica. Aparte de los cometidos en Israel.

(*)
Guerra Santa del Islam contra todos los "infieles", particularmente contra los cristianos, proclamada por el Corán; libro que recoge las revelaciones hechas por Alá al profeta Mahoma y transmitidas por tradición oral. En el 622 d.c. el Profeta inició la Yihad contra La Meca de Medina y toda Arabia.


La segunda oleada yihadista, iniciada tras morir el Profeta en 632, invadió la Mesopotamia, Persia, Siria, Líbano, Palestina y Egipto, provincias del Cristiano oriental Imperio Bizantino.

La tercera, tras arrasar e invadir todo el norte de África y el Magreb, invadió el sur de la Europa Católica: Sicilia, Córcega, Cerdeña, Poitiers (Francia) y España, que entonces incluía el territorio occidental del Reino de Castilla que más tarde sería el Reino de Portugal.

La cuarta y última invasión, por el Este de Europa, fue frenada ante las murallas de Viena en 1251.


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"Una vez transcurrido los meses sagrados, matad a aquellos que atribuyen la divinidad a otros dioses junto con Alá". Corán, 9: 5

"No sois vosotros quienes los matáis. Es Alá". Corán, 8: 17
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A continuación reproducimos un artículo del catedrático de filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, Gabriel Albiac, publicado por el diario El Mundo el 12.09.2002

TOMAR PARTIDO

En la retórica suicida de demasiada gente de mi edad e historia, los 3.000 asesinados en las Torres Gemelas y el Pentágono serían justa revancha de un mártir Tercer Mundo contra el devastador Imperio (que el justiciero sea un multimillonario saudí financiado en petrodólares no parece conmover tal evidencia). Y los 52 palestinos caídos en combate en el asedio de Yenín (frente a 27 bajas de los asaltantes), genocidio. A tal punto de que no sé ya si llamarlo insensatez, locura o perversidad ha llegado nuestro lenguaje.

Pulsión suicida, en todo caso; no nos engañemos.
Quienes invocan hoy la reaccionaria condición de Bush, para condenar la respuesta militar estadounidense al mortífero ataque sufrido, olvidan un matiz elemental: que en un conflicto bélico no es posible valorar a un contendiente sino en su relación con el otro.

Winston Churchill era un duro reaccionario; tanto, por lo menos, como el actual presidente norteamericano.
Pero tenía enfrente a un tal Adolf Hitler. Y un izquierdista de 1940, por radical que fuese, no podía permitirse el lujo de dudar un solo instante ante la opción. Entre otras cosas, porque Churchill era su única oportunidad de seguir vivo.

Nadie se engañe. No es Bush la clave de esta historia. La clave es una acción de guerra: la del 11 de septiembre de 2001. Y un agresor: el islamismo político, a través de una de sus difusas unidades de combate, Al Qaeda.

Es vano buscar, en la historia europea del siglo XX, algo comparable en pureza reaccionaria a ese islamismo.
No es de esta era. Hunde raíces en un universo de guerra santa que el imaginario occidental no acierta siquiera a representarse.

Visión del mundo que el Corán codifica: Alá ha dado a los creyentes misión de exterminar a los infieles contumaces.

"Ve y di a los infieles: seréis vencidos y recluidos en la Gehena" (Corán, 2: 12

"Matad a los politeístas, allá donde los encontréis" (Corán, 9: 5)

"No sois vosotros quienes los matáis. Es Dios" (Corán, 8: 17)

Nos podrá sonar a broma. A nosotros. A un creyente, no. Para un creyente, la sola duda acerca de ese tipo de evidencias es blasfemia.

Nadie se engañe: en comparación con ese impensable retorno al primitivismo irracional extremo, Adolf Hitler sería un avanzado de las libertades públicas.

Frente al islamismo hoy, aún más que frente al fascismo hace medio siglo, sólo caben dos opciones: ganar la guerra o perderla.

No tomar posición por Churchill contra Hitler en 1940, so coartada de su conservadurismo, era peor que un crimen; un suicidio.

Rezongar majaderías "progres" sobre el "reaccionario" Bush, cuando ya la Guerra Santa islamista ha sido declarada, es peor que un suicidio. Es una minuciosa canallada.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Corte Penal Internacional: nido de marxistas

Juez Baltasar Garzón Real y Fiscal Jefe de la CPI Luis Moreno Ocampo




Jorge Fernández Zicavo


El reciente fallecimiento en prisión del Teniente Coronel Julián Oscar Torres, sumado a los ya más de 100 presos políticos muertos en las prisiones argentinas del régimen Kirchner por negárseles asistencia médica (la mayor parte de estos presos son septuagenarios y octogenarios), viene a probar una vez más, que el régimen de los montoneros Kirchner está aplicando de facto y criminalmente una pena de muerte programada a los miembros de las Fuerzas Armadas, Policiales y de Seguridad, que en la década del setenta aniquilaron la subversión marxista armada por Decreto de un gobierno constitucional.

Aquella guerra revolucionaria, que combinaba operaciones paramilitares contra las Fuerzas Armadas y terrorismo individual contra civiles y policías, formaba parte de una estrategia subcontinental de Lucha Armada proclamada en la Habana por la Conferencia de la OLAS clausurada por el primer ministro Fidel Castro el 10 de agosto de 1967. Estrategia que sólo dos meses después sufrió su primera derrota en Bolivia, al ser aniquilado el 'foco' de 27 cubanos a las órdenes del 'Che'.

En 2003, el presidente Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández, entonces senadora por la provincia patagónica de Santa Cruz, consiguieron que una nueva y cómplice Corte Suprema configurada a su medida tras purgar la anterior, y controlada con mano de hierro por el 'comisario politico' montonero y Procurador General de la Nación desde 2004, Esteban Righi, anulara las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987) sancionadas por el presidente Raúl Alfonsín, como así también los indultos ordenados por el presidente Carlos Menem en 1989 y 1990.

Primera fase de una venganza que años más tarde haría posible enjuiciar a los victoriosos militares y policías del Estado, bajo la prevaricadora argucia de calificar las capturas y ejecuciones de combatientes enemigos en un escenario de guerra interior, como 'secuestros y asesinatos extrajudiciales... de civiles... por sus ideas políticas'. Unos delitos y crímenes de lesa humanidad cometidos por el 'terrorismo de Estado'. Figura jurídica que no existe en el Código Penal argentino, ni en ningún otro del mundo ni en el Estatuto de Roma fundador de la Corte Penal Internacional.

Esta 'doctrina Righi' es prevaricadora porque manipula la definición de Delitos de Lesa Humanidad estipulada por el Estatuto de Roma, que en su artículo 7.2.a define a estos delitos "cuando se cometan como parte de ataques generalizados y sistemáticos contra una población civil de conformidad con la política de un Estado o de una organización". Que las fuerzas militares y policiales argentinas lanzaron ataques contra la población civil es un disparate que no merece ni ser discutido. Por otra parte, fueron precisamente las organizaciones terroristas quienes atacaron a la población civil asesinando a sindicalistas, políticos, periodistas, empresarios, etc. opuestos a la 'Patria Socialista'.

Pero todavía puede decirse algo más sobre esta cuestión: el punto 2.i del artículo 7º permite juzgar como delito de lesa humanidad los casos de 'secuestros' realizados por las orgas terroristas, ya que en este caso el Estatuto es más explícito: "Por un Estado o una organización política".

Asimismo, el artículo 8º dedicado a Crímenes de Guerra en "conflictos que no son de índole internacional", habilita a la CPI para juzgar, nada menos que por siete crímenes de guerra, a las fuerzas revolucionarias argentinas.

Y para terminar con la lectura del Estatuto de Roma, al final sus autores reiteran que estas competencias de la CPI sobre crímenes de guerra en confictos internos, "se aplica a los conflictos armados que tienen lugar en el territorio de un Estado cuando existe un conflicto armado prolongado entre las autoridades gubernamentales y grupos armados organizados".
Claro y preciso, ¿verdad?

La conclusión es extraordinariamente grave. Por falsificar la definición del Estatuto de Roma respecto a 'ataques contra la población civil', la Corte Penal Internacional debería expulsar a la Repúbica Argentina como Estado adherente.

Hasta aquí, una introducción para explicar el contexto histórico que envuelve a los actuales juicios a militares y policías, y sus condenas a cadena perpetua con penas de muerte 'de facto' a manos de tribunales que la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia que agrupa a 450 abogados del foro de Buenos Aires, ha calificado como "tribunales revolucionarios y prevaricadores", en base a argumentaciones jurídicas sobre la vulneración de principios como cosa juzgada, Irretroactividad de la ley penal, Ley penal más benigna, y otros.

Estos tribunales son revolucionarios y prevaricadores, porque toda la sociedad argentina sabe que las condenas ya están dictadas de antemano por la presión social y mediática alentada por el gobierno Kirchner, y por las izquierdas que corean consignas y tocan sus bombos fuera de la sala para presionar psicológicamente a los jueces. Son juicios dantescos, que recuerdan a los jaleados por la chusma sans-culottes sedienta de sangre aristrocrática.

Pero no entiendo por qué, si estos juicios vulneran los derechos humanos de los presos y son ilegales, la citada Asociación de Abogados no inicia una campaña mundial denunciando estas aberraciones ante la CPI, pidiéndole abrir una investigación sobre los mismos y tipificar como crímenes de lesa humanidad los cometidos por organizaciones terroristas, guerrilleras, insurgentes, revolucionarias, etc. A estas alturas, sabido es que la CPI se negará, pero al hacerlo, al menos quedará en evidencia su esencia prevaricadora y descaradamente izquierdista.

Una posibilidad (juzgar a las organizaciones guerrilleras o terroristas) que en diversas entrevistas Moreno Ocampo apuntó como viable: "en el Estatuto de Roma no hay nada que exija que sólo el Estado puede cometer crímenes de lesa humanidad", pero sin ir más allá de este posicionamiento teórico o doctrinal, y negándose a revisar la sibilina redacción del citado artículo 7.2.a; así como todo el apartado referido a los delitos de lesa humanidad, viciado por un enfoque que no tiene en cuenta el fenómeno de los conflictos armados de índole no internacional contemplados por el Cuarto Convenio de la Convención de Ginebra de 1949, respecto al cual, el Estatuto de Roma se declara competente.

Colombia, agosto de 2008. Moreno Ocampo y Garzón abren fosas de terroristas de las FARC ejecutados por fuerzas paramilitares anticomunistas. La CPI nunca investigará los crimenes de lesa humanidad cometidos por las FARC.


Finalmente, la negativa de entregar el cadáver del Tte. Coronel Julián Oscar Torres a sus familiares, supera todo lo imaginable en materia de infamia por parte de esta generación de jueces kirchneristas que la ya citada Asociación de Abogados ha denunciado por escrito ante el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pidiéndole que abra una investigación para determinar si han cometido:

"Delitos que podrían ir desde el homicidio, tentativa de homicidio, lesiones, abandono de personas, tormentos, sevicias, prevaricato, incumplimiento de los deberes del funcionario público, denegación y retardo de justicia, hasta la violación del cuidado de sus presos conforme lo manda el artículo 18 de la Constitución Nacional y artículos 79, 92, 106, 144 bis Inc. 1° y 248, 269 y 273 del Código Penal".

Ignoro si los tres jueces vinculados al caso Torres habrán cometido los presuntos delitos antes mencionados, o si sólo habrán incurrido en una falta grave al retener su cadáver, pero caben pocas dudas acerca de la esencia prevaricadora de sus sentencias, subordinadas a la doctrina de la Corte Suprema kirchnerista que, a su vez, prevarica sobre el Estatuto de Roma al afirmar que las fuerzas del Estado 'atacaron generalizada y sistemáticamente a la población civil argentina'.


Pero lo cierto es que, además de haber fallecido por falta intencional de una adecuada asistencia médica, el Tte. Coronel Torres, un oficial del Inteligencia del Ejército Argentino que cuando era un joven Teniente arriesgó su vida infiltrándose en una organización terrorista, ha pasado a ser un 'desaparecido' por el terrorismo de Estado que está practicando con los presos políticos el gobierno presidido por la ex militante de Montoneros, Cristina Fernández Whilhelm, viuda de Kirchner.


jueves, 1 de septiembre de 2011

Homicidio de Paula Lambruschini a mano de los "militantes populares"



Jorge Fernández Zicavo
Artículo actualizado con nuevos datos y fotografías en agosto de 2014


1 de agosto de 1978
Pacheco de Melo 1963, Buenos Aires, Capital Federal

El Ejército Montonero hizo estallar a las 01:40 horas, 25 Kg. de nitroglicerina en un departamento -deshabitado por reformas- del edificio colindante (Nº 1957) con el del Vicealmirante y jefe del Estado Mayor de la Armada, Armando Lambruschini.

Como consecuencia del atentado murieron su hija Paula (15 años) y una vecina: Margarita Obarrio de Villa (82 años). Otro vecino (Ricardo Álvarez) resultó gravemente herido.

Lambruschini no se encontraba en Buenos Aires aquella noche, pero a la "banda sediciosa" (caracterizada así por el Gobierno constitucional de "Isabel" Perón cuando ilegalizó a Montoneros en 1975) eso le daba igual: lo importante era el impacto propagandístico del atentado: "el Ejército Montonero no está aniquilado, sigue operando contra las Fuerzas Armadas". Los "daños colaterales" eran algo anecdótico.


Clarín, 02.08.1978


Pacheco de Melo 1957. Los tres primeros pisos adosados al edificio de Lambruschini (izquierda foto) fueron pulverizados; los otros, reducidos a escombros y los suelos de la 3ª y 2ª planta se hundieron. El edificio tuvo que ser demolido.


La onda expansiva "perforó" las dos medianeras o muros de carga


Primer plano del dormitorio de Paula


Plano general. La flecha señala el dormitorio de Paula 

Pocas horas después, el Partido-Ejército Montonero, comandado desde Roma por Mario Eduardo Firmenich, Fernando Vaca Narvaja y Cirilo Perdía, emitió un parte de guerra adjudicándose el atentado llevado a cabo por el Pelotón de Combate Especial "Eva Perón" y lamentando que se hubieran producido "víctimas inocentes... en una guerra... declarada por la dictadura de Videla".

Una burda mentira de propaganda, pues iniciaron su Guerra Popular el 29 de mayo de 1970 con el secuestro y asesinato del General Aramburu; o sea, seis años antes del Golpe de Estado dado por las Fuerzas Armadas el 24 de marzo de 1976. Del total de 816 víctimas mortales causadas por el terrorismo marxista entre 1970 y 1979, Montoneros asesinó a unas 500, entre civiles, policías y militares.

El 11 de octubre de 1978, el jefe del pelotón autor de la masacre, Carlos Guillermo Fassano, y Lucila Adela Révora viuda de De Pedro, con la que convivía y que también participó en el atentado, fueron localizados en una casa del barrio de Floresta (Belén 335). Fassano murió en un espectacular enfrentamiento en el que se utilizaron "metras" y granadas. La Révora fue llevada herida al centro de reunión de prisioneros "El Olimpo" y ejecutada tres meses después.

Su hijo Carlos Eduardo Enrique De Pedro (8 años), nacido de su matrimonio con Enrique Osvaldo De Pedro, ejecutado en abril de 1977, fue entregado a la familia Révora el 13 de enero de 1979.

La Révora y su marido De Pedro pertenecían a la Columna Norte del Ejército Montonero y, entre otras acciones terroristas, habían integrado el comando que secuestró a los hermanos Born en 1974. En esa operación fueron asesinados el chofer de los Born y el gerente de Molinos Río de la Plata que les acompañaba. En el operativo de la calle Belén murió el Oficial Principal de la PFA, Federico Augusto Covino.


Carlos Guillermo Fassano



Ambos asesinos son homenajeados como "militantes populares" y "víctimas del terrorismo de Estado" en el Parque-Memorial erigido en la Costanera porteña por el Gobierno de Néstor Kirchner, y sus familias fueron indemnizadas con 224.000 dólares cada una. Asimismo, la terrorista y cuádruple asesina tiene una placa en la ciudad bonaerense de Mercedes, donde nació. En estas placas, al igual que en los fraudulentos listados de desaparecidos, no se menciona la organización donde las "víctimas" ejercían su "militancia popular", porque el Relato histórico de la izquierda descansa sobre la farsa de que no eran miembros de organizaciones terroristas, sino pacíficos ciudadanos que militaban en las "luchas populares" a título individual, sin vinculación orgánica alguna.



Mercedes, 24.03.2010 - Homenaje a Lucila Révora y otros "militantes populares" terroristas nacidos en esa ciudad

Alimentando esta apología del terrorismo "político", el 19.03.2014 la organización kirchner-montonera "La Cámpora", dedicó a la Révora una Unidad Básica en el barrio porteño de Floresta.



Para comprobar a qué extremos llega el cinismo y manipulación de la historia por el régimen kirchner-montonero, adjuntamos la nota publicada por la Web de La Campora con motivo de la inauguración de la Unidad Básica. En la misma, se alude a Lucila Révora como "militante"; sin mencionar la organización Montoneros, sus homicidios en el atentado a la familia Lambruschini y su anterior trayectoria subversiva.

Asistieron a la inauguración el diputado Horacio Pietragalla Corti, hijo de Horacio Miguel Pietragalla, Oficial 1º del Ejército Montonero que intervino en la masacre de diez soldados conscriptos desarmados en el Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa. Al mes siguiente de aquella Operación Primicia, Pietragalla fue localizado en Córdoba y ejecutado. Asimismo, Liliana Corti, madre de este diputado camporista, murió el 04.08.1976 resistiendo el asalto de las fuerzas del Estado a una guarida del Ejército Montonero, en Independencia 1940, Villa Adelina, Buenos Aires.

En el marco de apologías del terrorismo, que el matrimonio presidencial de los ex montoneros Kirchner diseñó como política de Estado, a la asesina Révora también se le dedicó un libro publicado por docentes y alumnos del Instituto Santa María, de Mercedes, agrupados en una Comisión de Jóvenes y Memoria por los Derechos Humanos, dirigida por el profesor del Instituto, Sergio Carini.

En el desmemoriado libro, y en su Blog personal, este prestidigitador de la historia reproduce una nota biográfica sobre la Révora escrita por la terrorista montonera Marisa Sadi, capturada en octubre de 1979 por efectivos de la Armada y posteriormente liberada de la ESMA como pago a su colaboración como delatora de compañeros que luego fueron ejecutados. En esta nota, la Sadi llama "militante" a Lucila Révora, pero en una larga entrevista publicada el 24 de marzo de 2006 en el Blog de un tal Gabriel Martin, confirmó que los autores del atentado a la familia Lambruschini... "que fue lastimoso, porque murió una piba de 15 años"... pertenecían al Ejército Montonero.
La entrevista fue reproducida por la web "Equipo de Investigaciones Rodolfo Walsh".



Actualmente, aquel niño Carlos Eduardo Enrique De Pedro, más conocido como Eduardo "Wado" De Pedro, es un dirigente de La Campora, diputado nacional y miembro del Consejo de la Magistratura.



Eduardo "Wado" De Pedro (Izqda) y Juan Manuel Abal Medina, sobrino del jefe montonero Fernando Abal Medina que, según Firmenich, fue quién "fusiló" al Gral. Pedro Eugenio Aramburu
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Otro Post sobre una niña y su mamá asesinadas por atentado explosivo de Montoneros