miércoles, 17 de noviembre de 2010

El "atrasismo"

El atrasismo
Horacio Vázquez-Rial


Existe el reaccionarismo como forma extrema de conservaduris-mo frente a cualquier clase de cambio. Existe el conservadurismo, moderada y gradualmente reformista. Y existe el atrasismo, la pretensión de que la humanidad retroceda: por extraño que parezca, resulta ser de izquierda. En esto ha devenido el progresismo.

Partiendo de la idea de izquierda reaccionaria, que desarrollé en una obra de ese título publicada en 2003 y que muy pronto estará disponible en internet, cabría definir el atrasismo como utraizquierda reaccionaria o izquierda utrarreaccionaria. El progre, que es la encarnación de esa forma de ignorancia extrema –y que se ha visto perfectamente representado estos días por uno de los personajes salidos del Mavi Marmara, que apareció en la tele con su kefiá, su ropa de seudocamuflaje y su barba de unos días, jurando que él y su ONG iban a demandar al Estado de Israel por no sé cuántas cosas y mencionando de paso "el Estado español"–, ya no pretende una elaborada revolución que conduzca al hombre desde su degeneración histórica actual al paraíso primario y rousseauniano del buen salvaje inocente, sino que aspira únicamente a que la sociedad contemporánea retrograde.

El ultraizquierdista reaccionario es un fanático, en el sentido que Santayana daba al término: un hombre que, habiendo perdido de vista los fines, se dedica furiosamente a los medios (cito de memoria). Por eso se acerca a las sociedades atrasadas, a las que él ve como paradigma de los resultados del capitalismo, con el amor y el rigor de un redentor. No sólo porque su idealismo ético y su antropología celestial funcionalista le llevan a amar a los pobres sin la menor aspiración a convertirlos en miembros de la despreciable clase media, sino, al menos a menudo –no digo que sean todos los casos–, porque los pobres más o menos conservados son un excelente negocio. Hace poco cité, sin recordar la fuente (sí sé que la leí en un artículo de Carlos Rodríguez Braun), una definición excelente de la cooperación internacional (antiglobalizadora): "Se trata de quitar dinero a los pobres de los países ricos para dárselo a los ricos de los países pobres". Ahora me he encontrado con un internauta que la completa: "... creando, de paso, algunos ricos nuevos en los países pobres", sin referirse a un éxito parcial de su gestión, sino a los prósperos cooperantes que llegan con una mano bondadosamente delante y otra bondadosamente detrás a un país atrasado y, el día menos pensado, encuentran un filón; también es cierto que los que no se van como cooperantes a vivir a la selva pero dirigen las ONG que los envían medran sin que les tiemble el pulso.

Desde luego, un tipo que tiene tiempo de ponerse el disfraz y aprender un lenguaje que incluye expresiones como "Estado español" para irse de excursión a Gaza, donde Hamás se encarga como un buen curador de museo de mantener el atraso, no posee más fuente de ingresos conocida que la que le proporcione su ONG. Es lo que Lenin y Malraux llamaban un "revolucionario profesional". Glosa de Malraux en La condición humana, o de Carpentier en El siglo de las Luces (novelas enormes ambas y, en muchos sentidos, intercambiables), y que también cito de memoria: "Aquel que ha trabajado en hacer revoluciones ya no puede dedicarse a otra cosa".



Curiosamente, ninguna de las muchas revoluciones actualmente en marcha mira hacia el porvenir. Las utopías contemporáneas no se sitúan en el final de la historia, sino en algún punto del pasado bastante remoto: los tiempos del Profeta o los precolombinos, por poner sólo dos ejemplos –sin duda, el comienzo de esta querencia por el pasado se puede situar en la Revolución Cultural maoísta o en la Camboya de Pol Pot–. Estos mozos, los progres, no quieren falsas democracias de modelo occidental, sino sharia o leyes quechuas o aymaras: Evo Morales les da la razón y restaura la legalidad originaria –vaya uno a saber qué es eso, si el mismo presidente lleva un apellido español–. Ya en 1992, un delegado indígena boliviano de los muchos que vinieron a España subvencionados por organizaciones antisistema –que, para el caso, eran anticentenario– lo expresó con claridad: "Nuestro futuro es nuestro pasado". Y los simpatizantes de esas posiciones son, como escribe Carlos Alberto Montaner: "gentes que, paradójicamente, admiran el modelo de desarrollo de los pueblos que menos progresan".

Para colmo, los economicistas puros se dedican a elogiar el desarrollo de la India, que no es tal, sino crecimiento; un crecimiento que sólo es posible por las condiciones del trabajo, que no corresponden a una sociedad desarrollada. Todavía el dinero que algunos indios manejan no alcanza para liquidar en la realidad el sistema de castas ni las discriminaciones sexuales y religiosas: musulmanes e hindúes se matan entre sí todos los días, salvo aquellos en que se distraen del ejercicio para salir a matar cristianos. Ni qué decir de la economía de plantación industrial de China, con trabajo semiesclavo. Y de la perpetua alabanza del gobierno de Lula, que no ha resuelto en modo alguno el problema de la distribución de la riqueza en un país que puede servir a los inversores por muchas razones, pero que sigue siendo enormemente peligroso: el anterior presidente, Henrique Cardoso, había dejado un legado importante, el de la reducción del analfabetismo en un 34%, del que no se han vuelto a tener noticias. Lula está tan cerca del universo islámico como Chávez.

Al progre ultra le encantan estas cosas: que los países atrasados crezcan más que los desarrollados demuestra que Occidente está podrido. Lo estuvo siempre, según ellos, porque hicieron su riqueza explotando a los no occidentales: ni se les pasa por la cabeza la posibilidad de que Occidente haya podido dominar países pobres precisamente porque ya era rico. Y el país pobre lo es siempre por culpa del extranjero codicioso, jamás por circunstancias, personas, clases o leyes propias dedicadas a perpetuar el atraso. Tampoco se hacen preguntas acerca de cosas tan obvias como la evolución de Australia, el progreso científico de Israel o la condición exportadora de un Japón al que el territorio se lo ha negado todo. Por eso arrojaron pintura o piedras sobre el coche policial en el que hubo que evacuar de la Universidad Autónoma de Madrid al judío israelí Eytan Levy y después se fueron a beber un vaso de agua –el pogromo cansa– potabilizada por obra y gracia de la tecnología desarrollada por el hebreo al que acababan de agredir.

El progre ultra, el atrasista, no quiere saber nada de esas cosas. En realidad, no quiere saber. Es demasiado esfuerzo. Creen tener un pensamiento pero sólo poseen unas cuantas ideas-basura y un way of life violentamente pacifista. Ya no se acercan a los tanques con unos claveles para meterlos en los cañones, entre otras cosas porque prefieren olvidar aquel Portugal revolucionario que, felizmente, fracasó.
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Libertad Digital - Suplementos
15.06.2010

Ver en Termidorianos artículo posterior del autor: "El atrasismo revolucionario"
http://termidorianos.blogspot.com.es/2011/02/el-atrasismo-revolucionario.html

sábado, 13 de noviembre de 2010

Gramsci: un marxista para el siglo XXI



Jorge Fernández Zicavo

Tras la desintegración del Imperio Soviético, la actual estrategia marxista para las democracias occidentales consiste en reemplazar la vieja idea de Revolución por las propuestas formuladas entre 1929 y 1935 por el comunista italiano Antonio Gramsci que, básicamente, propone erosionar los valores ideológicos y culturales burgueses que adormecen a la clase obrera; una etapa imprescindible para luego acceder al poder por la vía electoral y demoler, desde las propias instituciones gubernamentales, la estructura y la superestructura del Estado capitalista.

Esta estrategia troyana se llevaría a cabo debilitando las instituciones que vertebran la sociedad: familia, Iglesias cristianas, centros de enseñanza, partidos políticos, medios de comunicación, asociaciones culturales, FF.AA. y policiales, poder judicial, poder legislativo, etc.; y los principios morales y éticos de la democracia: libertades individuales, propiedad privada, Estado de derecho... Se trataría, en resumidas cuentas, de minar las columnas ideológicas que, gracias a un pacto social orgánico y simbólico entre el Estado y la sociedad civil, sostienen al sistema burgués-capitalista.

En los tiempos actuales, a este plan de demoliciones las izquierdas europeas han añadido otras ofensivas aún más perversas: elaborar una "memoria histórica" que demonice a la Derecha; considerar "opinable y discutible" el concepto Nación (Rodríguez Zapatero); e infectar nuestras sociedades con el Islam -religión totalitaria y ultrarreaccionaria- mediante la invasión de musulmanes atraídos por las consignas suicidas de “papeles y servicios asistenciales gratis para todos”.

Una mezquita en Alemania. La C.E. estima que en 2010 Europa tiene una población de 50.000.000 de musulmanes, con barrios-guetos exclusivos, 15.000 mezquitas y 1.500 centros culturales islámicos.

Este plan general de operaciones fecundado por el modelo teórico de Gramsci, surgió de la convicción (evidente, pero silenciada por la insurreccional ortodoxia leninista), de que el Octubre ruso sería irrepetible en las naciones europeas. Allí estaban los ejemplos de la revolución espartaquista alemana de 1919 aniquilada por el socialista Ebert y los Freikorps; y las cinco insurrecciones armadas contra la Segunda República española de los años ´30 que, además de fracasar, acabarían llevando al poder, respectivamente, a la derecha fascista y a la autoritaria.

En síntesis, para Gramsci la toma del poder no pasa por el asalto armado al aparato político y militar del Estado, sino por controlar, y luego desestructurar, a la sociedad civil que lo sustenta. Destruir, como las termitas o las bacterias oxidantes del hierro, los cimientos culturales del sistema capitalista.

Tras esta mini síntesis introductoria, damos paso a dos artículos sobre la teoría gramsciana (Pablo Molina) y su praxis (Rubén Mundaca) que gobiernos de izquierda ya vienen aplicando -por ahora- en España, Venezuela, Argentina, Bolivia, Uruguay, Ecuador y Nicaragua.


Una curiosa homogeneidad histórica, cultural y geográfica que merecería ser estudiada, pues podría ser que se estuviera gestando, ante la indiferencia suicida de las democracias occidentales, un fenómeno geoestratégico post-gramsciano de “homogeneidades hegemónicas”, o "segunda guerra fría", ahora sur-norte. Camaleónica, de sinuoso perfil bajo y formalmente legalista (menos en Venezuela, claro) y dirigida por una nueva Komintern cuya filial latinoamericana se habría ido desarrollando durante los ya diecisiete encuentros del Foro de Sao Paulo. Intuiciones...
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Pablo Molina

Se ha estudiado relativamente poco la obra filosófica (pseudofilosófica en realidad) de Antonio Gramsci y menos aún sus implicaciones prácticas en la evolución del marxismo ortodoxo a la socialdemocracia progre actual. Sin embargo, los trabajos de Gramsci son el basamento de la estructura moral de la izquierda contemporánea, aunque sus epígonos, alérgicos a la lectura (ahí está Zapo para demostrarlo) ignoren a quien deben la creación del programa subversivo al que recurren como única tabla de salvación, tras el naufragio del comunismo ortodoxo con la caída del muro de Berlín. En otro lugar he tratado de clarificar la responsabilidad de Gramsci en el programa subversivo contra los valores de Occidente desarrollado por la izquierda especialmente a partir de los años sesenta, aunque el asunto merecería un estudio "in extenso" que alguna vez habrá que realizar. Ahora me propongo comentar, acaso de pasada, la evidencia de que el socialismo, en contra de sus estudiosos y admiradores, no es una filosofía propiamente dicha, sino precisamente la negación de la misma en tanto herramienta necesaria para buscar la verdad objetiva.

En el marxismo, tradicionalmente, han convivido una serie de aspectos diversos: una metodología historiográfica, una determinada moral, una teoría supuestamente científica de la política y, sobre todo, un análisis sociológico en clave económica. A menudo, estos elementos entran en conflicto, dando lugar a determinadas corrientes dentro del marxismo en función de la primacía que se otorga a una u otra interpretación de las muchas a que da lugar un compendio doctrinal tan complejo.

El éxito de Antonio Gramsci fue resolver las aparentes contradic-ciones de un sistema heterodoxo, hasta integrarlo en una filosofía completa basada en la identificación de la teoría y la praxis. Todo el esfuerzo teórico de Gramsci fue destinado, en efecto, a construir una filosofía que agrupara graníticamente todos los elementos que el marxismo tradicional había dispersado a través de múltiples interpretaciones.
Gramsci es quien convierte al marxismo clásico en una simple escatología mediante la transformación de sus raíces pretendidamente filosóficas en una "no-filosofía". Para el pensador italiano, lo único relevante para determinar la validez de un principio es si éste contribuye al fin último pretendido por el marxismo: la creación de una sociedad regida bajo las premisas totalitarias del socialismo. Todo lo que contribuya al advenimiento del orden nuevo socialista será aceptado e integrado en la teoría (será declarado moralmente bueno) y cualquier impulso en la dirección contraria será puesto en el punto de mira como un elemento a destruir.

El resultado es la voladura de los pilares pretendidamente filosóficos esbozados por Carlos Marx, pues, después de Gramsci, la verdad de una proposición analíticamente demostrable (piedra de toque de la filosofía como ciencia) no importa lo más mínimo, sino tan sólo su eficacia como herramienta ideológica y política para convencer a las masas. Y ello no por una suerte de ineptitud intelectual, sino por la rigurosa exigencia de una cosmovisión que identifica la teoría y la praxis como un todo. El único oficiante autorizado para esta integración entre la teoría y la praxis es el partido comunista, que de esta forma reemplaza al "sistema" de los antiguos filósofos. El filósofo tradicional, para verificar la certeza de una afirmación recurría a su contraste con el cuerpo de argumentaciones coherentes que constituían su "sistema". En cambio, para el marxista, la doctrina es cierta si, y solo si, es sostenida por el partido.

Esta es, a mi juicio, la clave que explica la pintoresca estructura de pensamiento del progresismo contemporáneo, que despoja el análisis de la realidad de cualquier implicación ética más allá de verificar su compatibilidad con el ideal revolucionario. De esta forma, la izquierda apoya sin prejuicios al Islam por su capacidad para minar las bases del orden occidental (cristiano y capitalista). El hecho de que discrimine a la mujer u oprima a los homosexuales (algo intrínsecamente inmoral) no supone ningún problema para el progresismo, pues el fin último es lo que determina la moralidad de un proceso (Gramsci en estado puro). Otro ejemplo muy similar: la Cuba castrista es culpable de las mayores atrocidades contra el ser humano, algo sobradamente conocido y documentado, lo que la convierte, quizás, en uno de los regímenes más inmorales del planeta. Sin embargo, la izquierda sigue al sistema castrista, pues, nuevamente, es el ideal revolucionario socialista lo único moralmente aceptable.

El marxismo y sus descendientes provocan una gran tosquedad mental en sus seguidores. Además les convierte en malas personas, en sujetos amorales o con una moral depravada, sujeta siempre a los designios de sus dirigentes. Pero la droga marxista tiene otro efecto destructor más potente: también los convierte en necios. De nuevo sólo hay que pensar en quien citábamos al principio.

Instituto Juan de Mariana
Madrid
24.10.2006
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Rubén Mundaca Morales

El artículo original es más extenso. Lo hemos acotado a su descripción de la estrategia gramsciana en general.


Entre los críticos al marxismo con mayor influencia en la sociedad moderna se encuentra el italiano Antonio Gramsci. Sus Lettere dal carcere (cartas de la prisión), escritas mientras estaba en la cárcel condenado a 20 años por un tribunal fascista, explican el fundamento de sus teorías.

Resumiendo, Gramsci propone la "teoría de la praxis" o "historicismo absoluto": La historia solo se entiende con el método dialéctico. El marxismo sólo puede concebirse como una teoría de la praxis o transformación de una sociedad mediante el acceso al poder de una clase o grupo social emergente o "hegemonía". El grupo social es primero hegemónico y luego dominante.

Gramsci entendió esto durante su estadía en la Unión Soviética, donde notó la falta de amor que los propios trabajadores tenían al estado que era el paraíso del proletariado, el cual se mantenía solamente mediante el terror y las masacres llevadas a cabo tanto por Lenin como por Stalin. Notó también que el comunismo no accedió al poder en la Unión Soviética (ni en China y en ninguna otra parte del mundo) por la voluntad de los trabajadores, sino mediante un golpe de estado orquestado cuidadosamente y consolidado por una atroz guerra civil. A diferencia de Lenin o Stalin, Gramsci reconoció que ello se debía a que los campesinos y trabajadores no son revolucionarios (como comúnmente se cree) y en realidad no desean la destrucción del orden existente, sino una mejora sustancial del mismo. Usualmente y más que consideraciones de clase social, para el trabajador son más importantes asuntos como el amor a Dios, la familia y el país.

Hombre brillante, Gramsci concluyó que los métodos estalinistas no serían exitosos en las sociedades occidentales. La violencia y la revolución generarían una fatal reacción contra el movimiento comunista. Por ello y en vez de desilusionarse, durante su prisión analiza cómo la sociedad capitalista burguesa funciona y cómo puede ser tomada pacíficamente y dominada a través de un cambio sistemático de sus ideas y valores. Percibió que en las sociedades occidentales, lo que mantiene unido a gobernantes y gobernados son las instituciones clásicas: la familia, la escuela, la sociedad civil y sus organizaciones.

Lo que los revolucionarios gramscianos tienen que construir es una contra-hegemonía liderizada (sic) por intelectuales operativos en diferentes áreas culturales, intelectuales que ejerzan un papel de constructores, organizadores, "persuasores permanentes" y no simples organizadores. Su misión principal es la de cambiar el consenso popular, cambiando la forma como las instituciones trabajan y son vistas. El éxito consistirá en permear la sociedad con un nuevo sistema de valores, creencias y moralidad, descalificando los valores fundados de la sociedad.
Por ejemplo: a los fundamentos de la familia se los debilita promoviendo con argumentos "racionales" la equiparación del matrimonio homosexual con el matrimonio heterosexual. A la Iglesia se la descalifica mediante la crítica a partes negras de su historia y a los actos de algunos de sus sacerdotes. A la autoridad del estado se la hace tambalear mediante actos en los que el estado se ve cohibido de utilizar su derecho a la represión en defensa de la sociedad (bloqueos de caminos, marchas, huelgas) etc., todo ello instrumentalizado mediante el control o influencia de los intelectuales operativos sobre iglesias, colegios, universidades, periódicos, revistas, televisión, radio, Internet, literatura seria, música, artes visuales, etc.

Este método, operativamente, reconoce tres fases básicas.

Primera: Se introduce la sospecha hacia personas o instituciones. Todos son sospechosos excepto nosotros, que defendemos al "pueblo".

Segunda: Se ponen en relevancia las fallas de las personas o instituciones atacadas, minimizando sus logros.

Tercera: Estas fallas, al recibir masivas criticas y publicidad desproporcionadas, confirman la sospecha, lo que hace nacer, posiciona y promueve el deseo del cambio hacia la institución o persona cuestionada, lo que deja el campo expedito a los atacantes y pone en entredicho el derecho de los líderes a gobernar de acuerdo a las formas aceptadas. Para descalificar, se utilizan palabras como racista, oligarca, intolerante, sexista. Por ejemplo, cuando un gramsciano te dice intolerante, en realidad se está diciendo que "debes aceptar nuestros valores y no discutirlos".

El objetivo final es, por supuesto, tomar el poder artificialmente deslegitimado para legitimarlo con su presencia como abanderados de los nuevos valores, usando la democracia como uno de sus instrumentos, aunque el objetivo final es el comunismo. En otras palabras, se trata de parasitar la democracia y sus instituciones fundamentales para envenenarlas desde adentro, destruyéndolas para sustituirlas con valores e instituciones marxistas, con el consentimiento de la población. Esta visión se acerca a lo que describió Aldous HuxIey en su libro Brave New World: "un estado totalitario realmente eficiente será aquel en el que su cúpula ejecutiva y ejército de directivos controlen una población de esclavos que no tengan que ser obligados, porque aman su servidumbre".

Seguramente todo lo dicho le es familiar pues es identificable en muchos sucesos del quehacer político nacional. En este contexto, no son casualidad los bloqueos, el descrédito de instituciones como el congreso y el poder ejecutivo (con un poco de ayuda por parte de ellos mismos).

Otra gran estrategia exitosa propuesta por Gramsci es aquella en la que emplaza a los comunistas a poner de lado sus prejuicios de clase en su lucha por el poder, buscando ganar elementos entre las clases burguesas, principalmente a los hijos más educados, en un proceso que llamó "la absorción de las elites de la clase burguesa". Ganando a los brillantes jóvenes de la burguesía (escribió Gramsci), resulta en la decapitación de las fuerzas antimarxistas y su reducción a la impotencia, pues los padres no podrán contender con sus hijos. Una vez tomado el poder, el objetivo es controlar la mayor cantidad de medios de comunicación a fin de uniformizar los valores de la sociedad para que acepte de buen grado las propuestas e imposiciones marxistas.

Santa Cruz, Bolivia
3 de noviembre de 2005

Reproducido de: Nación Camba

jueves, 4 de noviembre de 2010

Firmenich: 27 años de Impunidad


Como máximo jefe de Montoneros es responsable de -al menos- unos 400 asesinatos, homicidios y secuestros. Jamás fue procesado por ello, y está blindado penalmente por el régimen Kirchner y su Corte Suprema.

El Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo (Celtyv) pidió la reapertura de una causa penal contra el ex jefe de Montoneros, Mario Firmenich, y su jefe de finanzas Juan Gasparini, por el secuestro, en 1975, de Heinrich Franz Metz, ex ejecutivo de Mercedes-Benz en la Argentina.

La querella, que está firmada por el abogado Carlos Manfroni, demanda la anulación de los indultos dictados por el ex presidente Carlos Menem para todos los imputados, incluido Firmenich; la extradición de Gasparini, que está radicado en Suiza, y la detención inmediata de todos ellos.

En la Argentina, la Corte sólo avaló hasta ahora la reapertura de causas contra los militares por violaciones a los derechos humanos, porque son imprescriptibles. Pero la querella sostiene que el Tratado de Roma y otros instrumentos internacionales también establecen la imprescriptibilidad de los delitos cometidos por organizaciones terroristas no estatales, como fue Montoneros.

La querella fue presentada el miércoles último y está radicada en el Juzgado Federal de San Isidro, a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado. El motivo de la intervención de ese juzgado no es un dato menor: allí tramitó la causa en la que el ex juez federal Alberto Daniel Piotti indagó a Firmenich, que tramitó hasta que el caso fue archivado, como consecuencia del indulto que dictó Menem.

Para ese momento, el trámite judicial estaba avanzado, próximo a pasar de la etapa de instrucción a la etapa de plenario, acusación fiscal y sentencia, recuerdan ahora fuentes de ese tribunal. Por eso, la querella considera útiles las pruebas ya aportadas en aquel sumario.

El pedido combina los testimonios y peritajes que existen en el expediente, ya bastante voluminoso, con los nuevos libros escritos por uno de los imputados, Gasparini, quien, según la presentación, era jefe de finanzas de Montoneros y actualmente reside en Suiza.

El libro al que principalmente se refiere la querella es Graiver: el banquero de los montoneros, recientemente reeditado, de donde surge que el dinero obtenido por el rescate de Metz, de cuatro millones de dólares, pagado por la empresa Mercedes-Benz, fue invertido en el banco que David Graiver había creado en EE.UU., junto con parte del que los montoneros cobraron por el secuestro de los hermanos Born, de 60 millones de dólares.
La inversión se realizó mediante una complicada maniobra de lavado, que incluyó el paso por Suiza y la utilización de una empresa fantasma creada en Panamá, pero con cuentas en Nueva York y Bruselas; una jugada que es delito en la Argentina y en EE.UU., según surge de la presentación.

Recientemente, Gasparini desmintió haber pertenecido a la organización, pero la querella hace hincapié en seis testimonios -que ya están incorporados en el expediente de Metz-, algunos de ellos empleados del ex banquero David Graiver, que recibían regularmente en las oficinas de Suipacha 1111 a Gasparini,

Graiver lavó el dinero que obtuvo Montoneros por los secuestros de Metz y de Jorge Born. Por la libertad de sus ejecutivos, Bunge & Born pagó 63 millones de dólares y Mercedes-Benz, 4 millones.

El escrito de Celtyv, cuya titular es Victoria Villarruel, presenta detalles que surgen de los propios libros de Gasparini y de los cuales se deduce que fue él quien condujo las operaciones de manipulación del dinero, en la Argentina, en Europa y hacia los Estados Unidos.

La Nación
24.10.2010

jueves, 28 de octubre de 2010

UNO menos... pero todavía UNA más

7.11.2007 - Inaugurando "el muro de la infamia"



Néstor Carlos Kirchner Ostoic


¿Qué se recordará de este individuo?

Que entregó ministerios, secretarías de Estado, embajadas y la televisión estatal a antiguos terroristas. Entre ellos, un asaltante del Comando de Sanidad Militar donde murió en combate un teniente coronel del Ejército; un ministro involucrado en el homidicio de dos civiles por atentado con explosivos; y un embajador que asesinó a un oficial retirado de la Armada en la ciudad de La Plata.

Que erigió el único Memorial del planeta dedicado a glorificar el terrorismo. A esos 6.000 fanáticos criminales aniquilados por las fuerzas del Estado cumpliendo las órdenes de un gobierno constitucional.

Que, además de esta apología del terrorismo marxista que produce estupor en el extranjero, se atrevió a recompensar a sus familias -cómplices- con 224.000 dólares.

Que humilló al Ejército de la Nación en un show esperpéntico cuyas fotografías dieron la vuelta al mundo.

Que en unión del eterno asesor jurídico de Montoneros, Esteban Righi, a quien nombró Procurador General, manipuló el texto del Estatuto de Roma para justificar el procesamiento por crímenes de Lesa Humanidad a cientos de militares y policías que hicieron posible la victoria de la Nación, el Estado y la sociedad argentina toda, contra las izquierdas apátridas y mercenarias del Estado cubano.

Que corrompió las mentes de centenares de miles de niños y adolescentes mediante un adoctrinamiento falsificador de la historia argentina, eliminando de ella los años de guerra revolucionaria que precedieron a la contraofensiva estatal iniciada en febrero de 1975 por el gobierno de María Estela Martínez de Perón.

Que todas estas medidas estuvieron destinadas a vengarse de quienes derrotaron la subversión marxista armada, e introducir en la sociedad argentina del siglo XXI pulsiones fraticidas de odio y guerracivilismo.

Que cedió un despacho en la ¡casa de gobierno! a la subversiva Bonafini que proclama su apoyo a las FARC, Hamás y Hizbollá, y aloja en su "universidad" a terroristas etarras buscados por Interpol. También contrató como funcionaria de la Presidencia a la mujer de un terrorista reclamado por la justicia chilena que Cristina Kirchner denegó extraditar. Por otra parte, la narcodemocracia argentina iniciada durante los gobiernos de Menem ha seguido creciendo estructuralmente bajo el regimen K, siendo hoy el territorio nacional un importante refugio de terroristas; y "zona libre" para el tráfico de armas y drogas con pistas de aterrizaje ilegales y radares "ciegos". Hace dos meses (el sistema a veces falla) la PPBA y Gendarmería interceptaron en Tres Arroyos un container con 960 fusiles AK-47 "Kalashnikov". El arma que Venezuela está entregando a las izquierdas neo-bolivarianas del continente.

Que reclutó en las villas miseria una "fuerza propia" con grupos piqueteros de la ultra izquierda post erpiana y montonera, para provocar, amenazar y atacar a sus opositores. Estas auténticas milicias rojas, extremadamente violentas y mafiosas, cortan rutas y cercan ciudades cobrando peaje, protegidas por el Ministerio del Interior que ordena "zona libre" policial.

Que durante sus gobiernos la delincuencia alcanzó magnitudes nunca vistas en el país. Las tácticas delictivas de "motochorros", secuestros- express y "salideras bancarias", provocan el asesinato de cientos de argentinos cada año ante una tolerancia cómplice de los gobernantes que bien podría calificarse como Terrorismo de Estado.

Que en sólo cuatro años de gobierno amasó una enorme fortuna que le convirtió en uno de los hombres más ricos del país. Impidiendo, claro está, ser investigado.

Por todo esto, su desaparición tendrá consecuencias políticas positivas porque acelarará la descomposición del actual gobierno, despejando así el camino hacia el restablecimiento de la democracia, la concordia social y el Estado de Derecho. Pero habrá que estar alerta, porque queda un año de por medio, y las orgas subvencionadas (piqueteros, extremas izquierdas, hijos, madres, abuelas y mafias sindicales y derechohumanistas) cuyas cuentas bancarias y protagonismo político peligran, intentarán provocar la radicalización "bolivariana" del régimen K. Podemos darlo por seguro. Es de manual.



Jorge Fernández Zicavo

28.10.2010


martes, 26 de octubre de 2010

Día Nacional de las Víctimas del Terrorismo en Argentina: un texto memorable




Palabras del Dr. Emilio Hardoy en Plaza San Martín
el 5 de octubre del 2010

La Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia adhiere a este homenaje a las víctimas de la subversión.

Si los métodos cambiaron, no cambió la subversión en sí, como tampoco cambiaron su ideología ni sus fines. Al menos por ahora, y quiera Dios que para siempre, ésta dejó de lado los homicidios de inocentes; esos homicidios que se jactaba de ejecutar con saña y con alevosía. Lo que no dejó de lado es su declarada voluntad de imponer una ideología que fracasó en todo tiempo y lugar.

Claro está que este gobierno no profesa aquella ideología. Nuestro gobierno no es marxista. No es de izquierda, de derecha, ni de centro. Es apenas una cleptocracia funcional a los verdaderos ideólogos, de quienes sólo pide a cambio el silencio cómplice para sus negocios sucios.

No esperemos una sincera declaración de principios de quien, en aquellos años turbulentos, huyó a la lejana Patagonia para perseguir deudores hipotecarios. Ni tampoco de esa frívola mujer que hoy ocupa la primera magistratura como testaferro de su marido. Nunca declararán sus principios; sencillamente porque no los tienen. Cuando todo esto termine, ellos no ocuparán lugar alguno en la historia de las ideas políticas. Se tendrán que contentar con las crónicas policiales.

Ahora bien, la cuestión no se limita a estos afanes de riqueza. Cual precio de su impunidad, abrieron la función pública a homicidas y a mentores de homicidas que no expresaron el menor arrepentimiento.

Hoy se exalta a los malhechores con cargos encumbrados, se los remunera a costa del erario con rentas que mal se avienen con su declamado idealismo; y mientras tanto, se olvida a sus víctimas, se distorsiona la historia, se predica el odio y se renueva la división de los argentinos.

Nuestra presidente dijo días atrás que los medios “engañan, mienten y buscan enfrentar a los argentinos”.

¡Qué buena caracterización de su propio gobierno!

De un gobierno que reabre antinomias que creíamos sepultadas para siempre. Que miente al pueblo argentino al imponerle una historia adulterada.

Que invoca normas y principios jurídicos inexistentes para perseguir a quienes vencieron en una guerra justa.

Es un gobierno que instauró un derecho penal de enemigos; que desconoce el valor de la cosa juzgada, la garantía del debido proceso, el principio de legalidad según el cual ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso.
Un gobierno que desprecia la presunción de inocencia y la irretroactividad de la ley penal.

No son estas meras abstracciones.

Hablo de hechos concretos: de presos políticos, de ancianos sometidos a sevicias, de parodias de juicios con condenas dictadas de antemano, de resoluciones judiciales inspiradas en el odio y la venganza, y hablo también de jueces que de tales tienen sólo el nombre, pues son serviles instrumentos del Poder Ejecutivo.

En poco más de un año, esta Asociación viajó por buena parte del país. Asistió a juicios escandalosos, a testimonios ostensiblemente mendaces, a maltratos y a condiciones inhumanas de detención. Ya son 120 los muertos en prisión, muchos de ellos a causa del abandono de los jueces que se supone debían velar por sus derechos y garantías.




Pero en nuestros viajes no sólo vimos la ruindad de estos jueces prevaricadores. También vimos a empeñosos abogados defensores. A soldados que entienden su cautiverio como un nuevo acto de servicio que su Patria les demanda cuando ya podían aspirar a un retiro decoroso. A mujeres que honran cada día sus promesas matrimoniales acompañando a sus maridos en la adversidad. Vimos, en fin, a hombres y mujeres cuya nobleza nos permite confiar en la ansiada redención de nuestra Patria.

Tengo un mensaje para la opinión pública, del que espero tomen buena nota el Gobierno y quienes comandan nuestras Fuerzas Armadas; sobre todo algunos generales, almirantes y brigadieres que olvidan a sus hombres caídos en manos del enemigo mientras departen afables con los asesinos de sus camaradas. Se los envío desde aquí, seguro de que les llegará por medio de los sujetos que habitualmente mandan a estas reuniones con fines de delación.

Sepan que no venimos a cohonestar ningún crimen. Quienquiera que aprovechara aquella guerra fratricida para delinquir, es un criminal. Como tal queda ante Dios y ante la historia. Pero los crímenes de pocos o de muchos – aquéllos que no se pudo o no se quiso juzgar cuándo y como correspondía – no desmerecen la justicia de la guerra por nuestra subsistencia como Nación. Ellos no son pretexto para olvidar a las víctimas inocentes ni para encarcelar a la ligera a cuantos combatieron al terrorismo, por el solo hecho de haberlo combatido y omitiendo valorar si sus conductas individuales fueron o no ajustadas a derecho.

Nuestra prédica no reivindica a ningún gobierno anterior. Quede esto para el juicio de la historia y de las opiniones personales.

Nuestro mensaje es una invitación a la Concordia. A pesar de las iniquidades pasadas y presentes, estamos siempre dispuestos a la reconciliación. No odiamos a nadie. Pedimos y ofrecemos la paz.

Pero la paz que pedimos y ofrecemos no es la paz de los cementerios. Demandamos la paz en el orden, la paz que impone rectificar conductas, deponer rencores y entregar las armas que empuñaron contra la Nación; las armas que, hace apenas algunas semanas, Cirilo Perdía admitió que no habían enterrado.

Yerran quienes dicen que no es posible alterar el rumbo; que nos viene impuesto por vaya uno a saber qué normas, tratados, costumbres u organismos internacionales. No existe ninguna norma, no hay ningún tratado, ninguna costumbre internacional, ningún organismo, no existe absolutamente nada que pueda impedir la reconciliación de los argentinos.

La ley no es un ídolo ante el cual se sacrifican los mayores bienes de la sociedad. Eso sólo acontece en regímenes tiránicos como el que ahora padecemos. La ley sólo merece ese nombre cuando es justa y ha sido promulgada para el Bien Común. Existen principios inmutables que inspiran a toda ley y que prevalecen sobre ella: Justicia, Bien y Verdad. Es en torno a estos principios que la Argentina renacerá, con la ayuda de Dios y por intercesión de su Patrona, la Virgen de Lujan, a quien encomendamos confiados esta intención.


http://hijosynietosdepresospoliticos.wordpress.com/


http://www.periodismodeverdad.com.ar/2010/10/07/palabras-del-dr-emilio-hardoy-en-el-acto-del-5-de-octubre-en-el-que-se-homenajeo-a-victimas-del-terrorismo/


sábado, 16 de octubre de 2010

El Suicidio Argentino


Piqueteros: terrorismo de Estado.

Termidorianos se complace en publicar un texto de Abel Posse que en su momento (06.2009) causó un fuerte impacto en la sociedad argentina, pero que sigue teniendo plena e inquietante vigencia. Más aún; creemos que la seguirá teniendo durante algunos años más.


El Suicidio Argentino

Abel Posse


Está en el gobierno evitar que se ahonde la división de los argentinos. Debe promover la reconciliación y tener la grandeza de fundamentarla en una gran amnistía nacional (que, incluso, beneficiaría a centenares de subversivos).

Sentimos que la Argentina ingresó en un clima negativo, de tensiones que no propician la buena convivencia ni aseguran la paz social.

Hay un aire de violencia difuminada por las calles, desde la vergüenza de los domingos de fútbol y garrotazos hasta las bandas de matones y drogados adueñados de los barrios marginales ante la indiferencia gubernamental.

La Argentina tiene ya entre 800.000 y un millón de jóvenes calificados de ‘marginales estructurales’.
Son carne para todo delito o vandalismo.

Están al margen de la educación, de toda autoridad familiar, carecen de trabajo y de otra perspectiva existencial que no sea el nihilismo y la anarquía.

Con planes anémicos, se elude en realidad enfrentar este enemigo colosal del futuro argentino y de la paz social.

Ante esta evidente violencia difusa, todavía sin conducción, el gobierno y todos los sectores políticos deberían estar alertas y actuantes. Esta crispación evidente, este vandalismo descontrolado y no debidamente reprimido puede desbordarse y sorprender a las autoridades.

Algunos nostálgicos, revolucionarios con esquemas del siglo pasado, podrían ver en esos marginales, masas de maniobra para acciones violentas.

Cortan rutas y cercan ciudades cobrando peaje... con "zona libre" policial.

Alguien puede estar soñando con alguna convulsión nostálgico-revolucionaria que dejaría a nuestro gobierno ante los mismos dilemas y ambigüedades que vivió el famoso Kerenski, en 1917, apretado entre sus flojeras revolucionarias y su realidad de dirigente burgués.

Si hablamos sin hipocresía, debemos observar que contra los militares se hizo más justicia de la debida –y esto es injusticia–.

Se los discriminó judicial y jurídicamente, alterando uno de los fundamentos básicos del derecho (argentino y mundial): la no retroactividad de la ley, especialmente la penal.

Se anularon indultos con irritante parcialidad, al punto que asesinatos y estragos masivos causados por los insurrectos aparecen como actos no condenables, aunque hayan dejado un tendal de víctimas inocentes: empresarios, policías, militares y conscriptos.

También se fabricó una visión casera de los delitos de lesa humanidad (¡excluyendo al terrorismo!).
Ametrallar a conscriptos indefensos bañándose, como pasó en el ataque terrorista al regimiento de Formosa, es monstruoso y de lesa humanidad, sea que los asesinos hayan vestido uniforme o lo hayan hecho con boinas guevaristas como las que usaba Gorriarán Merlo.

Se negó a los oficiales toda exculpación por el juramento de obediencia y verticalidad ante sus mandos, principio básico de todas las fuerzas armadas del mundo, sin el cual sería imposible actuar y comandar en guerra. (Ojalá no le toque al presidente una policía o un ejército que algún día le diga: ¡Voy a ver si tiro, déjemelo pensar!)

De modo que después de los juicios a las juntas militares y de tantas condenas, los que ejercieron la violencia por orden del Estado carecen de toda esperanza legal.
Los violentos del otro sector, con sus miles de atentados, reciben un trato inaceptable en sociedades civilizadas.


M. E. Firmenich. Como fundador y jefe máximo de Montoneros es responsable de -al menos- 400 asesinatos y homicidios. En 27 años de democracia y presunto Estado de Derecho no ha sido juzgado

El gobierno fabrica una ilegalidad prêt-à-porter para condenar lo que considera la ilegalidad militar, que le parece insuficientemente castigada (y este matiz no viene del Derecho, sino de la ideología).
Esto hace que se desmorone el edificio legal desde sus bases romanas y germánicas e instaura un inédito caos, al afectar el rigor de la razón jurídica.

Desde ahora, la ley a medida de la voluntad política dominante será una anomalía que podría extenderse más allá del tema de los años ‘70.

Esta es la base de una ilegalidad que pagaremos muy caro. Afectará a nuestra economía, a las inversiones, a las libertades productivas y creativas. Y será un grave ataque a la Constitución: se abriría la puerta a un autocratismo seudodemocrático.

Vivimos en un país desopilante, pese a las enfáticas declaraciones del presidente de que volvemos a ser un país serio.

El gobierno constitucional, en 1975, ordenó a las FF.AA. aniquilar (sic) a la guerrilla, con la aprobación y la firma de sus máximos dirigentes, que pertenecían al mismo partido que hoy, treinta años después, apaña al residuo de subversivos, los destaca casi como personalidades morales, los acoge en el gobierno y hasta les paga una abundante indemnización por las molestias causadas…

A la vez, se busca mantener ilegítimamente encarcelados a los militares que cumplieron el mandato del gobierno peronista, logrando el cometido de desarticular–aniquilar (sic)– la guerrilla en apenas diez meses, cuando a comienzos de 1977 la dirigencia subversiva se estableció en el exterior, con admirable prudencia estratégica.

Nadie se volvió contra los que ordenaron esa aniquilación de la impopular guerrilla cumpliendo con la defensa del Estado agredido y adecuándose a lo escrito por Perón en ocasión del ataque al regimiento de Azul en 1974: a los terroristas hay que eliminarlos uno a uno, por el bien de la República.
Los oficiales y hasta los soldados son procesados y reprocesados en un ejercicio de venganza disfrazada de justicia.

Pero los comandantes políticos que dieron al Ejército la orden de aniquilar ni siquiera son contemplados.

O todos o ninguno…

¿Cuántas renuncias de afiliación se produjeron en el peronismo de 1975 por ese decreto de aniquilación?

¿Cómo puede hablarse de justicia sin la mínima coheren-cia?

Nada indigna más que las asimetrías. Sin coherencia ni rigurosa igualdad no hay ley, pero tampoco hay paz. El gobierno se pone en una situación ilegítima. Se ubica fuera del orden jurídico constitucional, por más que reciba dóciles apoyos parlamentarios. A la violencia e inseguridad cotidiana se suma la división que nos causa el viaje de justicia-venganza hacia el pasado.

La violencia de los muertos acecha la paz de los vivos.

Una generación desgraciada y sepultada invade nuestro hoy y aquí. Empezamos a sentir el peligro de trasvasar el resentimiento de la generación pasada a la actual.

En la Argentina no se entiende la discreción ante el juicio del pasado que tuvieron países que sufrieron grandes hecatombes, con millones de víctimas.

Son los casos de Rusia, Francia, Alemania, España, China, Italia, Japón..

Se actuó con una justicia simbólica.

En esos pueblos con experiencia de desdichas ancestrales saben que es necesario impedir que las generaciones nuevas se infecten con los odios de un pasado inexorable.

Permitirlo –o provocarlo, como en nuestro caso– equivale a fabricar y establecer un odio virtual, abstracto. Que en el plano histórico-político los vivos quieran vengar a sus muertos por medio de la justicia sería perverso e inútil. Equivaldría a agregar odio al odio y dolor al dolor.

En Nüremberg fueron condenadas 38 personas.

Por lo de Hiroshima, ninguna… Así se explican la conducta de los españoles después de la muerte de Franco y la de Adenauer en 1947 para superar el peso atroz del nazismo con una convocatoria para la reconstrucción de la demolida nación de todos.

De Gaulle suspendió venganzas contra los colaboracionistas y condonó la sentencia a muerte de Pétain, el aliado del nazismo ocupante.

Deng Xiaoping, aunque víctima él mismo y su familia de las atrocidades de la Revolución Cultural de Mao, evitó toda venganza, y hoy el retrato colosal de Mao preside la plaza de Tiananmen.

Los dirigentes de la Rusia post soviética, pese a 70 años de dictadura y al horror del Gulag, supieron respetar al glorioso ejército desde la interpretación nacional, no partidaria.

Era el ejército de Stalin y Trotsky, pero era el heredero de Kutuzov, del triunfo sobre Napoleón en Borodino, de la gloriosa defensa de Moscú y Leningrado.

Ningún país repudió a su ejército por lo que le exigieron sus gobiernos.

Ni Francia por lo de Argelia, ni Alemania por las matanzas de Rusia, ni Rusia por las masacres de Polonia y Berlín, ni Estados Unidos por Hiroshima.

Para bien o para mal, los ejércitos somos todos, los gobiernos somos todos.

Como afirmó Sartre, todos somos responsables de nuestra historia. ‘Soy tan responsable de la guerra como si yo mismo la hubiese declarado’. Por el bando subversivo debe decirse que transformar a los guerreros que jugaron con coraje su apuesta marxista revolucionaria en inocentes y víctimas neutras es la mayor deslealtad para con su memoria (el jefe mismo de ese bando expresó esto con indignación).

Todos los ejércitos del mundo están empeñados en su mayor eficacia, más allá de las coyunturas que hayan vivido. Estamos en un momento peligroso, casi sin otro derecho internacional que el de la fuerza.

Hay proyectos para declarar patrimonio de la humanidad las reservas de agua dulce, las pesquerías, reservas energéticas y espacios vacíos.

Debemos tener fuerzas disuasivas.

El mundo está más cerca de la política decimonónica de puro poder que de los sueños de las Naciones Unidas en el siglo XX.

Nuestro camino es optimizar la defensa nacional y regional.

Brasil, Chile, Venezuela y Colombia incrementan su poder militar, mientras que la Argentina se aproxima a la indefensión y a la continua descalificación de sus Fuerzas Armadas.

Con Brasil, con el Mercosur, tenemos que asegurar un gran espacio de paz y de estrategia defensiva. Perdemos energía en la banalidad de las venganzas y en la ilusión de algunos derrotados persistentes que quisieran transformar nuestras FF.AA. en milicias ideologizadas con ideas muertas y enterradas.
Está en el gobierno evitar que se ahonde la división de los argentinos.

Debe promover la reconciliación y tener la grandeza de fundamentarla en una gran amnistía nacional (que, incluso, beneficiaría a centenares de subversivos). En este momento de democracia y de restablecimiento económico tan exitoso, debemos evitar el retorno eterno de las venganzas y aunarnos programáticamente en la conquista del futuro inmediato, como hicieron esos grandes países que se han mencionado..

No se puede engañar a todos todo el tiempo.

Y agregaría a esta máxima famosa:

‘No se puede humillar a nadie tanto tiempo.’
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El autor es diplomático y escritor. Este fragmento pertenece a su libro en preparación “Noche de Lobos”.


Publicado en:
La Historia Paralela
22.06.2009

Los textos de las fotografías pertenecen a Termidorianos.

lunes, 4 de octubre de 2010

Aquel octubre del 75...

12 de octubre de 1973. Se inicia el gobierno J. D. Perón - M. E. Martínez

Curioso mes, muchas veces vinculado a episodios revolucionarios, como el Octubre ruso de 1917 y el español de 1934. O a profundos cambios reformistas, como el peronista de 1945. Pero también, y durante un gobierno peronista, a la contraofensiva termidoriana que acabaría aniquilando al terrorismo marxista que declaró la guerra revolucionaria a la sociedad argentina y al Estado. Bajo el mando de cuadros entrenados en Cuba (Santucho, Abal Medina, Gorriarán, Walsh, Arrostito, Aguirre...) y supervisados por la Junta de Coordinación Revolucionaria creada por la Conferencia de la OLAS en 1967.

Reproducimos el Decreto 2772 del 6 octubre de 1975 que ordenó aniquilar la subversión en todo el territorio nacional. Y de otros que lo complementan e ilustran el contexto político-institucional de la contraofensiva del Estado, que tuvo su punto de partida en el discurso del presidente Perón tras el ataque del ERP a la Guarnición de Azul en 1974: "terrorismo criminal.... aniquilarlos uno a uno".

6 de septiembre de 1975
Decreto 2452 del PEN (BO 12/9/1975)
Ilegalización de Montoneros.
(El ERP ya lo estaba desde 1973)

Visto la intensificación, gravedad y características de los hechos de violencia de los grupos subversivos, y
Considerando: Que el país padece el flagelo de una actividad terrorista y subversiva que no es un fenómeno exclusivamente argentino. Que tal internacionalización dificulta en gran medida la total represión del terrorismo y el proceso de pacificación argentino, lo que exige extremar las medidas tendientes a este objetivo. Que aquella actitud subversiva constitucionalmente configura el delito de sedición. Que no se trata de prescripciones o discriminaciones ideológicas, toda vez que nada justifica la asociación ilícita creada para la violencia y los hechos que la produzcan o la fomenten. Que en tal situación se encuentra el grupo subversivo autodenominado “Montoneros”, sea que actúe bajo esa denominación o bajo cualquier otra.

Por ello, la Presidente de la Nación Argentina, decreta:

Art. 1°- Prohíbese el proselitismo, adoctrinamiento, difusión, requerimiento de ayuda para su sostenimiento y cualquier otra actividad que efectúe para lograr sus fines el grupo subversivo autodenominado “Montoneros”, ya sea que actúe bajo esa denominación o bajo cualquier otra que la sustituya.

Art. 2°- La prohibición del artículo precedente se establece sin perjuicio de la aplicación de la ley 20.840.-

Art. 3°- A los efectos del cumplimiento de los arts. 1° y 2°, el Poder Ejecutivo nacional impartirá las órdenes correspondientes a los organismos pertinentes.

Art. 4°- El presente será comunicado a sus efectos a los señores gobernadores de provincias en su carácter de agentes naturales del Poder Ejecutivo nacional.

Martínez de Perón, Damasco, Garrido, Emery, Corvalán Nanclares, Arrighi y Ruckauf.-

El artículo 22º de la Constitución dice:

"El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición."
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Decreto 2770/75

Fecha: 6 de octubre de 1975.
Publicación: Boletín Oficial, 4 de Noviembre de 1975

Visto la necesidad de enfrentar la actividad de elementos subversivos que con su accionar vienen alterando la paz y la tranquilidad del país, cuya salvaguardia es responsabilidad del gobierno y de todos los sectores de la Nación, y

Considerando:
Lo propuesto por los señores ministros del Interior, de Relaciones Exteriores y Culto, de Justicia, de Defensa, de Economía, de Cultura y Educación, de Trabajo y de Bienestar Social, el presidente provisional del Senado de la Nación en Ejercicio del Poder Ejecutivo en acuerdo general de ministros, decreta:

Art. 1°-- Constitúyese el Consejo de Seguridad Interna, que estará presidido por el Presidente de la Nación y será integrado por todos los ministros del Poder Ejecutivo nacional y los señores comandantes generales de las Fuerzas Armadas. El Presidente de la Nación adoptará en todos los casos, las resoluciones en los actos que originen su funcionamiento.

Art. 2°-- Compete al Consejo de Seguridad interna:

a) La dirección de los esfuerzos nacionales para la lucha contra la subversión;

b) La ejecución de toda tarea que en orden a ello el Presidente de la Nación le imponga.

Art. 3°-- El Consejo de Defensa, presidido por el ministro de Defensa e integrado por los comandantes generales de las Fuerzas Armadas, además de las atribuciones que le confiere el art. 13 de la ley 20.524, tendrá las siguientes:

a) Asesorar al Presidente de la Nación en todo lo concerniente a la lucha contra la subversión;

b) Proponer al Presidente de la Nación las medidas necesarias a adoptar en los distintos ámbitos del quehacer nacional para la lucha contra la subversión.

c) Coordinar con las autoridades nacionales, provinciales y municipales, la ejecución de medidas de interés para la lucha contra la subversión;

d) Conducir la lucha contra todos los aspectos y acciones de la subversión;

e) Planear y conducir el empleo de las Fuerzas Armadas, fuerzas de seguridad y fuerzas policiales para la lucha contra la subversión.

Art. 4°-- La Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación y la Secretaría de Informaciones del Estado, quedan funcionalmente afectadas al Consejo de Defensa a los fines de la lucha contra la subversión, debiendo cumplir las directivas y requerimientos que en tal sentido les imparta el referido Consejo

Art. 5°-- La Policía Federal y el Servicio Penitenciario Nacional quedan subordinados, a los mismos fines, al Consejo de Defensa.

Art. 6°-- El Estado Mayor Conjunto sin perjuicio de las funciones que le asigna la reglamentación del dec.-ley 16.970/66, a los fines del presente decreto, tendrá como misión asistir al Consejo de Defensa en lo concerniente al ejercicio de las atribuciones que en él se le asignan.

Art. 7°-- El Ministerio de Economía proveerá los fondos necesarios para el cumplimiento del presente decreto.

Art. 8°-- Comuníquese, etc. --Luder. -- Aráuz Castex. -- Vottero. -- Emery. -- Ruckauf. -- Cafiero. -- Robledo.
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Decreto 2771/75

Fecha: 6 de octubre de 1975.
Publicación: Boletín Oficial, 4 de Noviembre de 1975

Visto lo dispuesto por el dec. 2770 del día de la fecha, y la necesidad de contar también con la participación de las fuerzas policiales y penitenciarias de las provincias en la lucha contra la subversión;

Por ello, el presidente provisional del Senado de la Nación en ejercicio del Poder Ejecutivo en acuerdo general de ministros, decreta:

Art. 1°-- El Consejo de Defensa, a través del Ministerio del Interior, suscribirá con los gobiernos de las provincias, convenios que coloquen bajo su control operacional al personal y a los medios policiales y penitenciarios provinciales que les sean requeridos por el citado Consejo para su empleo inmediato en la lucha contra la subversión.

Art. 2°-- Comuníquese, etc. --Luder. -- Aráuz Castex. -- Vottero. -- Emery. -- Ruckauf. -- Cafiero. -- Robledo.
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6 de octubre de 1975.
Decreto 2772
Publicación: Boletín Oficial, 4 de Noviembre de 1975

Vistos los decs. 2770 y 2771 del día de la fecha y la necesidad de reglar la intervención de las Fuerzas Armadas en la ejecución de operaciones militares y de seguridad, a efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país.

Por ello, el Presidente provisional del Senado de la Nación en ejercicio del Poder Ejecutivo en acuerdo general de ministros, decreta:

Art. 1°-- Las Fuerzas Armadas, bajo el Comando Superior del Presidente de la Nación que será ejercido a través del Consejo de Defensa, procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país.

Art. 2°-- El Ministerio de Economía proveerá los fondos necesarios para el cumplimiento del presente decreto.

Art. 3°-- Comuníquese, etc. --Luder. -- Aráuz Castex. -- Vottero. -- Emery. -- Ruckauf. -- Cafiero. -- Robledo.

 Presidenta "Isabel" Perón y general Vilas. En Tucumán durante el Operativo Independencia
_ _ _

Directiva 1/75 del Consejo de Defensa.
Puntos destacables:

5. Misión.

Las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, Fuerzas Policiales y demás organismos puestos a disposición de este Consejo de Defensa, a partir de la recepción de la presente Directiva ejecutarán la ofensiva contra la subversión en todo el ámbito del territorio nacional, para detectar y aniquilar las organizaciones subversivas a fin de preservar el orden y la seguridad de los bienes, de las personas y del Estado.

6. Ideas rectoras.

A), 1) La complejidad de la subversión y las características del enemigo, imponen la necesidad de emplear los medios disponibles en forma simultánea y concurrente a través de los niveles siguientes:

a) Nacional: a cargo del Consejo de Seguridad Interna, en lo relativo a la estrategia general.

b) Conjunto: a cargo de Consejo de Defensa con la asistencia del EMC en la implementación de la estrategia militar y conducción del Poder Militar.

c) Específico: a cargo de cada Fuerza, con su jurisdicción territorial, en lo relativo al cumplimiento de la misión impuesta.

6, B) 1) Efectos a lograr.- Las acciones deben tender a: 1) Obtener una clara información, sobre los elementos que integran el aparato político-administrativo y sus elementos subversivos clandestinos y abiertos

6, B) 3) Aniquilar los elementos constitutivos de las organizaciones subversivas a través de una presión constante sobre ellas.

6, D), 1) Las operaciones a desarrollar por las Fuerzas serán bajo el concepto del accionar conjunto.
Para ello las Fuerzas establecerán los acuerdos necesarios para lograr un inmediato y efectivo apoyo mutuo.

7, A) Ejército.
a), 2) Conducirá con responsabilidad primaria, el esfuerzo de inteligencia de la comunidad informativa contra la subversión, a fin de lograr una acción coordinada e integrada de todos los medios a disposición
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Declaración de la Cámara de Diputados de la Nación.

El día 29 de Octubre de 1975, la Cámara de Diputados de la Nación emitió una declaración expresando en los aspectos más salientes lo siguiente: (Ver Diario de Sesiones página 4920 – Capítulo 14):

“Que reitera su más terminante repudio a la violencia criminal que está asolando al país con diversas formas de terrorismo y de guerrilla en perjuicio de toda la población...”

“Que ninguna variante del crimen político organizado tiene posibilidades de acceder al poder político en Argentina, lo cual torna doblemente inútil e inhumana su acción”.

“Que reitera su solidaridad con las Fuerzas Armadas, de Seguridad y de la Policía, al haber asumido en esta oportunidad la integralidad legal de la represión..."

“Que los representantes del pueblo se sienten también actores responsables, en el marco de su actuación, junto con esas Fuerzas e instan al pueblo para colaborar estrechamente en la medida de sus posibilidades.”
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Pero las actuales izquierdas filoterroristas y sus aparatos de Derechos Humanos, Medios tan importantes como el diario Clarín, y la Justicia subordinada a la "doctrina jurídica Righi-Kirchner", persisten en afirmar que la represión contra lo que llaman "la guerrilla" fue ilegal y que, por lo tanto, las Fuerzas Armadas no operaron como instituciones del Estado sino como "bandas terroristas" o "asociaciones ilícitas". Ergo: Terrorismo de Estado, en lugar de Contraterrorismo de Estado.

Termidorianos



sábado, 2 de octubre de 2010

Cuba: información Top Level



Carlos Alberto Montaner

Voy a compartir con ustedes, resumidas, varias conversaciones interesantes que he sostenido con diplomáticos acreditados en Cuba y en Venezuela, con empresarios extranjeros que viajan a los dos países frecuentemente y mantienen relaciones con funcionarios de alto nivel de uno y otro régimen, y con familiares de miembros de las nomenclaturas cubana y venezolana.

También, claro, me voy a servir de informaciones suministradas por cubanos que trabajaron (y en algunos casos trabajan) en Venezuela en puestos de gran responsabilidad por cuenta del Gobierno de Raúl Castro. Como quiero además homenajear a Carlos Castañeda –el más completo y eficaz periodista que haya tenido Cuba–, voy a volcar esta información en forma de preguntas y respuestas, la clásica fórmula de la entrevista periodística. Siguen, pues, diez preguntas que involucran a ambos países, con sus correspondientes respuestas.

¿Por qué, pese a la ayuda venezolana, la situación financiera de Cuba es tan mala y el Gobierno no cumple con los compromisos económicos establecidos con los empresarios radicados en la isla?

Cuba tiene una base productiva raquítica. El país produce muy poco y apenas exporta. El valor de lo que produce es mucho menor que el costo mínimo de lo que debe consumir para mantenerse de una manera razonable. Esa diferencia entre lo que produce y lo que consume suele solventarla con créditos que no paga o con los subsidios que recibe del exterior. Como consecuencia de estos incumplimientos, cada cierto tiempo tiene que llegar a arreglos con organismos internacionales a los que resulta muy oneroso engañar. De manera que, cuando se vencen los plazos de pago y el país tiene que afrontar esas grandes deudas, inevitable-mente llega el momento en que deja de pagar a los empresarios locales o se apodera de los depósitos en divisas que hay (o había) en la banca local.

Desde hace casi un par de años estamos en uno de esos períodos de absoluta falta de liquidez. Pero las consecuencias de incumplir con los empresarios extranjeros locales o con los pocos exportadores que han extendido crédito a Cuba son muy severas. Quienes ya están en Cuba lamentan haber caído en la trampa. Quienes son invitados a invertir se lo piensan cuidadosamente, porque ya saben lo que les espera. Venezuela no puede rescatar a Cuba de esta situación.

¿Qué ocurriría si súbitamente desapareciera el subsidio venezolano y Cuba dejara de recibir el petróleo y los petrodólares de Hugo Chávez?

La respuesta a esta pregunta me la dieron con una expresión tajante: "Cuba volvería al Paleolítico. Sería peor que cuando desapareció el subsidio soviético, a principios de los años 90".

La dependencia económica de la isla con relación a Venezuela es absoluta. Si en los años 90 la capacidad de consumo de los cubanos se redujo en un 40 o 50%, ahora sería peor. Sobrevendría una etapa de hambruna.

¿Por qué Hugo Chávez subsidia a Cuba de una forma tan desmedida, si se sabe que en Venezuela hay una falta crónica de recursos, pese a los ingresos enormes que produce la exportación de petróleo?

Los dos Gobiernos se necesitan. Para los Castro, Venezuela es una vaca de tetas inagotables. Tras el intento de golpe de estado del año 2002, Fidel Castro decidió sostener a Hugo Chávez en el poder a cualquier precio, para poder fagocitar los enormes recursos económicos venezolanos. A Hugo Chávez, en cambio, Cuba le aporta la inteligencia militar que le permite sostenerse en el poder. El Ministerio del Interior de Cuba ha montado un enorme aparato de investigación que mantiene bajo la lupa a todos los oficiales de las Fuerzas Armadas venezolanas, a sus familias, a los políticos y a los funcionarios importantes. La manipulación electrónica de los resultados electorales se hace desde Cuba, donde existe una notable Universidad de Ciencias de la Información, edificada en el mismo sitio en el que hasta el 2001 estuvieron las instalaciones de la base soviética de espionaje Lourdes, antigua sede de Torrens, una prisión de menores que conocí bien porque allí estuve preso cuando era un adolescente. Hace bastante tiempo que los dos países están unidos por la fibra óptica, capaz de transmitir un gran volumen de datos. Los fraudes se cometen en Cuba para evitar las indiscreciones de los venezolanos. La insistencia en la utilización de máquinas electrónicas para votar se debe a que pueden alterar los resultados, como demuestra el libro Los secretos del referéndum revocatorio de 2004, escrito por científicos y técnicos de primer rango.

Chávez sólo confía en los cubanos. Asimismo, los estrategas de la policía cubana elaboran los planes políticos y construyen los guiones represivos para mantener con vida a su principal y casi única fuente de ingresos. Esto se vio claramente tras la detención del ingeniero Alejandro Peña Esclusa. La inteligencia cubana quería eliminarle del panorama político porque estaba siendo muy eficaz en el terreno internacional. Sin ningún recato, sólo con el testimonio de un curioso personaje que, aparentemente, está preso en Cuba, inventó una historia increíble de terrorismo para encarcelarle. Casi todos los presos políticos que hay en Venezuela, empezando por el general Baduel, están presos como consecuencia de investigaciones, cálculos y recomendaciones cubanas.

¿Corre riesgos Cuba al poner todos los huevos en la canasta venezolana?

Por supuesto, corre unos terribles riesgos, que Raúl Castro no ignora, pero siente que no tiene otra opción que continuar enquistado en el presupuesto venezolano.

Las dos veces que Raúl Castro ha viajado a Angola lo ha hecho para buscar otro aliado económico capaz de suministrar petróleo en un momento de crisis y de absorber unos cuantos millares de profesionales, que pudieran ser alquilados en África por el Gobierno cubano en caso de que fallara Venezuela. Hasta el siglo XIX, Cuba fue una potencia negrera. Ahora, a su manera, sigue siéndolo. El papel que antes desempeñaban los esclavos negros hoy lo desempeñan los profesionales cubanos, especialmente los del sector de la medicina.

Tras sus dos viajes a Angola, Raúl Castro comprobó que los subsidios y las ayudas de Venezuela no tienen sustituto. El Gobierno de Angola no necesita del Ministerio del Interior de Cuba para sobrevivir.

¿Teme el Gobierno cubano que Hugo Chávez pierda el poder?

Es lo que más teme, pero no lo descarta. Los analistas del Gobierno cubano situados en Venezuela han notificado a La Habana que el apoyo al chavismo es cada vez más precario. Han advertido de que Chávez está en franca minoría y su prestigio va cayendo en picada. Parte de ese sombrío análisis es lo que precipitadamente comunicó Fidel Castro a Hugo Chávez durante la última visita del venezolano a Cuba. La información que tiene La Habana sobre las próximas elecciones al Parlamento venezolano revela que la oposición tiene una ventaja sustancial.

¿Aceptaría Cuba una derrota de Chávez y, eventualmente, su salida del poder?

El Gobierno cubano haría cualquier cosa por tratar de impedir que eso sucediera. Eso incluye el fraude electoral, la intimidación de opositores, lo que sea. Pero Raúl Castro, con gran realismo, también sabe que, en última instancia, su policía política no puede controlar la voluntad de millones de venezolanos como hace con los cubanos. Por eso existen planes de contingencia para evacuar a los cubanos en caso de que el chavismo pierda el poder. Primero los concentrarían en un punto, quizás en la isla La Orchilla, y de ahí serían trasladados a Cuba por barco. Sería un pequeño Dunkerque, aquel sitio de la costa continental donde los ingleses reunieron a parte de su ejército para embarcarlo rumbo a Inglaterra tras una victoria de los alemanes.

Naturalmente, la forma de ese traslado dependerá de las circunstancias en que desaparezca el chavismo. Si es un desenlace violento, algo que hoy no parece probable, los militares cubanos desempeñarán un rol importante y activo, pero saben que su participación en el conflicto puede exacerbar el creciente sentimiento anticubano que hay en el país.

¿Qué piensan los militares cubanos de los militares venezolanos?

Piensan lo mismo que creían de los militares angoleños durante las guerras africanas: que son incompetentes, corruptos, indolentes y poco fiables. Es probable que todos los ejércitos de ocupación tengan este tipo de percepción acerca de los militares de los países que ocupan. Hace poco leía una descripción de la visión que tenían los ingleses de los militares hindúes en la época de la colonia: era la misma que hoy tienen los militares cubanos de sus colegas venezolanos. Se ríen con ellos, porque los encuentran simpáticos, pero también se ríen de ellos. Los desprecian como militares.

¿Aprecia Raúl Castro a Hugo Chávez?

No. Raúl Castro ni siquiera se explica por qué su hermano Fidel sí valora al teniente coronel. Raúl Castro necesita a Hugo Chávez, pero no le quiere. Le parece un payaso. Le da vergüenza ajena. Parte de su afán de encontrar créditos en Estados Unidos, si se elimina esa restricción financiera del embargo, o de propiciar el turismo americano hacia la isla obedece a su afán de no depender de una manera tan decisiva de una persona por la que no siente el menor respeto, de cuya inteligencia y valor personal sospecha, y de cuyo destino final tiene grandes dudas.

¿Comparte Raúl Castro el proyecto de ALBA y los planes de expansión del socialismo del siglo XXI, que Hugo Chávez defiende constantemente?

Raúl Castro acompaña esos planes porque no le queda más remedio, pero no los comparte. En su análisis, Cuba ya pasó por esa experiencia imperial durante los primeros 30 años de revolución. En el camino quedaron miles de cubanos en los cementerios africanos, otros murieron en diversas aventuras radicales, y ninguno de esos sacrificios ha servido para mejorar la calidad de vida del pueblo cubano. Por el contrario: la isla se ha desangrado tratando de lograr objetivos políticos inalcanzables. Raúl Castro está de regreso de todas esas utopías juveniles. No es el caso de Fidel, que ni olvida, ni madura ni aprende. Incluso, hoy, que tiene que gobernar, está bastante decepcionado con las impruden-cias de su hermano.

¿Qué rol desempeña Irán en la alianza entre Cuba y Venezuela?

Son dos perspectivas diferentes. Hugo Chávez ve a Irán como un aliado frente a Estados Unidos. No necesita el petróleo iraní ni los recursos de Teherán. Su alianza con Ahmadineyad le proporciona una proyección internacional que, claro, valora. Además, la posibilidad de que Irán se convierta en una potencia nuclear con ayuda económica venezolana la percibe como una oportunidad de contar algún día con armas nucleares.

Sin duda, ha escuchado muchas veces a Fidel Castro que la única protección real contra "una agresión del imperio norteamericano" es la tenencia de armas atómicas. Por eso ha jugado imprudentemente la carta iraní. Carta que incluye el antisemitismo, los ataques a Israel, la alianza con Hezbolá, con Hamás y con cualquier grupo extremista que despliegue una política antioccidental. Para Raúl Castro, en cambio, Irán es sólo una fuente potencial de ayuda económica, pero no le hace muy feliz introducir a Cuba en un conflicto que puede derivar en una guerra imprevisible y agriar las relaciones entre La Habana y Washington. Sin embargo, su dependencia económica de Venezuela y las múltiples carencias de Cuba hacen que se mantenga firmemente vinculado a una alianza que le resulta peligrosa y de la que no está convencido.

NOTA de Libertad Digital:
Este texto es una versión editada de la conferencia que CARLOS ALBERTO MONTANER preparó los días pasados a petición de la Fundación Educativa Carlos M. Castañeda, Herencia Cultural Cubana y el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami.

Libertad Digital - Suplementos
13.09.2010
publicado con el título:
"Una vaca de tetas inagotables"

jueves, 23 de septiembre de 2010

Histórica declaración del general Videla




Señor Presidente:

Con el debido respeto a su investidura, me dirijo a Ud. como Presidente de este Tribunal, pero con el deseo de llegar a mis conciudadanos y, en particular, a mis jóvenes camaradas del Ejército, que no han vivido lo que es materia de este juicio y resultan víctimas propicias para ser confundidos y engañados.

No soy yo quién debe decirle a Ud. que la indagatoria, así como su ampliatoria de la que estoy haciendo uso, son instrumentos jurídicos en beneficio del ejercicio de la legítima defensa en juicio.

Pues bien, no he venido hoy a defenderme ante un Tribunal al que ni la Constitución Nacional, ni las Leyes nacionales ni internacionales incorporadas a ella le reconocen competencia para juzgarme; menos aún para juzgarme por hechos ya juzgados en la Causa 13/84, llamada de los Comandantes, por la que cumplo injusta condena a reclusión perpetua, desde el mes de diciembre de 1985, con la accesoria de destitución e inhabilitación absoluta y perpetua.

Tampoco he venido hoy a defender a quienes fueron mis subordinados durante la Guerra interna librada por la Nación Argentina contra el terrorismo subversivo; para ello están la valentía y el coraje con que lo hacen los propios interesados, acompañados por la brillante defensa técnica que realizan sus abogados defensores casi a diario, dando ejemplo de espíritu de servicio para con sus asistidos y de solidaridad para con sus colegas; ello quedó palmariamente demostrado en el tratamiento de la Recusación al Vocal de este Tribunal Dr. Pérez Villalobos.

He venido sí, a honrar mis responsabilidades castrenses asumidas en plenitud, respecto de lo actuado por el Ejército en la guerra ya citada, ordenada por un Gobierno constitucional en pleno ejercicio de sus facultades, único caso en la región, que culminara con una victoria posibilitada por el apoyo mayoritario del pueblo argentino.

Sr. Presidente: hace ya dos meses que, en forma insistente y reiterada, venimos escuchando testimonios poco espontáneos y hasta teatralizados que, a través de una repetición sistemática de acusaciones falaces, centradas en dos de los acusados a los cuales se pretende ridiculizar con apodos y extravagancia en el vestir, apuntan en el fondo al desprestigio del Ejército, usando metodologías gramscianas.

Todos los testigos a su vez, se presentan como víctimas, cuando el común denominador que los une es haber pertenecido al terrorismo, tal como está debidamente comprobado por los antecedentes penales que se han agregado a la causa.

Finalmente, el agravio a la institución Ejército Argentino ha llegado a tal grado de insensatez, que no ha faltado quién la calificara de “asociación ilícita”.

Me opongo terminantemente a tal calificativo, que presupone que la asociación ilícita pueda ser la normal relación entre el que manda y el que obedece, cuando en realidad dicha relación no puede ser otra que la subordinación.

Subordinación no es obediencia ciega al capricho del que manda. Subordinación es obediencia consciente a la voluntad del superior, en función de un objetivo que está por encima del que manda y del que obedece -en nuestro caso la legítima defensa de la nación agredida- en virtud del cual el mando deja de ser arbitrario y la obediencia se ennoblece.

No, Sr. Presidente, no podemos equivocarnos en andar buscando un Ejército bueno y un Ejército malo. Ejército hay uno solo: el de las Guerras por la Independencia; el de la Reorganización Nacional; el de los Héroes y Mártires contemporáneos; el que contó entre sus filas a mi padre y a tres de mis hijos y cuenta hoy con uno de mis nietos; el que tuve el honor de comandar; el de ayer, el de hoy y el de siempre, con sus virtudes y defectos, permanentemente al servicio de la Nación, como institución fundamental de la República.

Es a ese Ejército, al que represento en estas circunstancias, al que quiero desagraviar, denunciando una campaña sistemática de desprestigio, con vistas a su destrucción como Institución de la República, objetivo intermedio para subvertir la Nación, al mejor estilo de Gramsci.

Tal vez Sr. Presidente, valga recordar una famosa frase de Nicolás Rodríguez Peña que decía:

“Que fuimos crueles ¡vaya con el cargo!, mientras tanto, ahí tienen Uds. una Patria que no está en el compromiso de serlo. La salvamos como creíamos que debíamos hacerlo. ¿Hubo otros medios? Nosotros no los vimos, ni creíamos que con otros medios fuéramos capaces de hacer lo que hicimos. Arrójennos la culpa al rostro, y gocen de los resultados. ¡Nosotros seremos los verdugos, sean Uds. los hombres libres!”. *

Sr. Presidente: En tal sentido, que fuimos crueles nadie lo dude; sí, lo hicimos en el marco de crueldad que impone toda guerra por su propia naturaleza; pero no fuimos sádicos ni integramos una asociación ilícita.

Sr. Presidente: He terminado mi exposición, gracias por escucharme.


* En respuesta a quienes condenaron el fusilamiento de Liniers y otros enemigos de la Revolución de Mayo, ordenadas por Mariano Moreno.


Reproducido de:
Periodismo de Verdad
16.09.2010

http://www.periodismodeverdad.com.ar/2010/09/16/urgente-declaro-el-general-jorge-rafael-videla-en-el-juicio-de-cordoba/

martes, 14 de septiembre de 2010

La izquierda y el uso de la democracia para destruir la democracia





Agustín Laje Arrigoni

En el marco de la histórica caída del muro de Berlín y el consiguiente fin del comunismo en la ex Unión Soviética, la descolocada y debilitada izquierda de la región resolvió allá por julio de 1990 concentrar a todos sus partidos y movimientos (incluyendo a los armados como las FARC y el ELN) en lo que denominó el “Foro de Sao Paulo”, una reunión convocada nada menos que por el gobierno cubano y el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil. El objeto de la citación era reorganizar el izquierdismo en Iberoamérica, definir nuevas estrategias para la toma del poder, y prepararse para los venideros tiempos políticos que, signados por un renovado respeto hacia la flagelada democracia, se avizoraban inexorables.

Lo que salió de aquél congreso pocos lo saben, pues los informes y las declaraciones de tinte público han sido reducidos. Empero, lo indudable es que el éxito del foro fue tal, que desde su nacimiento se han consumado dieciséis reuniones en más de diez naciones latinoamericanas (la última fue en Argentina), y de su propio seno han surgido presidentes en países de la región, como el propio Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia. Cabe adicionar entre los mencionados logros de esta suerte de reorganización, los aires de renovación que oxigenaron al izquierdismo frente a la opinión pública y los mass media, y la simpatía que generaron, en consecuencia, en desprevenidos sectores de la sociedad.

¿Cuál ha sido la clave del éxito? ¿Cuáles son los fundamentos de la estrategia que los marxistas definieron e implementaron desde la primera reunión a principios de los `90? La respuesta es más fácil de lo que podría creerse: utilizar la democracia, para destruir la democracia.

Que la izquierda marxista haya sido, en términos históricos, metodológicos y doctrinales, antidemocrática por naturaleza (basta con leer a sus principales teóricos para confirmarlo) no es una novedad. Valga recordar, en todo caso, que hasta hace pocas décadas desplegaba sus guerrillas por todo el continente y activaba bandas terroristas contra gobiernos democráticos con el expreso fin de derrocarlos (Argentina es una muestra cabal de ello). La lucha armada, a la sazón, configuraba el método por excelencia de acceso al poder.

No obstante, a raíz de los nuevos lineamientos del Foro de Sao Paulo, hoy el panorama cambió. El uso de la violencia para acabar desde afuera con el sistema (que salvo reducidas excepciones fracasó en toda la región) fue reemplazada por el uso de las instituciones del mismo sistema para carcomerlo desde adentro. Disfrazarse de demócrata es el único requisito en este sentido, y sobre tales bases descansa la estrategia izquierdista contemporánea.


Así las cosas, una vez alcanzado el poder mediante formas legítimas, se procede a desbaratar el sistema político por el cual el marxista accedió a su mandato. Para ello se comienza reformando (más precisamente deformando) a las Fuerzas Armadas y persiguiendo a los componentes castrenses que podrían causar dolor de cabeza en las próximas fases del proyecto de descomposición. En Venezuela, la inyección ideológica y el adoctrinamiento al sector militar fue una de las formas, mientras que en nuestro país la persecución jurídica contra quienes combatieron al terrorismo en los `70, sumado a la debilitación de la institución a través de políticas deliberadamente desfavorables impulsadas por el Ministerio de Defensa, fueron los caminos escogidos.

Acto seguido, será dable enfrentar y neutralizar otros sectores de la sociedad que podrían eventualmente reaccionar contra las políticas antidemocráticas que se proseguirán. Ejemplo de ello es la Iglesia Católica (en Argentina sobran muestras) y partidos opositores (verbigracia, la llamada “masacre de Pando” en Bolivia, perpetrada por Evo Morales a los fines de encarcelar oponentes políticos).

Con esta situación controlada, el izquierdista centra sus esfuerzos en destruir las formas republicanas de gobierno y controlar a la postre el Poder Judicial. Así lo hizo por ejemplo el kirchnerismo en sus primeros tiempos al derrocar jueces de la Corte Suprema de Justicia que no le eran funcionales, y sustituirlos por subordinados inmediatos. Para ello no precisó de ningún grupo armado, sino que fue tan fácil como abusar de “cadena nacional” y amenazar a los magistrados con iniciarles “juicio político” desde el Congreso (que ya estaba bajo su dominio).

Efectuados los movimientos antedichos, y dependiendo de la coyuntura política interna, los izquierdistas escogen el momento indicado para poner en marcha sus planes de perpetuarse en el mando, destruyendo el sistema democrático entendido ya no como una simple forma de acceso al poder, sino como la rotación y renovación periódica de personas, proyectos políticos e ideas, en un marco de libertad y equilibrio de los poderes públicos. Sucede que la izquierda concibe a la democracia no como un sistema de gobierno, sino como una mera táctica para imponer el autoritarismo.

Pero como la libertad suele tornarse en seria complica-ción para la concreción del proyecto izquierdista, es necesario también coartarla. De este modo, la libertad económica es puesta en jaque a través de un creciente y asfixiante intervencionismo, al tiempo que el control de los medios de comunicación se constituye en el objetivo más codiciado del mandón de turno. En efecto, el mandamás desata una guerra contra todo el periodismo que no es adicto a sus caprichos, primero practicando la censura de manera más o menos embozada, para luego arrasar con toda la prensa independiente expropiándola para sí mismo (tal como ocurrió en Venezuela y está ocurriendo en Argentina).

No se trata sólo de acallar voces contrarias, sino también de imponer artificialmente voces favorables. Se trata, en rigor, de que la sociedad no tenga la libertad de informarse sino únicamente con el discurso oficial. Adoctrinamiento puro, en otras palabras, que contribuye a la eternización en el poder del izquierdista en cuestión.

En esta instancia, la democracia se encuentra totalmente colapsada, ya no como derivación de un golpe de Estado o una revolución armada tal como ocurría en el siglo pasado, sino como efecto de sus propias debilidades aprovechadas y explotadas por el llamado “socialismo del Siglo XXI”.

Estos pasos se han seguido, al menos parcialmente, en todos los países de la región que mantienen estrechas relaciones con el Foro de Sao Paulo, entre los que se encuentra la Argentina. Se equivocan, pues, quienes continúan sosteniendo que estamos corriendo el riesgo de parecernos a Hugo Chávez. En rigor de verdad, estamos siguiendo de manera sistemática sus pasos a pie juntillas, encaminándonos inexorablemente a imitar el modelo dictatorial revestido de demócrata que impera en Venezuela.

El error de nuestras sociedades, acaso, fue el de consumir el nuevo disfraz democrático que vendieron aquellos que siempre odiaron y combatieron a la democracia y la libertad.

agustin_laje@yahoo.com.ar

Agustín Laje Arrigoni preside la organización no gubernamental Movimiento por la Verdadera Historia.

http://www.verdaderahistoria.com/blog