sábado, 27 de octubre de 2012

Semana Policía Federal Argentina 2012

Cadetes de la Escuela "Coronel Ramón Lorenzo Falcón" (no es una errata, así se ha llamado siempre y volverá a llamarse), desfilando en Semana de la PFA 2012. Click ampliar

Termidorianos se adhiere a los festejos de la Semana de la Policía Federal Argentina recordando, especiamente, a sus 123 efectivos asesinados por las izquierdas terroristas durante la Guerra Revolucionaria 1969-1979.

Asimismo, aprovechamos la ocasión para rendir homenaje al Comisario General y Jefe de la PFA Alberto Villar salvajemente asesinado el 1 de noviembre de 1974, junto con su esposa, por la organización terrorista Montoneros.

Por último, sugerimos visitar nuestro artículo sobre la Semana PFA-2011, y nuestro homenaje a todos y todas los/las "azules" del mundo.



jueves, 18 de octubre de 2012

La izquierda fascista de la Argentina-Kirchner




Si todavía hay quienes se sorprenden ante la denominación izquierda-fascista, pues durante toda su vida han oído decir que el fascismo es una ideología de derecha, y que, por lo tanto, homologar izquierda y fascismo constituye una disparatada contradicción en los términos, les invitamos a ver lo que ocurrió el pasado siete de octubre de 2012 frente a la Catedral de la ciudad capital de la provincia argentina de Formosa.

Por supuesto, no es este lugar para darles una lección de historia a esas personas, pero podemos adelantarles tres datos: que el fascismo, tanto el italiano fundacional como su variante nazi-alemana, es un socialismo de derecha, una rama más del ideario socialista que incluye al marxismo-leninismo y a la socialdemocracia; que los fundadadores del Partido Nacional Fascista italiano (incluido Mussolini), eran ex cuadros del Partido Socialista (Mussolini, nada menos que el numero tres de Comité Central); y que el Partido fundado por Hitler y su cuadrilla se denominaba Nacionalsocialista de los Trabajadores y estaba plagado de antiguos sindicalistas comunistas (particularmente en las S.A. de Ernst Rohm), etc.

También es muy probable que esas personas lleven años escuchando el mito propagandístico de una supuesta "superioridad moral de la izquierda".

Aquí nos limitaremos a dejar hablar a imágenes que muestran:

Violencia física y psicológica contra pacíficos y civilizados ciudadanos católicos congregados para repudiar la ley de aborto kirchnerista mediante una "cadena de oraciones".

Ausencia de fuerzas policiales, con la consiguiente impunidad para los agresores garantizada por el gobierno presidido por la antigua militante de la terrorista Juventud Universitaria Peronista de Montoneros, Cristina Fernández de Kirchner.

Provocaciones y agresiones físicas por parte de nauseabundas marimachos lesbianas; las más agresivas de una horda a la que sólo le falta portar picas o banderas con svásticas, pues la escena tiene un "tono" de linchamiento que evoca las masacres de la Revolución Francesa o "la noche de los cristales rotos".

Un -increíble- estoicismo cristiano de parte de los agredidos.

Incitaciones a incendiar los templos católicos.

Y todo un catálogo de ofensas a la dignidad humana, a la libertad de conciencia y a la democracia, mediante una agresividad que acaba siendo insoportable para el espectador.




Link del Video


Los Derechos Inhumanos en la Cuba socialista





Yoani Sánchez

Reforma migratoria: alegrarse o conformarse


A mi maleta se le gastaron las rueditas en cinco años de trasegar por la casa de una esquina a otra. La ropa interior que estaba guardada en el pequeño neceser perdió la tensión de los elásticos y el color se le desvaneció. Los boletos de avión que nunca utilicé se vencieron, después de posponerlos una y otra vez, para terminar en la basura. Mis amigos me despidieron en tantas ocasiones y en tantas ocasiones no me fui, que el adiós se volvió rutina. El gato hizo suyo aquel bolso de mano que jamás logró entrar en un avión y la perra mordisqueó los zapatos destinados a una gira que no pude emprender. La estampa de una “Virgen del buen Viaje”, que me regaló un amigo, tampoco resistió la prueba del tiempo y hasta el brillo de los ojos se le apagó.

Después de cinco años de exigir mi derecho a viajar fuera del país, hoy me he despertado con la noticia de un reforma migratoria. La primera impresión fue gritar un ¡hurra! en medio de la madrugada, pero a medida que avanzaba el día me percaté de las deficiencias de la nueva ley. Finalmente, ha quedado erradicado el oprobioso Permiso de Salida y la también ultrajante carta de invitación que necesitábamos para salir de nuestro propio país. Sin embargo, ahora en la propia confección y validación del pasaporte se definirá quiénes lograran franquear las fronteras nacionales y quiénes no. Aunque los costos de los trámites se abaratan e imagino que el tiempo de duración se acorta, esta no es la nueva ley de migración que estábamos aguardando. Demasiado limitada, demasiado estrecha. Pero al menos ha quedado por escrito una legalidad a partir de la cual ahora empezaremos a exigir, protestar, denunciar.

En mi caso, voy a creer –hasta el 14 de enero de 2013- que no estoy en ninguna “lista negra” y que los filtros ideológicos para salir han llegado a su fin. Rellenaré la solicitud para un nuevo pasaporte y aguardaré con esa dosis de ingenuidad que necesito para sobrevivir, para no convertirme en una apática. Allí estaré cuando abran las oficinas para decidir cuáles cubanos lograran abordar un vuelo y cuáles seguirán bajo el “encierro insular”. Y mi maleta irá a mi lado, con la ropa interior desvaída, los zapatos que nunca estrené, y una estampa pálida de María que ya no sabe si se va o si regresa, si hay motivos para alegrarse o para conformarse.

La Habana
16.10.2012
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"Generación Y" es un Blog inspirado en gente como yo, con nombres que comienzan o contienen una "i griega". Nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración. Así que invito especialmente a Yanisleidi, Yoandri, Yusimí, Yuniesky y otros que arrastran sus "i griegas" a que me lean y me escriban.

http://www.desdecuba.com/generaciony/
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Querida Yoani. Los termidorianos te consideramos una de los nuestros, una combatiente de la lucha contra las dictaduras comunistas iniciada hace ya muchos años por los ciudadanos esclavizados de Hungría, Checoslovaquia, Polonia, Alemania Oriental, Bulgaria y Rumanía. Ahora sólo quedan tres en el planeta (China, Corea y Cuba: curiosa coincidencia alfabética), pero todos sabemos que tienen los días contados. Tal como van las cosas, creemos que tu "Generación Y" verá la caída del criminal régimen castrista. Por las buenas, o por las malas, a lo Gorbachov o a lo Gadaffi.





lunes, 1 de octubre de 2012

MONTONEROS. La palabra prohibida


Formosa, 05.10.2010. General Mario G. Dotto con familiares de militares asesinados

Cuando faltan pocos días para conmemorar la masacre perpetrada por la organización terrorista Montoneros en el Regimiento de Infantería de Monte Nº 29 de Formosa el 5 de octubre de 1975, resulta histórica y moralmente obligado repudiar la hipocresía con que el Ejército Argentino celebra estos aniversarios. Aunque, después de que su comandante en jefe haya rendido homenaje en 2011 a ex alumnos del Instituto Dámaso Centeno muertos durante la guerra revolucionaria en su condición de milicianos del Ejército Montonero... del Ejército Argentino siglo XXI ideológicamente diseñado por antiguos terroristas montoneros como Nélida Garré y Martin Gras (¡atacante homicida de este RM 29º de Formosa; responsable de Reestructuración de la Educación de las FF.AA. y actualmente Subsecretario de Promoción de Derechos Humanos!), ya nada puede sorprendernos.
Una hipocresía bochornosa, porque los discursos leídos por el sumiso general o coronel de turno manipulan el suceso histórico evocado, para no vincular a los terroristas de ayer con sus camaradas "políticos" y gobernantes de hoy; cosa que consiguen mediante la ridícula pirueta de no identificar a la organización responsable de la masacre y aludir a ella como banda armada y organización paramilitar irregular. Un ejemplo literal de esto: el discurso del Gral. Mario Gabriel Dotto en el 35º aniversario, 05.10.2010

Unos textos destinados, en definitiva, a ocultar la cadena genética de la organización marxista que cuarenta y dos años después de su fundación, y con unos 500 homicidios a su espalda, sigue manteniendo su objetivo estratégico inicial de una República Argentina socialista: MONTONEROS.

La misma que supuestamente había sido aniquilada en 1979; pero que a partir de 2003 desencadenó una contraofensiva ideológica y política con una nueva Konducción Nacional que además tiene bajo su mando el Poder Ejecutivo y las Fuerzas Armadas, dándose así la kafkiana paradoja de que una organización subversiva decidida a destruir un Estado democrático y capitalista, es al mismo tiempo la que legalmente lo gobierna. Con lo cual, la Argentina del régimen Kirchner ha sido el primer país del mundo en validar empíricamente la teoría de asalto legal al poder concebida por el marxista Antonio Gramsci entre 1929 y 1935. Como es sabido, las naciones de Brasil, Uruguay y Nicaragua, también presididas por antiguos terroristas, están adoptando la exitosa estrategia.

Pero, lamentablemente, estas ceremonias de aniversario planificadas maquiavélicamente por el régimen Kirchner, también cuentan con otra complicidad, involuntaria y menos evidente que la del Ejército: la de los familiares de las víctimas que, sin ser conscientes de ello, y estafados en su buena fe por los guionistas de la comedia, con su presencia contribuyen a su puesta en escena; porque la función muda y pasiva que el guión les asigna, inevitablemente es interpretada como una aprobación de todo lo que allí se diga.


En consecuencia, sería bueno que los familiares reflexionaran sobre esto, y decidan si quieren seguir consintiendo que año tras año el aparato de propaganda del régimen Kirchner-montonero les utilice políticamente; y les humille sentándolos bien calladitos y quietitos como convidados de piedra.
Además, tienen el derecho jurídico y moral de plantearse la posibilidad de organizar su propio Aniversario en un espacio público. Con muchísimo más derecho que el Ejército, porque aquellos soldaditos masacrados por los camaradas de los que hoy gobiernan, no eran militares profesionales sino civiles reclutados imperativamente por una ley constitucional.
Y porque, en definitiva, eran hijos o hermanos suyos, no del Estado. Y mucho menos de un gobierno.

Jorge Fernández Zicavo

Post Data del 6 de octubre: en el 37º aniversario celebrado ayer en el Regimiento de Monte 29º de Formosa, se atribuyó la masacre a... un grupo agresor.

Asimismo, en su Entrada del pasado 5 de octubre, el Blog "Ejército Nacional" omite la palabra Montoneros y la reemplaza por un fantasmagórico... grupo terrorista.

¡Enhorabuena, valientes generales y coroneles del ex Ejército Argentino!

Nuestro artículo sobre el ataque al RIM 29º

sábado, 22 de septiembre de 2012

Comisario General, Alberto Villar ¡Presente!





Es la Policía la que debe dictar la ley a los insurrectos y no éstos a ella; por eso habéis sido instruidos en los principios de la Ofensiva, y los hombres que conduciréis en el futuro, nunca recibirán de vosotros la orden de ¡Adelante! sino la de ¡Seguidme!

Alberto Villar, 1969
Comisario y Director de la Escuela de Personal Subalterno de la Policía Federal Argentina.
Palabras pronunciadas ante oficiales de Policías provinciales que asistieron al curso sobre "Desórdenes urbanos" impartido por él.
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He elegido como introducción este párrafo del breve discurso pronunciado por Villar en aquella ocasión, porque en él se resumen su carácter de combatiente ofensivo, su concepción ejemplarizadora del mando, y su determinación de impedir que las izquierdas terroristas continuaran desafiando impunemente a la Ley. Cualidad psicológica, conducta profesional y mandato legal, que aplicó durante su larga trayectoria al servicio de la seguridad del Estado y de los ciudadanos.

Generalmente, los artículos dedicados al comisario Alberto Villar en Internet proceden de webs izquierdistas dedicadas a falsear la historia argentina de la década del setenta y a hacer la apología del terrorismo marxista y apátrida que la ensangrentó. Ambas cosas, sostenidas con la desfachatez moral y el desorden psíquico de negar lo que al mismo tiempo afirman: la existencia de aquella Guerra Revolucionaria, al mismo tiempo que glorifican a los terroristas que la llevaron a cabo. La misma ocultación-negación que aplican en sus listados de Desaparecidos al no mencionar la organización a la que pertenecían.

Dado que considero al comisario Alberto Villar como uno de los más emblemáticos combatientes de la guerra librada por las fuerzas armadas, de seguridad y policiales del Estado argentino contra aquella izquierda apátrida alzada en armas contra su propio pueblo; y como un ejemplo de coherencia y sacrificio puestos al servicio de la causa de la Libertad amenazada por la subversión marxista, el eje de esta nota será una reconstrucción cronológica de su biografía profesional, porque ella define por sí misma la extraordinaria personalidad y relevancia histórica del personaje. Como austero hombre de acción y soldado que fue, intuyo que esta manera de resumir su trayectoria vital le hubiera complacido. Sirva pues este artículo-homenaje para no olvidar a quien fuera asesinado por el terrorismo marxista precisamente por ser el más eficiente de sus enemigos. Tal como calificara el jefe del ERP, Mario Roberto Santucho, al general de brigada Guillermo Vilas que les aniquiló en las selvas tucumanas, el comisario Villar llegó a convertirse en "una pesadilla" para todas las organizaciones terroristas en el campo de batalla urbano, en particular, para Montoneros.

Alberto Villar nació el 20 de julio de 1923 en el porteño barrio de Congreso y, casualmente, muy cerca del Departamento Central de la PFA.

Inicialmente, su padre Emilio Villar, de profesión panadero, y su madre María del Carmen García, ambos inmigrantes españoles, habían vivido en la localidad bonaerense de Ramos Mejía ocupándose de un pequeño comercio de ferretería. Alberto tuvo una hermana, de nombre Marina.

En 1941, tras terminar el bachillerato ingresó en la Facultad de Ciencias Económicas, pero en febrero de 1942 abandonó esos estudios e ingresó en la Escuela de Cadetes "Coronel Ramón L. Falcón" de la Policía Federal.

En enero de 1943 fue destinado a la comisaría 44º como cadete meritorio en régimen de prácticas.
En noviembre cumplió el servicio militar obligatorio como Aspirante a Oficiales de Reserva en la Escuela de Artillería de la Guarnición de Campo de Mayo.

En abril de 1944 se reintegró a la Comisaría 44º como oficial escribiente, y en agosto pasó al Cuerpo Guardia de Infantería. En enero de 1945 fue ascendido a oficial ayudante, y en julio de ese mismo año a oficial subinspector.

En enero de 1949 ascendió a oficial inspector.

En agosto de 1950 fue destinado a la Comisaría 10ª y en septiembre de 1951 a la 40ª

En 1952 regresó al Cuerpo Guardia de Infantería, siendo destinado a Custodia Presidencial.

Tras un periodo de Disponibilidad a causa de un incidente con el conflictivo Juan Duarte, hermano de Eva Perón, a finales de 1953 fue destinado a la División Investigaciones, donde prestó servicio hasta el 31 de diciembre se 1957.

En enero de 1958 fue ascendido a oficial principal y destinado a las secciones Leyes Especiales y a Seguridad Personal, donde integró la custodia del presidente de la República Arturo Frondizi.

En junio de 1958 regresó al Cuerpo Guardia de Infantería como jefe de la 3ª Compañía.

En abril de 1961 fue ascendido a subcomisario, y en mayo se graduó como Paracaidista Militar.
También durante ese año, impartió cursos sobre "Motines Urbanos" a coroneles de la Escuela Superior de Guerra del Ejército.

En 1963 fue nombrado jefe del 2º Batallón del Cuerpo Guardia de Infantería.

En ese año 1963, obtuvo una beca de la ONU para seguir cursos técnicos en Francia, organizados por la Sureté, la Gendarmería Nacional y los Cuerpos Republicanos. Los cursos versaron sobre Disturbios Callejeros, Tácticas Antimotines, Carros Blindados y Helicópteros policiales, Inteligencia, Allanamientos, Control Electrónico del Tránsito y Rutas de Acceso a París, y conocimiento general de la estructura de Interpol.

Gracias a los conocimientos adquiridos y a la buena impresión que causó a sus colegas franceses, con ocasión de la visita del general De Gaulle a Argentina en octubre de 1964, fue designado jefe de su custodia.
Después de ese servicio, fue nombrado Segundo Jefe de Seguridad Personal.

En enero de 1966 ascendió a comisario y fue destinado a la Comisaría 12º

En enero de 1967 fue nombrado Director de la Escuela de Personal Subalterno.

En 1968 fue seleccionado como Profesor de Táctica para un curso de oficiales jefes en la Escuela Superior de Policía Federal.

En enero de 1969 ascendió a comisario inspector, continuando como Director de la Escuela.
Ese mismo año impartió cursos de capacitación para Policías Provinciales sobre "Guerrilla Urbana" organizados por el Consejo Nacional de Seguridad; y también dictó una conferencia sobre "Técnicas de lucha en las calles, allanamientos y guerrilla urbana" en la X Brigada de Infantería del Ejército.

En enero de 1970 asumió la jefatura de la 5ª Zona de Seguridad Metropolitana.

En mayo de 1970 dictó una serie de conferencias en la VII Brigada Aérea de Morón para jefes y oficiales de esa Fuerza.

El 29 de mayo, tras producirse el secuestro del ex presidente de la República, teniente general ® Pedro Eugenio Aramburu, por la organización terrorista Montoneros, fue puesto al frente de un vasto y complejo operativo de rastrillaje que incluyó helicópteros cedidos por la Fuerza Aérea. Además del mando operativo, coordinó las tareas de Inteligencia que el 16 de julio permitieron localizar el lugar donde Aramburu permaneció secuestrado y finalmente fuera asesinado: la Estancia "La Celma" en la localidad bonaerense de Timote.

En junio de 1970 dictó una conferencia sobre Guerrilla Urbana en el Primer Escuadrón de Gendarmería Nacional de Campo de Mayo, y a continuación en la Guarnición Aérea de Córdoba, en el Comando del Tercer Cuerpo de Ejército, en la Escuela Superior de la Prefectura Naval y en el Liceo Militar Don José de San Martín.

En agosto de 1970 asumió la jefatura de la División Tránsito. En esas fechas, como consecuencia de la escalada subversiva iniciada el 29 de mayo de 1969 durante el "cordobazo", la jefatura encargó a Villar la formación de un Cuerpo de Unidades Móviles de Represión (antimotines y acciones de guerrilla urbana) dependiente de la Dirección General de Orden Urbano. El Cuerpo, que sería conocido popularmente como "brigada antiguerrillera", quedó integrado por 100 efectivos a bordo de 50 motocicletas BMW-600; conductor y un tirador con FAL o ITAKA en cada una. Dentro de esa nueva etapa estratégica la PFA también creó una Brigada Motorizada de Combate y un Escuadrón Aéreo de Helicópteros.

Entre el 10 y 14 de noviembre de 1970 la "brigada antiguerrillera" operó por primera vez durante la grave insurrección estudiantil dirigida por el recién fundado Ejército Revolucionario del Pueblo, conocida como el "tucumanazo", cuya dimensión, tras desbordar a la Policía de Tucumán hostigándola con francotiradores, hizo necesaria la intervención de la Gendarmería Nacional y de tropas del Ejército procedentes de Salta y Jujuy. Villar acudió a reforzarlas con 50 de sus hombres, a quienes dirigió sobre el terreno conduciendo su motocicleta. Los cinco días de combates urbanos, dan una idea de la magnitud alcanzada por aquella insurrección.

En enero de 1971 fue ascendido a inspector mayor y nombrado Director de Orden Urbano.

En marzo de 1971 se produjeron en la capital de Córdoba unas movilizaciones insurreccionales lideradas por el Ejército Revolucionario del Pueblo, Montoneros y Fuerzas Armadas Peronistas conocidas como "el viborazo". En líneas generales, unos 15.000 activistas obreros y estudiantiles consiguieron controlar un radio de 30 manzanas en las que incendiaron automóviles, asaltaron supermercados, levantaron barricadas y cortaron los accesos a la ciudad. Desbordada la Policía de Córdoba y la Dirección de Orden Urbano de la PFA, a primeras horas de la noche llegaron por avión 100 motoristas de la Brigada Antiguerrillera al mando de Villar, que después de varias horas de operaciones nocturnas apoyadas por todos los efectivos disponibles, consiguieron recuperar el bastión de los insurrectos: los barrios Clínicas y Alberdi que llamaban "territorio liberado", y practicar 300 detenciones.

La tercera intervención de la Brigada Antiguerrillera tuvo lugar el 3 de julio de 1971 en el aeropuerto de Ezeiza, cuando aterrizó un Boeing 707 de la línea Braniff, secuestrado por un norteamericano y una guatemalteca durante el vuelo México-New York, y desviado primero a Monterrey, donde liberaron a los pasajeros a cambio de 100.000 dólares, y posteriormente a Buenos Aires tras una escala en Lima. En Ezeiza exigieron repostar combustible para llegar a la República Socialista de Argelia. El jefe de la PFA, general de brigada Jorge Cáceres Monié, concurrió a Ezeiza acompañado por Villar, quien, espontáneamente, sin esperar órdenes, desinfló las ruedas del avión y lo rodeó con efectivos de Orden Urbano, de su Brigada Antiguerrillera y francotiradores.
A continuación comenzó a ensayar una posible operación de asalto en un avión similar situado en un hangar, que no fue necesaria porque los secuestradores se rindieron. Este suceso sirvió para reflejar claramente la personalidad de Villar, que a continuación recibió el premio "Coronel Ramón L. Falcón".

El 12 de agosto de 1971 dictó una conferencia sobre "La subversión a nivel nacional" en la Escuela Superior de Guerra.

El 26 de agosto de 1971 dictó una conferencia en la Escuela Superior de Guerra de Estado Mayor sobre el tema "Apreciación en el marco de la Policía Federal, sobre la situación actual de la lucha contra la subversión".

En octubre de 1971 ascendió a comisario mayor y pasó a Disponibilidad en la modalidad Servicio Pasivo.

En marzo de 1972 fue reincorporado al Servicio Activo como Asesor del jefe de la PFA, general Cáceres Monié.

Tras los acontecimientos producidos el 22 de agosto de ese año (fuga masiva de terroristas de la cárcel de Rawson, y posterior muerte de algunos de los que fueron capturados, al intentar éstos desarmar a sus guardianes en la base naval de Trelew), Villar impidió con su Brigada Antiguerrillera que sus cómplices les rindieran homenajes públicos no autorizados.

El 1 de enero de 1973 pidió el Retiro Voluntario como consecuencia de la campaña política y mediática desatada contra él y la PFA por la izquierda, tras los graves enfrentamientos ocurridos en la ciudad de Córdoba entre policías cordobeses y federales al mando de Villar. De nada sirvió que el jefe de la PFA, general Cáceres Monié organizara en las instalaciones del Cuerpo de Policía Montada una ceremonia de desagravio a Villar y a la Fuerza, a la que asistió solidariamente el presidente Lanusse.

El 28 de enero de 1974 el presidente constitucional de la República, teniente general Juan Domingo Perón, le convenció para que se reincorporara, le ascendió a comisario general y le nombró Sub-Jefe de la PFA. Villar era entonces el funcionario policial mejor informado sobre las estructuras de las organizaciones subversivas.

El 1º de mayo de 1974 dirigió personalmente el dispositivo de seguridad desplegado en la Plaza de Mayo con ocasión del discurso dirigido por el general Perón a los trabajadores. Como se recordará, aquel acto supuso la ruptura pública entre Perón y los Montoneros, a quienes acusó públicamente de ser lo que todos los argentinos siempre supieron: que eran marxistas infiltrados en el Movimiento Peronista.

El 11 de mayo de 1974 fue nombrado Jefe de la PFA

Pocas semanas después, se desplazó a la selva tucumana al frente del escuadrón "Centuriones" de la PFA para operar contra la guerrilla del ERP; pero como los subversivos abandonaron la zona que se les asignó, el mando del Ejército decidió que regresaran a Buenos Aires.


Villar en la selva tucumana durante el Operativo Independencia

En agosto de 1974, en un escenario de gravísimos atentados terroristas por todo el país, y tras el fallido intento de copamiento del Regimiento de Infantería Aerotransportada 17º de Catamarca por una Compañía del Ejército Revolucionario del Pueblo (que el mismo día había copado sangrientamente la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Córdoba), Villar movilizó una Fuerza de Tareas de 2.500 efectivos pertenecientes a la Brigada Antiguerrillera, a la Guardia de Infantería, a la Policía Montada y a la División Canina. Con parte de estos efectivos persiguió a un grupo de insurgentes, pero por llevarles varias horas de ventaja éstos consiguieron llegar a los montes de Tucumán.
A continuación, y en relación con estos dos sucesos, Villar coordinó personalmente operaciones de Inteligencia en Catamarca, Córdoba, Tucumán, Mendoza y Santa Fe.

El 1 de noviembre de 1974 el comisario general Villar y su esposa Elsa Marina Pérez, gracias a fallos inconcebibles de su custodia, fueron asesinados por la Organización terrorista Montoneros en el río Tigre, mediante una carga explosiva colocada en su lancha de recreo.
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Jorge Fernández Zicavo

Dedico este texto-homenaje, a la memoria de la esposa del comisario general Villar, Elsa Marina; a sus hijas Mercedes y Susana; y a los 123 policías federales asesinados por las izquierdas terroristas.

Los datos utilizados en la redacción de este texto provienen del libro "¡SEGUIDME! Vida de Alberto Villar", publicado en 1983 por el comisario general de la PFA, Jorge Muñoz.
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Post Data para una historia de la infamia.

La Escuela de Suboficiales y Agentes pasó a llevar el nombre del comisario general Villar, pero en abril de 2011 el Gobierno presidido por la ex montonera Cristina Fernández de Kirchner, a propuesta de su ministra de seguridad y antigua oficial del Ejército Montonero, Nélida Garré, anuló ese homenaje y ordenó retirar el busto de Villar situado en el patio del Departamento Central de la PFA.
Asimismo, se cambiaron los nombres de la Escuela de Cadetes, y de la Escuela Superior de Policía, dedicados hasta entonces a los otros dos jefes de la Policía Federal que al igual que Villar fueron asesinados por el terrorismo de izquierda. El coronel Ramón L. Falcón, por anarquistas en 1909, y el general de brigada Cesáreo Cardozo, por Montoneros en 1976.

También el ex jefe de la PFA, general Cáceres Monié, y su esposa, fueron asesinados por Montoneros, en 1975.
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Los lectores de este Post se han interesado por:

Policía Federal Agentina

El Termidor argentino

sábado, 15 de septiembre de 2012

Iglesia Católica argentina. De la palabra valiente al silencio oportunista

Monseñor Caggiano junto al general Onganía. No hemos podido conseguir foto del cardenal con el presidente Perón o con la presidenta María Estela Martínez de Perón



Ofrecemos a nuestros lectores los párrafos más sustanciales de un documento de indudable relevancia histórica: las palabras pronunciadas el 26 de octubre de 1974 por el Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires y Cardenal Primado de la República Argentina, monseñor Antonio Caggiano, durante una misa de "acción de gracias y por los caídos en cumplimiento del deber", celebrada en la Catedral Metropolitana ante la plana mayor de la Policía Federal presidida por su jefe, el comisario general Alberto Villar. Nombrado por el gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón.

La importancia de este texto, leído por la máxima autoridad de la Iglesia Católica argentina, radica en la rotunda lógica de su autor, Doctor en Filosofía y Teología, y en la valentía con que la Iglesia de aquellos trágicos años de una Guerra Civil Revolucionaria desencadenada por las izquierdas, repudió abiertamente el accionar criminal y apátrida del terrorismo marxista y se posicionó, inequívocamente, sin complejos, junto a las fuerzas del Estado que las estaban combatiendo desde 1969 al precio de soportar bajas mortales en atentados y en combates, que para entonces ya sumaban más de cuatrocientas. Un compromiso con la defensa de la Nación y de los tradicionales valores morales, religiosos, jurídicos, culturales y políticos de la sociedad argentina, que hoy debería abochornar a la actual jerarquía eclesiástica sometida obscenamente al régimen de los antiguos montoneros Kirchner, cuya propaganda ha transformado a aquellos homicidas alentados y adiestrados militarmente por la Cuba castrista, en angelicales "militantes populares".

Asimismo, resulta sorprendente la pasmosa actualidad de algunas de sus observaciones sobre la guerra psicológica desatada en la década del sesenta por la subversión marxista.
Por ejemplo, la referida al vaciamiento demagógico y destructivo, al estilo gramsciano, del contenido o significado de las viejas palabras que nombran valores esenciales de la sociedad argentina de todos los tiempos. En particular, alerta sobre el uso perverso que se hacía de la palabra "represión", despojada de su cometido racional, es decir, cuando es ejercida por el Estado para impedir que los enemigos de la Nación y de su ciudadanía consigan implantar mediante el terror una dictadura marxista.
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Como todos los años, en la Semana de la Policía Federal, habéis dedicado un día a la Acción de Gracias a Dios y al recuerdo de vuestros compañeros difuntos.

Siempre ha estado bien que así lo hicierais, cumpliendo con Dios nuestro Señor, dador de todo bien; pero es evidente que hoy, este acto tan noble y ejemplar tiene características singulares.

En medio de las tensiones que conmueven a todos los pechos argentinos que, angustiados, contemplan los excesos de la violencia y el terror que siguen empapando nuestra tierra con la sangre de hermanos derramada vil, injusta y cruelmente; vosotros que vivís y sentís casi diariamente en carne propia la tensión y el impacto de los asesinatos de vuestros camaradas de armas caídos en el servicio y defensa del orden público y de las vidas de vuestros conciudadanos, os hacéis presentes hoy en torno al altar de Dios, para pedirle inspiración y coraje necesarios para perseverar dignamente en el servicio del país, tutelando los derechos fundamentales de la dignidad humana y de su bienestar; de la convivencia civilizada en todo el ámbito nacional y del bienestar de sus habitantes.

Vuestra actitud es reconfortante y aleccionadora para quienes por diversos motivos, y aún por el cumplimiento de sus propios deberes, se ven amenazados por la prepotencia del terror y la violencia que sumen a sus familiares en la angustia y, más que en el temor, en el espanto.

Vosotros, por la misma misión y las funciones de vuestro cargo en las filas de la Policía Federal Argentina, debéis defender el orden y el bienestar, la justicia, la libertad y la paz en la República.

Debéis hacerlo sin odios, pero con firmeza, de acuerdo a la disciplina que os imponen vuestros deberes. Puede llegar, pues, un momento en que tengáis que hacerlo con el riesgo de perder la vida en el cumplimiento de vuestras obligaciones; y estáis, además, siempre expuestos a caer por un ataque traidor que no da tiempo a la defensa.

Y bien. A pesar de todo, la Nación necesita de instituciones organizadas, como la Policía Federal que cumple funciones de policía de seguridad y judicial en el territorio de las provincias y en la capital de la Nación dentro de la jurisdicción del Gobierno de la Nación.

A esta institución tenéis el honor de pertenecer y vuestro servicio a la Nación en ella, exige que tengáis una conciencia clara, no solamente del honor que comporta, sino también de la responsabilidad que implica.

El sostén de vuestra voluntad para perseverar en un servicio tan difícil como peligroso y agobiador en tiempos de tormenta como los que pasamos, es la convicción profunda de que este servicio que prestáis a la Patria es necesario para su misma vida y desarrollo, para su bienestar y libertad, en justicia y en amor.

(…)

He calificado estos tiempos duros que atravesamos de "desorientación y confusión". Lo son, y en alto grado.
Una campaña tenaz y demoledora, la llamada Guerra Psicológica, aparentemente ineficaz, utilizando los medios de comunicaciones sociales -principalmente audiovisuales-, rápidamente ha invadido todos los ambientes, vaciando de su verdadero contenido a las palabras que hemos utilizado hasta hace poco, para expresar con el mismo significado nuestros deberes y obligaciones, nuestras leyes, nuestras tradiciones y las relaciones humanas, familiares, nacionales e internacionales.

Esas palabras siguen existiendo, pero ya no significan lo que antes significaban: tienen sentido peyorativo, por lo cual ellas mismas destruyen, condenan y rechazan las realidades que antes significaban, y hoy son utilizadas para reprobar instituciones y actividades humanas, como perversidades que deben ser combatidas.

Así, la palabra "represión" se repite de continuo como una condenación oprobiosa y detestable que alcanza también a las instituciones destinadas a reprimir el mal.

(…)

La energía y las fuerzas físicas no son buenas ni malas: el bueno o malo, en sentido humano es el hombre que las maneja recta o racionalmente y de acuerdo a la luz de su razón y a la Ley de Dios. Así se han realizado todos los progresos admirables de la Humanidad.

(…)

Todo esto -
dice Caggiano, tras mencionar varios avances científicos- ha podido hacerlo el hombre utilizando racionalmente las energías y fuerzas de la naturaleza, en el conocimiento y utilización del mundo físico y biológico.

Eso mismo ha realizado utilizando fuerzas y energías en el progreso de la Humanidad. ¿Qué sería de la familia y qué sería de la sociedad civil, si el hombre no contara con la "fuerza subordinada" sí, a su razón; pero como respaldo del orden y del bienestar, de la justicia y de los derechos de la persona humana y de toda la ciudadanía?

Así pues, no sólo el hombre, sino también la sociedad civil pueden y deben contar con el respaldo de la fuerza, sin la cual no podrían alcanzar su propia finalidad, en servicio y promoción del hombre. La fuerza y energía que respalda los derechos humanos, que promueve su bienestar y progreso, defiende su libertad y administra la justicia, debe utilizarse racionalmente, es decir, rectamente, de acuerdo a la Ley moral impresa en la naturaleza humana y codificada en el derecho natural, a las leyes civiles, y sobre todo, a la Ley Revelada por Dios.

¿Por qué se rechaza hoy como inadmisible la represión? Comprendo que haya represiones inadmisibles, cuando se abusa de la fuerza y no se tiene en cuenta el carácter de la agresión. Pero el asesinato, el asalto a mano armada y los secuestros preparados con metralleta en mano ¿no deben reprimirse? ¿Querría decir entonces, que una persona no tiene derecho a defenderse o a defender a su familia? ¿Querría decir que la Nación no puede defender a la ciudadanía y no puede defender la misma vida de la Nación, cuyas estructuras se intenta suplantar por un régimen socialista de Estado, que de hecho es materialista, y en consecuencia ateo y esencialmente totalitario?

La represión, pues, cuando es racional no sólo es conveniente, sino a veces necesaria. ¿No reprimió acaso el Señor a latigazos a los mercaderes que profanaban el Templo?

Defendeos contra la tergiversación de los conceptos. Hay una represión racional, en que se usa rectamente la fuerza para la defensa de la vida humana y de sus derechos sagrados; para defensa del bienestar y progreso del hombre; para defensa de la vida misma de la Nación y sus instituciones. Ved pues, cuán necesaria y cuán noble es vuestra profesión.

Lo primero, pues, que corresponde es dar gracias a Dios por la dignidad y nobleza de vuestra misión. Lo primero, pues, que corresponde, es dar prevalencia en vuestra mente a este pensamiento que debe regir vuestra vida, puesta al servicio del bienestar del país.

Se corren riesgos, es verdad; pero servir a la Patria, defender sus derechos, la justicia, el bienestar y la paz de sus hijos merece bien de Dios y de los hombres. Por eso vuestra vocación requiere que seáis dignos del Supremo Hacedor y de la Patria.

Este concepto debe ser el ideal de vuestra vida y actividad como hombres de la Policía Federal Argentina: las ideas y los ideales son, por su naturaleza, representaciones y conocimientos dinámicos que impulsan a la acción; son motores que llevan la voluntad a la realización o actuación de lo que se conoce o de lo que representan las ideas. He aquí vuestro ideal: él os dará el carácter de vuestra dignidad y honor de pertenecer a una institución necesaria para la vida misma de la nacionalidad, a cuyo servicio estáis consagrados.

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Agradecemos a la Sra. Rosalía Taborda de Molina, la gentileza de facilitarnos este documento.

martes, 14 de agosto de 2012

Trotsky, Stalin y Lenin: el Bueno, el Malo y el Feo





Mauricio Rojas

Toda revolución tiene su mitología. La de la rusa se construyó sobre tres grandes caracteres: Trotsky, el Bueno; Stalin, el Malo, y Lenin, el Feo. Los tres son falsos y no permiten entender la verdadera dinámica que llevó a la creación del primer Estado totalitario. Pero también es falsa la idea misma del drama en que participaron: la así llamada Revolución de Octubre nunca ocurrió.

La noche del 24 al 25 de octubre (según el calendario juliano) de 1917, las tropas de asalto de la Guardia Roja bolchevique tomaron el poder en las principales ciudades de Rusia. Se llevaba así a los hechos la voluntad de Lenin, que desde septiembre venía planteado la necesidad de dar un golpe de estado aprovechando el caos reinante. Su argumento era tajante: si 130.000 terratenientes habían podido gobernar sobre 150 millones de personas en tiempos del zarismo, bien podrían hacer lo propio 240.000 comunistas disciplinados, armados y decididos a todo.

La noche del 25 de octubre se pone al Congreso de los Sóviets de Obreros y Soldados ante el hecho consumado de la toma del poder, ante lo cual la mayoría, probolchevique, nombra un gobierno provisional encabezado por Lenin. Lo que vino a continuación nada tuvo que ver con la revolución democrático-popular que se venía desarrollando desde febrero, sino que fue su opuesto radical: una contrarrevolución antidemocrática y antipopular destinada a imponer el dominio de una minoría sin escrúpulos sobre la mayoría del pueblo ruso. Las medidas tomadas lo dicen todo: el 27 de octubre se reinstaura la censura; el 7 de diciembre se crea la policía política más temible que haya existido, la Cheká, que en unos años llegará a tener ¡250 mil efectivos!; el 6 de enero se disuelve la Asamblea Constituyente, democráticamente elegida y en la cual los bolcheviques están en minoría; el 14 de enero, destacamentos armados son destinados al campo para efectuar requisas, con la orden de Lenin de "adoptar las medidas revolucionarias más extremas"; en abril, Lenin llama a ejercer abiertamente la dictadura "férrea" e "implacable" e iniciar, sin mediar levantamiento significativo alguno contra el nuevo régimen, la guerra civil contra toda oposición:
Toda gran revolución, especialmente una revolución socialista, es inconcebible sin guerra interior, es decir, sin guerra civil.

Eran los inicios de un largo proceso contrarrevolucionario que se prolongaría hasta los años 30, cuando se doblegue definitivamente a los campesinos con acciones militares francamente genocidas y se afiance el Gulag. Unos 20 millones de personas perdieron la vida a causa de la represión y las hambrunas. Nada quedó en pie de lo conquistado en el periodo revolucionario de febrero a octubre de 1917.
En suma, la Revolución de Octubre nunca existió. Lo que sí hubo fue un golpe de estado contrarrevolucionario, del cual emergió el primer y más acabado régimen totalitario que haya existido.
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Lev Davídovich Bronstein, alias Trotsky, nacido en Ucrania en 1879 y asesinado en México en 1940 por el comunista catalán Ramón Mercader cumpliendo órdenes de Stalin, ha pasado a la posteridad como un luchador idealista, opuesto a los excesos de Stalin, muerto por defender la verdadera revolución de Lenin contra la feroz dictadura de una nueva clase.
Intelectual fascinante, orador notable y gran escritor, será la atractiva antítesis del burdo Stalin y su estrella seguirá brillando con el tiempo, con esos destellos encandiladores que emanan de los mártires-asesinos estilo Che Guevara.
Se supone que el Bueno, luchador, soñador, profeta y mártir, fue bueno, es decir, humano, generoso, opuesto a cualquier violencia excesiva, amigo del pueblo, etc.

Veamos cómo hablaba el Bueno en defensa de la guillotina, un poco antes de tomar el poder:

Os digo que las cabezas tienen que rodar, y la sangre tiene que correr (...) La fuerza de la Revolución Francesa estaba en la máquina que rebajaba en una cabeza la altura de los enemigos del pueblo. Era una máquina estupenda. Debemos tener una en cada ciudad.

Este bueno comandó, como jefe del Ejército Rojo, el terror masivo durante la Guerra Civil. El 17 de agosto de 1918 enviará el siguiente telegrama secreto a Lenin, en el que se opone a la presencia de la Cruz Roja en zonas de combate:

Los pilotos de aviones y los artilleros han recibido órdenes de bombardear e incendiar los distritos burgueses de Kazán, y luego Simbirsk y Samara. En estas condiciones, la caravana de la Cruz Roja resulta inapropiada.

Su represión –marzo de 1921– del sóviet revolucionario de Kronstadt (base naval a las afueras de Petrogrado) fue terrorífica. Una de las primeras medidas que adoptó fue la toma de mujeres e hijos de los amotinados como rehenes. Cuando lanzó el Ejército Rojo contra los contrarrevolucionarios, hizo que destacamentos de la Cheká fueran en retaguardia para que liquidaran en el acto a todo aquel soldado que retrocediese.
La resistencia fue encarnizada y duró hasta el 18 de marzo. Después de la caída de la base naval, cientos de prisioneros fueron masacrados; el resto fue deportado a campos de concentración, de donde muy pocos volvieron.

El bueno de Trotsky no dudó un segundo en defender la dictadura del proletariado contra el proletariado mismo. Así se expresó, por ejemplo, en el X Congreso del Partido Comunista:

Ellos [la denominada 'oposición obrera'] han lanzado consignas peligrosas. Han convertido en fetiche los principios democráticos. Han colocado por encima del partido el derecho de los obreros a elegir a sus representantes. Como si el partido no tuviese derecho a afirmar su dictadura, incluso si está en conflicto temporal con los humores cambiantes de la democracia obrera.

Cuando se opuso a Stalin, no lo hizo en nombre de la democracia, ni de la contención de la violencia dictatorial, ni en denuncia del Terror. Todo lo contrario. Como dice su gran biógrafo, de orientación trotskista, Isaac Deutscher:

"Su acusación principal contra ellos [Stalin y sus partidarios] no era la de que actuasen con un espíritu jacobino, sino, por el contrario, la de trabajar para destruir ese espíritu (...) Y él se identificaba a sí mismo y a sus partidarios con el grupo de Robespierre".

Sin embargo, a los asesinos románticos se los perdona e idealiza, especialmente si han muerto por sus ideales. Lo que fascina en Trotsky, como en el Che Guevara, es su desenfadada convicción de estar haciendo el bien, liberando a la Humanidad de todo mal habido y por haber. Pero es justamente eso lo que los torna tan peligrosos: su finalidad deslumbrante los lleva a usar cualquier medio, a sacrificar masivamente a los seres humanos de carne y hueso para redimir a la Humanidad.
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Al Malo, en cambio, nada se le perdona. Para salvar de todo pecado a Trotsky, o a Lenin, o a Marx, o al comunismo en general, se cargan las tintas contra el Malo. Aunque no siempre fue así: hace un tiempo, el Malo era para muchos el más bueno entre los buenos. Por ello es que no fueron pocos los que a la muerte de Stalin pudieron decir, con Rafael Alberti: "Que tu alma clara me ilumine en esta noche que te vas"; o los que se conmovieron con las estrofas de la "Oda a Stalin" de Pablo Neruda:

Stalin es el mediodía,
la madurez del hombre y de los pueblos.
Stalinianos. Llevamos este nombre con orgullo...


Incluso fueron innumerables los progres, para no hablar de los comunistas, que estuvieron dispuestos a alabar a Stalin a sabiendas del coste terrible de su dictadura. Tal vez no conocían la extensión exacta de la barbarie, pero eso no era lo importante. Imbuidos de la misma visión de la historia que inspiraba a Stalin, veían la violencia ejercida como un costo necesario de la obra de liberación de la humanidad que, según ellos, habría iniciado la Unión Soviética. Por ello pudieron decir con Neruda:

Stalin alza, limpia, construye, fortifica,
preserva, mira, protege, alimenta,
pero también castiga
.

Luego vino la evidencia, abrumadora y terrible, desvelada por los mismos comunistas soviéticos. Y cuando no se pudo defender más lo indefendible, entonces sí, se le convirtió en el Malo. El chivo expiatorio. El Gran Perverso.
Pero Stalin no era más perverso que Trotsky, Lenin o Marx. Todos ellos eran profetas de un mismo ideal que lleva ínsito el afán genocida en su propósito de arrasarlo todo para cambiarlo todo, en su proyecto de crear un hombre nuevo, para lo que se requiere la destrucción del hombre realmente existente.
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Nos queda el Feo, Lenin, hombre sin atractivo alguno para quien no le sea devoto, máquina intelectual con una sola pasión: la revolución. Noble hereditario, tomó el camino de la revolución siendo muy joven, después del ajusticiamiento de su hermano Alexánder por tratar de asesinar al zar. Sin embargo, esta figura tan gris ejercería una influencia demoledora sobre miles de personas.

Nadie como él fue capaz de crear una "red de agentes", como él mismo decía, tan fanáticamente entregados a su causa. Y lo hizo no con el don de la palabra y el carisma personal, como sí hizo Hitler, sino con su devastador intelecto, plasmado en interminables escritos y en su gran creación, el partido totalitario, fundado sobre un conjunto de revolucionarios profesionales totalmente entregados. Esto fue lo esencial para Lenin, poder contar con "hombres-partido", hombres que llegan a ser, como expresaría Jan Valtin en su célebre autobiografía (La noche quedó atrás), "un pedazo del partido".

Este ideal de organización, donde el individuo desaparece para amalgamarse en el colectivo, es una realización plena y genuina del ideal comunista, aquel "individuo total" de que hablaba Marx, sin intereses, derechos ni vida fuera del colectivo.
Como nadie, el Feo dio forma al ideal comunista. Hizo que miles de idealistas se inmolaran por él, convencidos de que estaban construyendo el paraíso en la Tierra. Se convirtieron todos en criminales perfectos: aquellos que matan sin remordimiento porque lo hacen en nombre de la liberación definitiva de la Humanidad.
La fe fanática explica que el Feo enviara telegramas como este del 11 de agosto de 1918, en el que da la orden de ahorcar, con fines ejemplarizantes, por lo menos un centenar de kulaks (descalificativo aplicado a campesinos acomodados):

1) Ahorquen (ahorquen de una manera que la gente lo vea) no menos de 100 kulaks (...)

2) Publiquen sus nombres.

3) Quítenles todo su grano.

4) Designen rehenes –de acuerdo con el telegrama de ayer.

Háganlo de manera tal que la gente, a centenares de verstas a la redonda, vea, tiemble, sepa, grite: están estrangulando y estrangularán hasta la muerte a los kulaks
.

Quien dictó esta orden y llevó Rusia a la hecatombe de los años 1918-1922, con sus nueve millones de muertos en combates, represiones, hambrunas y epidemias, podía, sin embargo, tal como los verdugos del Holocausto, dormir tranquilo y satisfecho, ya que creía estar ejerciendo, con las palabras usadas por Hitler para definir el nazismo, la "voluntad de crear la Humanidad de nuevo".

Libertad Digital - suplementos
Madrid, 14.03.2012
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Mauricio José Rojas Mullor (Santiago de Chile, 1950)

Antiguo militante del ultraizquierdista MIR chileno. Exiliado en Suecia, obtuvo el doctorado en Investigación y ejerció como profesor adjunto de Historia Económica en la Universidad de Lund. Asimismo, fue parlamentario por el Partido Liberal.
En 2008 fue nombrado director de la Escuela de Profesionales de Inmigración y Cooperación (EPIC), de la Comunidad Autónoma de Madrid.
En diciembre se hizo cargo del Observatorio para la Inmigración y la Cooperación al Desarrollo, de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Ha impartido seminarios y publicado más de 15 libros, sobre Historia Económica, el Estado de Bienestar sueco, y el fenómeno de la Inmigración.


sábado, 30 de junio de 2012

El Termidor argentino (1)

12 de octubre de 1973. Perón (78 años), asume su tercera presidencia.



Jorge Fernández Zicavo

La doctrina contraterrorista que el Estado argentino comenzó a aplicar en todo el territorio nacional a partir del 6 de octubre de 1975 (decreto P.E.N. 2772), fue la respuesta al gran desarrollo alcanzado por la subversión armada a partir del 25 de mayo de 1973.

En aquella convulsa jornada, Héctor José Cámpora fue investido presidente de la República en su condición de candidato-puente del proscripto y exiliado general Perón. Estaba previsto -según lo negociado entre éste y el entonces presidente de facto, general Alejandro Agustín Lanusse- que Cámpora renunciara a los pocos meses y convocara nuevas elecciones, ya con el anciano líder en el país y como candidato a la presidencia. El lema de la campaña fue "Cámpora al gobierno, Perón al poder".

Como anticipo de una ofensiva izquierdista programada, Cámpora sólo invitó a las ceremonias a dos presidentes latinoamericanos marxistas: Salvador Allende (Chile), Osvaldo Dorticós (Cuba), y al general "antiimperialista" Omar Torrijos (Panamá).

Tras una noche de vértigo, en la que unos 3.000 izquierdistas pretendían derribar las puertas de la cárcel de Villa Devoto para liberar a los "combatientes populares", Cámpora, estrictamente vigilado por los jefes montoneros que durante la campaña electoral le habían apoyado con grandes movilizaciones organizadas por su aparato de superficie JP (Juventud Peronista), procedió a firmar los Decretos redactados por su ministro del Interior y abogado defensor de "presos políticos de la dictadura militar", Esteban Righi.

1- Liberación inmediata de los 363 terroristas encarcelados a Disposición del Poder Ejecutivo y/o por la Cámara Federal en lo Penal creada por el gobierno de Lanusse el 28 de mayo de 1971 para combatir legalmente a la subversión armada.

Nota: Las 8.927 causas abiertas durante esos dos años, permiten hacernos una idea de cómo era la vida cotidiana de los argentinos: 12 homicidios, secuestros, atentados explosivos, atracos a bancos, y ataques a fuerzas militares y de seguridad, diarios.

2- Disolución de la citada Cámara y cesantía de sus jueces.

3- Derogación de las leyes "represivas", en particular una que penalizaba con prisión perpetua y/o pena de muerte, el asesinato de militares, policías y jueces.

A continuación, dispuso que aviones de Aerolíneas Argentinas y de Austral trajeran a la ciudad de Buenos Aires a los terroristas presos en cárceles del interior para ser homenajeados como "guerrilleros" heroicos y románticos, y autorizó que pistoleros montoneros formaran una custodia presidencial paralela a la oficial, tal como había hecho Allende en Chile con los terroristas del MIR.

El martes 27, el Indulto fue ratificado en el Congreso de la Nación por todos los partidos políticos mediante la Ley de Amnistía 20.508; una ley surrealista y criminal cuyo Artículo 1º consagró la impunidad penal para "los delitos perpetrados por móviles políticos, sociales, gremiales o estudiantiles antes del 25 de mayo de 1973... cualquiera sea el bien jurídico lesionado". O sea: incluidos los asesinatos y homicidios que lesionaron el bien jurídico primordial del derecho a la vida.
Conviene repetirlo: esta ley criminal contra el Estado, la Constitución y el Código Penal fue votada por los diputados y senadores de todos los partidos políticos.

Exultantes ante esta rendición del Estado que les daba "licencia para matar", las izquierdas armadas iniciarían la segunda fase de la guerra revolucionaria aumentando espectacularmente su accionar a nivel de pistolerismo gangsteril -asesinatos de políticos, militares y sindicalistas peronistas ortodoxos, secuestros extorsivos, atracos a bancos, etc.-, y paramilitar: ataques a unidades del Ejército.

Ya el 25 de marzo el ERP había adelantado su posición ante el nuevo gobierno copando la Central Nuclear de Atocha; y Montoneros y FAR lo hicieron pocos días después del 25 de mayo en una rueda de prensa:

Nuestra estrategia sigue siendo la Guerra Integral, es decir, la que se hace en todas partes, en todos los momentos y por todos los medios, con la participación de todo el pueblo en la lucha y utilizando los más variados métodos de acción, desde la resistencia civil, pasando por las movilizaciones, hasta el uso de las armas.

El 28, el gobierno Cámpora estableció relaciones diplomáticas con los Estados comunistas de Cuba, República Democrática Alemana, Vietnam del Norte y Corea del Norte. El 6 de junio se disolvió la División de Informaciones Policiales Antidemocráticas (DIPA) de la Policía Federal y se ordenó destruir sus archivos.

Resumiendo: las organizaciones terroristas llegaron a la conclusión de que el gobierno de Cámpora, y el que le relevara, presidido por Perón, continuarían aplicándoles la misma política represiva legalista del anterior gobierno militar: juicio y cárcel, pero con tribunales ordinarios. Aunque, especulaban, eso ocurriría en contadas ocasiones, pues esperaban que su campaña de terror contra los jueces de la Cámara Federal en lo Penal (seis se exiliaron, dos fueron objeto de atentados fallidos y Jorge Vicente Quiroga fue asesinado por el ERP-22), paralizara a muchos jueces y fiscales. Y no se equivocaron.
También muchos policías decidieron no jugarse la vida durante el arresto de un terrorista que quedaría en libertad a las pocas horas; o meses después, mediante alguna graciosa Amnistía.

Ante este nuevo escenario de impunidad, con un Estado de Derecho arrasado por el pacto camporista-montonero y el conjunto de los partidos políticos, todas las organizaciones terroristas "hermanas" se volvieron más agresivas y omnipotentes, porque comprobaron que su "política de las armas" contra el "Estado burgués-capitalista aliado al imperialismo yankee", era correcta. Esta se basaba en la hipótesis de que la utilización sistemática del terror contra el Estado y la población civil desafecta, a la larga resultaría insoportable para los gobiernos represivamente supeditados a un viejo Código Penal que no contemplaba los delitos vinculados al fenómeno del terrorismo político.

Por su parte, las Fuerzas Armadas, el Movimiento Peronista, los empresarios, los dirigentes sindicales, la prensa, y la sociedad civil anticomunista en general, llegaron a una conclusión obvia: que la vía legal utilizada hasta entonces por la dictablanda militar para combatir a las organizaciones terroristas quedaba definitivamente descartada, pues, como se demostró el 25 de mayo, la prerrogativa política del Indulto y Amnistía decretada por el Poder Ejecutivo bastaba para impedir el cumplimiento íntegro de las penas y permitía reiniciar, una y otra vez, nuevos ciclos históricos de terror que acabarían conduciendo a una guerra civil generalizada.

¿Y Perón?
Su posición era inequívoca, y racional, puesto que este polifacético personaje fue ante todo y sobre todo, un estadista: el único político argentino que elaboró una doctrina de Estado, resumida en lo interno por su modelo socialdemócrata de Comunidad Organizada y en lo internacional por su teoría de la Tercera Posición.

Como buen estratega, el general había manipulado tácticamente a las "formaciones especiales del Movimiento" (Montoneros-FAR-FAP), en su partida de ajedrez con el general Lanusse. En su carta a Montoneros (20.02.1971), respondiendo la suya del 09.02.1971, el viejo zorro les halagó con frases como estas: "la importantísima función guerrera de Montoneros en nuestro Movimiento" (...) "en la guerra revolucionaria todo es lícito si la finalidad es conveniente".

Pero una vez conseguido el objetivo de retornar al país y al poder mediante el alfil Cámpora apoyado por los peones montoneros, como jefe del Movimiento y Presidente de la República comenzó a recomendarles (en realidad, ordenarles), que abandonaran la lucha armada y se limitaran a la militancia política para contribuir a los éxitos del nuevo gobierno peronista.
La lucha armada había sido táctica (de su carta: "la guerra de guerrillas no es un fin en sí misma, sino un medio para desgastar al enemigo"), pero de ninguna manera estratégica, como afirmaba Montoneros en la suya: "no interferiremos el ala política del Movimiento, pero nos mantendremos en la actividad, señalando la vía armada como único método estratégicamente correcto para la toma del poder" (...) "somos una opción estratégica, y por lo tanto, no subordinaremos nuestro accionar a una acción táctica". O sea, que en 1973 mantenían radicalmente lo dicho en 1971 y desacataban el liderazgo de Perón: "Nuestra estrategia sigue siendo la guerra integral".

Para evidenciar la nueva relación Perón-Montoneros y demás organizaciones armadas, reproducimos algunos fragmentos de sus discursos pronunciados durante 1973 y 1974. En ellos podremos apreciar cómo el desafío de estas organizaciones fueron agotando su paciencia y radicalizándole.

EL CAMINO DE NUESTRA REVOLUCIÓN
Leído en la CGT (Confederación General del Trabajo), el 30 de julio de 1973.

Tras la renuncia de Cámpora, forzada por Perón tras los gravísimos enfrentamientos armados entre Montoneros y la derecha sindical peronista el 20 de junio en Ezeiza, ejercía interinamente la presidencia de la República el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Alberto Lastiri.

Cuando se habla de revolución, algunos creen que se hace a fuerza de bombas y de balazos. Revolución, en su verdadera acepción, son los cambios estructurales necesarios que se practican para ponerse de acuerdo con la evolución de la humanidad, que es la que rige todos los cambios que han de realizarse. Por eso, a esta muchachada apresurada, hay que decirles, como le decían los griegos creadores de la revolución: "Todo en su medida y armoniosamente". Así llegaremos. No llegaremos por la lucha violenta: llegaremos por la acción racional e inteligente realizada en su medida, y armoniosamente.

UNA REVOLUCIÓN EN PAZ PARA TODOS LOS ARGENTINOS
21 de septiembre de 1973
Difundido por la Radio y Televisión oficial. Cierre de la campaña electoral para los comicios del día 23.

(Dos semanas antes, el día 6, una compañía del ERP había copado el Comando de Sanidad del Ejército en la ciudad de Buenos Aires, muriendo en el combate que se produjo a continuación el teniente coronel Raúl Juan Duarte Ardoy, del Regimiento de Infantería 1º "Patricios").

(…) Es indiscutible que dentro de la situación en que se vive y en la que se han alterado gravemente los fundamentos del orden y la convivencia, reemplazados por un activismo no siempre justificado ni constructivo, el Estado se ve precisado a recurrir a un rigor que nosotros preferiríamos sustituir por la persuasión, que siempre resulta más efectiva cuando media la comprensión y la buena voluntad.

(...) Así como cada argentino tiene el derecho de vivir en seguridad y pacíficamente, y el gobierno tiene el irrenunciable deber de asegurarlo, no es menos cierto que la ciudadanía ha de cooperar en lo que de ella dependa, para que tales circunstancias puedan cumplirse en orden y tranquilidad.

(...) Por eso, ni es concebible, ni puede aceptarse como natural, la existencia de fuerzas organizadas para imponer designios de sectores extraños por medios violentos, mientras el resto de la ciudadanía desarmada debe asistir indefensa al atropello y el delito.

En tales casos, no puede esperarse de la acción gubernamental sino la imposición de la ley por el medio que sea. De ello se infiere que tales organizaciones han de colocarse cuanto antes dentro de la ley, o han de ser sometidas aunque sea por la fuerza, como deber ineludible del gobierno.

Para que todo ello pueda ser realizado racionalmente y con provecho cierto, es preciso también que la juventud se persuada de que la lucha activa ha terminado, y que comienza otra lucha, no menos importante, por la Reconstrucción y la Liberación de la Patria, en la que hay que llegar a la unidad nacional cohesionada con una solidaridad de todos los argentinos que sea garantía de una paz indispensable para la Reconstrucción.


El 23 de septiembre, dos días después de este discurso, se celebraron las elecciones que la candidatura Perón - "Isabel" Perón ganó con el 62% de los votos, y el Poder Ejecutivo ilegalizó al ERP por el delito de Sedición, mediante el Decreto 1454/73.

Apenas cuarenta y ocho horas después, el 25, Montoneros y las FAR enviaron un "mensaje" a Perón asesinando a José Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT. El comando asesino estuvo formado entre otros por Roberto Cirilo Perdía, Horacio Mendizabal, Norberto Habegger, Juan Julio Roqué, Francisco "Paco" Urondo y su pareja Lidia Massaferro; ocupándose de la Inteligencia, Rodolfo Walsh. Anteriormente, Perdía y Mendizabal habían asesinado a los líderes sindicales Vandor y Alonso.

El 1 de octubre, Perón declaró la guerra a Montoneros mediante una Orden Reservada emitida por el Consejo Superior Peronista. En ella se ordenaba "movilizar todos los elementos humanos y materiales del Movimiento Nacional Justicialista en una guerra contra los grupos marxistas, terroristas y subversivos que de forma sistemática atacan al Movimiento y a sus dirigentes… grupos marxistas infiltrados en los cuadros del Movimiento para desvirtuar los principios doctrinarios del Justicialismo y presentar posiciones aparentemente más radicalizadas".

O sea, Montoneros y las FAR que, continuando con su desacato al liderazgo de "un Perón traidor que una vez en el poder había girado a la derecha", se fusionarían el 12 de octubre, precisamente el día en que "el viejo, que ya no hablaba de Socialismo Nacional", asumió su tercera presidencia.

Entre varias medidas referentes al combate político contra los infiltrados, en la Orden Reservada se decidía formar un "sistema de Inteligencia" coordinado por un organismo central específico.
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El domingo 20 de enero de 1974 por la noche, horas después de que el ERP hubiera copado la Guarnición de Azul asesinando al coronel Gay y a su esposa, y retirarse llevándose como prisionero al teniente coronel Ibarzabal, el presidente Perón leyó un Mensaje a la Nación transmitido por radio y televisión. Le acompañaban la vicepresidenta, los ministros, los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, y los comandantes en jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Reproducimos algunos párrafos de su discurso:

(...) Ya no se trata sólo de grupos de delincuentes, sino de una organización que, actuando con objetivos y dirección foráneos, ataca al Estado y a sus Instituciones como medio de quebrantar la unidad del pueblo argentino y provocar un caos que impida la reconstrucción y la liberación en que estamos empeñados. Es la delincuencia asociada a un grupo de mercenarios que actúan mediante la simulación de móviles políticos tan inconfesables como inexplicables.

(...) En consecuencia, el Gobierno Nacional, en cumplimiento de su deber indeclinable, tomará de hoy en mas las medidas pertinentes para atacar al mal en sus raíces, echando mano a todo el poder de su autoridad y movilizando todos los medios necesarios.

El Movimiento Nacional Justicialista movilizará, asimismo, sus efectivos para ponerlos decididamente al servicio del orden y colaborar estrechamente con las autoridades empeñadas en mantenerlo.

Pido, asimismo, a todas las fuerzas políticas y al pueblo en general, que tomen partido activo en la defensa de la República, que es la afectada en las actuales circunstancias. Ya no se trata de contiendas políticas parciales, sino de poner coto a la acción disolvente y criminal que atenta contra la existencia misma de la patria y sus instituciones, que es preciso destruir antes de que nuestra debilidad produzca males que pueden llegar a ser irreparables en el futuro

El aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos los que anhelamos una patria justa, libre y soberana, lo que nos obliga perentoriamente a movilizarnos en su defensa y empeñarnos decididamente en la lucha a que dé lugar. Sin ello, ni la reconstrucción nacional ni la liberación serán posibles
.

Por primera vez, Perón proponía oficialmente que los partidos políticos y todo el pueblo argentino se implicaran en la tarea de "aniquilar" el terrorismo marxista.

El lunes 21, en su condición de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, envió un radiograma a todas los comandos y unidades, del que reproducimos este fragmento:

(...) La decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz, y el repudio unánime de la ciudadanía, harán que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República.

El martes 22 mantuvo una tensa reunión -televisada en directo para todo el país-, con los nueve diputados de la Juventud Peronista (Montoneros), que se negaban a votar en el Congreso una ley que redefiniera en el Código Penal el delito de "asociación ilícita" para endurecer las penas a los delincuentes subversivos. Como no hubo acuerdo, al día siguiente los expulsó del Movimiento -al igual que a Cámpora- y les ordenó renunciar a sus escaños en la Cámara.
En esa reunión Perón se explayó sobre la nueva doctrina contra-terrorista del Estado que venía considerando. Reproducimos unos párrafos de su larga y belicosa respuesta a los montoneros:

Para nosotros es un problema bien claro. Queremos seguir actuando dentro de la ley y para no salir de ella necesitamos que la ley sea tan fuerte como para impedir esos males.

Si no tenemos la ley, el camino será otro; y les aseguro que puestos a enfrentar la violencia con la violencia, nosotros tenemos más medios posibles para aplastarla; y lo haremos a cualquier precio, porque no estamos aquí de monigotes.

Nosotros vamos a proceder de acuerdo con la necesidad, cualquiera sean los medios. Si no hay ley, fuera de la ley, también lo vamos a hacer, y lo vamos a hacer violentamente, porque a la violencia no se le puede oponer otra cosa que la propia violencia. Eso es una cosa que la gente debe tener en claro, pero lo vamos a hacer; no tenga la menor duda
.

Según un testimonio, que por los detalles parece verosímil, a continuación Perón convocó al comisario (R) de la Policía Federal, y buen conocedor de las organizaciones subversivas, Alberto Villar, para encargarle que creara una fuerza contraterrorista civil, obviamente clandestina. Existiera o no esa reunión, lo cierto es que pocos días después Villar fue reincorporado, ascendido a comisario general y nombrado sub-jefe de la PFA. Posteriormente, siendo jefe de la fuerza, sería asesinado por Montoneros el 1 de noviembre de 1974.
La organización, un escuadrón de la muerte al estilo de la OAS francesa que operó en Argelia, fue bautizada como Alianza Anticomunista Argentina (AAA) y controlada políticamente por el secretario privado de Perón y Ministro de Bienestar Social, José López Rega, aunque en realidad la sigla AAA también fue utilizada por diferentes grupos de la extrema derecha peronista. Se calcula que durante 1974 y 1975, ejecutaron a unas 400 personas vinculadas al terrorismo marxista.

Aniquilación... Exterminio. La futura doctrina represiva de la subversión marxista ya está claramente definida en lo esencial.


Presidente Perón pocos días después de los sucesos de Azul. Rictus y mirada reflejan su determinación de aniquilar la izquierda terrorista.
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MENSAJE A LA NACIÓN ARGENTINA
Transmitido por la Radio y Televisión oficial el 4 de febrero de 1974.

Esperamos también que la juventud argentina se capacite y organice, al punto de ser una garantía de éxito futuro en el trasvasamiento generacional indefectible.
Esta juventud ha de pensar que tanto vale el número en que ha de congregarse como la calidad de los dirigentes que los encuadren y conduzcan. No deben olvidar, sobre todo, que la lucha ha terminado en sus formas cruentas; comienza el trabajo constructivo y creador donde cada uno tiene una misión que cumplir.

Han elegido un gobierno. Espero que haya sido para obedecerle y cumplir sus designios ideológicos y doctrinarios preestablecidos. Las desviaciones, abiertas u ocultas, como los engaños preconcebidos, ni tienen razón de ser ni pueden ser tolerados en la hora histórica que nos toca vivir.


CUANDO EL PUEBLO SE DECIDE A LUCHAR SUELE SER INVENCIBLE
12 de junio de 1974 (17:30 horas)
Discurso desde los balcones de la Casa Rosada ante una concentración en la Plaza de Mayo. Sería el último. Falleció diecinueve días después.

Mientras nosotros no descansamos para cumplir la misión que tenemos, y responder a esa responsabilidad que el pueblo ha puesto sobre nuestros hombros, hay muchos que pretenden manejarnos con el engaño y con la violencia.
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El 1º de mayo de 1974 se había producido la espectacular y definitiva ruptura pública entre los Montoneros y Perón en la Plaza de Mayo. La astuta estrategia de infiltrarse en el Movimiento Peronista en 1970 presentándose ante la clase obrera como "soldados de Perón", había llegado a su fin. Las imágenes de los montoneros huyendo de la Plaza perseguidos violentamente por militantes de los sindicatos peronistas, consagraron simbólicamente esa derrota. Aquel peronismo "auténtico" u ortodoxo de la Comunidad Organizada, definitivamente extinguido con la muerte de su ideólogo y líder, era una formidable muralla ideológica, política y sociológica contra la subversión marxista.
Ojalá que en el futuro el pueblo argentino no tenga que lamentar esa pérdida.

A finales de mayo comenzó a operar en la selva de Tucumán la Compañía de Monte "Ramón Rosa Jiménez" del ERP (100 combatientes). En agosto el ERP copó la Fábrica Militar de Explosivos de Córdoba, pero fracasó al intentarlo en el Regimiento de Infantería Aerotransportada 17º de Catamarca.

En septiembre, Montoneros, ya políticamente aislados de la masa peronista tras ser desenmascarados por Perón como infiltrados, y cada vez más acosados por la Triple A, comunicó que todos sus aparatos políticos, sindicales y estudiantiles de superficie integrados en la JP pasaban a la clandestinidad. A partir de ese momento, toda la militancia fue militarizada. Ese mismo mes llevaron a cabo el secuestro de los hermanos y empresarios Born, que les reportó la entonces fantástica cifra de 60.000.000 de Dólares.

El 6 de noviembre, tras el asesinato del Jefe de la Policía Federal, Alberto Villar, y de su esposa, el Poder Ejecutivo decretó el Estado de Sitio "para erradicar expresiones de una barbarie patológica que se ha desatado como forma de un plan terrorista aleve y criminal contra la Nación toda".



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martes, 26 de junio de 2012

El Termidor argentino (2)

Generales de Brigada Luciano Benjamín Menéndez, Acdel Vilas y Antonio Bussi revistando tropas del "Operativo Independencia" en Tucumán.



Jorge Fernández Zicavo


1975
Ante los escasos resultados obtenidos por la Gendarmería, Policía Federal y la V Brigada de Infantería de Monte contra la Compañía "Ramón Rosa Jiménez" del ERP en Tucumán, el 5 de febrero de 1975 el gobierno presidido por María Estela Martínez de Perón ordenó mediante el Decreto 261/75:

El Comando General del Ejército procederá a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán.

Para ello se puso en marcha el Operativo Independencia al mando del general de brigada Acdel Edgardo Vilas, que asimismo fue nombrado comandante de la citada V Brigada y gobernador de la provincia. Hasta entonces Vilas era el Director de la Escuela Superior de Estudios Militares.

Con el Operativo Independencia se inició la segunda fase de la contraofensiva termidoriana "blanca" que, a diferencia de la anterior (AAA), sería estatal y militar.

En este Operativo el Ejército Argentino aplicó la doctrina del Ejército francés en materia de guerra revolucionaria, elaborada durante sus campañas en Indochina y Argelia. Desde 1957, oficiales franceses venían impartiendo cursos en la Escuela Superior de Guerra de Buenos Aires por los que pasaron cientos de oficiales.
Vilas fue uno de ellos. Sus libros de cabecera eran "La guerra moderna y la lucha contra las guerrillas" y "Guerra, Subversión, Revolución" del coronel Roger Trinquier. El autor, especializado en paracaidismo y operaciones de comando, combatió durante cinco años a las guerrillas comunistas del Viet Minh, organizó una fuerza paramilitar anticomunista de 30.000 nativos en Camboya, y operó cuatro años en Argelia contra el Frente de Liberación Nacional. Durante la famosa Batalla de Argel, el entonces teniente coronel Trinquier, fue sub-comandante de la X División de Paracaidistas del Ejército al mando del general Jacques Massu.

La "doctrina francesa" sobre contrainsurgencia rural y urbana fue resumida así por el coronel Trinquier:

1- La guerra civil revolucionaria y/o guerra popular concebida por el marxismo, emprendida por fuerzas irregulares y clandestinas integradas por efectivos que son a la vez civiles y paramilitares camuflados en la población, sólo puede ser derrotada mediante un accionar también irregular y clandestino.

Las naciones que la padezcan deben prescindir de las Convenciones de Ginebra pensadas para guerras entre ejércitos regulares de Estado, pues se trata de un tipo de guerra de guerrillas insurgente, asimétrica y "sucia" que combina operaciones militares y terrorismo.

En ocasiones la guerra revolucionaria surge en una colonia contra la metrópoli imperial para lograr la independencia o liberación nacional (Indochina y Argelia). En otras, intenta desatar una guerra civil en el seno de una nación destinada a tomar el poder e implantar un Estado socialista totalitario de partido único (la estrategia castro-guevarista aplicada en toda América Latina).

2- Debido a la invisibilidad o anonimato que la "doble vida" proporciona al combatiente-terrorista, el arma decisiva contra la guerra revolucionaria es la Información. Conocer la estructura orgánica y el sistema de seguridad de la fuerza enemiga es el objetivo primordial. Sólo cuando se la conozca podrán comenzar las operaciones tácticas destinadas a identificar, localizar y capturar a sus miembros. Sean combatientes-terroristas o "militantes políticos" de superficie.

3- Esa secuencia sólo podrá iniciarse y reproducirse mediante interrogatorios reforzados con una violencia física que permita destruir rápidamente la voluntad del prisionero antes de que los miembros de su célula adviertan su caída y puedan retirar armamento y explosivos de casas operativas. A los "oficiales" y jefes capturados, dada la importancia de la información que pueden proporcionar, se les ofrecerá convertirse en delatores, y posteriormente operar activamente contra su Organización, a cambio de salvar su vida. Para romper su blindaje psicológico y desconcertarlos, la oferta le será formulada por camaradas suyos ya "doblados" o "quebrados" a los que daba por muertos. Éstos le convencerán de que la guerra revolucionaria está perdida.

4- Una vez obtenida la poca información que puede proporcionar un combatiente de base o soldado, será ejecutado sumariamente y se hará desaparecer su cadáver: EE.UU. en Saigón y Francia en Argel. Obviamente, en sus textos la "doctrina francesa" defendida por Trinquier y generales como Massu o Aussaresses, consideraba inevitable un grado suficiente de tortura para quebrar la resistencia del terrorista, pero no mencionaba nada referente a ejecuciones y desapariciones.

5- Cuando esta secuencia comience a funcionar ininterrumpidamente, los terroristas se verán obligados a pasar a la defensiva y a profundizar su clandestinidad, con el consiguiente aislamiento político y social entre "el pez y el agua", que a su vez repercutirá en su logística.

El mérito del general Vilas fue descubrir que hasta estonces se había estado operando en Tucumán con una hipótesis equivocada: el "verdadero" frente de guerra no estaba en el monte sino en la ciudad capital de la provincia, pues allí se encontraban la comandancia política-militar, la reserva de 200 guerrilleros para relevos y bajas, sus arsenales, y los servicios de comunicaciones, sanidad y propaganda. Si se destruía esta estructura urbana los guerrilleros quedarían aislados en el monte y sería relativamente sencillo aniquilarlos. Esa fue la clave del éxito. En sólo seis meses de operaciones en la ciudad de San Miguel, el Comité Ejecutivo del PRT-ERP reconoció la derrota y puso fin al frente rural tucumano. Al precio de unos 300 subversivos ejecutados y/o muertos en combate.

Cumplida la misión encomendada, Vilas fue nombrado segundo comandante del V Cuerpo de Ejército con asiento en Bahía Blanca, donde arrasó la importante estructura universitaria de Montoneros. En Tucumán le reemplazó el general de brigada Domingo Bussi, quien en dos meses terminaría con las operaciones de limpieza. Obviamente, Bussi continuó aplicando la misma doctrina.

En el año 1975, ERP y Montoneros alcanzaron su mayor potencial en combatientes y logística, pero para el ERP sería también el año de su derrota definitiva.

Empeñado en fundar un ejército guerrillero regular que pudiera plantearse la posibilidad de aniquilar al Ejército Argentino, consiguió pasar del nivel de Compañía al de Batallón. En abril copó el
Batallón de Arsenales 121º de Santa Fe (sexta unidad del Ejército atacada por ellos), llevándose una importante cantidad de armas. En total, en sus ataques a unidades del Ejército Argentino, el ERP obtuvo un botín de 760 armas: fusiles de asalto, subfusiles, pistolas, ametralladoras pesadas, una ametralladora antiaérea, morteros y lanzagranadas.

Pero el 23 de diciembre fracasó en su séptimo y más ambicioso ataque: el
Batallón de Arsenales 601º de Monte Chingolo, Lanús, Provincia de Buenos Aires, donde esperaban apoderarse de 18 toneladas de armas. Por primera vez atacaron con un Batallón, pero tras una feroz batalla de ocho horas tuvieron unas 130 bajas mortales. Después de esta derrota demoledora, sumada a la de Tucumán, el ERP dejó de operar, y desapareció definitivamente en julio del 76 al morir el comandante Mario Roberto Santucho resistiendo su captura.

En cuanto a Montoneros (que en agosto había dinamitado una fragata de la Armada y derribado en Tucumán un avión Hércules de la Fuerza Aérea con tropas de la Gendarmería Nacional a bordo, amén de cometer durante todo ese año centenares de homicidios, atentados con explosivos y secuestros), el 5 de octubre llevó a cabo la primera operación de su flamante Ejército Montonero contra el
Regimiento de Infantería de Monte 29º de Formosa. Tras asesinar salvajemente a diez soldados conscriptos desarmados, tuvieron que huir dejando sobre el terreno doce combatientes muertos.
La masacre de soldados conscriptos conmocionó al país, y provocó que al día siguiente el gobierno presidido por María Estela Martínez de Perón respondiera con el famoso Decreto 2772:

Las Fuerzas Armadas, bajo el comando superior del Presidente de la Nación que será ejercido a través del Consejo de Defensa, procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país.

En 1975 las fuerzas policiales y militares del Estado, más los grupos derechistas que firmaban Triple A, ejecutaron o dieron muerte en combate a unos 900 subversivos.

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1976 - 1979

Almirante Emilio Massera, Teniente General Jorge Videla y Brigadier General Orlando Agosti

Tercera y última fase del Termidor argentino. Sus consecuencias son sobradamente conocidas: cumpliendo lo ordenado por el anterior gobierno constitucional en octubre, al que derrocaron el 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas aniquilaron la subversión en todo el territorio nacional.

Para el registro histórico, la guerra civil revolucionaria terminó el 12 de noviembre de 1979 (última acción de la contraofensiva montonera), arrojando un trágico saldo de 816 civiles, policías y militares asesinados por los termidorianos "rojos", y 6.000 terroristas ejecutados por los "blancos".



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