jueves 18 de febrero de 2010

Guerra Revolucionaria Argentina 1969-1979

Ofrecemos al lector un ensayo sobre la Guerra Revolucionaria que entre 1969 y 1979 conmocionó a la República Argentina, dejando unas secuelas traumáticas que permiten calificarla como la etapa más trágica de su historia. Diez años y siete meses durante los cuales las izquierdas nativas, en el marco de una estrategia continental de lucha armada proclamada y coordinada por el Estado cubano, declararon la guerra al Estado y a la sociedad.

Al Estado, atacando a sus Fuerzas Armadas, policiales y de seguridad, e intentando 'liberar' la provincia de Tucumán para legitimarse como gobierno insurgente ante los países socialistas, los 'no alineados' y la ONU.

A la sociedad civil, aterrorizándola para que no se resistiera al objetivo estratégico: un régimen de partido único y economía colectivista que llamaban 'la Patria Socialista'.

De acuerdo con la estrategia diseñada por los dirigentes argentinos y cubanos de la subversión, la guerra revolucionaria se desarrolló en todos los ámbitos: ataques paramilitares a cuarteles y vehículos del Ejército, voladura de buques y aviones militares, ataques a comisarías y vehículos policiales, copamiento de ciudades y emisoras de radio, secuestros y torturas en dantescas 'cárceles del pueblo', secuestros de aeronaves con pasajeros, atracos a bancos y camiones de caudales, bombas en supermercados, edificios públicos y en las calles, asesinato de centenares de policías, militares y civiles, más una interminable lista de acciones criminales que incluyeron el ametrallamiento a sangre fría de niños, como las hermanitas Viola y Juancito Barrios.

De esta lista de acciones terroristas, hemos seleccionado como eje del ensayo los ataques a unidades del Ejército, porque demuestran hasta qué punto el país estaba sumido en un estado de guerra interior, y el grado de desarrollo paramilitar alcanzado por la subversión marxista. El suficiente como para que se atrevieran a operar contra las FF.AA.
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A continuación de la Introducción el lector encontrará los Links para acceder a las Entradas de los ataques a nueve unidades del Ejército, y el Epílogo, que incluye los atentados que sufrieron la Armada y la Fuerza Aérea, como así también, otros ataques y atentados llevados a cabo contra el Ejército.

Finalmente, se reproducen los listados con los nombres de los 763 civiles, policías y militares asesinados en atentados o muertos en combate. Consta de cinco Entradas:

Civiles - FF.AA. - PFA - PPBA - otras Policías y FF.SS.

El ensayo también está disponible en formato PDF, pero advertimos que allí no se puede acceder automáticamente a las Entradas o URL de los ataques, listados, etc. porque el sistema PDF no lo permite. Para ello se deberá Copiar-Pegar-Abrir las URL en otro sitio
.

Versión en PDF:
http://www.scribd.com/fullscreen/70929621?access_key=key-nsf0ffycd4ty3tgv33w

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Jorge Fernández Zicavo

INTRODUCCIÓN

La historia oficial que la izquierda argentina viene construyendo desde 1984, y especialmente bajo los gobiernos del matrimonio Kirchner, se estructura a partir del corte de un periodo histórico para reemplazarlo por un relato fantástico fuera del tiempo y el espacio. Ese periodo, diez años y siete meses, se ha borrado mediante una sistemática campaña mediática y educativa que aplica las enseñanzas de lo ocurrido en la Unión Soviética cuando, tras la muerte de Lenin, se desató una feroz lucha por el poder entre Stalin y Trotsky. Un programa de ingeniería social y lavado de cerebro inaudito hasta entonces en la Historia, y magistralmente reconstruido por George Orwell en su novela… 1984.

En el caso argentino, el periodo histórico desaparecido fue una Guerra Revolucionaria destinada a tomar el poder y proclamar una República Socialista con dictadura de partido único.

Con su relato basado en una 'memoria histórica' descaradamente falsaria, las izquierdas borraron sus responsabilidades políticas y penales para poder reinsertarse en una sociedad que era preciso convertir en amnésica.
"La represión llevada a cabo por la dictadura militar -sostienen- no estuvo dirigida a aniquilar organizaciones armadas o terroristas, sino a militantes populares que se oponían al proyecto económico y social neoliberal de una burguesía aliada al capital internacional y al imperialismo yankee". Ergo: terrorismo de Estado contra pacíficos ciudadanos opositores.

Esta falsificación de la historia real
(la verificable empíricamente) se manifiesta en unas listas de desaparecidos que no mencionan la organización donde ejercían esa altruista militancia popular, sino sus profesiones. De este modo, las asociaciones de Derechos Humanos transforman a los terroristas en médicos, estudiantes, obreros, empleados de banca, "periodista" Rodolfo Walsh y "poeta" Paco Urondo para enseñar a niños y adolescentes que la década del setenta no comenzó el 1 de enero de ese año, sino un 24 de marzo del 76. Día nefasto en que los militares derrocaron al gobierno constitucional de un país políticamente estable y socialmente pacífico.

Un ejemplo representativo de esta manipulación es el film Kamchatka, donde su director y guionista omite mencionar la militancia de una pareja perseguida no se sabe por quiénes ni por qué. Es fácil deducir que son dos subversivos buscados por las fuerzas contraterroristas del Estado, pero lo importante es que el film no lo dice. El astuto director juega sucio, se hace el distraído, y construye un sensiblero relato de ficción que bien podría transcurrir en Dinamarca, Nueva Zelanda o en la siberiana Kamchatka.

Otro ejercicio de magia es el film
La Noche de los Lápices donde, al igual que en el libro de la erpiana María Seoane, no se menciona que Claudia Falcone, tal como confirmó su hermano y oficial 2º montonero de Inteligencia, Jorge Falcone, tenía una bolsa con pistolas y granadas en la casa donde fue capturada, había recibido instrucción militar y era la responsable de la UES de la Regional La Plata, de la Juventud Peronista. Por lo cual, y de acuerdo con el organigrama montonero, era jefa de las Milicias de la Columna Sur del Ejército Montonero. Obviamente, también eran milicianos sus compañeros de la UES capturados con ella. Y conviene no olvidar que los milicianos también mataban; como al general Cardozo, al dirigente sindical Coria, o la bomba en Coordinación Federal.

La UES montonera y las Juventudes Guevaristas del ERP, eran academias de terroristas y tropa de reserva para sus ejércitos. Después de un año el Miliciano pasaba a ser Aspirante (soldado) del Ejército Montonero. Todo esto se encubre con la leyenda de una lucha por el boleto de autobús estudiantil que, además, había ocurrido un año antes de la mítica noche lapicera. Las fuerzas contraterroristas sabían lo que hacían: de los diez capturados liberaron a cuatro. Y no eran 'chicos', es decir niños, sino adolescentes de 16 y 18 años. De hecho, en el combate de Monte Chingolo murieron dos milicianos de las Juventudes Guevaristas: María Marabotto (16) y Hugo Boca (17).

Finalmente, por seguir con el 'cine militante', en esa apología del terrorismo que es Gaby, la Montonera, proyecto sugerido a su director por María Seoane, la Norma Arrostito cofundadora de Montoneros, asesina del general Aramburu y agente cubana como Walsh y Cooke, es presentada como una 'militante popular', una idealista que asumió la lucha armada para construir una sociedad más justa. El cineasta 'comprometido' que la dirigió, nos la presenta como "una joven muy simple, a la que le gustaba vestir bien y el chocolate". Como era de esperar, no se mencionan sus viajes a Cuba. Algo innecesario para su director, "pues eso está en todos los libros".

En resumidas cuentas: la izquierda argentina actual ha elaborado una sistemática y bien financiada campaña de propaganda para convertir a los terroristas contra el Estado en víctimas inocentes de lo que su manipulación semántica llama terrorismo de Estado. Los criminales han sido victimizados y sus víctimas criminaliza-das. Los militares y policías que cumpliendo las órdenes de un gobierno constitucional emprendieron y ganaron la guerra contraterrorista defendiendo al Estado, están encarcelados; y los delincuentes subversivos que se alzaron en armas contra el Estado son homenajeados con parques de la Memoria, calles, plazas y museos por los gobiernos montoneros de los Kirchner, la millonaria Bonafini y las bien financiadas ONG's de Derechos Humanos fundadas por antiguos terroristas como Verbitsky. Los psiquiatras llaman a esta transferencia de culpabilidad, 'inversión psicótica de roles'.

Ante este lavado de cerebro que ya ha 'fabricado' dos generaciones de argentinos amnésicos y anestesiados por el pensamiento único, toda persona moralmente sana está obligada a reivindicar la verdadera historia: la que puede verificarse empíricamente, la que se subordina exclusivamente a los hechos acreditados.
Es preciso desenmascarar la historieta escrita por la izquierda, hoy envalentonada gracias a la protección de los montoneros Kirchner.
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Gestación de la Guerra Revolucionaria Argentina

La violencia política en la Argentina del siglo XX podría dividirse en cinco etapas.
Una primera, ejercida por inmigrantes socialistas y anarquistas durante huelgas por salarios y horas de trabajo. Operativamente era una violencia individual y esporádica. Podría acotarse esta etapa entre 1900 y 1924. La excepción fue la Semana Trágica de enero de 1919 vinculada a una huelga general manipulada por la FORA, y por el Partido Comunista fundado en 1918 por el italiano Vittorio Codovilla, un cuadro de la Komintern: Tercera Internacional Comunista creada por Lenin para luchar por 'la supresión del sistema capitalista, el establecimiento de la Dictadura del Proletariado y de la República Internacional de los Soviets, la abolición de las clases y la realización del socialismo como primer paso a la sociedad comunista'.

La segunda fue protagonizada por obreros argentinos y peronistas que se sumaron a una resistencia generalizada contra la dictadura militar implantada tras el golpe de Estado de 1955. Era una violencia claramente política, sistemática y con un importante apoyo social. Pero no era subversiva o revolucionaria, sino desestabilizadora, de desgaste. Una violencia táctica, dosificada por el estratega Perón. Los 'muchachos' de la Resistencia raramente utilizaron armas de fuego; al igual que los anarquistas cometían atentados con explosivos, los famosos 'caños' artesanales. Esta violencia estuvo activa entre 1956 y 1959.

La tercera puede acotarse entre 1959-1964, y a diferencia de las anteriores no estuvo protagonizada por obreros sino por individuos de clase media, muchos de ellos universitarios. Bajo el influjo de la revolución cubana algunos grupúsculos que apenas pasaban de una veintena de hombres (Uturuncos y EGP)
abrieron focos guerrilleros rurales que fueron fácilmente desarticulados por la Gendarmería Nacional. Los uturuncos eran peronistas influenciados por el marxista Cooke, entonces residente en La Habana; y el EGP fue organizado por la Inteligencia cubana. Su instructor militar, muerto en Salta, era un teniente 1º del Ejército que había sido jefe de la custodia del Che.

La cuarta etapa (1965-1968)
estuvo dedicada a la 'acumulación': reclutamiento, secuestros, atracos a bancos, y establecer contactos y apoyos en el Cono Sur bajo la dirección de la Junta Coordinadora Revolucionaria integrada por Quieto, Mena, Osatinsky, Perdía, el tupamaro Sendic, el MIR chileno y el ELN boliviano. Un Estado Mayor con oficina en La Habana y financiado por el Departamento América: el aparato de Inteligencia del Partido Comunista de Cuba.

El 10 de agosto de 1967 Fidel Castro clausuró en La Habana la Conferencia de la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad) que proclamó el inicio de la lucha armada continental (puntos 5º, 6º y 7º de la Declaración Final)
en cumplimiento de la consigna propuesta por el Che el año anterior: 'Crear dos, tres o más Vietnam'.

Integraron la delegación argentina John W. Cooke, Norma Arrostito, Fernando Abal Medina, García Elorrio, Roberto Quieto, Juan Carlos Cibelli, Luís María Aguirre, Mario Roberto Santucho (que ya había estado en Cuba en 1961)
, Enrique Gorriarán Merlo, "Joe" Baxter, Rodolfo Walsh, Carlos Olmedo, los hermanos Lewinger, etc.
Durante la Conferencia, Carlos Olmedo y Roberto Quieto fundaron las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que deberían abrir en la frontera norte un 'foco' en apoyo de Guevara, que estaba operando en Bolivia con 28 guerrilleros cubanos; dato que suele omitirse, así como el de que eran oficiales y suboficiales del Ejército.

Al año siguiente, un ridículo grupo de diez personas, autodenominado Fuerzas Armadas Peronistas, abrió un 'foco' rural en Taco Ralo, Tucumán, que fue desarticulado a las dos semanas.
En 1969 se inició la quinta y última etapa de violencia política; claramente revolucionaria, y que alcanzaría un desarrollo paramilitar entonces inimaginable. Su composición social seguía siendo de clase media, con una importante presencia de estudiantes y licenciados universitarios. Operativamente, esta nueva etapa de violencia sería orgánica, centralizada (la estrategia común hacía que las 'orgas' funcionaran como un todo)
y sistemática.

La singularidad histórica del año 1969 puede resumirse en cuatro sucesos que tendrían gran trascendencia.

El 5 de abril se produjo el copamiento de un vivac del Regimiento 1º de Infantería 'Patricios' en la guarnición de Campo de Mayo, por un comando terrorista que logró llevarse 100 fusiles de asalto.
Con esta operación, 'firmada' un año después por el FAL (Frente Argentino de Liberación)
irrumpía en el escenario político una organización de tipo paramilitar que, al atacar al Ejército, declaraba la guerra al Estado.

Dos meses después (29 de mayo)
ocurrió el 'Cordobazo', un gran ensayo de insurrección urbana pacientemente organizado durante meses por el PRT y pequeños grupos que compartirían la sigla FAL.

Operaciones paramilitares e insurrecciones populares, FAL-Campo de mayo y PRT-Cordobazo; estos dos niveles complemen-tarios de la guerra revolucionaria se habían aplicado según el programa diseñado por la JCR. Al mes siguiente (26.6.69)
las FAR sumaron un tercer nivel de terrorismo a gran escala volando, en una operación muy bien planificada, 13 supermercados Minimax en Capital Federal y Gran Buenos Aires; y cuatro días después, un comando dirigido por Rodolfo Walsh asesinó al más importante líder sindical y peronista del país: Augusto Vandor, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica. La magnitud operacional, encadenamiento, y mensaje político de estos cuatro sucesos: Campo de Mayo, Cordobazo, Minimax, Vandor; y todo en sólo tres meses, no tenían precedentes en Argentina.

La doctrina político-militar de guerra revolucionaria fue ampliamente reivindicada por las organizaciones armadas, y muy especialmente por el PRT en los informes leídos por Santucho ante el Comité Central definiendo la línea del partido; y la de su Ejército Revolucionario del Pueblo, fundado en el V Congreso (junio de 1970)
para "encarar la guerra revolucionaria desde una visión latinoamericanista, obrera y socialista".

Una definición modélica por su capacidad de síntesis, pertenece a Luis María Aguirre, uno de los fundadores de las FAL:

"Como militantes de la revolución latinoamericana, nuestra concepción del problema estratégico frente al imperialismo y sus aliados, ha decidido para la Argentina la vía armada como única política posible y eficaz en la marcha hacia la conquista socialista del poder. Política armada que, en unión con aquellas formas legales de lucha que surgen de la vida misma de las masas y que pueden adaptarse a las perspectivas de la guerra general revolucionaria, se caracterizará como guerra de guerrillas".

La guerra revolucionaria de aquellos años, en definitiva, no puede ser negada y eliminada de la historia argentina como pretende la izquierda psicótica instalada en el delirio de una negación de 'lo real', porque es empíricamente irrefutable gracias a un gigantesco corpus documental al alcance de cualquier ciudadano.

Hemerotecas, bibliotecas, filmotecas, canales de TV y documentales en DVD, archivos, documentos emitidos por las organizaciones terroristas, entrevistas, declaraciones y comunicados, partes de guerra, la correspondencia Perón-Montoneros, los comunicados de la fusión FAR-Montoneros y FAL-ERP; librerías que venden originales de la prensa subversiva; ensayos publicados por ex terroristas e historiadores de izquierda; en los Cuadernos de Prueba de los juicios a las Juntas Militares; y en las Webs de la extrema izquierda. También la Universidad Popular de la Bonafini imparte cátedras dedicadas a estudiar textos del Che y Santucho; que venden en su Librería junto con el DVD 'Gaviotas Blindadas' realizado por veteranos del PRT-ERP.

Sin embargo, a pesar de estas evidencias abrumadoras, las izquierdas persisten en llamar 'lucha popular' al terrorismo de unas sectas elitistas que la clase obrera y el pueblo en general repudió, y que sus 'comandantes' denominaron durante años Guerra Revolucionaria en unos casos, o Guerra Popular en otros.

Fundación del ERP. V Congreso del PRT, julio de 1970
http://www.scribd.com/doc/9392845/PRTERP-Resoluciones-del-V-Congreso-del-PRT
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Entradas correspondientes a los nueve ataques y copamientos a unidades del Ejército Argentino ordenadas cronológicamente.

FAL
Vivac del Reg. de Infantería 'Patricios' en Campo de Mayo
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/memoria-historica-las-fal-en-campo-de.html

ERP
Batallón de Comunicaciones 141º
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/memoria-historica-el-erp-copa-batallon.html

ERP
Comando de Sanidad Militar
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/memoria-historica-el-erp-ataca-el.html

ERP
Guarnición de Azul
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/memoria-historica-el-erp-en-azul.html

ERP
Regimiento de Infantería Aerotransportada 17º
http://termidorianos.blogspot.com/2009/12/memoria-historica-el-erp-en-catamarca.html

ERP
Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/memoria-historica-el-erp-en-cordoba.html

ERP
Batallón de Arsenales 121º
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/memoria-historica-el-erp-en-santa-fe.html

MONTONEROS
Regimiento de Infantería de Monte 29º
http://termidorianos.blogspot.com/2010/10/montoneros-reg-29-infanteria-de-monte.html

ERP
Batallón de Arsenales 601º
http://termidorianos.blogspot.com/2009/11/memoria-historica-el-erp-en-monte.html
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EPÍLOGO

Algunas consideraciones militares.

En estos ataques hubo un patrón táctico aplicado sistemáticamente:

1- Efectuaban los ataques en fines de semana.
2- Por la noche.
3- Utilizando falsos uniformes del Ejército.
4- Utilización de militantes cumpliendo el servicio militar obligatorio que les proporcionaban sencillos pero esenciales datos de Inteligencia y facilitaban el acceso coincidiendo con sus turnos de guardia.

Lo sorprendente es que el Ejército fue incapaz de neutralizar estas tácticas que conforman el ABC de los manuales de guerrilleros y comandos. No se tomaron elementales medidas de seguridad, como aumentar las dotaciones de retén y guardia los fines de semana (hubo un caso en que había un solo oficial de guardia: un teniente)
. O proteger las Armerías con guardias de suboficiales, o con puertas de seguridad electrónica como las utilizadas por los bancos. No se instalaron circuitos de video-vigilancia ni se minó el perímetro de los cuarteles. Tampoco pudo su Inteligencia impedir la infiltración de soldados enemigos, y no logró infiltrarse en la profundidad del ERP hasta finales de 1975: Monte Chingolo. Esta desidia paralizante duró... seis años. Si el ataque de Monte Chingolo no hubiera sido delatado, el ERP se habría apoderado de 20 toneladas de armas.

La sociedad se preguntaba cómo podía garantizar la soberanía nacional un Ejército incapaz de impedir que civiles armados coparan sus cuarteles, les causaran bajas, capturaran a sus oficiales y vaciaran sus arsenales. Algo que aún hoy sigue provocando estupor en analistas e historiadores.

Tampoco la Armada y la Fuerza Aérea pudieron garantizar la seguridad de sus buques y aviones. El 22 de agosto de 1975, un comando de buzos montoneros consiguió burlar la seguridad del destructor misilístico Santísima Trinidad atracado en los Astilleros Navales Río Santiago, en Ensenada, colocando bajo el casco 170 kilos de sofisticados explosivos utilizados para demoliciones submarinas. El buque no se hundió, pero la estructura del casco sufrió importantes daños.

Seis días después, el 28 de agosto, Montoneros también burló la seguridad de la Fuerza Aérea volando con 160 kilos de explosivo exógeno C-2 que ellos fabricaban con tecnología propia -hasta el punto de que le montaron una fábrica a la OLP de Arafat durante la guerra del Líbano- la pista del Aeropuerto 'Teniente Matienzo' de Tucumán, cuando despegaba un Hércules C-130 con 114 efectivos de la Gendarmería Nacional que regresaban a su cuartel en San Juan tras haber operado contra el ERP en los montes tucumanos. Con sus tanques repletos de combustible, el avión se convirtió en una gigantesca bola de fuego que dejó un saldo de 6 gendarmes muertos y otros 60 heridos con espantosas quemaduras.

El 15 de marzo de 1976 los montoneros estacionaron y estallaron un coche-bomba con falsa matrícula militar junto a la entrada del Comando General del Ejército cuando entraba un grupo de jefes y oficiales que sólo resultaron heridos. El 29 de abril adosaron cargas explosivas, descubiertas a tiempo, en seis cazabombarderos Mirage en la VIII Brigada Aérea de J.C. Paz, en Buenos Aires. En octubre colocaron una carga explosiva destinada al general Videla nada menos que en la guarnición de Campo de Mayo; y otra en el Círculo Militar, que provocó graves heridas a 60 militares retirados y familiares.

En diciembre de ese año, finalmente, volaron una sala del Ministerio de Defensa matando a 14 jefes y oficiales de Inteligencia e hiriendo a otros 30. Su último atentado contra unas instalaciones militares increíblemente vulnerables, se produjo el 5 de abril de 1977, cuando una montonera (hija de un brigadier)
logró introducir y hacer estallar una bomba de Trotyl en el edificio Cóndor, sede del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, que sorprendentemente no provocó víctimas. El ERP, por su parte, el 18.02.1977 hizo estallar 105 kilos de explosivos bajo la pista del Aeroparque 'Jorge Newbery' cuando despegaba el avión presidencial con el general Videla a bordo. Fallaron por pocos segundos.

También hubo dos ataques al Ejército que no hemos incluido en la serie anterior por no tratarse de copamiento de unidades.

El 29 de abril de 1971 las FAR asaltaron en Pilar (Bs. As.)
un camión del Ejército, hiriendo y luego rematando al teniente 1º Mario César Azúa. También hirieron al soldado Hugo Vacca que quedó parapléjico y falleció en 1975. Se llevaron 196 pistolas, 3 fusiles FAL y 2 subfusiles PAM.

Conviene hacer un inciso para recordar quienes eran aquellos 'jóvenes idealistas' o 'guerrilleros románticos'. Según la investigación hecha por el SIE, el teniente Azúa fue rematado por Sara Solarz de Osatinsky a la que también atribuyeron haber dado el tiro de gracia al policía Esteban Sullings durante la toma de Garín y al guardia Juan Valenzuela durante la fuga del penal de Rawson en 1972. Años después fue capturada por los marinos de la ESMA y la integraron en el llamado Staff: prisioneros que, además de delatar nombres y domicilios, realizaron tareas auxiliares: confeccionar dossiers de prensa y redactar análisis políticos que terminaban en el despacho del almirante Massera, empeñado entonces en organizar un partido político a partir de los grupos montoneros refugiados en México, España, Italia y Francia al mando de Firmenich, con quien se reunió en París para exponerle su proyecto.

Algunos de aquellos oficiales montoneros que integraron el Staff fueron: Pilar Calveiro, actual catedrática de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de México; Graciela Beatriz Daleo, socióloga, participa en cátedras libres sobre Derechos Humanos; Martín Tomás Gras, subsecretario de Promoción de Derechos Humanos y asesor del Ministerio de Defensa en Doctrina Política de la Defensa Nacional; Lila Pastoriza de Jozami; Miriam Liliana Lewin, periodista, ex secretaria de Massera y traductora para el Centro Piloto de París montado por la Armada según su testimonio ante el juez León Carlos Arslanián; Norma Susana Burgos, Noemí Actis Goretta, Mercedes Inés Carazzo, y Anita Dvantman, que terminó casándose y teniendo dos hijos con su interrogador, teniente de fragata Jorge Rádice.
Testimonio de Miriam Lewin:
http://web.archive.org/web/20060427184329/http://www.nuncamas.org/testimon/lewin.htm

Otros prisioneros del Staff fueron 'doblados' y pasaron a operar para el Grupo de Tareas. Como Silvia Labayrú, que introdujo al teniente Astiz entre las Madres de Plaza de Mayo presentándolo como su hermano, y asistió a cuatro reuniones con colaboradores de las Madres que luego fueron secuestrados: su declaración legajo 6838-Conadep, Nunca Más, pág. 136.

También hubo un Mini Staff de montoneros doblados hasta el punto de interrogar y torturar a sus antiguos compañeros. En 1977 fueron integrados como suboficiales en el Servicio de Información Naval. Uno de ellos fue Máximo Nicoletti, el buzo montonero que dinamitó el destructor Santísima Trinidad.

El otro ataque se produjo el lunes 18 agosto de 1975. Cuando el capitán Miguel Alberto Keller, acompañado de un suboficial y cinco soldados, se disponía a entrar en el Tiro Federal a bordo de una camioneta del Ejército para efectuar una comprobación técnica de armamento, se le acercó un individuo uniformado y con grado de teniente coronel. Como era preceptivo, el capitán descendió del vehículo para presentarse, momento en que fue asesinado por un comando del ERP que tras reducir al suboficial y a los soldados huyó llevándose la camioneta cargada con 70 FAL, 4 FAP y 21 pistolas. El presunto teniente coronel resultó ser el jefe del comando, y un soldado fue el entregador. Días después la Policía Federal recuperó 23 fusiles, detuvo a 10 erpianos y dio muerte en enfrentamiento al soldado cómplice.

Algunas consideraciones históricas y políticas.

Uno de los argumentos más utilizados por las izquierdas argentinas para calificar como 'terrorismo de Estado' la ofensiva contraterrorista llevada a cabo por las Fuerzas Armadas, consiste en citar los casos de organizaciones terroristas de otros países, como la alemana RAF y/o banda Baader-Meinhof, o la italiana Brigadas Rojas, que 'fueron desarticuladas por las fuerzas policiales, juzgadas y encarceladas en el marco de la legalidad y un Estado de derecho', dicen.

Otro sofisma disparatado, porque la banda alemana original (luego sus seguidores operaron durante varios años pero con poca intensidad)
quedó definitivamente derrotada cuando cuatro de sus jefes fueron asesinados en la cárcel de máxima seguridad de Stammheim, Stuttgart, el 18.10.1977:

Andreas Baader y Jan Carl Rasper fueron hallados en sus celdas con un disparo en la cabeza.

Gudrun Ensslin, ahorcada.

Irmgard Möller, acuchillada, pero sobrevivió.

Ulrike Meinhof ya se había "ahorcado" en 1976.

Esto, que los mediocres sofistas silencian sin ruborizarse, sucedió en un Estado tan de derecho y democrático como la República Federal Alemana que presentó las muertes como un 'suicidio colectivo'.

Obviamente, este argumento 'legalista' es una de las tantas artimañas del discurso izquierdista para ocultar su responsabilidad, confundir a la opinión pública y demonizar a las Fuerzas Armadas.

Su origen fue el Prólogo falso y manipulador del Nunca Más, escrito por el marxista Ernesto Sábato, que junto con Borges almorzó y departió una larga sobremesa en la Casa Rosada con el general Videla y el general Jorge Villarreal el 19.05.1976. "Un hombre culto, modesto e inteligente" dijo de Videla a la salida. Y en 1978 declaró a la revista alemana GEO que "la mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder para terminar con ese vergonzoso gobierno de mafiosos (...)
una época en la que los extremistas de izquierda habían llevado a cabo los más infames secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes". Concluyendo: "Sin duda alguna, en los últimos meses muchas cosas han mejorado en nuestro país, las bandas terroristas han sido puestas en gran parte bajo control".

Después de aquel histórico almuerzo, un Borges seducido por el anfitrión declaró: "Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber aceptado las responsabilidades del gobierno".
(La Voluntad, Caparrós y Anguita, tomo 3, pág. 72)


Por lo demás, resulta sarcástico escuchar las palabras Legalidad y Estado de Derecho en boca de la izquierda argentina que se alzó en armas contra siete gobiernos constitucionales: Frondizi, Illia, Cámpora, Lastiri, Perón, 'Isabel' Perón y Alfonsín. Desde Masetti hasta Gorriarán Merlo. Marxismo y Estado de Derecho es una contradicción en los términos, puesto que la doctrina persigue la destrucción del Estado burgués y su Derecho: superestructuras jurídicas de la explotación capitalista.

El sibilino argumento de 'represión legal' omite mencionar datos esenciales:

1- Las organizaciones terroristas argentinas eran incomparable-mente más peligrosas para el Estado que las europeas citadas (que no sumaban más de 100 activistas entre las dos) tanto en número de efectivos (unos 7.000 entre combatientes y 'políticos'; o ejército, milicias y partido)
como en poder de fuego, servicios y logística: fábrica de subfusiles, lanzagranadas y explosivo plástico de Montoneros.

2- Su accionar formaba parte de una ofensiva revolucionaria continental en la que participaban otras fuerzas como Tupamaros, FARC, ELN, etc. No es posible extendernos aquí sobre los contactos que mantenían entre sí estas organizaciones, ni el papel coordinador y de entrenamiento militar jugado por Cuba.

3- No practicaban un terrorismo clásico (sólo desestabilizador)
como sus camaradas europeos, sino uno funcional al proyecto estratégico de fundar un ejército guerrillero regular, tomar el poder y hacer de Argentina un Estado socialista. Nada de esto formaba parte de los objetivos, y no digamos de las posibilidades, de las bandas europeas mencionadas.
Más aún: hoy está probado que la Baader-Meinhof de la República Federal Alemana era una 'orga' de la Stasi (Ministerio de Seguridad del Estado)
de la comunista República Democrática Alemana. Y en cuanto a las Brigadas Rojas, también están probadas judicialmente sus vinculaciones con la Mafia, y con los servicios secretos que les utilizaron para asesinar a Aldo Moro. Tal como hizo Montoneros con Aramburu.

4- Sus estructuras, fuerzas y poder de fuego no eran ni remotamente comparables a las de aquellas bandas de pistoleros. Eran fuerzas paramilitares (ERP)
equipadas con armamento capturado al Ejército Argentino, encuadradas en seis compañías de 100 combatientes y con oficiales entrenados por un ejército profesional (Cuba) para operaciones de asalto y combate urbano. Y para maniobrar como guerrillas en los montes de Tucumán.

Montoneros, por su parte, operaba con pelotones urbanos armados con fusiles de asalto, Itakas, subfusiles, lanzagranadas RPG.7 y granadas de mano. Asimismo, ambas organizaciones se estructuraban con una red de servicios y logística propia de un ejército clandestino: seguridad, inteligencia, comunicaciones, transporte, escuelas de formación política y militar, relaciones internacionales, imprenta, prensa, sanidad, finanzas, arsenales, cárceles y fábricas de uniformes, armas y explosivos. Estas complejas estructuras funcionaban gracias a una rígida disciplina articulada por escalas jerárquicas, reglamentos, y tribunales que en ocasiones emitieron condenas de muerte.

5- Como consecuencia de todo lo anterior -que podría ampliarse- a diferencia de las pequeñas sectas terroristas europeas, las organizaciones armadas argentinas estructuradas como fuerzas paramilitares, aunque también operaban como terrorismo clásico, estuvieron en condiciones de desencadenar y mantener durante once años una guerra revolucionaria.

Tampoco vale aplicar el criterio de 'represión legal' a la ETA o al IRA pues ambas organizaciones independentistas practicaban un terrorismo clásico (desestabilización complementaria a un accionar político)
con explosivos y ejecuciones del tipo 'tiro en la nuca'. Obviamente, ninguna de las dos poseían unidades de combate paramilitares, ni desataron una guerra revolucionaria.
Durante toda su larga historia, los etarras se entregan sin disparar cuando son capturados. En 50 años han tenido ¡2 bajas! Una terrorista que rompió esta norma en su arresto, y otra despedazada por la bomba que preparaba. ETA nunca entró en combate. Nunca, ni una sola vez, se enfrentó a balazos con la policía o guardia civil. Y tienen subsfusiles y pistolas. La razón es muy simple y lógica: optaron por el fugaz 'tiro en la nunca' en la calle. Y luego, y hasta ahora, por los atentados con coche bomba pues sus efectos son devastadores y no provoca bajas propias. El IRA aplicaba el mismo criterio de eludir enfrentamientos armados con las fuerzas británicas.

En Argentina, la guerra revolucionaria hizo finalmente inevitable que la contraofensiva del Estado fuera por medio de sus Fuerzas Armadas, pues las policiales fueron desbordadas durante seis años. Y que, como en toda situación de guerra interior, las Fuerzas Armadas procedieran a aniquilar a las fuerzas revolucionarias alzadas contra el Estado.

Cuando un Ejército entra en operaciones lo hace para aniquilar a la fuerza enemiga, no para detener a sus efectivos y entregarlos a los jueces.
Por durísima que haya sido la respuesta militar, no puede negarse que las Fuerzas Armadas actuaron desde el primer decreto de febrero de 1975 (Operativo Independencia)
y el segundo del 6 de octubre de ese mismo año, dentro de la más estricta legalidad determinada por la Constitución: subordinadas al presidente de la República, su comandante en jefe.

Especular sobre si esa aniquilación debió llevarse a cabo mediante el fusilamiento de los prisioneros tras juicios de guerra en lugar de ejecutarlos clandestinamente, es un debate sin sentido y estéril; porque el método elegido es accesorio a lo fundamental: que el gobierno constitucional de la Nación, hay que repetirlo, ordenó aniquilar la subversión. La opción de encarcelar a los terroristas fue descartada porque el Estado no podía arriesgarse a que más tarde un gobierno izquierdista, como el de Cámpora, decretara una segunda Amnistía y volviera a recomenzar la pesadilla.

El desarrollo militar alcanzado en 1975 por la subversión armada obligó a dar una respuesta definitiva a seis años de ofensiva revolucionaria. Argentina no sería la Cuba del sur; ni la Colombia de las FARC. Esa era la situación entonces. En términos de seguridad nacional interior y exterior.

En consecuencia, el llamado Terrorismo de Estado sólo es una metáfora funcional a la propaganda política, pues no existió tal cosa sino precisamente todo lo contrario: Contraterrorismo de Estado.

Y bajo un Estado de guerra interior reconocido como tal por un gobierno constitucional.

Asunto de vital importancia, pues la política de derechos humanos del régimen Kirchner niega tal escenario guerracivilista, ya que reconocerlo obligaría a juzgar a los militares por el Derecho de la Guerra, y no por el Derecho de la Paz.
Es la maniobra jurídica para no considerar crímenes de guerra y 'lesa humanidad' (no prescriptibles)
a los cientos de asesinatos cometidos por la izquierda terrorista, sino delitos 'comunes' que han prescripto.
La definición de conflicto armado interno establecida por la Segunda Convención de Ginebra en 1949 se ajusta al caso argentino, en particular a las operaciones del ERP en Tucumán.

Respecto al Estatuto de Roma, éste tipifica como crímenes de lesa humanidad los ataques generalizados y sistemáticos contra la población civil llevados a cabo por fuerzas del Estado, lo cual garantiza la impunidad penal para las fuerzas insurgentes, terroristas, etc. Gracias a esta doctrina jurídica, de clara vocación izquierdista, tres oficiales superiores de la Conducción Nacional del Ejército Montonero responsable de unos 500 asesinatos y homicidios, están en libertad: Mario Eduardo Firmenich, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Perdía.

Resumiendo: el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 interrumpió la continuidad del orden político institucional, pero las operaciones contraterroristas continuaron siendo legales porque fueron decretadas por un gobierno constitucional, ratificadas por el Congreso y recibidas con alivio por los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones empresariales, la prensa y la sociedad en general. Es Historia.

Por lo tanto, sus presuntos crímenes deberían ser juzgados en el marco de las Convenciones de Ginebra, ya que no realizaron 'ataques generalizados y sistemáticos contra la población civil', sino contra miembros de fuerzas insurgentes que en modo alguno pueden ser considerados civiles. ¿Alguien en su sano juicio consideraría civiles a los guerrilleros del Viet Cong, de las FARC o de Hezbollá?

La clave de aquella etapa histórica, por consiguiente, debe buscarse en las relaciones de causa-efecto. En la guerra revolucionaria que las izquierdas desencadenaron entre abril del 69 y noviembre del 79; una Guerra en la que sólo murieron ochenta militares y policías menos que los 631 militares en las Malvinas.

De estos diez años y siete meses de 'guerra sucia' y terrorismo contra el Estado y la población civil deberían hablar las izquierdas; pero carecen de la nobleza intelectual y moral necesarias para admitir su responsabilidad penal y política, y pedir perdón a las familias de sus víctimas: esos 763 civiles y funcionarios militares y policiales del Estado que asesinaron, desaparecieron de la vida, en nombre de una ideología enloquecida y mesiánica de guerra de clases y dictadura del proletariado. Y a todo el pueblo argentino, por querer poner una parte del territorio patrio al servicio mercenario de la expansión ideológica y militar de Cuba y la URSS.

Cegadas por una omnipotencia alimentada por el fanatismo y las fantasías neuróticas sobre el paraíso socialista, las sectas guevaristas de los setenta, despreciadas por la clase obrera que jamás les reconoció como 'vanguardia', se autolegitimaron como ángeles exterminadores al servicio de las sagradas leyes marxistas de la Historia. Y confundiendo la realidad con sus deseos voluntaristas, se creyeron en condiciones de desafiar militarmente al Estado argentino, a los profesionales de la guerra.

En realidad, la izquierda terrorista argentina de los años setenta no fue aniquilada. Se suicidó.
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Para no extendernos más en el Epílogo, hemos omitido mencionar la intervención de militares cubanos en las guerrillas de Venezuela (1962), Argentina (1964) y Bolivia (1967), así como el papel desempeñado por el régimen castrista en la gestación de la Guerra Revolucionaria Argentina (1969-1979). Para ello, hemos creado la Entrada
"Guerra Revolucionaria: cómo y por qué fue posible"
http://termidorianos.blogspot.com/2010/04/guerra-revolucionaria-como-fue-posible.html
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Listado cronológico de acciones terroristas 1969 a 1979:
http://members.fortunecity.com/foroverdad/listadoatentad.htm

Decreto ordenando aniquilar el accionar subversivo en todo el territorio nacional
http://es.wikisource.org/wiki/Especial:Buscar/Decreto_2772/75_(Argentina

Listado víctimas Civiles
http://termidorianos.blogspot.com/2010/01/memoria-historica-victimas-del_13.html

Listado víctimas Fuerzas Armadas
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/memoria-historica-victimas-del.html

Listado víctimas Policía Federal
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/memoria-historica-victimas-del_17.html

Listado víctimas Policía Provincia de Buenos Aires
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/victimas-del-terrorismo-ppba.html

Listado víctimas otras Policías provinciales y FF.SS.
http://termidorianos.blogspot.com/2010/02/memoria-historica-victimas-del_7371.html

FAL: Regimiento de Infantería "Patricios"


Ficha PFA: Lidia Marina Malamud. FAL, médica, esposa de Luis Mª. Aguirre



Jorge Fernández Zicavo

Sábado 5 de abril de 1969.
Guarnición Campo de Mayo. Provincia de Buenos Aires.
El teniente general Juan Carlos Onganía preside el gobierno surgido del golpe de Estado de junio de 1966.

Un comando terrorista vestido con uniformes del Ejército y a bordo de un falso vehículo militar, entró durante la noche en la guarnición y copó el vivac del Regimiento de Infantería 'Patricios' que se encontraba allí de maniobras. Tras reducir la guardia y controlar a numerosos soldados que estaban durmiendo, huyeron llevándose 100 fusiles FAL. En la operación no hubo disparos.

Dos meses después la DIPA-PFA identificó a algunos de los asaltantes, pero sólo consiguió detener a Juan Carlos Cibelli.
Éste no se 'quebró', pero en mayo de 1970 el hallazgo en Luján de un galpón con uniformes y dos falsas camionetas de la Fuerza Aérea, permitió la captura de Carlos Della Nave, y de Alejandro Baldú que pasó a ser un desaparecido porque la PFA negó que hubiera sido detenido.

Tras esas detenciones, un Frente Argentino de Liberación reivindicó la operación de Campo de Mayo. En realidad, este nuevo grupo ('el francés' hasta entonces, para uso interno) venía operando sin 'firmar' desde el 16 de junio de 1962, cuando copó el Instituto Geográfico Militar en la Capital Federal llevándose 42 pistolas Ballester Molina y 7 subfusiles PAM. En los años siguientes asaltó varios bancos, siendo su mayor golpe el Banco Popular Argentino, de Liniers, en 1968. Cibelli y Della Nave estuvieron en prisión hasta la amnistía de Cámpora en 1973.

Otros grupos divergentes con Cibelli utilizaron la sigla FAL. Uno, referida a Fuerzas Armadas de Liberación, y otro a Fuerzas Argentinas de Liberación. Este último, liderado por el médico del Policlínco de Lanús, Luis María Aguirre, alias 'Tato', 'Lucho' y 'Zárate', secuestró al cónsul paraguayo Waldemar Sánchez para canjearlo por Baldú, ejecutó al subcomisario de la Policía Federal, Osvaldo Sandoval, y liberó (operación conjunta con Montoneros) a cuatro guerrilleras de la cárcel de mujeres de Avellaneda. En 1971 este FAL de Aguirre fue infiltrado y desarticulado por la Policía bonaerense, y tras salir de la cárcel en mayo del 73, sus miembros fundaron las FAL Columna 'Inti Peredo', de la cual se fueron escindiendo las Columnas 'Benjo Cruz', 'Máximo Mena', 'América en Armas', 'Che Guevara' y '22 de Agosto'.
En 1975 la Columna 'Inti Peredo' liderada por Aguirre y Sergio Schneider se disolvió para ingresar en el ERP. Aguirre fue nombrado responsable político-militar de un "frente de masas" vinculado a la Fábrica Peugeot, y Schneider jefe militar de Rosario. Ambos murieron en 1977 en situaciones idénticas: enfrentándose al Ejército durante el asalto a sus refugios.

Las FAL fueron unos grupos terroristas atípicos, pues pretendían ser pequeñas unidades militares de elite, muy técnicas y con una mínima actividad política, gremial o estudiantil. Todos estos "faluchos" tenían un origen político común: el 'aparato militar' (seguridad y autodefensa) del Partido Comunista Argentino, y posteriormente sus escisiones maoístas Vanguardia Comunista y Partido Comunista Revolucionario, que también abandonaron porque al igual que el PCA rechazaban la estrategia de lucha armada.

Me he extendido en la identidad del grupo asaltante de Campo de Mayo, porque esa operación del 05.04.1969 tiene un especial interés histórico: haber sido el primero de los nueve ataques terroristas contra instalaciones del Ejército Argentino, y por lo tanto, el que sitúa al año 1969 (junto con el ensayo insurreccional del Cordobazo, el asesinato de Vandor, y los 13 supermercados Minimax volados por las FAR), como el inicio de la Guerra Revolucionaria argentina que finalizaría el 12.11.1979 con la última acción terrorista: el asesinato en pleno centro de Buenos Aires del empresario Francisco Soldati a manos de un comando montonero, durante la "contraofensiva" suicida ordenada desde Roma por Firmenich.

Desde 1960 -dejando de lado el terrorismo de la Resistencia peronista a partir de 1955- hubo varios focos guerrilleros rurales (ELN-Uturuncos en Santiago del Estero, EGP en Salta, FAP en Tucumán) que fueron fácilmente desarticulados por la Gendarmería Nacional y fuerzas policiales. Pero es menos conocido el accionar de grupos terroristas, al estilo de 'el francés', que no firmaban sus acciones para no llamar la atención de los Servicios de Información policiales.

Algunos ensayistas sitúan el nacimiento de la guerra revolucionaria en 1955-56. En cierto sentido esta afirmación podría asumirse, porque desde entonces hubo varias secuencias de violencia política y experimentos guerrilleros. Pero si entendemos por guerra revolucionaria una estrategia sistemática orientada a la toma del poder tras una larga guerra entre el Ejército del Estado y fuerzas revolucionarias paramilitares con vocación de llegar a ser ejércitos guerrilleros regulares al modo chino o vietnamita, el comienzo de la guerra revolucionaria en Argentina debería datarse en 1969.

Actualmente el septuagenario Cibelli se declara anarquista, y lidera la banda piquetera MUP (Movimiento Unidad Popular) que opera en Quilmes y La Plata.

ERP: Batallón de Comunicaciones 141º




Jorge Fernández Zicavo

18 de febrero de 1973
Córdoba, Argentina

Cuando sólo faltaban once días para las elecciones que pondrían fin a los gobiernos militares surgidos del golpe de 1966 y darían el triunfo al candidato Héctor Cámpora designado por Perón, el ERP llevó a cabo el primero de sus ataques a instalaciones del Ejército. El objetivo fue el Batallón de Comunicaciones 141º ubicado en la ciudad de Córdoba.

La mayoría de los efectivos se encontraban a varios kilómetros participando en unos ejercicios, y un soldado conscripto militante del ERP les facilitó la entrada.
A las 00:30 horas del domingo 18, unos 70 combatientes de la compañía "Decididos de Córdoba" al mando del capitán Juan Eliseo Ledesma, vestidos con uniformes idénticos a los del Ejército, penetraron en el Batallón y redujeron al personal de guardia y a tres oficiales: un teniente 1º y dos subtenientes.
Minutos después estos tres oficiales y dos soldados fueron golpeados salvajemente cuando intentaron reducir a sus vigilantes. A uno de los soldados le abrieron la cabeza con una bayoneta. Al otro le patearon con tal furia la cabeza y columna vertebral, que quedó cuadrapléjico.

Según el parte de guerra del ERP, permanecieron en el Batallón hasta las 06:30 y se llevaron 74 fusiles FAL, 2 FAP, 112 pìstolas, 2 ametralladoras, 74 subfusiles PAM, 5 lanzagranadas y varias cajas de municiones.

Con esta operación el PRT-ERP transmitía dos mensajes: desafiaba al Ejército "pro-imperialista y oligárquico" demostrándole que era vulnerable y que disponían de fuerzas bien organizadas; y advertían a Perón que aunque hubiera un gobierno democrático no suspenderían sus acciones armadas contra los aparatos militares y policiales del Estado.

En 1978, el soldado-terrorista Félix Roque Giménez que facilitó la entrada fue capturado y desaparecido, por lo cual su familia ha sido indemnizada por el Estado con 250.000 Dólares. Asimismo, su nombre está grabado en el Muro de víctimas del "terrorismo de Estado" erigido en el Parque de la Memoria, de Buenos Aires.

ERP: Comando de Sanidad Militar



Jorge Fernández Zicavo

06-09-1973. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Gobierno constitucional presidido interinamente (desde la renuncia de Héctor Cámpora) por el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Alberto Lastiri, hasta las elecciones convocadas para el 23 de septiembre y posterior traspaso al vencedor.

El marxista Ejército Revolucionario del Pueblo, que siete meses antes había copado el Batallón de Comunicaciones 141º en Córdoba llevándose gran cantidad de armamento, intentó copar el Comando de Sanidad para apoderarse de armas y diverso material para sus postas sanitarias.

Al igual que el ataque de Córdoba, iniciaron la operación a medianoche y durante un fin de semana (01:30 del lunes 6) con la complicidad de un soldado conscripto (Hernán Invernizzi) que facilitó la entrada y ayudó a reducir la guardia.

El Comando estaba integrado en un complejo de cuatro manzanas. Durante la mañana y hasta las primeras horas de la tarde trabajaban allí 350 civiles y prestaban servicio 250 militares, pero durante el resto de la tarde y las noches sólo había en todo el complejo una guardia de 12 soldados y dos suboficiales.

Los terroristas tardaron 30 minutos en hacerse con el control, y sólo tuvieron que disparar al teniente primero Eduardo Rusch y al soldado Osvaldo Dagdeg que opusieron resistencia. Luego procedieron a cargar un camión con instrumental quirúrgico y 150 fusiles FAL.
Pero dos soldados lograron fugarse y avisaron a la comisaría 28º de la Policía Federal, que tras una discreta observación del complejo militar avisó a la Jefatura procediendo ésta a bloquear todas las salidas.
El Regimiento 1º de Infantería "Patricios" recuperó el Comando, pero murió en el combate su segundo jefe, el teniente coronel Raúl Juan Duarte Ardoy tras recibir un disparo en el hígado.


Teniente Coronel, Raúl Juan Duarte Ardoy

Al no ver posibilidad de escapatoria los terroristas se rindieron. Su jefe era Carlos Ponce de León, que había sido condenado a cadena perpetua por el secuestro y asesinato del gerente general de la FIAT, Oberdan Sallustro, pero que estaba en libertad gracias a la Amnistía de todos los terroristas capturados en los últimos dos años, decretada por el presidente Héctor Cámpora y el ministro del Interior Esteban Righi; reconocidos aliados de Montoneros.

Eso ocurrió el 26 de mayo de 1973, un día bochornoso, en que salieron de las cárceles centenares de terroristas para cuyas capturas habían muerto varios policías, y que fueron condenados con todas las garantías jurídicas por la Cámara Federal en lo Penal, disuelta por Cámpora a continuación del Indulto. Al año siguiente, el ERP-22 asesinó al juez Jorge Vicente Quiroga y lo intentó con otros dos. El 27 de mayo el Congreso aprobó la ley 20.508 de Amnistía para otros 1.600 terroristas; algunos a la espera de sentencia, y otros, procesados.

Algunos de esos montoneros liberados fueron autorizados por Righi a formar parte de la custodia presidencial junto a los oficiales de la Policía Federal, ante quienes fanfarroneaban con sus "fierros" diciéndoles que estaban allí para controlarles. También se dedicaron a copar intendencias, universidades y ministerios a punta de pistola en nombre del "poder popular" garantizado por el "compañero Cámpora", y por el "compañero Righi" que en su famoso discurso a los mandos de la Policía Federal les ordenó no reprimir las luchas populares. Catorce días después de ser liberado, Santucho propuso "desarmar a las Fuerzas Armadas y que las milicias populares armadas asuman la defensa del gobierno popular".

Como reacción al asalto del Comando de Sanidad, el 23 de septiembre, día de las elecciones ganadas por Perón e Isabel Perón, el presidente interino Raúl Lastiri ilegalizó por decreto al ERP. Un mero gesto de propaganda, no sólo porque era ridículo ilegalizar a una organización armada clandestina, sino porque no lo hacía con todas; y especialmente con Montoneros, que dos días después declaró la guerra a Perón asesinando a José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT.

De todas maneras, Carlos Ponce de León, condenado a 20 años, volvió a ser amnistiado por el gobierno de Alfonsín en 1983, y actualmente es la máxima autoridad del PRT, el partido que en su V Congreso de 1970 fundó el ERP como su brazo armado "con el objeto de desorganizar a las Fuerzas Armadas del Régimen para hacer posible la insurrección del Proletariado y del Pueblo".

Carlos Ponce de León

http://www.prt-argentina.org.ar/biografia/carlos_ponce_de_leon.html

En cuanto a Hernán Invernizzi, también amnistiado en el 83, es hoy Defensor del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y se comenta que posiblemente sea nombrado Secretario de Derechos Humanos. Su compañero del asalto a Sanidad, Eduardo Anguita, es Director General del Canal 7, la televisión oficial del Estado argentino.


Hernán Invernizzi

ERP: Caballería y Artillería Blindada - Azul

Teniente coronel Jorge Ibarzabal

Jorge Fernández Zicavo


Sábado 19 de enero de 1974
Azul, Prov. de Buenos Aires, Argentina.
Gobierno constitucional presidido por el teniente general Juan Domingo Perón tras su victoria electoral de 1973 con el 62% de los votos.

La banda terrorista Ejército Revolucionario del Pueblo, intentó copar una guarnición del Ejército Argentino integrada por el Regimiento de Caballería de Tiradores Blindada "Húsares de Pueyrredón" Nº 10, y el Grupo de Artillería Blindada Nº 1.
En el ataque participaron 100 efectivos, más 40 en tareas de apoyo y contención. Dirigió el operativo el "comandante" Gorriarán Merlo; un mercenario que años después asesinó al dictador Anastasio Somoza por encargo de la Inteligencia cubana y organizó el ataque al Reg. 3º de Infantería, en La Tablada, durante el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín.
Los terroristas asesinaron al jefe de la guarnición, coronel Camilo Arturo Gay y a su esposa Hilda Irma Casaux; y se llevaron prisionero al teniente coronel Jorge Roberto Ibarzabal, a quien asesinarían diez meses más tarde. También asesinaron (degollado) al soldado conscripto Daniel González e hirieron gravemente en un pulmón al teniente 1º Alejandro Domingo Carullo.

Inicialmente, por ser un ataque nocturno y haber pocos efectivos en la guarnición (fin de semana), los terroristas tuvieron la iniciativa, pero finalmente debieron huir dejando varios muertos y heridos sobre el terreno.
Era el tercer ataque del ERP a instalaciones del Ejército. El año anterior habían atacado el Batallón de Comunicaciones 141º en Córdoba; y el Comando de Sanidad, en Buenos Aires. Este último, también durante un gobierno constitucional.

El 28 de Enero de 1974, Estrella Roja, organo de prensa del ERP, dedicó un suplemento especial al "combate de Azul". En la tapa aparece el teniente coronel Ibarzábal. En la publicación siguiente, 11 de febrero, se difunde que el Buró político del P.R.T. condecoró con la orden de "Héroes de Trelew" a 28 combatientes que atacaron el cuartel.

En su Nº 45 del 20 de noviembre 1974 comunican el asesinato del prisionero.
Parte de guerra
Al pueblo
En el día de ayer, siendo las 19.30 hs. aproximadamente, en el transcurso de un traslado de rutina del prisionero de guerra Teniente Coronel Ibarzabal, fue interceptado el vehículo en que se lo transportaba, por un control caminero de las fuerzas represivas, en la intercepción de las avenidas San Martín y Donato Álvarez, en Francisco Solano, produciéndose un enfrentamiento que obligo a ajusticiar al detenido.

Perón, que había asumido la Presidencia apenas tres meses antes, obligó a renunciar al entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Oscar Bidegain, muy vinculado a Montoneros y cuya secretaria privada era... Norma Arrostito.

El día 20, vistiendo su uniforme de teniente general, leyó por Radio Nacional un Mensaje a la Nación, en el que dijo:




"Ya no se trata sólo de grupos delincuentes, sino de una organización que actuando con objetivos y una dirección foránea, ataca a instituciones y al Estado como medio de provocar un caos que impida la reconstrucción y la liberación en la que estamos empeñados. Es la delincuencia asociada a un grupo de mercenarios, que actúan mediante la simulación de móviles tan inconfesables como inexplicables. (...) En consecuencia, el Gobierno Nacional, en cumplimiento de su deber indeclinable, tomará de hoy en mas las medidas pertinentes para atacar al mal en sus raíces. El Movimiento Nacional Justicialista movilizará, asimismo, sus efectivos para ponerlos decididamente al servicio del orden y colaborar estrechamente con las autoridades empeñadas en mantenerlo.

Pido, asimismo, a todas las fuerzas políticas y al pueblo en general, que tomen partido activo en la defensa de la República, que es la afectada en las actuales circunstancias. Ya no se trata de contiendas políticas parciales, sino de poner coto a la acción disolvente y criminal que atenta contra la existencia misma de la patria y sus instituciones, que es preciso destruir antes de que nuestra debilidad produzca males que pueden llegar a ser irreparables en el futuro.

Pido igualmente a los compañeros trabajadores una participación activa en la labor defensiva de sus organizaciones. (...) El aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos los que anhelamos una patria justa, libre y soberana, lo que nos obliga perentoriamente a movilizarnos en su defensa y empeñarnos decididamente en la lucha a que dé lugar. Sin ello, ni la reconstrucción nacional ni la liberación serán posibles.

Yo he aceptado el gobierno como un sacrificio patriótico porque he pensado que podría ser útil a la República. Si un día llegara a persuadirme de que el pueblo argentino no me acompaña en ese sacrificio, no permanecería un solo día en el gobierno. Entre las pruebas que he de imponer al pueblo, es esta lucha. Será pues la actitud de todos la que impondrá mi futura conducta. Ha parado la hora de gritar Perón; ha llegado la hora de defenderlo”.

El lunes 21, nombró subjefe de la Policía Federal al comisario general Alberto Villar, en situación de retiro por orden de Righi-Cámpora; y Superintendente de Seguridad Federal al comisario inspector Luis Margaride.

Ese mismo día envió un radiograma a los jefes, oficiales, suboficiales y soldados de la Guarnición de Azul, a quienes se dirigió como "soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución" y los felicitó por el "heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque".
A continuación aseguró que "la decisión de las grandes mayorías de hacer una revolución en paz, harán que el reducido números de psicópatas que van quedando, sea exterminado uno a uno para el bien de la República".


Palabras sinceras, y que prefiguraron la futura doctrina política y militar contraterrorista, pero hay que recordar sus declaraciones de sólo catorce meses antes justificando el accionar de los guerrilleros, y afirmando que "una de las mayores fortunas que tiene la República Argentina es disponer de una maravillosa juventud, esclarecida, valiente y patriota". La Nación, 26.11.1972

Velatorio del coronel Camilo Arturo Gay y su esposa

La hija de ambos, Patricia (14 años), vio como ametrallaban a su padre y luego ejecutaban a su madre con un disparo en la cabeza. Cayó en una severa depresión que nunca pudo superar, y se suicidó el 5 de octubre de 1993.

Patricia Gay Casaux

Discurso del general Perón. 21.01.1974
http://constitucionweb.blogspot.com/2009/12/cuando-peron-pide-aniquilar-el.html

Radiograma G-6777 132/74 del general Perón

Buenos Aires, 21 de enero de 1974
Señores Jefes, Oficiales, Suboficiales y Soldados De la Guarnición Azul
S..../....D
Como comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución, quiero llegar directamente a ustedes para expresarles mis felicitaciones por el heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado 19 de enero de 1974. Los ejemplos dados por los jefes y oficiales que han llegado hasta ofrendar sus vidas, tuvo [sic] la misma repercusión en los suboficiales y soldados que –con su valentía y espíritu de lucha– repelieron la agresión, con la colaboración de la Armada y la Fuerza Aérea. Quiero asimismo hacerles presente que esta lucha en la que estamos empeñados es larga y requiere en consecuencia una estrategia sin tiempo. El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral. Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo [el] que está empeñado en exterminar este mal, y será el accionar de todos el que impedirá que ocurran más agresiones y secuestros. La estrategia integral que conducimos desde el gobierno nos lleva a actuar profundamente sobre las causas de la violencia y la subversión, quedando la lucha contra los efectos a cargo de toda la población, fuerzas policiales y de seguridad, y si es necesario de las Fuerzas Armadas. Teniendo en nuestras manos las grandes banderas o causas que hasta el 25 de mayo de 1973 pudieron esgrimir, la decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía harán que el reducido número de psicópatas que va quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República. Vaya mi palabra de consuelo para los familiares que perdieron a sus seres queridos, de aliento para los heridos y de esperanza para las familias del Coronel GAY y Teniente Coronel IBARZÁBAL. Tengan la certeza de que todo el poder del Estado está siendo empleado para lograr su liberación. Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo.

JUAN DOMINGO PERÓN
Presidente de la Nación.

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ERP: Reg. de Infantería Aerotransportada 17º

Tropas aerotransportadas deplegándose en Capilla del Rosario



Jorge Fernández Zicavo

10 de agosto de 1974
Catamarca. Argentina. Gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón.

Una sección de la Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez” del ERP que operaba en Tucumán, se desplazó a Catamarca para copar el Regimiento de Infantería Aerotransportada Nº 17. Estaba previsto que al ataque siguiera la ocupación de la ciudad capital con otras unidades y grupos milicianos; y que, simultáneamente, la Compañía "Decididos de Córdoba" asaltara la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos en Villa María, Córdoba. En un punto de la ruta 38 se detuvieron para cambiarse las ropas civiles por uniformes de combate y distribuir el armamento, pero fueron vistos por dos ciclistas que avisaron a la policía. Llegados al lugar los efectivos policiales, se inició un enfrentamiento que arrojó un saldo de 2 terroristas muertos y varios policías heridos.


Un grupo mandado por el jefe de la operación, "capitán" Hugo Alfredo Irurzún, logró romper el cerco y regresar a Tucumán. Otros 15 fueron capturados en la estación terminal de autobuses y otros lugares. El resto, bajo el mando del miembro del Comité Central del PRT Antonio Fernández entrenado durante ocho meses en Cuba (http://www.cedema.org/ver.php?id=276) intentó establecer un campamento en el Cañadón de los Walther, cerca de Capilla del Rosario. Tras asesinar a un oficial de policía, fueron cercados por 60 efectivos del Regimiento 17º y tropas del III Cuerpo de Ejército apoyadas por helicópteros. Después de agotar sus municiones y sufrir varias bajas, los últimos 16 (entre ellos un Tupamaro uruguayo y un boliviano del ELN) se rindieron. Según el ERP fueron fusilados allí mismo, y años después, al hallarse una fosa común en la zona comenzaron a hablar de “la masacre de Capilla del Rosario”. Sin embargo, y aun cuando no pueda descartarse que hubieran sido fusilados (eran una fuerza insurgente entablando combate contra el Ejército de la Nación), lo más probable es que los terroristas allí enterrados hayan sido asesinados por la Alianza Anticomunista Argentina.

Compañía de Monte "R.R. Jiménez" del ERP, en Tucumán

Anualmente, los familiares de los terroristas les rinden homenaje con la bandera del ERP y cantando la Marcha con que desfilaban en sus campamentos de Tucumán:

Por las sendas argentinas va marchando el ERP incorporando a sus filas al pueblo que tiene fe.
Va marchando al combate en pos de la revolución que entregue al pueblo el mando de esta grandiosa nación.
Adelante, compañeros, adelante sin parar, que con nuestro pueblo en armas nada ya nos detendrá.
Va marchando al combate por el camino del Che con su bandera en la mano y sin dejarla caer.
Por la Patria Socialista como consigna final, la etapa capitalista para siempre morirá.
Adelante, compañeros, hasta vencer o morir por una Argentina en armas de cada puño un fusil.




La letra de la Marcha ilustra el delirio producido por el fanatismo ideológico. Ya sabemos cuanta libertad tenían los pueblos en las Patrias Socialistas europeas esclavizadas por el Imperialismo soviético, en la china y en la cubana. En cuanto al "pueblo en armas" y "una Argentina en armas", sugieren que los miembros de las Fuerzas Armadas no formaban parte del pueblo, y que la nación estaba desarmada.
Ceremonias como la registrada en la fotografía tomada en Capilla del Rosario el 16 de agosto de 2009, constituyen una apología del terrorismo. Algo tipificado como delito en el Código Penal de muchas naciones. También debería penalizarse la modificación ultrajante de la bandera argentina, cuyo diseño está claramente especificado en la Constitución.

ERP: Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos

Montando granadas en Tucumán. A diferencia de Montoneros, el ERP sólo consiguió fabricar explosivos muy rudimentarios


Jorge Fernández Zicavo

Domingo 11 de agosto de 1974. Córdoba, Argentina.
Gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón.

El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), brazo armado del marxista-leninista Partido Revolucionario de los Trabajadores, llevó a cabo dos ataques simultáneos contra el Ejército Argentino. Los objetivos fueron la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos situada en Villa María (Córdoba); y el Regimiento de Infantería Aerotransporta-da Nº 17 de Catamarca que relatamos en otro artículo.

El operativo de Córdoba comenzó en la tarde del sábado, cuando unas parejas de terroristas se alojaron en el Motel Pasatiempo situado a un kilómetro de la Fábrica Militar. A medianoche coparon el local estableciéndose allí el puesto de mando, y a continuación llegaron otros 15 subversivos vistiendo uniformes del Ejército y armados con fusiles de asalto FAL. Este grupo permaneció en el Motel durante toda la operación como fuerza de seguridad y reserva.

A la una de la madrugada otros 60 terroristas apoyados por 15 más que establecieron un anillo exterior, penetraron en el perímetro de la Fábrica Militar con la complicidad del soldado conscripto Mario Eugenio Pettiggiani que cortó la alambrada y procedió luego a reducir dos centinelas. A uno de ellos que se resistió (Juan Carlos Fernández) le disparó dos veces a la cabeza y una tercera al tórax.

Tras cargar un camión con gran cantidad de armas se dirigieron al casino de oficiales, pero la guardia central abrió fuego contra ellos obligándoles a replegarse. Gracias a la confusión causada por la oscuridad y los mismos uniformes, los atacantes pudieron capturar al mayor Julio Argentino Del Valle Larrabure y al capitán Roberto A. García, a quien también se lo llevaron pese a que le habían disparado una ráfaga por la espalda cuando intentó escapar.
También intentaron capturar al director de la Fábrica, teniente coronel Jorge Osvaldo Guardone, pero éste se resistió disparando con un FAL por la ventana de la vivienda mientras su esposa defendía con una pistola la puerta trasera.

Finalmente los atacantes se retiraron llevándose el cadáver de un compañero y varios heridos.
Los militares tuvieron cuatro heridos: tres soldados -incluido Juan Carlos Fernández- y el suboficial mayor Ramón Albornóz.

Tras abandonar la Fábrica los terroristas se dirigieron al Motel para recoger a sus compañeros que ya estaban rodeados por la policía. Se entabló un combate resultando muerto el cabo Marcelino Cuello y heridos dos oficiales y tres agentes.

En esta operación intervinieron 90 terroristas en los grupos de asalto, más otros treinta en tareas de apoyo logístico. Era la compañía "Decididos de Córdoba" al mando del capitán Juan Eliseo Ledesma. Se llevaron 100 fusiles FAL, 2 FAP, 14 ametralladoras MAG y Madsen, 60 subfusiles PAM, morteros, explosivos, municiones y uniformes; pero semanas después todo este arsenal fue localizado por la Inteligencia militar en Tucumán; por lo cual, la operacion fracasó como la simultánea de Catamarca. Ambos ataques fueron el 4º y 5º del ERP a unidades del Ejército.

Horas después el capitán Roberto A. García fue abandonado en estado agonizante. A pesar de estar gravemente herido le habían fracturado las piernas con una barra de hierro. Increíblemente, lograron salvarle la vida en el Hospital Aeronáutico, aunque quedó parapléjico.

La suerte del mayor Del Valle Larrabure (ingeniero químico), sería aún más trágica y dantesca. Después de tenerlo encerrado en un sótano de 2 x 1 metros durante 372 días y someterlo a diversas torturas detalladas en la autopsia (fracturas por martillazos, quemaduras y picana eléctrica en los genitales), le estrangularon con un alambre. Según unas notas que logró escribir y esconder en aquella tumba, pretendían que aceptara quedar en "libertad vigilada" a cambio de enseñarles a fabricar explosivos.

Al mayor Del Valle Larrabure lo torturaron y asesinaron tal como antes hicieron con el teniente coronel Ibarzabal capturado en la Guarnición de Azul. Estos son al menos dos ejemplos fechacientemente probados, de que los jóvenes idealistas, guerrilleros románticos o militantes populares practicaban la "guerra sucia" secuestrando, torturando salvajemente y ejecutando a sus enemigos.

Fragmentos de su última nota:

"A Dios, que con tu sabiduría omnipotente has determinado este derrotero de calvario, a ti invoco permanentemente para que me des fuerza. A mi muy amada esposa, para que sobrepongas tu abatido espíritu por la fe en Dios. A mis hijos, para que sepan perdonar. Al Ejército argentino, para que fiel a su tradición mantenga enhiesto y orgulloso los colores patrios. Al pueblo argentino, dirigentes y dirigidos, para que la sangre inútilmente derramada los conmueva a la reflexión, para dilucidar y determinar con claridad que somos hombres capaces de modelar nuestro destino, sin amparo de ideas y formas de vida foráneos, totalmente ajenos a la formación del hombre argentino […] Mi palabra es breve […] se trata de perdón y que mi invocación alcance con su perdón a quienes están sumidos en las sombras de ideas exóticas, foráneas, que alientan la destrucción para construir un 'mundo feliz' sobre las ruinas".



En la Argentina democrática estas alimañas son homenajeadas por los gobiernos, sus familiares han sido indemnizados con 250.000 Dólares, los militares y policías que les aniquilaron cumpliendo el Decreto de un gobierno constitucional están encarcelados por "represores y terroristas de Estado"; y las asociaciones de Derechos Humanos, y la madre Bonafini que incita a reiniciar la lucha armada, gestionan un Parque de la Memoria y un Museo de la Memoria patrocinados por el matrimonio Kirchner. Una apología del terrorismo financiada -en medio de sonados escándalos de corrupción- por el mismo Estado argentino contra el que las izquierdas se alzaron en armas.
En cuanto al terrorista Mario Eugenio Pettigiani que en 1978 fue capturado y ejecutado, su nombre figura en el muro del Parque de la Memoria como un desaparecido por el "terrorismo de Estado".

El 6.11.1974 la presidenta María Estela Martínez de Perón decretó el Estado de Sitio para "erradicar expresiones de una barbarie patológica que se ha desatado como forma de un plan terrorista aleve y criminal contra la Nación toda". El 05.02.1975 firmó el decreto 261/75 ordenando a las Fuerzas Armadas "aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán".





ERP: Batallón de Arsenales 121º

Batallón de Arsenales 121º "San Lorenzo" en la actualidad



Jorge Fernández Zicavo

13 de abril de 1975.
Fray Luís Beltrán, provincia de Santa Fe, Argentina.
Gobierno constitucional presidido por María Estela Martínez de Perón.

A las 13:00 horas, 40 terroristas del ERP vestidos con uniformes del Ejército argentino y fuertemente armados iniciaron el asalto del Batallón de Arsenales 121º “San Lorenzo”. Al igual que en sus cinco ataques anteriores a unidades del Ejército, contaron con la complicidad de un soldado conscripto militante de la organización (Carlos Horacio Stanley), quien estando a cargo de la centralita telefónica confundió a los distintos puestos de guardia respecto al sitio exacto de la penetración. Simultáneamente otros grupos coparon la estación ferroviaria y la comisaría de policía.


El coronel Arturo Horacio Carpani Costa, jefe de operaciones del II Cuerpo de Ejército que vivía cerca del Batallón, al oír los disparos se dirigió hacia el lugar, y al identificarse ante un grupo de soldados que supuso auténticos por sus uniformes y armamento reglamentarios, le ametrallaron causándole la muerte en el acto.

En el combate los atacantes tuvieron dos muertos, y los miembros del Ejército seis heridos: cuatro suboficiales y dos soldados. Más la muerte del coronel Carpani Costa. En una hora los terroristas consiguieron controlar el Batallón (por ser domingo había una pequeña dotación) y cargar un camión con 170 fusiles FAL, 5 FAP, 3 ametralladoras MAG, 27 pistolas, 5 escopetas ITAKA, 2 subfusiles PAM, municiones y cascos.

Al ser el sexto asalto a una unidad del Ejército, merece destacarse que el ERP siempre seguía rutinariamente un mismo patrón o modelo táctico.

*Días domingos o festivos en los que había pocos efectivos de retén.
*Uso de uniformes idénticos a los originales.
*Colaboración de soldados conscriptos militantes que proporcionaban información de Inteligencia previa, y facilitaban la entrada a la fuerza de asalto. Obviamente, luego huían con sus compañeros y pasaban a la clandestinidad.

Pero en este caso, debe sumarse un factor novedoso que ilustra aún más sobre los incomprensibles errores de un Ejército incapaz de garantizar la seguridad de sus instalaciones: la neutralización del primer puesto de guardia estuvo a cargo de una pareja de terroristas infiltrada entre los familiares que visitaban a los nuevos soldados incorporados a filas pocos días antes. Es decir, que un numeroso grupo de civiles entró en el perímetro de un Batallón…¡de Arsenales! sin ser registrado. Y en 1975; el año en que las organizaciones armadas revolucionarias, y particularmente el ERP, lanzaron sus mayores y más ambiciosas operaciones militares. Recordemos que fue el año de Tucumán, Formosa y Monte Chingolo.

En cuanto al terrorista Carlos Horacio Stanley, meses después murió en el ataque al Batallón de Arsenales de Monte Chingolo, por lo cual su nombre figura en el muro del Parque de la Memoria inaugurado por el presidente Kirchner en 2007 para honrar a las víctimas del "terrorismo de Estado", y su familia fue indemnizada con 250.000 Dólares.

En su Nº 53 el órgano de prensa del ERP "Estrella Roja" publicó su Parte de guerra. Por razones que se ignoran, no mencionan las bajas causadas al Ejército; una curiosa errata, pues era el dato del que más presumían en sus Partes.

El combate de San Lorenzo
Al pueblo
Rosario, 13 de abril de 1975

A las 13 horas del día de la fecha, la Unidad "Combate de San Lorenzo" del Ejército Revolucionario del Pueblo, procedió a tomar por asalto el Batallón de Arsenales 121, ubicado en la localidad de Fray Luis Beltrán, de las Fuerzas Armadas Contrarrevolucionarias, a 23 km. de esta ciudad. Fueron copadas las Guardias Puesto Belgrano, Guardia Prevención, Guardia Central y Compañías A y B, siendo retirados de las dos Compañías que componen el Batallón, gran cantidad de armamento cuyo número aproximado es de 150 fusiles FAL, 5 FAP, 3 M.A.G., un número no determinado de metralletas y pistolas, así como pertrechos varios. Simultáneamente se copó la comisaría y la estación ferroviaria de la localidad y se aniquiló la dotación de dos patrulleros que circulaban por la Ruta Nacional Nº 11. Los efectivos de esta Unidad se retiraron siendo las 14 horas, habiéndose cumplido satisfactoriamente el objetivo.

Nuevamente el Ejército Revolucionario del Pueblo demuestra su inalterable consigna de no dar tregua al Ejército opresor proimperialista, fiel a los objetivos deseados por nuestro pueblo en aras del socialismo y contra la explotación.
Una vez más los mejores hijos del pueblo, emulando la gloriosa gesta del 3 de Febrero de 1813, donde se libró el combate contra las fuerzas invasoras españolas, combate que ha dado nombre a nuestra Unidad, hoy nuevamente infligen una nueva derrota a este Ejército defensor de los intereses del capitalismo y del imperialismo, demostrado a través de sus gobiernos dictatoriales y de la represión contra el pueblo y sus luchas.

El Ejército contrarrevolucionario, cuyos oficiales asesinos desatan hoy su furia contra el pueblo en Tucumán, en Villa Constitución (con la mentira del "complot"), en todo el país intentando ahogar en sangre la creciente lucha de nuestro pueblo, muerde nuevamente el polvo de la derrota con esta heroica acción de la guerrilla del pueblo.
Nuestro ERP obtiene otra victoria militar y política sobre las huestes contrarrevolucionarias en esta larga guerra que día a día acerca la victoria final del pueblo argentino, que abrirá una nueva era de felicidad y prosperidad, la era del socialismo.

¡NO HAY TREGUA AL EJÉRCITO OPRESOR Y A LAS EMPRESAS IMPERIALISTAS!
¡MUERA LA OFICIALIDAD ASESINA, PERRO GUARDIÁN DEL IMPERIALISMO YANQUI!
¡VIVA EL COMBATE DE SAN LORENZO!
¡LA COMPAÑÍA DE MONTE VENCERÁ!
ESTADO MAYOR REGIONAL ROSARIO

Su retórica enloquecida y fanática (socialismo = felicidad y prosperidad) y..."gobiernos dictatoriales"... no tiene desperdicio, porque de sus siete ataques a unidades del Ejército, seis fueron durante los gobiernos constitucionales de Cámpora, Perón, y María Estela Martínez de Perón. Y el restante -que fue el primero- pocos días después de que el general Lanusse convocara las elecciones de marzo del 73 negociadas con Perón. Es decir, cuando el Ejército ya había decidido y garantizado oficialmente el retorno a la normalidad constitucional y sólo faltaba cumplir el trámite de la jornada electoral. Tres meses después del triunfo electoral peronista, coparían el Comando de Sanidad en Buenos Aires.